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Twiteándonos - De Prosumers a Selfsellers

La incidencia de Twitter en las formas de vivir y comunicar nuestras experiencias, y de mostrarnos al mundo.  ¿Por qué twiteamos? ¿para reafirmar nuestra presencia en el ciberespacio, para alcanzar al otro, para perfilarnos como productos?


"Por tamaño y espesor intelectual, el tweet parece hecho para la confesión, el noticiero íntimo o el minidiálogo interior" nos dice Leonardo Tarifeño desde su artículo en La Nación, y con esta frase podemos definir la incidencia de Twitter en una nueva manera de comunicarnos; más aún, el medio puede ser perfilado como aquél que poco a poco nos ha tornado en personas-producto, perfiles casi publicitarios que en el intento de comunicar sobre nosotros mismos, nos hemos moldeado para el público, para el mercado.  

Es interesante la definición que Tarifeño aporta sobre Twitter, comenzando con calificar a su mundo como el de la tiranía de lo cuantificable, no sólo por el hecho de ver reducidos nuestros pensamientos a un límite de 140 caracteres, sino también por el esfuerzo de los usuarios por conseguir followers y retweets para cada tweet, lo que también incide en nuestro Klout, esto es, el índice de la imagen o reputación construida a través de los propios tweets, la relación con los demás usuarios, y el alcance o difusión de nuestro mensaje.

A su vez, según el autor, "Twitter es un anfibio del mundo virtual, y quizás en esa hibridación haya que buscar el secreto de su encanto". Es que este medio combina las formas digitales más populares adoptando lo mejor de cada una: el contacto permanente de las redes sociales, la exposición del yo que define a los blogs y la brevedad e instantaneidad del SMS. Y aunque no es un motor de búsqueda, permite compartir y profundizar temas a través de links, a su vez que con "etiquetas" o hashtags instala categorías a través de las cuales cualquier usuario puede encontrar información o aportar datos y opiniones.

Inevitablemente, entonces, se instala la pregunta ¿Internet estimula el libre acceso a información valiosa y útil o, por el contrario, promueve la nada generalizada?. Y es que en Twitter podemos encontrarnos tanto con noticias del momento, links a resultados de investigaciones, promociones y novedades de marcas comerciales y empresas, como tweets que parecen ser extracciones de un diario íntimo de las personas, exhalaciones de experiencias triviales con dudoso sentido útil, pero que para muchos se ha transformado en una manera de conectarse con el mundo, de afirmar su existencia en el ciberespacio diciendo "aquí estoy, éste soy yo".


Yo twiteo. Por lo tanto, existo. 

En un artículo de The New York Times Peggy Orenstein nos cuenta cómo Twitter ha influido en su manera de experimentar cada momento de su vida. Disfutando de una perfecta tarde veraniega con su hija se da cuenta de que, mientras años atrás hubiera estado atenta a cada minuto, con todos sus sentidos puestos en la vivencia, hoy, como usuaria de Twitter, no puede evitar que su mente se aleje de la escena, analizando cómo twitearla... más aún, discerniendo cuál sería la forma de redacción que mejor podría sintetizar no tanto sus propias impresiones sino la reacción que se imagina -y desea- que los demás tengan sobre ellas. Esta reflexión le hace preguntarse "¿qué tanto estaba moldeando mis contenidos en  Twitter y qué tanto Twitter estaba moldeándome a mi?".  
  
"Al procesar mi experiencia instantáneamente en Twitter, empaqueto mi vida mientras la vivo", señala la escritora. "Lo divertido de Twitter, y sospecho que para todo el muno también, es su infinito potencial para conectarse, así como la oportunidad que brinda para la expresión propia. Disfruto de ello pero, cuando todos los pensamientos se exteriorizan, ¿qué ocurre con la perspicacia? Cuando publicamos nuestros sentimientos, ¿qué ocurre con la reflexión? Cuando los amigos se convierten en fans, ¿qué pasa con la intimidad? El riesgo de esta cultura del performance, del empaquetamiento de uno mismo, es que erosiona las mismas relaciones que debería crear, y nos aleja de nuestra propia humanidad."

En entrevista con Letra Urbana, Diana Sahovaler de Litvinoff destaca cómo los avances de la tecnología potencian la ilusión de que todo lo que se desea es posible ya que el ciberespacio puede considerarse, al mismo tiempo, refugio y escenario. En refugio porque favorece el ocultamiento de la persona y el anonimato; en escenario, porque ha permitido "un despliegue de fantasías y confesiones que en el universo virtual encontraron una vía privilegiada de expresión". Es que nos encontramos en una época donde existe una presión social a "decirlo todo", a "mostrarlo todo".

Algo al respecto también nos aporta Mónica Prandi en su artículo de Letra Urbana, donde opina que hoy la mirada se volvió osada y llevó al centro de la escena lo que en otros tiempos perteneciera a la intimidad. Esto puede derivar de que nos acostumbramos a convivir bajo la estrategia de fascinación mientras el entretenimiento comenzó a ocupar la parte principal del tiempo que no se usa trabajando. El hecho de que el espectáculo se fue generalizando y volviendo cada vez más participativo ha dado lugar a que cualquiera puede aspirar a sus cinco minutos de fama, y el ser ad-mirado, se ha vuelto el modo de satisfacción contemporánea.

Para Prandi, dado que la sociedad del espectáculo convoca al voyeurismo-exhibicionismo, el sujeto despojado, se muestra ante la mirada de los otros. Así, los modos y costumbres de nuestro tiempo se sostienen de un estilo mediático y espectacular, se promueve mostrarlo y decirlo todo y a la vez se explotan las vivencias.  

Reseñar nuestras experiencias a través de nuestro timeline puede ser nuestra manera de decir "¡presente!" al mundo, pero también puede definir, en nuestra redacción, en cada aspecto o experiencia elegida, y en cada "entonación" del mensaje, cuáles son nuestras necesidades, falacias y aspiraciones. Lo que está claro es que con cada tweet, alimentamos un perfil que se presentará a un público que -voluntariamente o no-ansiamos como target, y es en este almodamiento que nos transformamos en personas-producto.


Reputación: perfiles en la góndola

Volviendo al artículo de La Nación, Tarifeño nos señala una importante diferencia entre Twitter y redes sociales conocidas como Facebok u Orkut, y radica en que, a la inversa de estas últimas, este sitio de microblogging "democratiza el contacto a tal punto que cualquier usuario puede seguir a otro (convertirse en un follower ) sin pedir autorización". Más aún, "Twitter devuelve una imagen en la que la persona pública y la privada se borran, en un movimiento que de paso equipara autenticidad con falsa sinceridad. En ese mundo, ¿quién resulta más creíble? ¿El escritor que se autopromociona o el que aprovecha para contar su gusto por la torta de chocolate? Todo depende de la coherencia con que se sigan las reglas marcadas por ese yo virtual, hecho a la medida de la mirada de los otros."

La expansión de nuestro universo digital, aporta, asimismo, Orenstein en TNYT, "ha cambiado no sólo la manera como pasamos el tiempo sino también la forma en que construimos nuestra identidad". El Yo se ha ido tornando más en una exteriorización manufacturada que en un desarrollo interno: una serie de perfiles esculpidos y refinados en respuesta a la opinión pública. Esos momentos en los que supuestamente deberíamos estar mostrando nuestra verdadera personalidad, se transforman en una actuación, una performance.   

¿Cuántas notas se han publicado últimamente advirtiéndonos que cada opinión, anécdota, imagen nuestra publicada en la web podría afectar a nuestra reputación, si no hoy mismo, en un futuro cercano? Así, muchos representantes de empresas se cuidan de manifestar sus preferencias políticas o creencias religiosas pues no se sabe en cuánto podrían influir en la decisión de compra de un cliente; varios profesionales andan eliminando sus etiquetas en fotos de la última celebración, porque una imagen desprolija y demasiado festiva podría incidir en la busqueda de empresas para puestos de cierta responsabilidad; gran cantidad de académicos se esfuerzan por twitear o retwitear notas o artículos que mantengan o eleven su nivel de Klout...

Casi sin darnos cuenta, nos hemos transformado en perfiles dentro de una góndola virtual, diseñando día a día nuestro propio packaging, aquel que atraerá al público que queremos que nos (compre) siga y que, una vez que nos conozca, nos (venda) difunda. Hasta el tweet más impulsivo conlleva ya una intención, pues el formato y el contexto lo limitan y nuestros deseos, inconscientes o no, lo moldean. ¿Es que además de prosumers podríamos considerarnos selfsellers?   
  
  • Lea la entrevista completa a Diana Sahovaler de Litvinoff, en el art. de Letra Urbana "El sujeto escondido en la realidad virtual. De la represión del deseo a la pornografía del goce" aquí
  • Lea el art. completo de Mónica Prandi, "Mirada Ciega", aquí.
La incidencia de Twitter en las formas de vivir y comunicar nuestras experiencias, y de mostrarnos al mundo.  ¿Por qué twiteamos? ¿para reafirmar nuestra presencia en el ciberespacio, para alcanzar al otro, para perfilarnos como productos?


"Por tamaño y espesor intelectual, el tweet parece hecho para la confesión, el noticiero íntimo o el minidiálogo interior" nos dice Leonardo Tarifeño desde su artículo en La Nación, y con esta frase podemos definir la incidencia de Twitter en una nueva manera de comunicarnos; más aún, el medio puede ser perfilado como aquél que poco a poco nos ha tornado en personas-producto, perfiles casi publicitarios que en el intento de comunicar sobre nosotros mismos, nos hemos moldeado para el público, para el mercado.  

Es interesante la definición que Tarifeño aporta sobre Twitter, comenzando con calificar a su mundo como el de la tiranía de lo cuantificable, no sólo por el hecho de ver reducidos nuestros pensamientos a un límite de 140 caracteres, sino también por el esfuerzo de los usuarios por conseguir followers y retweets para cada tweet, lo que también incide en nuestro Klout, esto es, el índice de la imagen o reputación construida a través de los propios tweets, la relación con los demás usuarios, y el alcance o difusión de nuestro mensaje.

A su vez, según el autor, "Twitter es un anfibio del mundo virtual, y quizás en esa hibridación haya que buscar el secreto de su encanto". Es que este medio combina las formas digitales más populares adoptando lo mejor de cada una: el contacto permanente de las redes sociales, la exposición del yo que define a los blogs y la brevedad e instantaneidad del SMS. Y aunque no es un motor de búsqueda, permite compartir y profundizar temas a través de links, a su vez que con "etiquetas" o hashtags instala categorías a través de las cuales cualquier usuario puede encontrar información o aportar datos y opiniones.

Inevitablemente, entonces, se instala la pregunta ¿Internet estimula el libre acceso a información valiosa y útil o, por el contrario, promueve la nada generalizada?. Y es que en Twitter podemos encontrarnos tanto con noticias del momento, links a resultados de investigaciones, promociones y novedades de marcas comerciales y empresas, como tweets que parecen ser extracciones de un diario íntimo de las personas, exhalaciones de experiencias triviales con dudoso sentido útil, pero que para muchos se ha transformado en una manera de conectarse con el mundo, de afirmar su existencia en el ciberespacio diciendo "aquí estoy, éste soy yo".


Yo twiteo. Por lo tanto, existo. 

En un artículo de The New York Times Peggy Orenstein nos cuenta cómo Twitter ha influido en su manera de experimentar cada momento de su vida. Disfutando de una perfecta tarde veraniega con su hija se da cuenta de que, mientras años atrás hubiera estado atenta a cada minuto, con todos sus sentidos puestos en la vivencia, hoy, como usuaria de Twitter, no puede evitar que su mente se aleje de la escena, analizando cómo twitearla... más aún, discerniendo cuál sería la forma de redacción que mejor podría sintetizar no tanto sus propias impresiones sino la reacción que se imagina -y desea- que los demás tengan sobre ellas. Esta reflexión le hace preguntarse "¿qué tanto estaba moldeando mis contenidos en  Twitter y qué tanto Twitter estaba moldeándome a mi?".  
  
"Al procesar mi experiencia instantáneamente en Twitter, empaqueto mi vida mientras la vivo", señala la escritora. "Lo divertido de Twitter, y sospecho que para todo el muno también, es su infinito potencial para conectarse, así como la oportunidad que brinda para la expresión propia. Disfruto de ello pero, cuando todos los pensamientos se exteriorizan, ¿qué ocurre con la perspicacia? Cuando publicamos nuestros sentimientos, ¿qué ocurre con la reflexión? Cuando los amigos se convierten en fans, ¿qué pasa con la intimidad? El riesgo de esta cultura del performance, del empaquetamiento de uno mismo, es que erosiona las mismas relaciones que debería crear, y nos aleja de nuestra propia humanidad."

