Showing posts with label twitter. Show all posts
Showing posts with label twitter. Show all posts

La esencia de la existencia humana en una simple oración

El uso contraído del lenguaje no es un fenómeno actual, aunque en los últimos años ha ido incrementando su relevancia y su uso. Así, las fábulas, adivinanzas, haikus, parábolas, más tarde los graffittis, se vieron transformados a usos como twitter o microrrelatos. ¿Por qué el relato breve pone en cuestión la dimensión creativa del hombre y a la literatura como arte? Haciendo un ejemplo comparativo con la televisión, la Licenciada en Letras Sara March explica: "Es un atentado a la imaginación del lector y es un atentado al crecimiento del idioma, ya que la buena lectura enriquece, perfecciona  y conserva el vocabulario de nuestra lengua. En cuanto a lo particular y mirando nuestra sociedad, es lamentable, ya que no se cae simplemente en la reducción o contracción, sino que se distorsiona y se desvirtúa, inclusive, el origen de las palabras".
En contraposición a esa idea, han proliferado los Concursos de Microrrelatos como el que se celebra en el Ayuntamiento de Parma, en Italia.
Otro caso interesante es el del director de cine Tim Burton, que en lugar de darle la espalda a la tecnología y a la escasez de palabras, invitó a sus fans de twitter a colaborar en la creación de un cadaver exquisito a través de la red social. Cada tweet conformó una parte de la historia conocida como Tim Burton´s Cadavre Exquis.

Y ustedes ¿Cómo piensan que incide el microrrelato en la producción literaria actual?
El uso contraído del lenguaje no es un fenómeno actual, aunque en los últimos años ha ido incrementando su relevancia y su uso. Así, las fábulas, adivinanzas, haikus, parábolas, más tarde los graffittis, se vieron transformados a usos como twitter o microrrelatos. ¿Por qué el relato breve pone en cuestión la dimensión creativa del hombre y a la literatura como arte? Haciendo un ejemplo comparativo con la televisión, la Licenciada en Letras Sara March explica: "Es un atentado a la imaginación del lector y es un atentado al crecimiento del idioma, ya que la buena lectura enriquece, perfecciona  y conserva el vocabulario de nuestra lengua. En cuanto a lo particular y mirando nuestra sociedad, es lamentable, ya que no se cae simplemente en la reducción o contracción, sino que se distorsiona y se desvirtúa, inclusive, el origen de las palabras".
En contraposición a esa idea, han proliferado los Concursos de Microrrelatos como el que se celebra en el Ayuntamiento de Parma, en Italia.
Otro caso interesante es el del director de cine Tim Burton, que en lugar de darle la espalda a la tecnología y a la escasez de palabras, invitó a sus fans de twitter a colaborar en la creación de un cadaver exquisito a través de la red social. Cada tweet conformó una parte de la historia conocida como Tim Burton´s Cadavre Exquis.

Y ustedes ¿Cómo piensan que incide el microrrelato en la producción literaria actual?

Twiteándonos - De Prosumers a Selfsellers

La incidencia de Twitter en las formas de vivir y comunicar nuestras experiencias, y de mostrarnos al mundo.  ¿Por qué twiteamos? ¿para reafirmar nuestra presencia en el ciberespacio, para alcanzar al otro, para perfilarnos como productos?


"Por tamaño y espesor intelectual, el tweet parece hecho para la confesión, el noticiero íntimo o el minidiálogo interior" nos dice Leonardo Tarifeño desde su artículo en La Nación, y con esta frase podemos definir la incidencia de Twitter en una nueva manera de comunicarnos; más aún, el medio puede ser perfilado como aquél que poco a poco nos ha tornado en personas-producto, perfiles casi publicitarios que en el intento de comunicar sobre nosotros mismos, nos hemos moldeado para el público, para el mercado.  

Es interesante la definición que Tarifeño aporta sobre Twitter, comenzando con calificar a su mundo como el de la tiranía de lo cuantificable, no sólo por el hecho de ver reducidos nuestros pensamientos a un límite de 140 caracteres, sino también por el esfuerzo de los usuarios por conseguir followers y retweets para cada tweet, lo que también incide en nuestro Klout, esto es, el índice de la imagen o reputación construida a través de los propios tweets, la relación con los demás usuarios, y el alcance o difusión de nuestro mensaje.

A su vez, según el autor, "Twitter es un anfibio del mundo virtual, y quizás en esa hibridación haya que buscar el secreto de su encanto". Es que este medio combina las formas digitales más populares adoptando lo mejor de cada una: el contacto permanente de las redes sociales, la exposición del yo que define a los blogs y la brevedad e instantaneidad del SMS. Y aunque no es un motor de búsqueda, permite compartir y profundizar temas a través de links, a su vez que con "etiquetas" o hashtags instala categorías a través de las cuales cualquier usuario puede encontrar información o aportar datos y opiniones.

Inevitablemente, entonces, se instala la pregunta ¿Internet estimula el libre acceso a información valiosa y útil o, por el contrario, promueve la nada generalizada?. Y es que en Twitter podemos encontrarnos tanto con noticias del momento, links a resultados de investigaciones, promociones y novedades de marcas comerciales y empresas, como tweets que parecen ser extracciones de un diario íntimo de las personas, exhalaciones de experiencias triviales con dudoso sentido útil, pero que para muchos se ha transformado en una manera de conectarse con el mundo, de afirmar su existencia en el ciberespacio diciendo "aquí estoy, éste soy yo".


Yo twiteo. Por lo tanto, existo. 

En un artículo de The New York Times Peggy Orenstein nos cuenta cómo Twitter ha influido en su manera de experimentar cada momento de su vida. Disfutando de una perfecta tarde veraniega con su hija se da cuenta de que, mientras años atrás hubiera estado atenta a cada minuto, con todos sus sentidos puestos en la vivencia, hoy, como usuaria de Twitter, no puede evitar que su mente se aleje de la escena, analizando cómo twitearla... más aún, discerniendo cuál sería la forma de redacción que mejor podría sintetizar no tanto sus propias impresiones sino la reacción que se imagina -y desea- que los demás tengan sobre ellas. Esta reflexión le hace preguntarse "¿qué tanto estaba moldeando mis contenidos en  Twitter y qué tanto Twitter estaba moldeándome a mi?".  
  
"Al procesar mi experiencia instantáneamente en Twitter, empaqueto mi vida mientras la vivo", señala la escritora. "Lo divertido de Twitter, y sospecho que para todo el muno también, es su infinito potencial para conectarse, así como la oportunidad que brinda para la expresión propia. Disfruto de ello pero, cuando todos los pensamientos se exteriorizan, ¿qué ocurre con la perspicacia? Cuando publicamos nuestros sentimientos, ¿qué ocurre con la reflexión? Cuando los amigos se convierten en fans, ¿qué pasa con la intimidad? El riesgo de esta cultura del performance, del empaquetamiento de uno mismo, es que erosiona las mismas relaciones que debería crear, y nos aleja de nuestra propia humanidad."

En entrevista con Letra Urbana, Diana Sahovaler de Litvinoff destaca cómo los avances de la tecnología potencian la ilusión de que todo lo que se desea es posible ya que el ciberespacio puede considerarse, al mismo tiempo, refugio y escenario. En refugio porque favorece el ocultamiento de la persona y el anonimato; en escenario, porque ha permitido "un despliegue de fantasías y confesiones que en el universo virtual encontraron una vía privilegiada de expresión". Es que nos encontramos en una época donde existe una presión social a "decirlo todo", a "mostrarlo todo".