En entrevista con Letra Urbana, Diana Sahovaler de Litvinoff destaca cómo los avances de la tecnología potencian la ilusión de que todo lo que se desea es posible ya que el ciberespacio puede considerarse, al mismo tiempo, refugio y escenario. En refugio porque favorece el ocultamiento de la persona y el anonimato; en escenario, porque ha permitido "un despliegue de fantasías y confesiones que en el universo virtual encontraron una vía privilegiada de expresión". Es que nos encontramos en una época donde existe una presión social a "decirlo todo", a "mostrarlo todo".

Algo al respecto también nos aporta Mónica Prandi en su artículo de Letra Urbana, donde opina que hoy la mirada se volvió osada y llevó al centro de la escena lo que en otros tiempos perteneciera a la intimidad. Esto puede derivar de que nos acostumbramos a convivir bajo la estrategia de fascinación mientras el entretenimiento comenzó a ocupar la parte principal del tiempo que no se usa trabajando. El hecho de que el espectáculo se fue generalizando y volviendo cada vez más participativo ha dado lugar a que cualquiera puede aspirar a sus cinco minutos de fama, y el ser ad-mirado, se ha vuelto el modo de satisfacción contemporánea.

Para Prandi, dado que la sociedad del espectáculo convoca al voyeurismo-exhibicionismo, el sujeto despojado, se muestra ante la mirada de los otros. Así, los modos y costumbres de nuestro tiempo se sostienen de un estilo mediático y espectacular, se promueve mostrarlo y decirlo todo y a la vez se explotan las vivencias.  

Reseñar nuestras experiencias a través de nuestro timeline puede ser nuestra manera de decir "¡presente!" al mundo, pero también puede definir, en nuestra redacción, en cada aspecto o experiencia elegida, y en cada "entonación" del mensaje, cuáles son nuestras necesidades, falacias y aspiraciones. Lo que está claro es que con cada tweet, alimentamos un perfil que se presentará a un público que -voluntariamente o no-ansiamos como target, y es en este almodamiento que nos transformamos en personas-producto.


Reputación: perfiles en la góndola

Volviendo al artículo de La Nación, Tarifeño nos señala una importante diferencia entre Twitter y redes sociales conocidas como Facebok u Orkut, y radica en que, a la inversa de estas últimas, este sitio de microblogging "democratiza el contacto a tal punto que cualquier usuario puede seguir a otro (convertirse en un follower ) sin pedir autorización". Más aún, "Twitter devuelve una imagen en la que la persona pública y la privada se borran, en un movimiento que de paso equipara autenticidad con falsa sinceridad. En ese mundo, ¿quién resulta más creíble? ¿El escritor que se autopromociona o el que aprovecha para contar su gusto por la torta de chocolate? Todo depende de la coherencia con que se sigan las reglas marcadas por ese yo virtual, hecho a la medida de la mirada de los otros."

La expansión de nuestro universo digital, aporta, asimismo, Orenstein en TNYT, "ha cambiado no sólo la manera como pasamos el tiempo sino también la forma en que construimos nuestra identidad". El Yo se ha ido tornando más en una exteriorización manufacturada que en un desarrollo interno: una serie de perfiles esculpidos y refinados en respuesta a la opinión pública. Esos momentos en los que supuestamente deberíamos estar mostrando nuestra verdadera personalidad, se transforman en una actuación, una performance.   

¿Cuántas notas se han publicado últimamente advirtiéndonos que cada opinión, anécdota, imagen nuestra publicada en la web podría afectar a nuestra reputación, si no hoy mismo, en un futuro cercano? Así, muchos representantes de empresas se cuidan de manifestar sus preferencias políticas o creencias religiosas pues no se sabe en cuánto podrían influir en la decisión de compra de un cliente; varios profesionales andan eliminando sus etiquetas en fotos de la última celebración, porque una imagen desprolija y demasiado festiva podría incidir en la busqueda de empresas para puestos de cierta responsabilidad; gran cantidad de académicos se esfuerzan por twitear o retwitear notas o artículos que mantengan o eleven su nivel de Klout...

Casi sin darnos cuenta, nos hemos transformado en perfiles dentro de una góndola virtual, diseñando día a día nuestro propio packaging, aquel que atraerá al público que queremos que nos (compre) siga y que, una vez que nos conozca, nos (venda) difunda. Hasta el tweet más impulsivo conlleva ya una intención, pues el formato y el contexto lo limitan y nuestros deseos, inconscientes o no, lo moldean. ¿Es que además de prosumers podríamos considerarnos selfsellers?   
  
  • Lea la entrevista completa a Diana Sahovaler de Litvinoff, en el art. de Letra Urbana "El sujeto escondido en la realidad virtual. De la represión del deseo a la pornografía del goce" aquí
  • Lea el art. completo de Mónica Prandi, "Mirada Ciega", aquí.

e-Urbanidad, tecnoetiqueta y protocolos social media

Un  artículo de LaVanguardia.es nos hace reflexionar sobre la incidencia de las nuevas tecnologías en nuestros modales y formas de conducirnos en sociedad. La dependencia hacia los distintos dispositivos tecnológicos (celulares, BlackBerrys, Ipads), la necesidad de estar continuamente conectados a las redes sociales e incluso la impulsiva y desenfrenada búsqueda del más irrelevante dato en la web, no sólo nos afecta individualmente, sino que también implica consecuencias en nuestras relaciones con los otros, en nuestra participación en el mundo.


La invasión del espacio público y la e-urbanidad

"Es un fenómeno imparable. Vivimos una invasión del espacio público y doméstico que está cambiando nuestras costumbres. No sé si pasará como con la televisión, que incluso llegó a cambiar el mobiliario del comedor”, es el comentario de Jordi Xifra, profesor titular de la facultad de Comunicación de la Universitat Pompeu Fabra, en el artículo de La Vanguardia.es. “No podemos vivir de espaldas a las nuevas tecnologías, pero vivimos una auténtica invasión en las formas y en el uso”, dice Pablo Batlle, codirector de los cursos de protocolo de la Universidad de Oviedo y autor del libro Protocolo y buenas maneras.

Conocemos muchos ejemplos en nuestra cotidianeidad: conversaciones por teléfono que deberían ser privadas pero de las que somos avergonzados o divertidos testigos en algún transporte público, timbres o tonadas musicales que interrumpen una película en el cine, un invitado ausente que nos deja almorzando solos mientras atiende sus mensajes... Como lo relata el artículo: "Otra escena habitual de un restaurante es cuando nada más sentarse, los comensales colocan sus teléfonos móviles o equivalentes encima de la mesa. Esos aparatos son ya un cubierto más y algunos se preguntan incluso si hay que colocarlos al lado del tenedor o de la cuchara. Entre plato y plato esos comensales no dudan en cortar la conversación con sus compañeros de mesa para prestar atención al teléfono: responder un correo, echar un vistazo a la web de un periódico, jugar con algunas de las miles de aplicaciones que ofertan las compañías o simplemente responder una llamada."

¿Dónde están los límites de la buena o mala educación con el uso de las nuevas tecnologías? se preguntan Manuel Armayones y Eulàlia Hernàndez. Ambos psicólogos de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) coinciden en afirmar que esa línea aún no está marcada. "En Facebook ya se pueden encontrar polémicas incluso sobre el nombre. El que parece tener más puntos es e-urbanidad."

De acuerdo con La Vanguardia, en algunos espacios públicos han surgido las primeras normas. Instituciones educativas han prohibido a los alumnos tener sus celulares conectados en clase -pero al mismo tiempo se introducen los ordenadores portátiles y, gracias a la conexión wi-fi, los alumnos navegan y envían mensajes durante las cátedras-. Por otro lado, en algunos restaurantes franceses los móviles están prohibidos, ofreciéndose incluso la posibilidad de dejarlos en el guardarropa. Hasta existen hoteles y restaurantes que se han planteado la compra de inhibidores, aunque son de dudosa legalidad y pueden generar un efecto disuasorio para otros clientes.

Jordi Xifra considera que "otro dato que tener en cuenta es que las nuevas generaciones se han acostumbrado ya a convivir con esa conexión permanente y con nuevas formas de conducta”. Jesús Ramírez, psicólogo educativo, afirma que estos modernos aparatos son nuevos para unas generaciones “pero algo cotidiano para los más jóvenes”. El problema, concluye, es cuando esas herramientas de comunicación se convierten en parte imprescindible de su vida. “Si antes el reloj era el distintivo de clase social, ahora lo son los nuevos aparatos tecnológicos”, aporta el experto en relaciones públicas, José Daniel Barquero (Eserp).

"Los profesores explican que sus alumnos ya no cantan en los viajes de fin de curso, sino que se limitan a escuchar música por los MP3 y a lo sumo a compartir el auricular. Hablan por Messenger más que por móvil. Y es conocido su escaso pudor a la hora de colocar fotos en la red. Son los nuevos hábitos."


Individualistas interconectados

Norbert Bilbeny, catedrático de Ética de la UB, considera que asistimos a una acelerada transformación de los hábitos y las creencias humanas por influencia de estos nuevos dispositivos. "Pero el valor y las costumbres ligados a nuestra ciudadanía no desaparecerán. O no deberían desaparecer. Una ciudadanía sin urbanidad, buenas prácticas o las mínimas reglas de cortesía, es una ciudadanía de baja calidad, o peor: inefectiva."

¿Qué sentido participativo y compromiso democrático se puede esperar de quien no respeta a sus vecinos o al resto de personas con quienes coincide en el trabajo o los medios de transporte? ¿qué imagen transmite el individuo que se aísla de los demás con sus permanentes auriculares? ¿Nos complace una sociedad de individualistas aunque interconectados? Para Bilbeny, se trata de un tema de debate cultural, político y ético. "Nos jugamos la calidad de vida, pero también el respeto a la dignidad humana. Hagamos que tecnología y sociabilidad sean compatibles. Si en el autobús o el restaurante alguien a nuestro lado vocifera al teléfono, y otros hacen igual, el espectáculo, además de lamentable, indica que a nadie le importa nadie. Hay que replantearse entonces las reglas de la amabilidad y recordarlas ya desde la escuela. La sociedad ha cambiado. No dejemos que se deteriore."



Tecnoetiqueta y protocolos en social media

¿Qué normas o reglas deberíamos considerar en el uso de la tecnología?  A continuación, algunas sugerencias:

Celulares
  • En transportes públicos: conteste a su celular sólo para una respuesta rápida y en tono de voz discreto. Evite los timbres a todo volumen o con músicas estridentes.
  • En cines, hospitales o restaurantes: deje el móvil en el bolsillo y en modo vibración sólo si espera una llamada importante. Si se produce la llamada, excúsese con sus acompañantes y atienda fuera del lugar.
  • SMS: Considere los horarios de llamada a teléfonos fijos. No espere una respuesta a un SMS a elevadas horas de la noche o en fines de semana. 
  • Disponibilidad. Al llamar al móvil a alguien, preguntarle siempre si es buen momento para hablar.
E-mails
  • Los correos deben contestarse siempre en las 24 horas siguientes a su recepción. Además, deben incluir el tema del mensaje en el asunto del correo electrónico.
  • Spam o cadenas. Enviar correo no deseado o las típicas cadenas de mensajes es de muy mal gusto.
  • Copia oculta. No se debe revelar el correo electrónico de los otros destinatarios de un mensaje común. Lo correcto es incluir las direcciones en el apartado CCO (copia oculta).
  • Mayúsculas. Utilizar las letras minúsculas y mayúsculas correctamente. El uso de estas últimas significa en el lenguaje de Internet que se está gritando.
  • Firma. Los SMS y los correos electrónicos siempre deben ir firmados. Estos últimos deben incluir los datos de contacto del emisor.
  • Archivos. No enviar por correo electrónico archivos muy grandes en tamaño. No todo el mundo tiene buzones ilimitados.
  • Saludar y despedirse correctamente de la personas, humanizando los mensajes.
Redes Sociales 
  • Cuidar la ortografía y gramática como vehículos para hacer inteligible la comunicación. 
  • Facebook o Twitter no son diarios personales. Modera los estados de ánimo, los comentarios triviales y las muestras desmedidas de cariño hacia tu pareja, etc.  
  • Las redes sociales tampoco sustituyen a la terapia, ni a la interacción social personal. No es un grupo de autoyuda. Pedir apoyo psicológico constante a la red de amigos, consejo público sobre nuestras relaciones amorosas o sencillamente, abusar de la frase "Estoy mal", denotan una clara confusión en la percepción de los espacios privados y los públicos...
  • Las actualizaciones de estatus son tu carta de presentación temporal. No los redactes si estás en plena crisis de llanto, si te hierve la sangre con el coraje, si te caes de sueño... y de manera muy particular, si estás bajo el influjo de sustancias neurodepresoras, alucinógenas o similares... En resumen: Si tomas, no uses Facebook.
  • Fotografías y videos: Es de mala educación etiquetar gente en fotos o videos de artículos que estás vendiendo. Es mucho peor hacerlo en actividades o situaciones que exijan compromiso personal con ideas, grupos, partidos políticos, etc. No es correcto etiquetar "amigos" en FB, si la foto no les favorece, si el contexto es cuestionable (moral, legal o socialmente), o sencillamente, si no les has preguntado si puedes hacerlo. (Y no se vale ampararse en palabras como "transparencia", "libertad de expresión", si tu "amigo" no es un personaje público).
  • Tu perfil: Debes tener un perfil Confiable y Creible, con una foto y un nombre reales. De manera ocasional, puedes cambiar tu foto y tu nombre para participar en una protesta, en un juego, para cumplir una apuesta, o por simple diversión... pero es como usar un disfraz en el mundo real.
  • Seguridad: Procura seleccionar con diligencia las opciones de seguridad para tu perfil. La protección de tu información privada es más delicada en las redes sociales, pues una gran parte de esta información es compartida con tus amigos. Por respeto a ellos, debes proteger tu propia cuenta. No es correcto usar la cuenta de tus seres queridos o amigos, pedir sus passwords, o "prestar" tu identidad a los demás. Debes respetar la intimidad de los demás y pedir que respeten la tuya.
  • Interacción: No debes pedir a alguien que sea tu amigo mas de una vez. No aceptes a todos los que te pidan amistad, sólo por que sí. Procura tener claramente identificado cuáles son tus puntos de contacto con esa persona. 

A modo de conclusión, dejamos una reflexión de Alejandra Czarny, en su artítulo de Letra Urbana, Lo humano en tiempos del control tecnológico":

"¿Será que con tantos controles tecnológicos que afectan nuestra vida cotidiana, nos estemos alejando de lo esencialmente humano, de nuestra dimensión subjetiva?
Pues entonces sería bueno recordar que, usando como metáfora el recurso informático de presionar las teclas Alt+Control+Delete (borrar), para solucionar algunas fallas en el sistema, no corramos el riesgo que de tanto Control seamos nosotros los sujetos humanos los que quedemos Borrados del sistema."



Otras fuentes:

Un  artículo de LaVanguardia.es nos hace reflexionar sobre la incidencia de las nuevas tecnologías en nuestros modales y formas de conducirnos en sociedad. La dependencia hacia los distintos dispositivos tecnológicos (celulares, BlackBerrys, Ipads), la necesidad de estar continuamente conectados a las redes sociales e incluso la impulsiva y desenfrenada búsqueda del más irrelevante dato en la web, no sólo nos afecta individualmente, sino que también implica consecuencias en nuestras relaciones con los otros, en nuestra participación en el mundo.


La invasión del espacio público y la e-urbanidad

"Es un fenómeno imparable. Vivimos una invasión del espacio público y doméstico que está cambiando nuestras costumbres. No sé si pasará como con la televisión, que incluso llegó a cambiar el mobiliario del comedor”, es el comentario de Jordi Xifra, profesor titular de la facultad de Comunicación de la Universitat Pompeu Fabra, en el artículo de La Vanguardia.es. “No podemos vivir de espaldas a las nuevas tecnologías, pero vivimos una auténtica invasión en las formas y en el uso”, dice Pablo Batlle, codirector de los cursos de protocolo de la Universidad de Oviedo y autor del libro Protocolo y buenas maneras.

Conocemos muchos ejemplos en nuestra cotidianeidad: conversaciones por teléfono que deberían ser privadas pero de las que somos avergonzados o divertidos testigos en algún transporte público, timbres o tonadas musicales que interrumpen una película en el cine, un invitado ausente que nos deja almorzando solos mientras atiende sus mensajes... Como lo relata el artículo: "Otra escena habitual de un restaurante es cuando nada más sentarse, los comensales colocan sus teléfonos móviles o equivalentes encima de la mesa. Esos aparatos son ya un cubierto más y algunos se preguntan incluso si hay que colocarlos al lado del tenedor o de la cuchara. Entre plato y plato esos comensales no dudan en cortar la conversación con sus compañeros de mesa para prestar atención al teléfono: responder un correo, echar un vistazo a la web de un periódico, jugar con algunas de las miles de aplicaciones que ofertan las compañías o simplemente responder una llamada."

¿Dónde están los límites de la buena o mala educación con el uso de las nuevas tecnologías? se preguntan Manuel Armayones y Eulàlia Hernàndez. Ambos psicólogos de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) coinciden en afirmar que esa línea aún no está marcada. "En Facebook ya se pueden encontrar polémicas incluso sobre el nombre. El que parece tener más puntos es e-urbanidad."

De acuerdo con La Vanguardia, en algunos espacios públicos han surgido las primeras normas. Instituciones educativas han prohibido a los alumnos tener sus celulares conectados en clase -pero al mismo tiempo se introducen los ordenadores portátiles y, gracias a la conexión wi-fi, los alumnos navegan y envían mensajes durante las cátedras-. Por otro lado, en algunos restaurantes franceses los móviles están prohibidos, ofreciéndose incluso la posibilidad de dejarlos en el guardarropa. Hasta existen hoteles y restaurantes que se han planteado la compra de inhibidores, aunque son de dudosa legalidad y pueden generar un efecto disuasorio para otros clientes.

Jordi Xifra considera que "otro dato que tener en cuenta es que las nuevas generaciones se han acostumbrado ya a convivir con esa conexión permanente y con nuevas formas de conducta”. Jesús Ramírez, psicólogo educativo, afirma que estos modernos aparatos son nuevos para unas generaciones “pero algo cotidiano para los más jóvenes”. El problema, concluye, es cuando esas herramientas de comunicación se convierten en parte imprescindible de su vida. “Si antes el reloj era el distintivo de clase social, ahora lo son los nuevos aparatos tecnológicos”, aporta el experto en relaciones públicas, José Daniel Barquero (Eserp).

"Los profesores explican que sus alumnos ya no cantan en los viajes de fin de curso, sino que se limitan a escuchar música por los MP3 y a lo sumo a compartir el auricular. Hablan por Messenger más que por móvil. Y es conocido su escaso pudor a la hora de colocar fotos en la red. Son los nuevos hábitos."


Individualistas interconectados

Norbert Bilbeny, catedrático de Ética de la UB, considera que asistimos a una acelerada transformación de los hábitos y las creencias humanas por influencia de estos nuevos dispositivos. "Pero el valor y las costumbres ligados a nuestra ciudadanía no desaparecerán. O no deberían desaparecer. Una ciudadanía sin urbanidad, buenas prácticas o las mínimas reglas de cortesía, es una ciudadanía de baja calidad, o peor: inefectiva."

¿Qué sentido participativo y compromiso democrático se puede esperar de quien no respeta a sus vecinos o al resto de personas con quienes coincide en el trabajo o los medios de transporte? ¿qué imagen transmite el individuo que se aísla de los demás con sus permanentes auriculares? ¿Nos complace una sociedad de individualistas aunque interconectados? Para Bilbeny, se trata de un tema de debate cultural, político y ético. "Nos jugamos la calidad de vida, pero también el respeto a la dignidad humana. Hagamos que tecnología y sociabilidad sean compatibles. Si en el autobús o el restaurante alguien a nuestro lado vocifera al teléfono, y otros hacen igual, el espectáculo, además de lamentable, indica que a nadie le importa nadie. Hay que replantearse entonces las reglas de la amabilidad y recordarlas ya desde la escuela. La sociedad ha cambiado. No dejemos que se deteriore."



Tecnoetiqueta y protocolos en social media

¿Qué normas o reglas deberíamos considerar en el uso de la tecnología?  A continuación, algunas sugerencias:

Celulares
  • En transportes públicos: conteste a su celular sólo para una respuesta rápida y en tono de voz discreto. Evite los timbres a todo volumen o con músicas estridentes.
  • En cines, hospitales o restaurantes: deje el móvil en el bolsillo y en modo vibración sólo si espera una llamada importante. Si se produce la llamada, excúsese con sus acompañantes y atienda fuera del lugar.
  • SMS: Considere los horarios de llamada a teléfonos fijos. No espere una respuesta a un SMS a elevadas horas de la noche o en fines de semana. 
  • Disponibilidad. Al llamar al móvil a alguien, preguntarle siempre si es buen momento para hablar.
E-mails
  • Los correos deben contestarse siempre en las 24 horas siguientes a su recepción. Además, deben incluir el tema del mensaje en el asunto del correo electrónico.
  • Spam o cadenas. Enviar correo no deseado o las típicas cadenas de mensajes es de muy mal gusto.
  • Copia oculta. No se debe revelar el correo electrónico de los otros destinatarios de un mensaje común. Lo correcto es incluir las direcciones en el apartado CCO (copia oculta).
  • Mayúsculas. Utilizar las letras minúsculas y mayúsculas correctamente. El uso de estas últimas significa en el lenguaje de Internet que se está gritando.
  • Firma. Los SMS y los correos electrónicos siempre deben ir firmados. Estos últimos deben incluir los datos de contacto del emisor.
  • Archivos. No enviar por correo electrónico archivos muy grandes en tamaño. No todo el mundo tiene buzones ilimitados.
  • Saludar y despedirse correctamente de la personas, humanizando los mensajes.
Redes Sociales 
  • Cuidar la ortografía y gramática como vehículos para hacer inteligible la comunicación. 
  • Facebook o Twitter no son diarios personales. Modera los estados de ánimo, los comentarios triviales y las muestras desmedidas de cariño hacia tu pareja, etc.  
  • Las redes sociales tampoco sustituyen a la terapia, ni a la interacción social personal. No es un grupo de autoyuda. Pedir apoyo psicológico constante a la red de amigos, consejo público sobre nuestras relaciones amorosas o sencillamente, abusar de la frase "Estoy mal", denotan una clara confusión en la percepción de los espacios privados y los públicos...
  • Las actualizaciones de estatus son tu carta de presentación temporal. No los redactes si estás en plena crisis de llanto, si te hierve la sangre con el coraje, si te caes de sueño... y de manera muy particular, si estás bajo el influjo de sustancias neurodepresoras, alucinógenas o similares... En resumen: Si tomas, no uses Facebook.
  • Fotografías y videos: Es de mala educación etiquetar gente en fotos o videos de artículos que estás vendiendo. Es mucho peor hacerlo en actividades o situaciones que exijan compromiso personal con ideas, grupos, partidos políticos, etc. No es correcto etiquetar "amigos" en FB, si la foto no les favorece, si el contexto es cuestionable (moral, legal o socialmente), o sencillamente, si no les has preguntado si puedes hacerlo. (Y no se vale ampararse en palabras como "transparencia", "libertad de expresión", si tu "amigo" no es un personaje público).
  • Tu perfil: Debes tener un perfil Confiable y Creible, con una foto y un nombre reales. De manera ocasional, puedes cambiar tu foto y tu nombre para participar en una protesta, en un juego, para cumplir una apuesta, o por simple diversión... pero es como usar un disfraz en el mundo real.
  • Seguridad: Procura seleccionar con diligencia las opciones de seguridad para tu perfil. La protección de tu información privada es más delicada en las redes sociales, pues una gran parte de esta información es compartida con tus amigos. Por respeto a ellos, debes proteger tu propia cuenta. No es correcto usar la cuenta de tus seres queridos o amigos, pedir sus passwords, o "prestar" tu identidad a los demás. Debes respetar la intimidad de los demás y pedir que respeten la tuya.
  • Interacción: No debes pedir a alguien que sea tu amigo mas de una vez. No aceptes a todos los que te pidan amistad, sólo por que sí. Procura tener claramente identificado cuáles son tus puntos de contacto con esa persona. 

A modo de conclusión, dejamos una reflexión de Alejandra Czarny, en su artítulo de Letra Urbana, Lo humano en tiempos del control tecnológico":

"¿Será que con tantos controles tecnológicos que afectan nuestra vida cotidiana, nos estemos alejando de lo esencialmente humano, de nuestra dimensión subjetiva?
Pues entonces sería bueno recordar que, usando como metáfora el recurso informático de presionar las teclas Alt+Control+Delete (borrar), para solucionar algunas fallas en el sistema, no corramos el riesgo que de tanto Control seamos nosotros los sujetos humanos los que quedemos Borrados del sistema."



Otras fuentes:

Nuestra dependencia tecnológica

La falta de comunicación en familias adictas a los dispositivos tecnológicos y una reflexión filosófica sobre la dependencia de la humanidad hacia la tecnología, al punto del no retorno.

   
Una desintoxicación tecnológica familiar

En el artículo del Wall Street Journal, "Cuando el ultimátum es su familia o su BlackBerry",  Elizabeth Bernstein nos señala cómo las familias actuales hacen uso de los dispositivos tecnológicos para mantenerse comunicadas, lo que, paradójicamente, corta cada vez más la comunicación entre los integrantes de las mismas.