Algo al respecto también nos aporta Mónica Prandi en su artículo de Letra Urbana, donde opina que hoy la mirada se volvió osada y llevó al centro de la escena lo que en otros tiempos perteneciera a la intimidad. Esto puede derivar de que nos acostumbramos a convivir bajo la estrategia de fascinación mientras el entretenimiento comenzó a ocupar la parte principal del tiempo que no se usa trabajando. El hecho de que el espectáculo se fue generalizando y volviendo cada vez más participativo ha dado lugar a que cualquiera puede aspirar a sus cinco minutos de fama, y el ser ad-mirado, se ha vuelto el modo de satisfacción contemporánea.

Para Prandi, dado que la sociedad del espectáculo convoca al voyeurismo-exhibicionismo, el sujeto despojado, se muestra ante la mirada de los otros. Así, los modos y costumbres de nuestro tiempo se sostienen de un estilo mediático y espectacular, se promueve mostrarlo y decirlo todo y a la vez se explotan las vivencias.  

Reseñar nuestras experiencias a través de nuestro timeline puede ser nuestra manera de decir "¡presente!" al mundo, pero también puede definir, en nuestra redacción, en cada aspecto o experiencia elegida, y en cada "entonación" del mensaje, cuáles son nuestras necesidades, falacias y aspiraciones. Lo que está claro es que con cada tweet, alimentamos un perfil que se presentará a un público que -voluntariamente o no-ansiamos como target, y es en este almodamiento que nos transformamos en personas-producto.


Reputación: perfiles en la góndola

Volviendo al artículo de La Nación, Tarifeño nos señala una importante diferencia entre Twitter y redes sociales conocidas como Facebok u Orkut, y radica en que, a la inversa de estas últimas, este sitio de microblogging "democratiza el contacto a tal punto que cualquier usuario puede seguir a otro (convertirse en un follower ) sin pedir autorización". Más aún, "Twitter devuelve una imagen en la que la persona pública y la privada se borran, en un movimiento que de paso equipara autenticidad con falsa sinceridad. En ese mundo, ¿quién resulta más creíble? ¿El escritor que se autopromociona o el que aprovecha para contar su gusto por la torta de chocolate? Todo depende de la coherencia con que se sigan las reglas marcadas por ese yo virtual, hecho a la medida de la mirada de los otros."

La expansión de nuestro universo digital, aporta, asimismo, Orenstein en TNYT, "ha cambiado no sólo la manera como pasamos el tiempo sino también la forma en que construimos nuestra identidad". El Yo se ha ido tornando más en una exteriorización manufacturada que en un desarrollo interno: una serie de perfiles esculpidos y refinados en respuesta a la opinión pública. Esos momentos en los que supuestamente deberíamos estar mostrando nuestra verdadera personalidad, se transforman en una actuación, una performance.   

¿Cuántas notas se han publicado últimamente advirtiéndonos que cada opinión, anécdota, imagen nuestra publicada en la web podría afectar a nuestra reputación, si no hoy mismo, en un futuro cercano? Así, muchos representantes de empresas se cuidan de manifestar sus preferencias políticas o creencias religiosas pues no se sabe en cuánto podrían influir en la decisión de compra de un cliente; varios profesionales andan eliminando sus etiquetas en fotos de la última celebración, porque una imagen desprolija y demasiado festiva podría incidir en la busqueda de empresas para puestos de cierta responsabilidad; gran cantidad de académicos se esfuerzan por twitear o retwitear notas o artículos que mantengan o eleven su nivel de Klout...

Casi sin darnos cuenta, nos hemos transformado en perfiles dentro de una góndola virtual, diseñando día a día nuestro propio packaging, aquel que atraerá al público que queremos que nos (compre) siga y que, una vez que nos conozca, nos (venda) difunda. Hasta el tweet más impulsivo conlleva ya una intención, pues el formato y el contexto lo limitan y nuestros deseos, inconscientes o no, lo moldean. ¿Es que además de prosumers podríamos considerarnos selfsellers?   
  
  • Lea la entrevista completa a Diana Sahovaler de Litvinoff, en el art. de Letra Urbana "El sujeto escondido en la realidad virtual. De la represión del deseo a la pornografía del goce" aquí
  • Lea el art. completo de Mónica Prandi, "Mirada Ciega", aquí.
La incidencia de Twitter en las formas de vivir y comunicar nuestras experiencias, y de mostrarnos al mundo.  ¿Por qué twiteamos? ¿para reafirmar nuestra presencia en el ciberespacio, para alcanzar al otro, para perfilarnos como productos?


"Por tamaño y espesor intelectual, el tweet parece hecho para la confesión, el noticiero íntimo o el minidiálogo interior" nos dice Leonardo Tarifeño desde su artículo en La Nación, y con esta frase podemos definir la incidencia de Twitter en una nueva manera de comunicarnos; más aún, el medio puede ser perfilado como aquél que poco a poco nos ha tornado en personas-producto, perfiles casi publicitarios que en el intento de comunicar sobre nosotros mismos, nos hemos moldeado para el público, para el mercado.  

Es interesante la definición que Tarifeño aporta sobre Twitter, comenzando con calificar a su mundo como el de la tiranía de lo cuantificable, no sólo por el hecho de ver reducidos nuestros pensamientos a un límite de 140 caracteres, sino también por el esfuerzo de los usuarios por conseguir followers y retweets para cada tweet, lo que también incide en nuestro Klout, esto es, el índice de la imagen o reputación construida a través de los propios tweets, la relación con los demás usuarios, y el alcance o difusión de nuestro mensaje.

A su vez, según el autor, "Twitter es un anfibio del mundo virtual, y quizás en esa hibridación haya que buscar el secreto de su encanto". Es que este medio combina las formas digitales más populares adoptando lo mejor de cada una: el contacto permanente de las redes sociales, la exposición del yo que define a los blogs y la brevedad e instantaneidad del SMS. Y aunque no es un motor de búsqueda, permite compartir y profundizar temas a través de links, a su vez que con "etiquetas" o hashtags instala categorías a través de las cuales cualquier usuario puede encontrar información o aportar datos y opiniones.

Inevitablemente, entonces, se instala la pregunta ¿Internet estimula el libre acceso a información valiosa y útil o, por el contrario, promueve la nada generalizada?. Y es que en Twitter podemos encontrarnos tanto con noticias del momento, links a resultados de investigaciones, promociones y novedades de marcas comerciales y empresas, como tweets que parecen ser extracciones de un diario íntimo de las personas, exhalaciones de experiencias triviales con dudoso sentido útil, pero que para muchos se ha transformado en una manera de conectarse con el mundo, de afirmar su existencia en el ciberespacio diciendo "aquí estoy, éste soy yo".


Yo twiteo. Por lo tanto, existo. 

En un artículo de The New York Times Peggy Orenstein nos cuenta cómo Twitter ha influido en su manera de experimentar cada momento de su vida. Disfutando de una perfecta tarde veraniega con su hija se da cuenta de que, mientras años atrás hubiera estado atenta a cada minuto, con todos sus sentidos puestos en la vivencia, hoy, como usuaria de Twitter, no puede evitar que su mente se aleje de la escena, analizando cómo twitearla... más aún, discerniendo cuál sería la forma de redacción que mejor podría sintetizar no tanto sus propias impresiones sino la reacción que se imagina -y desea- que los demás tengan sobre ellas. Esta reflexión le hace preguntarse "¿qué tanto estaba moldeando mis contenidos en  Twitter y qué tanto Twitter estaba moldeándome a mi?".  
  
"Al procesar mi experiencia instantáneamente en Twitter, empaqueto mi vida mientras la vivo", señala la escritora. "Lo divertido de Twitter, y sospecho que para todo el muno también, es su infinito potencial para conectarse, así como la oportunidad que brinda para la expresión propia. Disfruto de ello pero, cuando todos los pensamientos se exteriorizan, ¿qué ocurre con la perspicacia? Cuando publicamos nuestros sentimientos, ¿qué ocurre con la reflexión? Cuando los amigos se convierten en fans, ¿qué pasa con la intimidad? El riesgo de esta cultura del performance, del empaquetamiento de uno mismo, es que erosiona las mismas relaciones que debería crear, y nos aleja de nuestra propia humanidad."

En entrevista con Letra Urbana, Diana Sahovaler de Litvinoff destaca cómo los avances de la tecnología potencian la ilusión de que todo lo que se desea es posible ya que el ciberespacio puede considerarse, al mismo tiempo, refugio y escenario. En refugio porque favorece el ocultamiento de la persona y el anonimato; en escenario, porque ha permitido "un despliegue de fantasías y confesiones que en el universo virtual encontraron una vía privilegiada de expresión". Es que nos encontramos en una época donde existe una presión social a "decirlo todo", a "mostrarlo todo".

Algo al respecto también nos aporta Mónica Prandi en su artículo de Letra Urbana, donde opina que hoy la mirada se volvió osada y llevó al centro de la escena lo que en otros tiempos perteneciera a la intimidad. Esto puede derivar de que nos acostumbramos a convivir bajo la estrategia de fascinación mientras el entretenimiento comenzó a ocupar la parte principal del tiempo que no se usa trabajando. El hecho de que el espectáculo se fue generalizando y volviendo cada vez más participativo ha dado lugar a que cualquiera puede aspirar a sus cinco minutos de fama, y el ser ad-mirado, se ha vuelto el modo de satisfacción contemporánea.

Para Prandi, dado que la sociedad del espectáculo convoca al voyeurismo-exhibicionismo, el sujeto despojado, se muestra ante la mirada de los otros. Así, los modos y costumbres de nuestro tiempo se sostienen de un estilo mediático y espectacular, se promueve mostrarlo y decirlo todo y a la vez se explotan las vivencias.  

Reseñar nuestras experiencias a través de nuestro timeline puede ser nuestra manera de decir "¡presente!" al mundo, pero también puede definir, en nuestra redacción, en cada aspecto o experiencia elegida, y en cada "entonación" del mensaje, cuáles son nuestras necesidades, falacias y aspiraciones. Lo que está claro es que con cada tweet, alimentamos un perfil que se presentará a un público que -voluntariamente o no-ansiamos como target, y es en este almodamiento que nos transformamos en personas-producto.


Reputación: perfiles en la góndola

Volviendo al artículo de La Nación, Tarifeño nos señala una importante diferencia entre Twitter y redes sociales conocidas como Facebok u Orkut, y radica en que, a la inversa de estas últimas, este sitio de microblogging "democratiza el contacto a tal punto que cualquier usuario puede seguir a otro (convertirse en un follower ) sin pedir autorización". Más aún, "Twitter devuelve una imagen en la que la persona pública y la privada se borran, en un movimiento que de paso equipara autenticidad con falsa sinceridad. En ese mundo, ¿quién resulta más creíble? ¿El escritor que se autopromociona o el que aprovecha para contar su gusto por la torta de chocolate? Todo depende de la coherencia con que se sigan las reglas marcadas por ese yo virtual, hecho a la medida de la mirada de los otros."

La expansión de nuestro universo digital, aporta, asimismo, Orenstein en TNYT, "ha cambiado no sólo la manera como pasamos el tiempo sino también la forma en que construimos nuestra identidad". El Yo se ha ido tornando más en una exteriorización manufacturada que en un desarrollo interno: una serie de perfiles esculpidos y refinados en respuesta a la opinión pública. Esos momentos en los que supuestamente deberíamos estar mostrando nuestra verdadera personalidad, se transforman en una actuación, una performance.   

¿Cuántas notas se han publicado últimamente advirtiéndonos que cada opinión, anécdota, imagen nuestra publicada en la web podría afectar a nuestra reputación, si no hoy mismo, en un futuro cercano? Así, muchos representantes de empresas se cuidan de manifestar sus preferencias políticas o creencias religiosas pues no se sabe en cuánto podrían influir en la decisión de compra de un cliente; varios profesionales andan eliminando sus etiquetas en fotos de la última celebración, porque una imagen desprolija y demasiado festiva podría incidir en la busqueda de empresas para puestos de cierta responsabilidad; gran cantidad de académicos se esfuerzan por twitear o retwitear notas o artículos que mantengan o eleven su nivel de Klout...

Casi sin darnos cuenta, nos hemos transformado en perfiles dentro de una góndola virtual, diseñando día a día nuestro propio packaging, aquel que atraerá al público que queremos que nos (compre) siga y que, una vez que nos conozca, nos (venda) difunda. Hasta el tweet más impulsivo conlleva ya una intención, pues el formato y el contexto lo limitan y nuestros deseos, inconscientes o no, lo moldean. ¿Es que además de prosumers podríamos considerarnos selfsellers?   
  
  • Lea la entrevista completa a Diana Sahovaler de Litvinoff, en el art. de Letra Urbana "El sujeto escondido en la realidad virtual. De la represión del deseo a la pornografía del goce" aquí
  • Lea el art. completo de Mónica Prandi, "Mirada Ciega", aquí.

e-Urbanidad, tecnoetiqueta y protocolos social media

Un  artículo de LaVanguardia.es nos hace reflexionar sobre la incidencia de las nuevas tecnologías en nuestros modales y formas de conducirnos en sociedad. La dependencia hacia los distintos dispositivos tecnológicos (celulares, BlackBerrys, Ipads), la necesidad de estar continuamente conectados a las redes sociales e incluso la impulsiva y desenfrenada búsqueda del más irrelevante dato en la web, no sólo nos afecta individualmente, sino que también implica consecuencias en nuestras relaciones con los otros, en nuestra participación en el mundo.


La invasión del espacio público y la e-urbanidad

"Es un fenómeno imparable. Vivimos una invasión del espacio público y doméstico que está cambiando nuestras costumbres. No sé si pasará como con la televisión, que incluso llegó a cambiar el mobiliario del comedor”, es el comentario de Jordi Xifra, profesor titular de la facultad de Comunicación de la Universitat Pompeu Fabra, en el artículo de La Vanguardia.es. “No podemos vivir de espaldas a las nuevas tecnologías, pero vivimos una auténtica invasión en las formas y en el uso”, dice Pablo Batlle, codirector de los cursos de protocolo de la Universidad de Oviedo y autor del libro Protocolo y buenas maneras.