Así, nos inquiere "cuando sale a cenar, ¿ocupa su Blackberry un lugar en la mesa? ¿Chequea su esposa el correo electrónico antes de decirles 'buenos días' a los niños? ¿Duerme su hijo con su laptop?", y si la mayoría de las respuestas a estas preguntas es afirmativa, nos propone una desintoxicación tecnológica, desconectarnos completamente durante un lapso breve para el beneficio de las relaciones interpersonales.

Bernstein nos relata el caso de Diane Broadnax, una investigadora clínica de Maryland, "que se hartó de cómo su familia, cada noche, se dispersaba hacia diferentes computadoras en la casa. Anika, de 4 años, miraba Dora la exploradora en una portátil en la cocina, mientras que Jasmine, de 12 años, jugaba en línea con sus mascotas virtuales. Su esposo, Lonnie Broadnax, de 50 años, se iba al estudio para mirar una película de ciencia ficción mientras ella preparaba la cena a la vez que revisaba su correo electrónico". Pasaban los días y la familia no conversaba.

Una noche, Diane propuso un plan: durante una semana se privarían de todo entretenimiento digital (e-mail, mensajes de texto, Facebook, películas en DVD y videos en línea), relegando el uso de computadoras y demás artilugios tecnológicos sólo para trabajar o tareas de la escuela. Sin embargo, a la noche siguiente, para cuando todos se sentaron a cenar, la conversación fue incómoda y forzada. "Todos pensamos: Estamos sentados a la mesa tal como se supone que debemos hacer pero, ¿ahora qué hacemos?".
  
De acuerdo con la psicóloga Sharon Gilchrest O'Neill, la tecnología es una distracción para la familia y es difícil de resistir porque es portátil y provee una gratificación instantánea. La manera de conseguir una reconexión entre sus integrantes, por tanto, es una limpieza tecnológica. A continuación, algunos consejos de personas que han aprendido de la experiencia:
  • Avise con tiempo a su familia para prepararse mentalmente.
  • Tenga en calro su objetivo, no sustituya la tecnología por otra actividad que lo aísle.
  • Despréndase de los aparatos gradualmente. 
  • Sea claro respecto a las reglas. ¿Se permitirán las llamadas y los correos electrónicos vinculados al trabajo? ¿Está permitido conectarse a Internet para las tareas de la escuela? ¿Cuál es el castigo para una trampa?
  • Utilice la tecnología como herramienta para desconectarse. Recurra a Facebook, Twitter o el correo electrónico para decirles a su familia y amigos que no va a estar conectado.
  • Haga de su dormitorio una zona libre de medios de comunicación.
  • Una vez superada la fase de desintoxicación, aprenda a evitar perder el tiempo yendo de una búsqueda en Internet a otra, y a otra, y otra. Así puede desperdiciar horas.
  • Permita que haya solamente una pantalla en funcionamiento. Por ejemplo, si está mirando televisión, dedíquele toda su atención, en vez de estar mirando al mismo tiempo su computadora o su iPhone.
Luego de 5 dís de limpieza tecnológica, Diane Broadnax llegó una noche del trabajo y se encontró a su marido y sus dos hijas jugando una partida de Trivial, moviendo piezas alrededor de un tablero y leyendo preguntas de la pantalla de una computadora. Los tres se estaban riendo. "Aquí estaba la solución casi perfecta", dijo. "La familia estaba interactuando con la tecnología. La pantalla estaba ahí, pero no era el centro de atención".


No no podemos vivir sin tecnología 

En el artículo publicado en Letra Urbana "Tecnología y poder. Una aproximación filosófica", Cristina Bulacio destaca que "hoy nos encontramos perplejos, desorientados, acosados –en particular si no somos nativos digitales– ante la omnipresencia de los utensilios tecnológicos en nuestra vida (...) el ciberespacio se ha transformado en un “lugar”, si podemos llamarlo así, de comunicación; lugar que no es lugar; se trata de un mundo virtual que ha modificado sustancialmente nuestra realidad cotidiana".

Bulacio nos señala que a través de las increíbles innovaciones tecnológicas hemos tejido a nuestro alrededor una red tecnológica globalizada y virtual en la que depositamos toda nuestra confianza, cuyo sello es la inmediatez y la instantaneidad. Esto nos brinda una sensación de confort, y por ello se ha ido "internalizando en nuestras vidas hasta adueñarse de nosotros y convertirse en imprescindible; esa extrema dependencia es, sin duda, un modo de prisión, también virtual. Estamos en un punto de no retorno."

Para la autora, de aquí en más, sólo podremos sobrevivir con tecnología de punta porque la evolución de los acontecimientos así lo exige. Pasamos a ser habitantes de un tecno-universo cuya realidad es omnipresente e intangible al mismo tiempo, hemos reconstruido nuestro planeta tecnológicamente a ritmo creciente al punto que "la magia de nuestra inteligencia y de nuestras habilidades nos hipnotizaron... Nos sucede como aquel ilusionista al que su truco mayor se le va de las manos y, ante el deslumbramiento de las fantasmagorías inventadas por él, no percibe que se juega la vida". 

Concluyendo, es interesante destacar la reflexión de Bulacio sobre nuestra dependencia total hacia la tecnología: "Hasta hora, sólo la imaginación del cine nos ha permitido sospechar qué sería de los hombres ante un colapso planetario de algunos, sólo algunos, de los descubrimientos tecnológicos de la última década, del fin de sus magias secretas. Me atrevo a decir que, una fisura cualquiera, por ejemplo, un ínfimo corte en las fibras ópticas de las proveedoras de Internet, bastaría para ponernos en caída libre. Habiendo alcanzado el poder de manipular el universo hasta en sus partículas intangibles y hacerlo a nuestro antojo, ya no podemos ni queremos vivir sin tecnología."

La falta de comunicación en familias adictas a los dispositivos tecnológicos y una reflexión filosófica sobre la dependencia de la humanidad hacia la tecnología, al punto del no retorno.

   
Una desintoxicación tecnológica familiar

En el artículo del Wall Street Journal, "Cuando el ultimátum es su familia o su BlackBerry",  Elizabeth Bernstein nos señala cómo las familias actuales hacen uso de los dispositivos tecnológicos para mantenerse comunicadas, lo que, paradójicamente, corta cada vez más la comunicación entre los integrantes de las mismas.

Así, nos inquiere "cuando sale a cenar, ¿ocupa su Blackberry un lugar en la mesa? ¿Chequea su esposa el correo electrónico antes de decirles 'buenos días' a los niños? ¿Duerme su hijo con su laptop?", y si la mayoría de las respuestas a estas preguntas es afirmativa, nos propone una desintoxicación tecnológica, desconectarnos completamente durante un lapso breve para el beneficio de las relaciones interpersonales.

Bernstein nos relata el caso de Diane Broadnax, una investigadora clínica de Maryland, "que se hartó de cómo su familia, cada noche, se dispersaba hacia diferentes computadoras en la casa. Anika, de 4 años, miraba Dora la exploradora en una portátil en la cocina, mientras que Jasmine, de 12 años, jugaba en línea con sus mascotas virtuales. Su esposo, Lonnie Broadnax, de 50 años, se iba al estudio para mirar una película de ciencia ficción mientras ella preparaba la cena a la vez que revisaba su correo electrónico". Pasaban los días y la familia no conversaba.

Una noche, Diane propuso un plan: durante una semana se privarían de todo entretenimiento digital (e-mail, mensajes de texto, Facebook, películas en DVD y videos en línea), relegando el uso de computadoras y demás artilugios tecnológicos sólo para trabajar o tareas de la escuela. Sin embargo, a la noche siguiente, para cuando todos se sentaron a cenar, la conversación fue incómoda y forzada. "Todos pensamos: Estamos sentados a la mesa tal como se supone que debemos hacer pero, ¿ahora qué hacemos?".
  
De acuerdo con la psicóloga Sharon Gilchrest O'Neill, la tecnología es una distracción para la familia y es difícil de resistir porque es portátil y provee una gratificación instantánea. La manera de conseguir una reconexión entre sus integrantes, por tanto, es una limpieza tecnológica. A continuación, algunos consejos de personas que han aprendido de la experiencia:
  • Avise con tiempo a su familia para prepararse mentalmente.
  • Tenga en calro su objetivo, no sustituya la tecnología por otra actividad que lo aísle.
  • Despréndase de los aparatos gradualmente. 
  • Sea claro respecto a las reglas. ¿Se permitirán las llamadas y los correos electrónicos vinculados al trabajo? ¿Está permitido conectarse a Internet para las tareas de la escuela? ¿Cuál es el castigo para una trampa?
  • Utilice la tecnología como herramienta para desconectarse. Recurra a Facebook, Twitter o el correo electrónico para decirles a su familia y amigos que no va a estar conectado.
  • Haga de su dormitorio una zona libre de medios de comunicación.
  • Una vez superada la fase de desintoxicación, aprenda a evitar perder el tiempo yendo de una búsqueda en Internet a otra, y a otra, y otra. Así puede desperdiciar horas.
  • Permita que haya solamente una pantalla en funcionamiento. Por ejemplo, si está mirando televisión, dedíquele toda su atención, en vez de estar mirando al mismo tiempo su computadora o su iPhone.
Luego de 5 dís de limpieza tecnológica, Diane Broadnax llegó una noche del trabajo y se encontró a su marido y sus dos hijas jugando una partida de Trivial, moviendo piezas alrededor de un tablero y leyendo preguntas de la pantalla de una computadora. Los tres se estaban riendo. "Aquí estaba la solución casi perfecta", dijo. "La familia estaba interactuando con la tecnología. La pantalla estaba ahí, pero no era el centro de atención".


No no podemos vivir sin tecnología 

En el artículo publicado en Letra Urbana "Tecnología y poder. Una aproximación filosófica", Cristina Bulacio destaca que "hoy nos encontramos perplejos, desorientados, acosados –en particular si no somos nativos digitales– ante la omnipresencia de los utensilios tecnológicos en nuestra vida (...) el ciberespacio se ha transformado en un “lugar”, si podemos llamarlo así, de comunicación; lugar que no es lugar; se trata de un mundo virtual que ha modificado sustancialmente nuestra realidad cotidiana".

Bulacio nos señala que a través de las increíbles innovaciones tecnológicas hemos tejido a nuestro alrededor una red tecnológica globalizada y virtual en la que depositamos toda nuestra confianza, cuyo sello es la inmediatez y la instantaneidad. Esto nos brinda una sensación de confort, y por ello se ha ido "internalizando en nuestras vidas hasta adueñarse de nosotros y convertirse en imprescindible; esa extrema dependencia es, sin duda, un modo de prisión, también virtual. Estamos en un punto de no retorno."

Para la autora, de aquí en más, sólo podremos sobrevivir con tecnología de punta porque la evolución de los acontecimientos así lo exige. Pasamos a ser habitantes de un tecno-universo cuya realidad es omnipresente e intangible al mismo tiempo, hemos reconstruido nuestro planeta tecnológicamente a ritmo creciente al punto que "la magia de nuestra inteligencia y de nuestras habilidades nos hipnotizaron... Nos sucede como aquel ilusionista al que su truco mayor se le va de las manos y, ante el deslumbramiento de las fantasmagorías inventadas por él, no percibe que se juega la vida". 

Concluyendo, es interesante destacar la reflexión de Bulacio sobre nuestra dependencia total hacia la tecnología: "Hasta hora, sólo la imaginación del cine nos ha permitido sospechar qué sería de los hombres ante un colapso planetario de algunos, sólo algunos, de los descubrimientos tecnológicos de la última década, del fin de sus magias secretas. Me atrevo a decir que, una fisura cualquiera, por ejemplo, un ínfimo corte en las fibras ópticas de las proveedoras de Internet, bastaría para ponernos en caída libre. Habiendo alcanzado el poder de manipular el universo hasta en sus partículas intangibles y hacerlo a nuestro antojo, ya no podemos ni queremos vivir sin tecnología."

SPENT: una dosis de realidad en el mundo virtual

Un nuevo juego online que nos hace 
reflexionar sobre la manera en que millones de personas deben afrontar la pobreza, brinda a Letra Urbana la posibilidad de exponer un punto de vista sobre el endeudamiento ya no como medio sino como objetivo, en una sociedad adicta al consumismo.

"Gastado"

Este jueves 24/02, BBC mundo publicó una nota sobre un nuevo juego online denominado SPENT. El mismo nos reta a sobrevivir un mes en Estados Unidos con sólo US$1.000, lidiando con dificultades financieras que inciden en nuestras decisiones al punto que debemos poner en la balanza si gastarnos nuestros últimos $400 en tratar a la mascota familiar o sacrificarla, asistir o no al funeral de nuestro abuelo o comprar un simple helado a nuestros hijos.