Conocemos muchos ejemplos en nuestra cotidianeidad: conversaciones por teléfono que deberían ser privadas pero de las que somos avergonzados o divertidos testigos en algún transporte público, timbres o tonadas musicales que interrumpen una película en el cine, un invitado ausente que nos deja almorzando solos mientras atiende sus mensajes... Como lo relata el artículo: "Otra escena habitual de un restaurante es cuando nada más sentarse, los comensales colocan sus teléfonos móviles o equivalentes encima de la mesa. Esos aparatos son ya un cubierto más y algunos se preguntan incluso si hay que colocarlos al lado del tenedor o de la cuchara. Entre plato y plato esos comensales no dudan en cortar la conversación con sus compañeros de mesa para prestar atención al teléfono: responder un correo, echar un vistazo a la web de un periódico, jugar con algunas de las miles de aplicaciones que ofertan las compañías o simplemente responder una llamada."

¿Dónde están los límites de la buena o mala educación con el uso de las nuevas tecnologías? se preguntan Manuel Armayones y Eulàlia Hernàndez. Ambos psicólogos de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) coinciden en afirmar que esa línea aún no está marcada. "En Facebook ya se pueden encontrar polémicas incluso sobre el nombre. El que parece tener más puntos es e-urbanidad."

De acuerdo con La Vanguardia, en algunos espacios públicos han surgido las primeras normas. Instituciones educativas han prohibido a los alumnos tener sus celulares conectados en clase -pero al mismo tiempo se introducen los ordenadores portátiles y, gracias a la conexión wi-fi, los alumnos navegan y envían mensajes durante las cátedras-. Por otro lado, en algunos restaurantes franceses los móviles están prohibidos, ofreciéndose incluso la posibilidad de dejarlos en el guardarropa. Hasta existen hoteles y restaurantes que se han planteado la compra de inhibidores, aunque son de dudosa legalidad y pueden generar un efecto disuasorio para otros clientes.

Jordi Xifra considera que "otro dato que tener en cuenta es que las nuevas generaciones se han acostumbrado ya a convivir con esa conexión permanente y con nuevas formas de conducta”. Jesús Ramírez, psicólogo educativo, afirma que estos modernos aparatos son nuevos para unas generaciones “pero algo cotidiano para los más jóvenes”. El problema, concluye, es cuando esas herramientas de comunicación se convierten en parte imprescindible de su vida. “Si antes el reloj era el distintivo de clase social, ahora lo son los nuevos aparatos tecnológicos”, aporta el experto en relaciones públicas, José Daniel Barquero (Eserp).

"Los profesores explican que sus alumnos ya no cantan en los viajes de fin de curso, sino que se limitan a escuchar música por los MP3 y a lo sumo a compartir el auricular. Hablan por Messenger más que por móvil. Y es conocido su escaso pudor a la hora de colocar fotos en la red. Son los nuevos hábitos."


Individualistas interconectados

Norbert Bilbeny, catedrático de Ética de la UB, considera que asistimos a una acelerada transformación de los hábitos y las creencias humanas por influencia de estos nuevos dispositivos. "Pero el valor y las costumbres ligados a nuestra ciudadanía no desaparecerán. O no deberían desaparecer. Una ciudadanía sin urbanidad, buenas prácticas o las mínimas reglas de cortesía, es una ciudadanía de baja calidad, o peor: inefectiva."

¿Qué sentido participativo y compromiso democrático se puede esperar de quien no respeta a sus vecinos o al resto de personas con quienes coincide en el trabajo o los medios de transporte? ¿qué imagen transmite el individuo que se aísla de los demás con sus permanentes auriculares? ¿Nos complace una sociedad de individualistas aunque interconectados? Para Bilbeny, se trata de un tema de debate cultural, político y ético. "Nos jugamos la calidad de vida, pero también el respeto a la dignidad humana. Hagamos que tecnología y sociabilidad sean compatibles. Si en el autobús o el restaurante alguien a nuestro lado vocifera al teléfono, y otros hacen igual, el espectáculo, además de lamentable, indica que a nadie le importa nadie. Hay que replantearse entonces las reglas de la amabilidad y recordarlas ya desde la escuela. La sociedad ha cambiado. No dejemos que se deteriore."



Tecnoetiqueta y protocolos en social media

¿Qué normas o reglas deberíamos considerar en el uso de la tecnología?  A continuación, algunas sugerencias:

Celulares
  • En transportes públicos: conteste a su celular sólo para una respuesta rápida y en tono de voz discreto. Evite los timbres a todo volumen o con músicas estridentes.
  • En cines, hospitales o restaurantes: deje el móvil en el bolsillo y en modo vibración sólo si espera una llamada importante. Si se produce la llamada, excúsese con sus acompañantes y atienda fuera del lugar.
  • SMS: Considere los horarios de llamada a teléfonos fijos. No espere una respuesta a un SMS a elevadas horas de la noche o en fines de semana. 
  • Disponibilidad. Al llamar al móvil a alguien, preguntarle siempre si es buen momento para hablar.
E-mails
  • Los correos deben contestarse siempre en las 24 horas siguientes a su recepción. Además, deben incluir el tema del mensaje en el asunto del correo electrónico.
  • Spam o cadenas. Enviar correo no deseado o las típicas cadenas de mensajes es de muy mal gusto.
  • Copia oculta. No se debe revelar el correo electrónico de los otros destinatarios de un mensaje común. Lo correcto es incluir las direcciones en el apartado CCO (copia oculta).
  • Mayúsculas. Utilizar las letras minúsculas y mayúsculas correctamente. El uso de estas últimas significa en el lenguaje de Internet que se está gritando.
  • Firma. Los SMS y los correos electrónicos siempre deben ir firmados. Estos últimos deben incluir los datos de contacto del emisor.
  • Archivos. No enviar por correo electrónico archivos muy grandes en tamaño. No todo el mundo tiene buzones ilimitados.
  • Saludar y despedirse correctamente de la personas, humanizando los mensajes.
Redes Sociales 
  • Cuidar la ortografía y gramática como vehículos para hacer inteligible la comunicación. 
  • Facebook o Twitter no son diarios personales. Modera los estados de ánimo, los comentarios triviales y las muestras desmedidas de cariño hacia tu pareja, etc.  
  • Las redes sociales tampoco sustituyen a la terapia, ni a la interacción social personal. No es un grupo de autoyuda. Pedir apoyo psicológico constante a la red de amigos, consejo público sobre nuestras relaciones amorosas o sencillamente, abusar de la frase "Estoy mal", denotan una clara confusión en la percepción de los espacios privados y los públicos...
  • Las actualizaciones de estatus son tu carta de presentación temporal. No los redactes si estás en plena crisis de llanto, si te hierve la sangre con el coraje, si te caes de sueño... y de manera muy particular, si estás bajo el influjo de sustancias neurodepresoras, alucinógenas o similares... En resumen: Si tomas, no uses Facebook.
  • Fotografías y videos: Es de mala educación etiquetar gente en fotos o videos de artículos que estás vendiendo. Es mucho peor hacerlo en actividades o situaciones que exijan compromiso personal con ideas, grupos, partidos políticos, etc. No es correcto etiquetar "amigos" en FB, si la foto no les favorece, si el contexto es cuestionable (moral, legal o socialmente), o sencillamente, si no les has preguntado si puedes hacerlo. (Y no se vale ampararse en palabras como "transparencia", "libertad de expresión", si tu "amigo" no es un personaje público).
  • Tu perfil: Debes tener un perfil Confiable y Creible, con una foto y un nombre reales. De manera ocasional, puedes cambiar tu foto y tu nombre para participar en una protesta, en un juego, para cumplir una apuesta, o por simple diversión... pero es como usar un disfraz en el mundo real.
  • Seguridad: Procura seleccionar con diligencia las opciones de seguridad para tu perfil. La protección de tu información privada es más delicada en las redes sociales, pues una gran parte de esta información es compartida con tus amigos. Por respeto a ellos, debes proteger tu propia cuenta. No es correcto usar la cuenta de tus seres queridos o amigos, pedir sus passwords, o "prestar" tu identidad a los demás. Debes respetar la intimidad de los demás y pedir que respeten la tuya.
  • Interacción: No debes pedir a alguien que sea tu amigo mas de una vez. No aceptes a todos los que te pidan amistad, sólo por que sí. Procura tener claramente identificado cuáles son tus puntos de contacto con esa persona. 