El juego fue creado por la agencia de publicidad McKinney en colaboración con la organización sin fines de lucro Ministerios Urbanos de Dirham (UMD) de Estados Unidos y su objetivo es enseñar a enfrentar la realidad de millones de personas, provocando empatía con la cantidad de gente que debido a sus decisiones ha terminado en la pobreza y la indigencia

"Tienes que tomar las mejores decisiones posibles. La gente en estas situaciones no lo hace no porque sea estúpida si no porque está atrapada entre la espada y la pared", dicen los creadores al sitio Mashable.

El juego comienza en una situación donde el participante se ha quedado sin ahorros, empleo ni casa, y debe sobrevivir con los últimos US$1.000. A cada respuesta a las preguntas de opción múltiple se van desplegando nuevas situaciones, consecuencia de sus elecciones.

Así, el primer paso es conseguir empleo y decidir sobre costos de alquiler de vivienda analizando factores como distancia hacia el lugar de trabajo y gastos de combustible.

Se sumarán los altos costos médicos. "Esperemos que no enfermes!" reza el mensaje luego de que nos negamos a pagar el seguro, sumándonos a la situación de muchos trabajadores de bajos ingresos. Mientras que a la hora de elegir el tipo de alimentos en el supermercado, si nos inclinamos por aquellos de menor costo, la frase "Quizá por eso los empleados con bajos ingresos son más propensos al sobrepeso", acompañará nuestra decisión. 

Otros datos que nos brinda el juego: 
  • a 4,3 millones de casas en EE.UU. les cortaron la luz por falta de pago en 2009
  • las personas de bajos ingresos son más propensas a la depresión pero son quienes menos buscan tratamiento
  • 44% de la personas que vive debajo de la línea de la pobreza utiliza el acceso a internet en librerías públicas
  • más de 50 millones de estadounidenses viven en hogares que tuvieron dificultad para comer en 2009.
Nuestra calificación final.
Luego de muchísimos sacrificios
y decisiones morales, no logramos pasar del día 28.

Cuando la situación se empieza a poner delicada -sobre todo, cuando comienzan a caer los impuestos o perdemos nuestro empleo-, la aplicación se combina con las redes sociales y nos ofrece la "opción" de pedir ayuda a un amigo en Facebook, así el juego no sólo pasa de lo virtual a la vida real, sino que también se consigue mayor viralidad para el  segundo objetivo de UMD:  dar a conocer su labor (desde 1983 proporciona alimentos, ropa, vivienda y servicios de apoyo y emergencia a los necesitados) y conseguir donativos.


El arte de endeudarse

En el artículo publicado en Letra Urbana, "Los destellos de otra verdad", Mónica Prandi analiza las consecuencias sociales de la crisis del crédito en EEUU en los últimos años. Para la autora, el hecho de que los mercados hayan encendido la pasión por el consumo, convertiendo a los sujetos en ¨consumidores¨, abrió un nuevo horizonte: la deuda. Así, "el hombre contemporáneo ya no es el sujeto consumidor sino el sujeto endeudado".
Según Prnadi, contraer deudas ya no es una excepción sino un estado permanente: "ya no se trata de endeudarse para un fin definido y excepcional de algo que se quiere alcanzar, sino que se vive en estado de deuda permanente". Y debido a que el acceso a bienes y servicios depende de la credibilidad que las personas ofrezcan al mercado para obtener su confianza, la deuda ha pasado a ser un indicador que distingue hoy a los ricos de los pobres: "En nuestros días, no tener deudas es lo que se volvió un indicador de pobreza, porque solo quienes no tienen no son confiables, no alcanzan la credibilidad para conseguir préstamos o tarjetas de crédito".

"Estos cambios propician el olvido de lo real de cada caso. En su libro La ilusión económica Emmanuel Todd afirma que la economía no es una infraestructura, es una superestructura que se apoya en una infraestructura psicológica y sobre todo antropológica. Si esta dimensión humana se eclipsa y sólo se enfatiza el valor del incremento se nos pierde la complejidad del mundo", concluye la autora.


Cuesta abajo

Aquí un estracto de un colorido relato en Letra Urbana, "Las ramas doradas", por Ada Rosmaryn. El mismo narra las visicitudes que afrontará su personaje principal luego de perder su empleo, hasta que finalmente considera la posibilidad de convertirse en un homeless.  

"De modo que fui hacia la oficina de Rodríguez confiado. Todavía no, pensé. Entonces, cuando él me dijo que prescindían de mí, me cayó como un balde de agua fría. Lo había pensado pero ahora que sucedía, me tomó por sorpresa. No lo podía creer. Que me pasara a mí, que siempre había sido tan valorado. Aunque es cierto que no tenía relaciones relajadas con los capos. Pero pensé que la eficiencia podía más que todo lo demás. ¡Qué cosa! ¡Cuando uno no quiere creer...! Antes que a mí les había pasado a compañeros míos tan eficientes como yo, y más inteligentes e imprescindibles. Uno se cree que va a ser la excepción. Ahora que me acuerdo me parece increíble haber sido tan ingenuo."

Lea la narración completa http://www.letraurbana.com/articulo/125

Un nuevo juego online que nos hace 
reflexionar sobre la manera en que millones de personas deben afrontar la pobreza, brinda a Letra Urbana la posibilidad de exponer un punto de vista sobre el endeudamiento ya no como medio sino como objetivo, en una sociedad adicta al consumismo.

"Gastado"

Este jueves 24/02, BBC mundo publicó una nota sobre un nuevo juego online denominado SPENT. El mismo nos reta a sobrevivir un mes en Estados Unidos con sólo US$1.000, lidiando con dificultades financieras que inciden en nuestras decisiones al punto que debemos poner en la balanza si gastarnos nuestros últimos $400 en tratar a la mascota familiar o sacrificarla, asistir o no al funeral de nuestro abuelo o comprar un simple helado a nuestros hijos.

El juego fue creado por la agencia de publicidad McKinney en colaboración con la organización sin fines de lucro Ministerios Urbanos de Dirham (UMD) de Estados Unidos y su objetivo es enseñar a enfrentar la realidad de millones de personas, provocando empatía con la cantidad de gente que debido a sus decisiones ha terminado en la pobreza y la indigencia

"Tienes que tomar las mejores decisiones posibles. La gente en estas situaciones no lo hace no porque sea estúpida si no porque está atrapada entre la espada y la pared", dicen los creadores al sitio Mashable.

El juego comienza en una situación donde el participante se ha quedado sin ahorros, empleo ni casa, y debe sobrevivir con los últimos US$1.000. A cada respuesta a las preguntas de opción múltiple se van desplegando nuevas situaciones, consecuencia de sus elecciones.

Así, el primer paso es conseguir empleo y decidir sobre costos de alquiler de vivienda analizando factores como distancia hacia el lugar de trabajo y gastos de combustible.

Se sumarán los altos costos médicos. "Esperemos que no enfermes!" reza el mensaje luego de que nos negamos a pagar el seguro, sumándonos a la situación de muchos trabajadores de bajos ingresos. Mientras que a la hora de elegir el tipo de alimentos en el supermercado, si nos inclinamos por aquellos de menor costo, la frase "Quizá por eso los empleados con bajos ingresos son más propensos al sobrepeso", acompañará nuestra decisión. 

Otros datos que nos brinda el juego: 
  • a 4,3 millones de casas en EE.UU. les cortaron la luz por falta de pago en 2009
  • las personas de bajos ingresos son más propensas a la depresión pero son quienes menos buscan tratamiento
  • 44% de la personas que vive debajo de la línea de la pobreza utiliza el acceso a internet en librerías públicas
  • más de 50 millones de estadounidenses viven en hogares que tuvieron dificultad para comer en 2009.
Nuestra calificación final.
Luego de muchísimos sacrificios
y decisiones morales, no logramos pasar del día 28.

Cuando la situación se empieza a poner delicada -sobre todo, cuando comienzan a caer los impuestos o perdemos nuestro empleo-, la aplicación se combina con las redes sociales y nos ofrece la "opción" de pedir ayuda a un amigo en Facebook, así el juego no sólo pasa de lo virtual a la vida real, sino que también se consigue mayor viralidad para el  segundo objetivo de UMD:  dar a conocer su labor (desde 1983 proporciona alimentos, ropa, vivienda y servicios de apoyo y emergencia a los necesitados) y conseguir donativos.


El arte de endeudarse

En el artículo publicado en Letra Urbana, "Los destellos de otra verdad", Mónica Prandi analiza las consecuencias sociales de la crisis del crédito en EEUU en los últimos años. Para la autora, el hecho de que los mercados hayan encendido la pasión por el consumo, convertiendo a los sujetos en ¨consumidores¨, abrió un nuevo horizonte: la deuda. Así, "el hombre contemporáneo ya no es el sujeto consumidor sino el sujeto endeudado".
Según Prnadi, contraer deudas ya no es una excepción sino un estado permanente: "ya no se trata de endeudarse para un fin definido y excepcional de algo que se quiere alcanzar, sino que se vive en estado de deuda permanente". Y debido a que el acceso a bienes y servicios depende de la credibilidad que las personas ofrezcan al mercado para obtener su confianza, la deuda ha pasado a ser un indicador que distingue hoy a los ricos de los pobres: "En nuestros días, no tener deudas es lo que se volvió un indicador de pobreza, porque solo quienes no tienen no son confiables, no alcanzan la credibilidad para conseguir préstamos o tarjetas de crédito".

"Estos cambios propician el olvido de lo real de cada caso. En su libro La ilusión económica Emmanuel Todd afirma que la economía no es una infraestructura, es una superestructura que se apoya en una infraestructura psicológica y sobre todo antropológica. Si esta dimensión humana se eclipsa y sólo se enfatiza el valor del incremento se nos pierde la complejidad del mundo", concluye la autora.


Cuesta abajo

Aquí un estracto de un colorido relato en Letra Urbana, "Las ramas doradas", por Ada Rosmaryn. El mismo narra las visicitudes que afrontará su personaje principal luego de perder su empleo, hasta que finalmente considera la posibilidad de convertirse en un homeless.  

"De modo que fui hacia la oficina de Rodríguez confiado. Todavía no, pensé. Entonces, cuando él me dijo que prescindían de mí, me cayó como un balde de agua fría. Lo había pensado pero ahora que sucedía, me tomó por sorpresa. No lo podía creer. Que me pasara a mí, que siempre había sido tan valorado. Aunque es cierto que no tenía relaciones relajadas con los capos. Pero pensé que la eficiencia podía más que todo lo demás. ¡Qué cosa! ¡Cuando uno no quiere creer...! Antes que a mí les había pasado a compañeros míos tan eficientes como yo, y más inteligentes e imprescindibles. Uno se cree que va a ser la excepción. Ahora que me acuerdo me parece increíble haber sido tan ingenuo."

Lea la narración completa http://www.letraurbana.com/articulo/125

Internet: ¿medio, herramienta o arma?

Durante las protestas contra el régimen de Mubarak en Egipto, el pasado 27 de enero, el Ministerio de Comunicaciones y Tecnologías de Egipto ordenó a las cuatro empresas proveedoras de conectividad a Internet en el país que apagaran sus equipos y 80 millones de personas dejaron de tener acceso al servicio.

Hoy, la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, en respuesta a los últimos acontecimientos y siguiendo la línea de sus políticas sobre Internet, notificó que los "activistas digitales" recibirán 25 millones de dólares de Estados Unidos como una muestra de apoyo para sortear las restricciones de los gobiernos represivos que intenten bloquear el acceso a la red.

Un hito en la historia de la comunicación viene desarrollándose en las pantallas de todo el mundo. ¿Cuáles son sus consecuencias? ¿Qué opinan los expertos? 


Consecuencias del “apagón”

Además de las serias consecuencias económicas, de acuerdo con el artículo de David Cuen, publicado en BBC, la medida acarrearía también consecuencias sociales, sobre todo si se considera que para muchas personas -y algunos países- el acceso a Internet es un derecho fundamental.

Por su parte, la Sociedad de Internet -organización sin fines de lucro que marca los estándares de la web-, expresó su crítica: "Internet es un medio de comunicación global que apoya fundamentalmente oportunidades, da poder a los individuos, conocimiento, crecimiento y libertad. Estos valores no deben ser retirados de las personas. Obviamente, si un gobierno bloquea todo el acceso a internet en su país, esa es una decisión muy seria y una grave intrusión en los derechos básicos a la comunicación de los ciudadanos. Si el bloqueo continúa, ello tendrá un impacto muy dañino en la sociedad y la economía de Egipto".


La opinión de los expertos

El artículo de CNN, “Internet, pieza clave en Egipto, ¿debe ser un derecho humano?”, nos presenta una lista de opiniones de expertos tecnológicos y blogueros que intentan descifrar el papel que juega internet en esta situación. Mientras unos creen que Egipto está violando los derechos humanos modernos al cerrar el acceso a internet y a las redes de telefonía móvil, otros dicen que el hecho de que las protestas continúen a pesar de estas barricadas revela una brecha enorme en el argumento de que los medios sociales engendran revoluciones sociales.

Así, "donde antes los activistas eran definidos por sus causas, ahora son definidos por sus herramientas", opina Malcolm Gladwell en The New Yorker.

Para Dave Pell, en el blog Tweetage Wasteland, “las redes sociales en tiempo en real no son un elemento necesario para organizar y llevar a cabo una revolución de amplio impacto. Tampoco es el megáfono, pero sin duda facilita que más gente te escuche".

Caroline McCarthy, de CNET, opina que "este no es el camino correcto para medir las cosas: una 'revolución de medios sociales', a este punto, no debería ser ni digna de mención ni sorprendente. Si un dictador es derrocado o un gobierno es destituido, sería notable que Facebook o Twitter no fueran usados".

David Kravets, de Wired, informa que "sólo una cuarta parte de la población egipcia está en línea, según los cálculos de el-Amrani. Las protestas en las calles han crecido de forma anticuada, con panfletos y reuniones espontáneas".

En The New Yorker, Nicholas Thompson, experto en medios sociales, dice que "los gobiernos controlan los medios por los que fluye la información. Esto significa que pueden bloquear sitios, o como al parecer hizo Egipto, pueden cerrar el acceso a Internet y confundir a todos los que confiaban de él. En Irán, claramente el gobierno tuvo cierto éxito usando Internet para reducir el paso de la revolución verde. En Túnez, el gobierno hackeó la contraseña de casi todos los usuarios de Facebook en el país. Si Ben Ali no hubiera caído tan rápido, esa información habría sido muy útil. Las herramientas tecnológicas pueden ser usadas con cierta efectividad por las masas, o por el hombre".

Finalmente, el profesor de periodismo, Jeff Jarvis, cree que “el derecho a conectarte se vuelve un derecho humano fundamental. El problema aquí es que vemos que el gobierno es el único punto de caída de Internet, como el botón de apagado, como lo usó Egipto (…) Y nuestro futuro, los medios por los que crearemos a la siguiente sociedad, es vulnerable en este lugar, y eso me da miedo. Al mismo tiempo, celebro el hecho de que la gente de un país pueda usar estas herramientas para hacerse cargo".


Contra los cyber-utópicos

En su reseña en NYT del libro “The Net Delusion” (El Delirio de la Red), Lee Siegel –columnista y editor de The New York Observer -, nos cuenta cómo el autor de dicho libro, Evgeny Morozov, ataca salvajemente a los ciber-utópicos. Alegando que las redes sociales funcionan mejor para los gobiernos represores que para los organizadores de protestas y que no están motivadas por otra cosa que no sea la búsqueda de ganancias.

Para Morozov, hace sólo unos pocos años, de lo único de que se oía hablar era sobre cómo lograr que Internet fuera más libre. Ahora de lo único que se habla es sobre cómo controlarlo. Editores de libros y de diarios buscan formas de proteger su contenido original. Padres buscan formas de proteger a sus hijos del cyber-acoso. Legisladores exploran mecanismos que defenderían la privacidad de los ciudadanos. Gobiernos intentan evitar que sus archivos privados se filtren a la Red. Y empresarios y figuras públicas luchan para evitar que competidores o enemigos los calumnien a ellos o a sus negocios.

En contrario a los cyber-utópicos, cómo él los llama, que consideran que Internet es una herramienta poderosa de emancipación política, Mozorov argumenta convincentemente que Internet, en el nombre de la libertad, más bien la limita o hasta la destruye. Designa como “orientalismo digital” a la creencia de que en sociedades represivas Internet sólo puede actuar como una fuerza para el cambio benévolo.

Morozov resalta que no hay que esperar que las corporaciones liberen a nadie en ningún momento del futuro próximo. Google hizo negocios en China durante años antes que la censura y condiciones económicos —no los derechos humanos— lo hiciera retirarse del mercado. Y es llamativo que ambos Twitter y Facebook han rechazado unirse al Global Network Initiative, un acuerdo que Morozov describe como “una promesa trans-industrial de comportarse de acuerdo con leyes y estándares que cubren el derecho a la expresión libre que es parte de documentos internacionalmente reconocidos como la Declaración Universal de Derechos Humanos".
Morozov urge a los cyber-utópicos a que abren los ojos: lo que motiva a los creadores de las redes sociales son las ganancias y nada más.

Finalmente, para el autor del artículo, Siegel, el péndulo ha girado por tanto tiempo hacia el lado de los cyber-utópicos que un poco de extremismo hace falta para lograr un equilibro. De acuerdo con Siegel, “Morozov se ha atrevido a argumentar que Internet ha expuesto el talón de Aquiles de la democracia. Más frecuentemente que la moralidad flexible de la Red ha tenido el efecto de aplastar una comunidad debajo de pluralismos malos y diversidades atroces. En ese sentido, Internet está creando una anti-democracia igualitaria en la que la inhumanidad más fuerte destruye la elocuencia y decencia más racional.”


La esperanza de un Opositor

El premio Nobel del Paz, Mohamed El Baradei, publicó en The New York Times una columna en la que atribuye la caída de Mubarak a “la juventud de El Cairo, armada únicamente con Facebook".

Se sentía fuera de sí mientras presenciaba la miseria por la que los egipcios debían pasar para poner comida sobre sus mesas, mantener un techo sobre sus cabezas y conseguir atención médica. Pudo ver en primera fila cómo la pobreza y la represión pueden destruir valores y aplastar la dignidad, el autoestima y la esperanza. El Baradei con gran pesar lamenta que en la tierra de la Biblioteca de Alejandría, de una cultura que contribuyó a los grandes avances en matemáticas, medicina y ciencia, más del 40% de su población viva con menos de $2 por día y casi un 30% sea analfabeta.  
Sin embargo, para el autor una cosa ha cambiado en la sociedad egipcia en los últimos años: los jóvenes egipcios, han encontrado en los medios sociales una vía para interactuar y compartir ideas evitando, en el ciberespacio, las restricciones impuestas a la libertad física de reunión. “El mundo ha sido testigo de su coraje y determinación”


En los parajes de la sinrazón

En su artículo publicado en Letra Urbana, la Dra. Susana Jallinsky, cree que “una de las peores amenazas que el mundo contemporáneo enfrenta es efecto del desfasaje creciente y progresivo entre la complejización de los medios de destrucción masiva y la cada vez más mediocre calificación de las ideas y de los hombres. En un mundo gobernado por el horror al vacío, tanto en el campo intelectual como en el físico, todo puede ser rápidamente conquistado por dogmas radicalizados, fundados en unas lógicas puramente destructivas.
Los acontecimientos ocurren situándose en la intersección entre los diversos procesos económicos, sociales, religiosos, nacionales, mitológicos y demográficos, entre otras tantas variables.”

“Hoy, cada individuo no vale más que en relación al conjunto que le permite ser. Sentimientos encontrados, nostalgia, tristeza y desamparo pero también capacidad de resistencia, ya que siempre se trata de encontrar algún punto de anclaje del que aferrarse. El riesgo de nuestra contemporaneidad, que ya ha pasado a ser realidad efectiva, es el olvido y la indiferencia. Y si esta verdad retorna, es ineludible reconsiderar que cualquier tipo de confrontación necesariamente ha de llevarse a cabo desde el territorio de las ideas.”

Durante las protestas contra el régimen de Mubarak en Egipto, el pasado 27 de enero, el Ministerio de Comunicaciones y Tecnologías de Egipto ordenó a las cuatro empresas proveedoras de conectividad a Internet en el país que apagaran sus equipos y 80 millones de personas dejaron de tener acceso al servicio.

Hoy, la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, en respuesta a los últimos acontecimientos y siguiendo la línea de sus políticas sobre Internet, notificó que los "activistas digitales" recibirán 25 millones de dólares de Estados Unidos como una muestra de apoyo para sortear las restricciones de los gobiernos represivos que intenten bloquear el acceso a la red.

Un hito en la historia de la comunicación viene desarrollándose en las pantallas de todo el mundo. ¿Cuáles son sus consecuencias? ¿Qué opinan los expertos? 


Consecuencias del “apagón”

Además de las serias consecuencias económicas, de acuerdo con el artículo de David Cuen, publicado en BBC, la medida acarrearía también consecuencias sociales, sobre todo si se considera que para muchas personas -y algunos países- el acceso a Internet es un derecho fundamental.

Por su parte, la Sociedad de Internet -organización sin fines de lucro que marca los estándares de la web-, expresó su crítica: "Internet es un medio de comunicación global que apoya fundamentalmente oportunidades, da poder a los individuos, conocimiento, crecimiento y libertad. Estos valores no deben ser retirados de las personas. Obviamente, si un gobierno bloquea todo el acceso a internet en su país, esa es una decisión muy seria y una grave intrusión en los derechos básicos a la comunicación de los ciudadanos. Si el bloqueo continúa, ello tendrá un impacto muy dañino en la sociedad y la economía de Egipto".


La opinión de los expertos

El artículo de CNN, “Internet, pieza clave en Egipto, ¿debe ser un derecho humano?”, nos presenta una lista de opiniones de expertos tecnológicos y blogueros que intentan descifrar el papel que juega internet en esta situación. Mientras unos creen que Egipto está violando los derechos humanos modernos al cerrar el acceso a internet y a las redes de telefonía móvil, otros dicen que el hecho de que las protestas continúen a pesar de estas barricadas revela una brecha enorme en el argumento de que los medios sociales engendran revoluciones sociales.

Así, "donde antes los activistas eran definidos por sus causas, ahora son definidos por sus herramientas", opina Malcolm Gladwell en The New Yorker.

Para Dave Pell, en el blog Tweetage Wasteland, “las redes sociales en tiempo en real no son un elemento necesario para organizar y llevar a cabo una revolución de amplio impacto. Tampoco es el megáfono, pero sin duda facilita que más gente te escuche".

Caroline McCarthy, de CNET, opina que "este no es el camino correcto para medir las cosas: una 'revolución de medios sociales', a este punto, no debería ser ni digna de mención ni sorprendente. Si un dictador es derrocado o un gobierno es destituido, sería notable que Facebook o Twitter no fueran usados".

David Kravets, de Wired, informa que "sólo una cuarta parte de la población egipcia está en línea, según los cálculos de el-Amrani. Las protestas en las calles han crecido de forma anticuada, con panfletos y reuniones espontáneas".

En The New Yorker, Nicholas Thompson, experto en medios sociales, dice que "los gobiernos controlan los medios por los que fluye la información. Esto significa que pueden bloquear sitios, o como al parecer hizo Egipto, pueden cerrar el acceso a Internet y confundir a todos los que confiaban de él. En Irán, claramente el gobierno tuvo cierto éxito usando Internet para reducir el paso de la revolución verde. En Túnez, el gobierno hackeó la contraseña de casi todos los usuarios de Facebook en el país. Si Ben Ali no hubiera caído tan rápido, esa información habría sido muy útil. Las herramientas tecnológicas pueden ser usadas con cierta efectividad por las masas, o por el hombre".

Finalmente, el profesor de periodismo, Jeff Jarvis, cree que “el derecho a conectarte se vuelve un derecho humano fundamental. El problema aquí es que vemos que el gobierno es el único punto de caída de Internet, como el botón de apagado, como lo usó Egipto (…) Y nuestro futuro, los medios por los que crearemos a la siguiente sociedad, es vulnerable en este lugar, y eso me da miedo. Al mismo tiempo, celebro el hecho de que la gente de un país pueda usar estas herramientas para hacerse cargo".


Contra los cyber-utópicos

En su reseña en NYT del libro “The Net Delusion” (El Delirio de la Red), Lee Siegel –columnista y editor de The New York Observer -, nos cuenta cómo el autor de dicho libro, Evgeny Morozov, ataca salvajemente a los ciber-utópicos. Alegando que las redes sociales funcionan mejor para los gobiernos represores que para los organizadores de protestas y que no están motivadas por otra cosa que no sea la búsqueda de ganancias.

Para Morozov, hace sólo unos pocos años, de lo único de que se oía hablar era sobre cómo lograr que Internet fuera más libre. Ahora de lo único que se habla es sobre cómo controlarlo. Editores de libros y de diarios buscan formas de proteger su contenido original. Padres buscan formas de proteger a sus hijos del cyber-acoso. Legisladores exploran mecanismos que defenderían la privacidad de los ciudadanos. Gobiernos intentan evitar que sus archivos privados se filtren a la Red. Y empresarios y figuras públicas luchan para evitar que competidores o enemigos los calumnien a ellos o a sus negocios.