A modo de conclusión, dejamos una reflexión de Alejandra Czarny, en su artítulo de Letra Urbana, Lo humano en tiempos del control tecnológico":

"¿Será que con tantos controles tecnológicos que afectan nuestra vida cotidiana, nos estemos alejando de lo esencialmente humano, de nuestra dimensión subjetiva?
Pues entonces sería bueno recordar que, usando como metáfora el recurso informático de presionar las teclas Alt+Control+Delete (borrar), para solucionar algunas fallas en el sistema, no corramos el riesgo que de tanto Control seamos nosotros los sujetos humanos los que quedemos Borrados del sistema."



Otras fuentes:

Un  artículo de LaVanguardia.es nos hace reflexionar sobre la incidencia de las nuevas tecnologías en nuestros modales y formas de conducirnos en sociedad. La dependencia hacia los distintos dispositivos tecnológicos (celulares, BlackBerrys, Ipads), la necesidad de estar continuamente conectados a las redes sociales e incluso la impulsiva y desenfrenada búsqueda del más irrelevante dato en la web, no sólo nos afecta individualmente, sino que también implica consecuencias en nuestras relaciones con los otros, en nuestra participación en el mundo.


La invasión del espacio público y la e-urbanidad

"Es un fenómeno imparable. Vivimos una invasión del espacio público y doméstico que está cambiando nuestras costumbres. No sé si pasará como con la televisión, que incluso llegó a cambiar el mobiliario del comedor”, es el comentario de Jordi Xifra, profesor titular de la facultad de Comunicación de la Universitat Pompeu Fabra, en el artículo de La Vanguardia.es. “No podemos vivir de espaldas a las nuevas tecnologías, pero vivimos una auténtica invasión en las formas y en el uso”, dice Pablo Batlle, codirector de los cursos de protocolo de la Universidad de Oviedo y autor del libro Protocolo y buenas maneras.

Conocemos muchos ejemplos en nuestra cotidianeidad: conversaciones por teléfono que deberían ser privadas pero de las que somos avergonzados o divertidos testigos en algún transporte público, timbres o tonadas musicales que interrumpen una película en el cine, un invitado ausente que nos deja almorzando solos mientras atiende sus mensajes... Como lo relata el artículo: "Otra escena habitual de un restaurante es cuando nada más sentarse, los comensales colocan sus teléfonos móviles o equivalentes encima de la mesa. Esos aparatos son ya un cubierto más y algunos se preguntan incluso si hay que colocarlos al lado del tenedor o de la cuchara. Entre plato y plato esos comensales no dudan en cortar la conversación con sus compañeros de mesa para prestar atención al teléfono: responder un correo, echar un vistazo a la web de un periódico, jugar con algunas de las miles de aplicaciones que ofertan las compañías o simplemente responder una llamada."

¿Dónde están los límites de la buena o mala educación con el uso de las nuevas tecnologías? se preguntan Manuel Armayones y Eulàlia Hernàndez. Ambos psicólogos de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) coinciden en afirmar que esa línea aún no está marcada. "En Facebook ya se pueden encontrar polémicas incluso sobre el nombre. El que parece tener más puntos es e-urbanidad."

De acuerdo con La Vanguardia, en algunos espacios públicos han surgido las primeras normas. Instituciones educativas han prohibido a los alumnos tener sus celulares conectados en clase -pero al mismo tiempo se introducen los ordenadores portátiles y, gracias a la conexión wi-fi, los alumnos navegan y envían mensajes durante las cátedras-. Por otro lado, en algunos restaurantes franceses los móviles están prohibidos, ofreciéndose incluso la posibilidad de dejarlos en el guardarropa. Hasta existen hoteles y restaurantes que se han planteado la compra de inhibidores, aunque son de dudosa legalidad y pueden generar un efecto disuasorio para otros clientes.

Jordi Xifra considera que "otro dato que tener en cuenta es que las nuevas generaciones se han acostumbrado ya a convivir con esa conexión permanente y con nuevas formas de conducta”. Jesús Ramírez, psicólogo educativo, afirma que estos modernos aparatos son nuevos para unas generaciones “pero algo cotidiano para los más jóvenes”. El problema, concluye, es cuando esas herramientas de comunicación se convierten en parte imprescindible de su vida. “Si antes el reloj era el distintivo de clase social, ahora lo son los nuevos aparatos tecnológicos”, aporta el experto en relaciones públicas, José Daniel Barquero (Eserp).

"Los profesores explican que sus alumnos ya no cantan en los viajes de fin de curso, sino que se limitan a escuchar música por los MP3 y a lo sumo a compartir el auricular. Hablan por Messenger más que por móvil. Y es conocido su escaso pudor a la hora de colocar fotos en la red. Son los nuevos hábitos."


Individualistas interconectados

Norbert Bilbeny, catedrático de Ética de la UB, considera que asistimos a una acelerada transformación de los hábitos y las creencias humanas por influencia de estos nuevos dispositivos. "Pero el valor y las costumbres ligados a nuestra ciudadanía no desaparecerán. O no deberían desaparecer. Una ciudadanía sin urbanidad, buenas prácticas o las mínimas reglas de cortesía, es una ciudadanía de baja calidad, o peor: inefectiva."

¿Qué sentido participativo y compromiso democrático se puede esperar de quien no respeta a sus vecinos o al resto de personas con quienes coincide en el trabajo o los medios de transporte? ¿qué imagen transmite el individuo que se aísla de los demás con sus permanentes auriculares? ¿Nos complace una sociedad de individualistas aunque interconectados? Para Bilbeny, se trata de un tema de debate cultural, político y ético. "Nos jugamos la calidad de vida, pero también el respeto a la dignidad humana. Hagamos que tecnología y sociabilidad sean compatibles. Si en el autobús o el restaurante alguien a nuestro lado vocifera al teléfono, y otros hacen igual, el espectáculo, además de lamentable, indica que a nadie le importa nadie. Hay que replantearse entonces las reglas de la amabilidad y recordarlas ya desde la escuela. La sociedad ha cambiado. No dejemos que se deteriore."