En contrario a los cyber-utópicos, cómo él los llama, que consideran que Internet es una herramienta poderosa de emancipación política, Mozorov argumenta convincentemente que Internet, en el nombre de la libertad, más bien la limita o hasta la destruye. Designa como “orientalismo digital” a la creencia de que en sociedades represivas Internet sólo puede actuar como una fuerza para el cambio benévolo.

Morozov resalta que no hay que esperar que las corporaciones liberen a nadie en ningún momento del futuro próximo. Google hizo negocios en China durante años antes que la censura y condiciones económicos —no los derechos humanos— lo hiciera retirarse del mercado. Y es llamativo que ambos Twitter y Facebook han rechazado unirse al Global Network Initiative, un acuerdo que Morozov describe como “una promesa trans-industrial de comportarse de acuerdo con leyes y estándares que cubren el derecho a la expresión libre que es parte de documentos internacionalmente reconocidos como la Declaración Universal de Derechos Humanos".
Morozov urge a los cyber-utópicos a que abren los ojos: lo que motiva a los creadores de las redes sociales son las ganancias y nada más.

Finalmente, para el autor del artículo, Siegel, el péndulo ha girado por tanto tiempo hacia el lado de los cyber-utópicos que un poco de extremismo hace falta para lograr un equilibro. De acuerdo con Siegel, “Morozov se ha atrevido a argumentar que Internet ha expuesto el talón de Aquiles de la democracia. Más frecuentemente que la moralidad flexible de la Red ha tenido el efecto de aplastar una comunidad debajo de pluralismos malos y diversidades atroces. En ese sentido, Internet está creando una anti-democracia igualitaria en la que la inhumanidad más fuerte destruye la elocuencia y decencia más racional.”


La esperanza de un Opositor

El premio Nobel del Paz, Mohamed El Baradei, publicó en The New York Times una columna en la que atribuye la caída de Mubarak a “la juventud de El Cairo, armada únicamente con Facebook".

Se sentía fuera de sí mientras presenciaba la miseria por la que los egipcios debían pasar para poner comida sobre sus mesas, mantener un techo sobre sus cabezas y conseguir atención médica. Pudo ver en primera fila cómo la pobreza y la represión pueden destruir valores y aplastar la dignidad, el autoestima y la esperanza. El Baradei con gran pesar lamenta que en la tierra de la Biblioteca de Alejandría, de una cultura que contribuyó a los grandes avances en matemáticas, medicina y ciencia, más del 40% de su población viva con menos de $2 por día y casi un 30% sea analfabeta.  
Sin embargo, para el autor una cosa ha cambiado en la sociedad egipcia en los últimos años: los jóvenes egipcios, han encontrado en los medios sociales una vía para interactuar y compartir ideas evitando, en el ciberespacio, las restricciones impuestas a la libertad física de reunión. “El mundo ha sido testigo de su coraje y determinación”


En los parajes de la sinrazón

En su artículo publicado en Letra Urbana, la Dra. Susana Jallinsky, cree que “una de las peores amenazas que el mundo contemporáneo enfrenta es efecto del desfasaje creciente y progresivo entre la complejización de los medios de destrucción masiva y la cada vez más mediocre calificación de las ideas y de los hombres. En un mundo gobernado por el horror al vacío, tanto en el campo intelectual como en el físico, todo puede ser rápidamente conquistado por dogmas radicalizados, fundados en unas lógicas puramente destructivas.
Los acontecimientos ocurren situándose en la intersección entre los diversos procesos económicos, sociales, religiosos, nacionales, mitológicos y demográficos, entre otras tantas variables.”

“Hoy, cada individuo no vale más que en relación al conjunto que le permite ser. Sentimientos encontrados, nostalgia, tristeza y desamparo pero también capacidad de resistencia, ya que siempre se trata de encontrar algún punto de anclaje del que aferrarse. El riesgo de nuestra contemporaneidad, que ya ha pasado a ser realidad efectiva, es el olvido y la indiferencia. Y si esta verdad retorna, es ineludible reconsiderar que cualquier tipo de confrontación necesariamente ha de llevarse a cabo desde el territorio de las ideas.”

Inocencia Digital







Las declaraciones de esta semana de la primera dama de EE.UU., Michelle Obama, acerca de no ser gran partidaria de que los jóvenes tengan Facebook, ha disparado en Letra Urbana una necesidad de analizar el uso que los menores dan a la Tecnología, Internet y las Redes Sociales en la actualidad, el rol de los padres y las instituciones, y el futuro que depara a estos "digital natives" en su inserción a una sociedad globalizada. 




Los números de la Inocencia Digital

Facebook sólo permite abrir cuentas a los mayores de 13 años, aunque niños más jóvenes consiguen entrar al declarar una edad superior en el momento de registrarse.

En Europa
  • Según un artículo publicado por CNN, los menores no sólo navegan en Internet utilizando computadoras personales; en Europa, 1 de cada 3 se conecta desde celulares y 1 de cada 4, mediante sus consolas de videojuegos, mientras que 6 de cada 10 cuentan con un perfil en alguna red social.
  • Un 26% de esos perfiles son completamente "públicos" (cualquier persona puede ver sus datos personales y fotografías) lo que aumenta el riesgo de convertirlos en víctimas de delitos informáticos
  • La mitad de los adolescentes europeos de 13 a 16 años acceden a internet desde sus dormitorios, lo que dificulta el control paterno.
  • Según una encuesta de Microsoft Ibérica a en Europa, el 75% de los menores europeos han sido contactados por un extraño y casi 4 de cada 10 jóvenes han contestado. Las cifras reflejan que, en los casos de menores a los que han escrito desconocidos, un 96% de ellos no se lo ha comunicado ni a sus padres ni a sus profesores.

En Latinoamérica
  • Los 18 países que integran la Red Iberoamericana de Protección de Datos concluyeron en su más reciente reunión, en la Ciudad de México, que compartir información sin límite alguno a través de las redes sociales es un riesgo real para niños y adolescentes.
  • En una investigación sobre los hábitos de uso de menores entre 6 y 18 años en Latinoamérica, se concluyó que Internet es una actividad prioritaria para los menores: si existe posibilidad se desarrolla en casa; si no, las cabinas públicas o los cibercafés son el mejor recurso.
  • La investigación asegura que a un alto porcentaje de jóvenes latinoamericanos lo que más les atrae es la experiencia social. Navegan solos pero también son los usuarios que más navegan con otras personas como sus amigos, sus padres o hermanos. El que los demás puedan acceder les provoca la necesidad de ingresar
  • En Iberoamérica se está haciendo un gran esfuerzo por incorporar la tecnología a la escuela, aunque luego, como no tienen internet en casa, navegan más en sitios públicos donde no hay ningún tipo de mediación, como cibercafés.
En países de habla inglesa
  • En EEUU los jóvenes están incrementando el uso de nuevas tecnologías. De acuerdo con datos del Internet Pew Project el 93% de los adolescentes tiene acceso a internet.
  • La organización asegura que en 2010 el 73% de los internautas jóvenes del país usaron redes sociales.
  • Los jóvenes estadounidenses aún usan más MySpace que Facebook y sólo el 8% utiliza Twitter. Mientras que en lo que se refiere a telefonía celular, el 58% de adolescentes de 12 años cuenta con un aparato.
  • En el Reino Unido los hábitos estan cambiando y las últimas investigaciones aseguran que los videojuegos en línea ya son más populares que las redes sociales. El Centro para la Seguridad en Internet asegura que el 83% de menores entre 9 y 16 años usan la red para jugar videojuegos.
  • La organización "Safe Kids" asegura que 40% de niños británicos usan internet diariamente.  

 

Adictos
a la Tecnología

El hospital Capio Nightingale de Londres ha sido noticia en estos días, en el periódico Evening Standard, por iniciar un programa de rehabilitación para niños adictos a Internet. Con tan sólo 12 años, la compulsión de estos pacientes por el uso de la tecnología es tan grave que ponen en riesgo su salud.

Esta institución del norte de Londres habría sido inundada por llamadas de padres preocupados cuyos hijos están desarrollando comportamientos compulsivos, con desórdenes del sueño y depresión a causa de su adicción. Otros síntomas de abstinencia incluyen pérdida de apetito, fatiga y aislamiento de la sociedad

Para el Dr. Richard Graham, experto en desórdenes infantiles y adolescentes del hospital Capio, la adicción a la tecnología es como la adicción al juego: produce una hiperestimulación de manera que el paciente se encuentra en un estado de alerta permanente; algunos de ellos son capaces de montar en cólera cuando se les pide que apaguen su computadora, al punto que se ha necesitado de intervención policíal para calmarlos. La clínica propone, en consecuencia, un tratamiento que estimula la interacción social -presencial- de los jóvenes que asisten a rehabilitación y enseña a los padres a desconectar a sus hijos sin que se cree un conflicto.

"Necesitamos guías oficiales para determinar hasta dónde llega el uso saludable de Internet ", señala Graham, a la vez que indica que los servicios de salud mental necesitan adaptarse rápidamente a los mundos cambiantes que habitan los jóvenes, y entender cuán seriamente puede incidir en sus vidas el tiempo sin regular frente a la pantalla, ya sea en línea o en un video-juego. "Hemos hallado que muchos de los servicios en la actualidad fallan en reconocer la complejidad de estas situaciones, tomando prestados antiguos modelos sobre la adicción y el abuso de substancias. Aún no hay consenso en el Reino Unido sobre si esto puede llamarse una adicción porque no existen substancias como drogas o alcohol involucradas. Esto es un gran obstáculo"

Se estima que un 10% de los 46.6 millones de internautas en el Reino Unido podrían ser adictos a la red.   


Formando usuarios inteligentes

Xavier Bringués, de la Universidad de Navarra, en España, afirma en una nota de BBC Mundo que "Estamos hablando de una tecnología inteligente del siglo XXI que necesita usuarios inteligentes". Para Bringués la red no es un caldo de crímenes ni un lugar oscuro. "Su riesgo es el mismo que otros medios como la televisión: que entre en sus vidas sin que quienes están a su alrededor tengan la conciencia de que internet será usado por un menor, que es un sujeto en formación".
Los adolescentes "están tomando cada vez más riesgos -sobre todo los usuarios más avanzados- pero también están más conscientes de lo que éstos implican. Lo que tenemos que pensar es qué factores son capaces de desactivar esos riesgos".

Para Neelie Kroes, comisaria europea de Agenda Digital, la solución es ayudar a los usuarios a utilizar la red debidamente, algo que es "una responsabilidad de los padres, profesores y de los propios niños". Esta realidad requiere también, según Kroes, "una mayor responsabilidad del sector de las tecnologías de la información y la comunicación a la hora de ofrecer productos y servicios", lo que implicaría mejorar las políticas de privacidad en redes como Facebook, que ha sido criticada por tener puntos débiles en este rubro.

Jennifer Waters, en su artículo "Ojo con los datos que comparte en las redes sociales", publicado en WSJ, nos señala que los usuarios podrían pensar que no están revelando casi nada cuando cuentan a sus amigos en Facebook que "están vistiendo a su perro, Roco, en su color favorito, el café, para un brunch en la casa de la abuela el domingo". Pero en realidad así se abre una caja de Pandora de riesgos, puesto que la información que los internautas dan voluntaria o involuntariamente a través de las redes sociales desencadena un frenesí entre ladrones, estafadores y otros criminales. Incluso detallar las actividades diarias puede permitir a los extraños conocer sus rutinas, dando a un posible acosador información sobre sus paraderos.

Una encuesta de Harris Interactive realizada en octubre para ID Analytics constató que más de 24 millones de estadounidenses de 18 años o más aún dejan sus perfiles en las redes sociales mayoritariamente públicos, esto es, sin los controles de privacidad que limitan quién puede ver sus datos personales.


El rol de los padres


Los expertos dicen que el sentido común de los padres y estar al pendiente de problemas potenciales pueden ser herramientas muy valiosas. Michael Fertik, CEO de ReputationDefender, opina que la forma más fácil de empezar es participando en la vida en línea de los hijos, por ejemplo, pidiéndoles sus contraseñas antes de darles permiso para abrir una cuenta en redes sociales como Facebook. A medida que se vuelven adolescentes, los niños se quejarán de haberla compartido, así que los padres deberán buscar la forma de hacerse sus “amigos” en esos sitios de forma discreta: Ningún adolescente quiere que su padres participen directamente en su muro de Facebook, pero un cierto monitoreo a distancia no es nada malo.



Generación "Y"
y generación "Z"

Clarita Spitz, en su artículo "Conviviendo con la Generación Y" con cierto humor piensa que "aquella conocida frase de las abuelas cada niño llega con un pan bajo el brazo podría fácilmente reemplazarse hoy en día por cada niño llega con un mouse en una mano y el control remoto en la otra".
En su clara descripción de la generación de "Baby Boomers", "X" e "Y", nos destaca que esta última está conformada por personas educadas en la cultura de la interactividad. Mientras que trabajar con sus congéneres puede plantear importantes desafíos ya que "al tratarse de la generación que se desarrolló enteramente compartiendo información personal y pública por los diversos medios disponibles, no tienen en cuenta el valor de la privacidad o la confidencialidad que a veces puede requerir un trabajo".  
¿Cómo será liderar un mundo sin muros, sin revoluciones, sin creencia en las utopías?, se pregunta Spitz. "La globalización ha creado un escenario mixto y convergente, pero que transforma los principios y complejiza la realidad. Empiezan a sentirse, además, los primeros pasos de la Generación Z, la iGeneration, los verdaderos nativos digitales."


¿Cómo educar, entonces, a los digital natives?. Quizás conozcamos la respuesta a través de Laura Patcher, que en su artículo publicado en Letra Urbana destaca que los educadores tienen la responsabilidad y obligación de conocer los alcances de los nuevos recursos así como de sus aplicaciones; también de fomentar el análisis y la evaluación de las fuentes y los contenidos.
Para Patcher, "las herramientas tecnológicas sirven como medios para ejercitar, en un marco de interacción y colaboración, las habilidades que los jóvenes de hoy necesitan desarrollar para su futuro laboral en un mundo globalizado".

"Las prácticas de discusión, trabajo en grupo, retroalimentación,  interacción, involucramiento y uso del pensamiento crítico para tomar decisiones, estimulan a los estudiantes de hoy. La tecnología sería entonces el vehículo, el transporte, el cómo acceder, interactuar, y crear conocimiento."

Finalmente, es importante recordar que "la tecnología es un medio hacia un fin y que los estudiantes, los trabajadores y los ciudadanos necesitan desarrollar y aplicar un pensamiento crítico para poder resolver problemas y tomar decisiones con responsabilidad y productividad".



Los invitamos a conocer los detalles de la Presentación "Nativos Digitales", a cargo de Ana Tettner, a realizarse este 22 de febrero.








Las declaraciones de esta semana de la primera dama de EE.UU., Michelle Obama, acerca de no ser gran partidaria de que los jóvenes tengan Facebook, ha disparado en Letra Urbana una necesidad de analizar el uso que los menores dan a la Tecnología, Internet y las Redes Sociales en la actualidad, el rol de los padres y las instituciones, y el futuro que depara a estos "digital natives" en su inserción a una sociedad globalizada. 




Los números de la Inocencia Digital

Facebook sólo permite abrir cuentas a los mayores de 13 años, aunque niños más jóvenes consiguen entrar al declarar una edad superior en el momento de registrarse.

En Europa
  • Según un artículo publicado por CNN, los menores no sólo navegan en Internet utilizando computadoras personales; en Europa, 1 de cada 3 se conecta desde celulares y 1 de cada 4, mediante sus consolas de videojuegos, mientras que 6 de cada 10 cuentan con un perfil en alguna red social.
  • Un 26% de esos perfiles son completamente "públicos" (cualquier persona puede ver sus datos personales y fotografías) lo que aumenta el riesgo de convertirlos en víctimas de delitos informáticos
  • La mitad de los adolescentes europeos de 13 a 16 años acceden a internet desde sus dormitorios, lo que dificulta el control paterno.
  • Según una encuesta de Microsoft Ibérica a en Europa, el 75% de los menores europeos han sido contactados por un extraño y casi 4 de cada 10 jóvenes han contestado. Las cifras reflejan que, en los casos de menores a los que han escrito desconocidos, un 96% de ellos no se lo ha comunicado ni a sus padres ni a sus profesores.

En Latinoamérica
  • Los 18 países que integran la Red Iberoamericana de Protección de Datos concluyeron en su más reciente reunión, en la Ciudad de México, que compartir información sin límite alguno a través de las redes sociales es un riesgo real para niños y adolescentes.
  • En una investigación sobre los hábitos de uso de menores entre 6 y 18 años en Latinoamérica, se concluyó que Internet es una actividad prioritaria para los menores: si existe posibilidad se desarrolla en casa; si no, las cabinas públicas o los cibercafés son el mejor recurso.
  • La investigación asegura que a un alto porcentaje de jóvenes latinoamericanos lo que más les atrae es la experiencia social. Navegan solos pero también son los usuarios que más navegan con otras personas como sus amigos, sus padres o hermanos. El que los demás puedan acceder les provoca la necesidad de ingresar
  • En Iberoamérica se está haciendo un gran esfuerzo por incorporar la tecnología a la escuela, aunque luego, como no tienen internet en casa, navegan más en sitios públicos donde no hay ningún tipo de mediación, como cibercafés.
En países de habla inglesa
  • En EEUU los jóvenes están incrementando el uso de nuevas tecnologías. De acuerdo con datos del Internet Pew Project el 93% de los adolescentes tiene acceso a internet.
  • La organización asegura que en 2010 el 73% de los internautas jóvenes del país usaron redes sociales.
  • Los jóvenes estadounidenses aún usan más MySpace que Facebook y sólo el 8% utiliza Twitter. Mientras que en lo que se refiere a telefonía celular, el 58% de adolescentes de 12 años cuenta con un aparato.
  • En el Reino Unido los hábitos estan cambiando y las últimas investigaciones aseguran que los videojuegos en línea ya son más populares que las redes sociales. El Centro para la Seguridad en Internet asegura que el 83% de menores entre 9 y 16 años usan la red para jugar videojuegos.
  • La organización "Safe Kids" asegura que 40% de niños británicos usan internet diariamente.  

 

Adictos
a la Tecnología

El hospital Capio Nightingale de Londres ha sido noticia en estos días, en el periódico Evening Standard, por iniciar un programa de rehabilitación para niños adictos a Internet. Con tan sólo 12 años, la compulsión de estos pacientes por el uso de la tecnología es tan grave que ponen en riesgo su salud.

Esta institución del norte de Londres habría sido inundada por llamadas de padres preocupados cuyos hijos están desarrollando comportamientos compulsivos, con desórdenes del sueño y depresión a causa de su adicción. Otros síntomas de abstinencia incluyen pérdida de apetito, fatiga y aislamiento de la sociedad

Para el Dr. Richard Graham, experto en desórdenes infantiles y adolescentes del hospital Capio, la adicción a la tecnología es como la adicción al juego: produce una hiperestimulación de manera que el paciente se encuentra en un estado de alerta permanente; algunos de ellos son capaces de montar en cólera cuando se les pide que apaguen su computadora, al punto que se ha necesitado de intervención policíal para calmarlos. La clínica propone, en consecuencia, un tratamiento que estimula la interacción social -presencial- de los jóvenes que asisten a rehabilitación y enseña a los padres a desconectar a sus hijos sin que se cree un conflicto.

"Necesitamos guías oficiales para determinar hasta dónde llega el uso saludable de Internet ", señala Graham, a la vez que indica que los servicios de salud mental necesitan adaptarse rápidamente a los mundos cambiantes que habitan los jóvenes, y entender cuán seriamente puede incidir en sus vidas el tiempo sin regular frente a la pantalla, ya sea en línea o en un video-juego. "Hemos hallado que muchos de los servicios en la actualidad fallan en reconocer la complejidad de estas situaciones, tomando prestados antiguos modelos sobre la adicción y el abuso de substancias. Aún no hay consenso en el Reino Unido sobre si esto puede llamarse una adicción porque no existen substancias como drogas o alcohol involucradas. Esto es un gran obstáculo"

Se estima que un 10% de los 46.6 millones de internautas en el Reino Unido podrían ser adictos a la red.   


Formando usuarios inteligentes

Xavier Bringués, de la Universidad de Navarra, en España, afirma en una nota de BBC Mundo que "Estamos hablando de una tecnología inteligente del siglo XXI que necesita usuarios inteligentes". Para Bringués la red no es un caldo de crímenes ni un lugar oscuro. "Su riesgo es el mismo que otros medios como la televisión: que entre en sus vidas sin que quienes están a su alrededor tengan la conciencia de que internet será usado por un menor, que es un sujeto en formación".
Los adolescentes "están tomando cada vez más riesgos -sobre todo los usuarios más avanzados- pero también están más conscientes de lo que éstos implican. Lo que tenemos que pensar es qué factores son capaces de desactivar esos riesgos".

Para Neelie Kroes, comisaria europea de Agenda Digital, la solución es ayudar a los usuarios a utilizar la red debidamente, algo que es "una responsabilidad de los padres, profesores y de los propios niños". Esta realidad requiere también, según Kroes, "una mayor responsabilidad del sector de las tecnologías de la información y la comunicación a la hora de ofrecer productos y servicios", lo que implicaría mejorar las políticas de privacidad en redes como Facebook, que ha sido criticada por tener puntos débiles en este rubro.

Jennifer Waters, en su artículo "Ojo con los datos que comparte en las redes sociales", publicado en WSJ, nos señala que los usuarios podrían pensar que no están revelando casi nada cuando cuentan a sus amigos en Facebook que "están vistiendo a su perro, Roco, en su color favorito, el café, para un brunch en la casa de la abuela el domingo". Pero en realidad así se abre una caja de Pandora de riesgos, puesto que la información que los internautas dan voluntaria o involuntariamente a través de las redes sociales desencadena un frenesí entre ladrones, estafadores y otros criminales. Incluso detallar las actividades diarias puede permitir a los extraños conocer sus rutinas, dando a un posible acosador información sobre sus paraderos.

Una encuesta de Harris Interactive realizada en octubre para ID Analytics constató que más de 24 millones de estadounidenses de 18 años o más aún dejan sus perfiles en las redes sociales mayoritariamente públicos, esto es, sin los controles de privacidad que limitan quién puede ver sus datos personales.


El rol de los padres


Los expertos dicen que el sentido común de los padres y estar al pendiente de problemas potenciales pueden ser herramientas muy valiosas. Michael Fertik, CEO de ReputationDefender, opina que la forma más fácil de empezar es participando en la vida en línea de los hijos, por ejemplo, pidiéndoles sus contraseñas antes de darles permiso para abrir una cuenta en redes sociales como Facebook. A medida que se vuelven adolescentes, los niños se quejarán de haberla compartido, así que los padres deberán buscar la forma de hacerse sus “amigos” en esos sitios de forma discreta: Ningún adolescente quiere que su padres participen directamente en su muro de Facebook, pero un cierto monitoreo a distancia no es nada malo.



Generación "Y"
y generación "Z"

Clarita Spitz, en su artículo "Conviviendo con la Generación Y" con cierto humor piensa que "aquella conocida frase de las abuelas cada niño llega con un pan bajo el brazo podría fácilmente reemplazarse hoy en día por cada niño llega con un mouse en una mano y el control remoto en la otra".
En su clara descripción de la generación de "Baby Boomers", "X" e "Y", nos destaca que esta última está conformada por personas educadas en la cultura de la interactividad. Mientras que trabajar con sus congéneres puede plantear importantes desafíos ya que "al tratarse de la generación que se desarrolló enteramente compartiendo información personal y pública por los diversos medios disponibles, no tienen en cuenta el valor de la privacidad o la confidencialidad que a veces puede requerir un trabajo".  
¿Cómo será liderar un mundo sin muros, sin revoluciones, sin creencia en las utopías?, se pregunta Spitz. "La globalización ha creado un escenario mixto y convergente, pero que transforma los principios y complejiza la realidad. Empiezan a sentirse, además, los primeros pasos de la Generación Z, la iGeneration, los verdaderos nativos digitales."


¿Cómo educar, entonces, a los digital natives?. Quizás conozcamos la respuesta a través de Laura Patcher, que en su artículo publicado en Letra Urbana destaca que los educadores tienen la responsabilidad y obligación de conocer los alcances de los nuevos recursos así como de sus aplicaciones; también de fomentar el análisis y la evaluación de las fuentes y los contenidos.
Para Patcher, "las herramientas tecnológicas sirven como medios para ejercitar, en un marco de interacción y colaboración, las habilidades que los jóvenes de hoy necesitan desarrollar para su futuro laboral en un mundo globalizado".

"Las prácticas de discusión, trabajo en grupo, retroalimentación,  interacción, involucramiento y uso del pensamiento crítico para tomar decisiones, estimulan a los estudiantes de hoy. La tecnología sería entonces el vehículo, el transporte, el cómo acceder, interactuar, y crear conocimiento."

Finalmente, es importante recordar que "la tecnología es un medio hacia un fin y que los estudiantes, los trabajadores y los ciudadanos necesitan desarrollar y aplicar un pensamiento crítico para poder resolver problemas y tomar decisiones con responsabilidad y productividad".



Los invitamos a conocer los detalles de la Presentación "Nativos Digitales", a cargo de Ana Tettner, a realizarse este 22 de febrero.