Tecnoetiqueta y protocolos en social media

¿Qué normas o reglas deberíamos considerar en el uso de la tecnología?  A continuación, algunas sugerencias:

Celulares
  • En transportes públicos: conteste a su celular sólo para una respuesta rápida y en tono de voz discreto. Evite los timbres a todo volumen o con músicas estridentes.
  • En cines, hospitales o restaurantes: deje el móvil en el bolsillo y en modo vibración sólo si espera una llamada importante. Si se produce la llamada, excúsese con sus acompañantes y atienda fuera del lugar.
  • SMS: Considere los horarios de llamada a teléfonos fijos. No espere una respuesta a un SMS a elevadas horas de la noche o en fines de semana. 
  • Disponibilidad. Al llamar al móvil a alguien, preguntarle siempre si es buen momento para hablar.
E-mails
  • Los correos deben contestarse siempre en las 24 horas siguientes a su recepción. Además, deben incluir el tema del mensaje en el asunto del correo electrónico.
  • Spam o cadenas. Enviar correo no deseado o las típicas cadenas de mensajes es de muy mal gusto.
  • Copia oculta. No se debe revelar el correo electrónico de los otros destinatarios de un mensaje común. Lo correcto es incluir las direcciones en el apartado CCO (copia oculta).
  • Mayúsculas. Utilizar las letras minúsculas y mayúsculas correctamente. El uso de estas últimas significa en el lenguaje de Internet que se está gritando.
  • Firma. Los SMS y los correos electrónicos siempre deben ir firmados. Estos últimos deben incluir los datos de contacto del emisor.
  • Archivos. No enviar por correo electrónico archivos muy grandes en tamaño. No todo el mundo tiene buzones ilimitados.
  • Saludar y despedirse correctamente de la personas, humanizando los mensajes.
Redes Sociales 
  • Cuidar la ortografía y gramática como vehículos para hacer inteligible la comunicación. 
  • Facebook o Twitter no son diarios personales. Modera los estados de ánimo, los comentarios triviales y las muestras desmedidas de cariño hacia tu pareja, etc.  
  • Las redes sociales tampoco sustituyen a la terapia, ni a la interacción social personal. No es un grupo de autoyuda. Pedir apoyo psicológico constante a la red de amigos, consejo público sobre nuestras relaciones amorosas o sencillamente, abusar de la frase "Estoy mal", denotan una clara confusión en la percepción de los espacios privados y los públicos...
  • Las actualizaciones de estatus son tu carta de presentación temporal. No los redactes si estás en plena crisis de llanto, si te hierve la sangre con el coraje, si te caes de sueño... y de manera muy particular, si estás bajo el influjo de sustancias neurodepresoras, alucinógenas o similares... En resumen: Si tomas, no uses Facebook.
  • Fotografías y videos: Es de mala educación etiquetar gente en fotos o videos de artículos que estás vendiendo. Es mucho peor hacerlo en actividades o situaciones que exijan compromiso personal con ideas, grupos, partidos políticos, etc. No es correcto etiquetar "amigos" en FB, si la foto no les favorece, si el contexto es cuestionable (moral, legal o socialmente), o sencillamente, si no les has preguntado si puedes hacerlo. (Y no se vale ampararse en palabras como "transparencia", "libertad de expresión", si tu "amigo" no es un personaje público).
  • Tu perfil: Debes tener un perfil Confiable y Creible, con una foto y un nombre reales. De manera ocasional, puedes cambiar tu foto y tu nombre para participar en una protesta, en un juego, para cumplir una apuesta, o por simple diversión... pero es como usar un disfraz en el mundo real.
  • Seguridad: Procura seleccionar con diligencia las opciones de seguridad para tu perfil. La protección de tu información privada es más delicada en las redes sociales, pues una gran parte de esta información es compartida con tus amigos. Por respeto a ellos, debes proteger tu propia cuenta. No es correcto usar la cuenta de tus seres queridos o amigos, pedir sus passwords, o "prestar" tu identidad a los demás. Debes respetar la intimidad de los demás y pedir que respeten la tuya.
  • Interacción: No debes pedir a alguien que sea tu amigo mas de una vez. No aceptes a todos los que te pidan amistad, sólo por que sí. Procura tener claramente identificado cuáles son tus puntos de contacto con esa persona. 

A modo de conclusión, dejamos una reflexión de Alejandra Czarny, en su artítulo de Letra Urbana, Lo humano en tiempos del control tecnológico":

"¿Será que con tantos controles tecnológicos que afectan nuestra vida cotidiana, nos estemos alejando de lo esencialmente humano, de nuestra dimensión subjetiva?
Pues entonces sería bueno recordar que, usando como metáfora el recurso informático de presionar las teclas Alt+Control+Delete (borrar), para solucionar algunas fallas en el sistema, no corramos el riesgo que de tanto Control seamos nosotros los sujetos humanos los que quedemos Borrados del sistema."



Otras fuentes:

Charlie Sheen, mujeres descartables y lógicas sexuales


Un reciente artículo de opinión del NYT sobre el historial de abuso hacia mujeres del famoso actor Charlie Sheen, nos hace reflexionar sobre el papel de las "mujeres descartables" y la necesidad de establecer otra lógica amorosa entre los distintos géneros.


Charlie Sheen y las mujeres descartables

En estos días, se publicó en The New York Times un  artículo de opinión en el que Ana Holmes menciona una entrevista al actor Charlie Sheen que demoró más de cuarenta minutos en formular la única pregunta de importancia: si alguna vez había golpeado a una mujer. A la negativa del entrevistado, la cuestión se zanjó inmediatamente.

Según Holmes, que el entrevistador, Piers Morgan, no haya insistido en el tema de la violencia doméstica, no es ninguna sorpresa, ya que tanto ejecutivos de CBS como los millones de televidentes que siguen su serie familiar "Two and a half men" siempre han hecho la vista gorda sobre la historia de abuso de mujeres del Sr. Sheen, en la que se cuentan órdenes de restricción, demandas y cargos varios, a los que el actor ha respondido simplemente pagando multas, cumpliendo condenas cortas o incluso negando las acusaciones a la prensa.

Lo llamativo es que mientras este tipo de comportamiento ha afectado negativamente a otros colegas del rubro, Charlie Sheen siempre ha contado con la simpatía del público. Mantiene un estatus de héroe popular que recientemente se ha confirmado con la popularidad de su nueva cuenta en Twitter alcanzando, en lo que se cree un nuevo récord mundial, más de un millón de seguidores en muy poco tiempo.

Sin embargo, para Holmes, hay algo más a destacar aquí: la aparente imperfección de las numerosas víctimas de Sheen. Estas mujeres suelen ser de un tipo muy antipático. Algunas son prostitutas, a las que indefectiblemente se relacionará con una conducta grosera; otras, como sus ex-esposas, Denise Richards y Brooke Müller, son aspirantes a estrellas mucho menos famosas, y cuyas relaciones con el actor han sido calificadas como puramente sexuales y transaccionales. Este tipo de mujeres vive en un continuo en el que las lesiones son asumidas y los insultos son esperados.

"Son estos juicios de valor, explícitos o implícitos, los que subrayan nuestro desprecio por las mujeres que negocian con su sexualidad o se embarcan en la búsqueda de fama. Le siguen la objetivación y el abuso: no sólo un riesgo ocupacional aceptado por estas mujeres, sino también algo que hombres como Sheen consideran un derecho al que han sido invitados.", opina la autora del artículo.

Estas suposiciones -sobre mujeres, hombres poderosos y malas conductas-, tienen su raíces en la cultura actual de la televisión no guionada. De hecho, es difícil para muchos discernir entre el Sr. Sheen de la vida real y cotidiana, los arrebatos registrados y las narrativas sexistas elaboradas por productores de realities, en las que las mujeres son rutinariamente descritas como traicioneras y el terrible comportamiento masculino se explica como un efecto secundario de la pasión desenfrenada o de demasiada cerveza, concluye.    


Diferencias de género y Lógicas Sexuales

"El deseo del hombre no depende de ninguna excepción sino que puede dirigirse a una mujer entre otras, siendo sólo necesario que ésta reúna ciertas cualidades como objeto." nos dice Blanca Aragón Muñóz, en su artículo "Desarticulaciones neuróticas".  "Únicamente esa una aparecerá como excepción si se produce el enamoramiento. En cambio para las mujeres, la excepción preside su deseo y su goce. En esto se desencuentran hombres y mujeres."

Buscando la aproximación de los géneros en el artículo ¿Qué lógicas unen a los hombres y las mujeres? de Letra Urbana, Ana María Fernández cree que para ensamblar las independencias logradas por algunos sectores de mujeres de nuestra sociedad "es necesaria una voluntad política masculina de – más allá de incorporarse a tareas domésticas y de crianza – apostar a interrogarse por sus deseos y sus prisiones identitarias que les naturaliza la función de comandar el barco y les invisibiliza las posibles alegrías de buenas paridades. Tal vez así podrán abandonar el anhelo de encontrar mujeres que sólo puedan ser su complemento. Su dulce y complaciente complemento."

Para la autora, cuando el ansia de dominio sobre el otro hace desplegar controles, necesidades de posesión, y manipulaciones, éste "se fragilizará, resentirá y perderá el atractivo que inicialmente nos atrajo. Si las potencias del otro amoroso y/o erótico me amenazan, quedará sólo el anhelo de ganarle una partida imaginaria. Podré ganarla pero algo se habrá roto en el respeto y la ternura. Crueldades sutiles, imperceptibles se desplegarán una y otra vez. También violencias y ferocidades de todo tipo."

Para Fernández, hablar de la ternura en estos tiempos de ferocidades es un concepto profundamente político, es poner el acento en la necesidad de resistir la barbarización de los lazos sociales que atraviesan nuestros mundos, mientras en ellos, "el dinero atraviese el amor, necesariamente el cálculo estará presente en las alcobas. Mientras ese o esa a quien anhelo amar me inspire básicamente rivalidad, amenaza, desconfianza; necesariamente nuestras hospitalidades sólo podrán ofrecer un habitar incómodo (...)  Se trata de inventar otra lógica amorosa, tal vez aun no muy visible en occidente – salvo en algunos acontecimientos amorosos o eróticos, fugaces o en contadas conyugalidades de larga duración – donde la potencia del partenaire me potencia, me confirma, me instala en un devenir excelso, singular, irrepetible."



Un reciente artículo de opinión del NYT sobre el historial de abuso hacia mujeres del famoso actor Charlie Sheen, nos hace reflexionar sobre el papel de las "mujeres descartables" y la necesidad de establecer otra lógica amorosa entre los distintos géneros.


Charlie Sheen y las mujeres descartables

En estos días, se publicó en The New York Times un  artículo de opinión en el que Ana Holmes menciona una entrevista al actor Charlie Sheen que demoró más de cuarenta minutos en formular la única pregunta de importancia: si alguna vez había golpeado a una mujer. A la negativa del entrevistado, la cuestión se zanjó inmediatamente.

Según Holmes, que el entrevistador, Piers Morgan, no haya insistido en el tema de la violencia doméstica, no es ninguna sorpresa, ya que tanto ejecutivos de CBS como los millones de televidentes que siguen su serie familiar "Two and a half men" siempre han hecho la vista gorda sobre la historia de abuso de mujeres del Sr. Sheen, en la que se cuentan órdenes de restricción, demandas y cargos varios, a los que el actor ha respondido simplemente pagando multas, cumpliendo condenas cortas o incluso negando las acusaciones a la prensa.

Lo llamativo es que mientras este tipo de comportamiento ha afectado negativamente a otros colegas del rubro, Charlie Sheen siempre ha contado con la simpatía del público. Mantiene un estatus de héroe popular que recientemente se ha confirmado con la popularidad de su nueva cuenta en Twitter alcanzando, en lo que se cree un nuevo récord mundial, más de un millón de seguidores en muy poco tiempo.

Sin embargo, para Holmes, hay algo más a destacar aquí: la aparente imperfección de las numerosas víctimas de Sheen. Estas mujeres suelen ser de un tipo muy antipático. Algunas son prostitutas, a las que indefectiblemente se relacionará con una conducta grosera; otras, como sus ex-esposas, Denise Richards y Brooke Müller, son aspirantes a estrellas mucho menos famosas, y cuyas relaciones con el actor han sido calificadas como puramente sexuales y transaccionales. Este tipo de mujeres vive en un continuo en el que las lesiones son asumidas y los insultos son esperados.

"Son estos juicios de valor, explícitos o implícitos, los que subrayan nuestro desprecio por las mujeres que negocian con su sexualidad o se embarcan en la búsqueda de fama. Le siguen la objetivación y el abuso: no sólo un riesgo ocupacional aceptado por estas mujeres, sino también algo que hombres como Sheen consideran un derecho al que han sido invitados.", opina la autora del artículo.

Estas suposiciones -sobre mujeres, hombres poderosos y malas conductas-, tienen su raíces en la cultura actual de la televisión no guionada. De hecho, es difícil para muchos discernir entre el Sr. Sheen de la vida real y cotidiana, los arrebatos registrados y las narrativas sexistas elaboradas por productores de realities, en las que las mujeres son rutinariamente descritas como traicioneras y el terrible comportamiento masculino se explica como un efecto secundario de la pasión desenfrenada o de demasiada cerveza, concluye.    


Diferencias de género y Lógicas Sexuales

"El deseo del hombre no depende de ninguna excepción sino que puede dirigirse a una mujer entre otras, siendo sólo necesario que ésta reúna ciertas cualidades como objeto." nos dice Blanca Aragón Muñóz, en su artículo "Desarticulaciones neuróticas".  "Únicamente esa una aparecerá como excepción si se produce el enamoramiento. En cambio para las mujeres, la excepción preside su deseo y su goce. En esto se desencuentran hombres y mujeres."

Buscando la aproximación de los géneros en el artículo ¿Qué lógicas unen a los hombres y las mujeres? de Letra Urbana, Ana María Fernández cree que para ensamblar las independencias logradas por algunos sectores de mujeres de nuestra sociedad "es necesaria una voluntad política masculina de – más allá de incorporarse a tareas domésticas y de crianza – apostar a interrogarse por sus deseos y sus prisiones identitarias que les naturaliza la función de comandar el barco y les invisibiliza las posibles alegrías de buenas paridades. Tal vez así podrán abandonar el anhelo de encontrar mujeres que sólo puedan ser su complemento. Su dulce y complaciente complemento."

Para la autora, cuando el ansia de dominio sobre el otro hace desplegar controles, necesidades de posesión, y manipulaciones, éste "se fragilizará, resentirá y perderá el atractivo que inicialmente nos atrajo. Si las potencias del otro amoroso y/o erótico me amenazan, quedará sólo el anhelo de ganarle una partida imaginaria. Podré ganarla pero algo se habrá roto en el respeto y la ternura. Crueldades sutiles, imperceptibles se desplegarán una y otra vez. También violencias y ferocidades de todo tipo."

Para Fernández, hablar de la ternura en estos tiempos de ferocidades es un concepto profundamente político, es poner el acento en la necesidad de resistir la barbarización de los lazos sociales que atraviesan nuestros mundos, mientras en ellos, "el dinero atraviese el amor, necesariamente el cálculo estará presente en las alcobas. Mientras ese o esa a quien anhelo amar me inspire básicamente rivalidad, amenaza, desconfianza; necesariamente nuestras hospitalidades sólo podrán ofrecer un habitar incómodo (...)  Se trata de inventar otra lógica amorosa, tal vez aun no muy visible en occidente – salvo en algunos acontecimientos amorosos o eróticos, fugaces o en contadas conyugalidades de larga duración – donde la potencia del partenaire me potencia, me confirma, me instala en un devenir excelso, singular, irrepetible."


Internet: ¿medio, herramienta o arma?

Durante las protestas contra el régimen de Mubarak en Egipto, el pasado 27 de enero, el Ministerio de Comunicaciones y Tecnologías de Egipto ordenó a las cuatro empresas proveedoras de conectividad a Internet en el país que apagaran sus equipos y 80 millones de personas dejaron de tener acceso al servicio.

Hoy, la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, en respuesta a los últimos acontecimientos y siguiendo la línea de sus políticas sobre Internet, notificó que los "activistas digitales" recibirán 25 millones de dólares de Estados Unidos como una muestra de apoyo para sortear las restricciones de los gobiernos represivos que intenten bloquear el acceso a la red.

Un hito en la historia de la comunicación viene desarrollándose en las pantallas de todo el mundo. ¿Cuáles son sus consecuencias? ¿Qué opinan los expertos? 


Consecuencias del “apagón”

Además de las serias consecuencias económicas, de acuerdo con el artículo de David Cuen, publicado en BBC, la medida acarrearía también consecuencias sociales, sobre todo si se considera que para muchas personas -y algunos países- el acceso a Internet es un derecho fundamental.

Por su parte, la Sociedad de Internet -organización sin fines de lucro que marca los estándares de la web-, expresó su crítica: "Internet es un medio de comunicación global que apoya fundamentalmente oportunidades, da poder a los individuos, conocimiento, crecimiento y libertad. Estos valores no deben ser retirados de las personas. Obviamente, si un gobierno bloquea todo el acceso a internet en su país, esa es una decisión muy seria y una grave intrusión en los derechos básicos a la comunicación de los ciudadanos. Si el bloqueo continúa, ello tendrá un impacto muy dañino en la sociedad y la economía de Egipto".


La opinión de los expertos

El artículo de CNN, “Internet, pieza clave en Egipto, ¿debe ser un derecho humano?”, nos presenta una lista de opiniones de expertos tecnológicos y blogueros que intentan descifrar el papel que juega internet en esta situación. Mientras unos creen que Egipto está violando los derechos humanos modernos al cerrar el acceso a internet y a las redes de telefonía móvil, otros dicen que el hecho de que las protestas continúen a pesar de estas barricadas revela una brecha enorme en el argumento de que los medios sociales engendran revoluciones sociales.

Así, "donde antes los activistas eran definidos por sus causas, ahora son definidos por sus herramientas", opina Malcolm Gladwell en The New Yorker.

Para Dave Pell, en el blog Tweetage Wasteland, “las redes sociales en tiempo en real no son un elemento necesario para organizar y llevar a cabo una revolución de amplio impacto. Tampoco es el megáfono, pero sin duda facilita que más gente te escuche".

Caroline McCarthy, de CNET, opina que "este no es el camino correcto para medir las cosas: una 'revolución de medios sociales', a este punto, no debería ser ni digna de mención ni sorprendente. Si un dictador es derrocado o un gobierno es destituido, sería notable que Facebook o Twitter no fueran usados".

David Kravets, de Wired, informa que "sólo una cuarta parte de la población egipcia está en línea, según los cálculos de el-Amrani. Las protestas en las calles han crecido de forma anticuada, con panfletos y reuniones espontáneas".

En The New Yorker, Nicholas Thompson, experto en medios sociales, dice que "los gobiernos controlan los medios por los que fluye la información. Esto significa que pueden bloquear sitios, o como al parecer hizo Egipto, pueden cerrar el acceso a Internet y confundir a todos los que confiaban de él. En Irán, claramente el gobierno tuvo cierto éxito usando Internet para reducir el paso de la revolución verde. En Túnez, el gobierno hackeó la contraseña de casi todos los usuarios de Facebook en el país. Si Ben Ali no hubiera caído tan rápido, esa información habría sido muy útil. Las herramientas tecnológicas pueden ser usadas con cierta efectividad por las masas, o por el hombre".

Finalmente, el profesor de periodismo, Jeff Jarvis, cree que “el derecho a conectarte se vuelve un derecho humano fundamental. El problema aquí es que vemos que el gobierno es el único punto de caída de Internet, como el botón de apagado, como lo usó Egipto (…) Y nuestro futuro, los medios por los que crearemos a la siguiente sociedad, es vulnerable en este lugar, y eso me da miedo. Al mismo tiempo, celebro el hecho de que la gente de un país pueda usar estas herramientas para hacerse cargo".


Contra los cyber-utópicos

En su reseña en NYT del libro “The Net Delusion” (El Delirio de la Red), Lee Siegel –columnista y editor de The New York Observer -, nos cuenta cómo el autor de dicho libro, Evgeny Morozov, ataca salvajemente a los ciber-utópicos. Alegando que las redes sociales funcionan mejor para los gobiernos represores que para los organizadores de protestas y que no están motivadas por otra cosa que no sea la búsqueda de ganancias.

Para Morozov, hace sólo unos pocos años, de lo único de que se oía hablar era sobre cómo lograr que Internet fuera más libre. Ahora de lo único que se habla es sobre cómo controlarlo. Editores de libros y de diarios buscan formas de proteger su contenido original. Padres buscan formas de proteger a sus hijos del cyber-acoso. Legisladores exploran mecanismos que defenderían la privacidad de los ciudadanos. Gobiernos intentan evitar que sus archivos privados se filtren a la Red. Y empresarios y figuras públicas luchan para evitar que competidores o enemigos los calumnien a ellos o a sus negocios.

En contrario a los cyber-utópicos, cómo él los llama, que consideran que Internet es una herramienta poderosa de emancipación política, Mozorov argumenta convincentemente que Internet, en el nombre de la libertad, más bien la limita o hasta la destruye. Designa como “orientalismo digital” a la creencia de que en sociedades represivas Internet sólo puede actuar como una fuerza para el cambio benévolo.

Morozov resalta que no hay que esperar que las corporaciones liberen a nadie en ningún momento del futuro próximo. Google hizo negocios en China durante años antes que la censura y condiciones económicos —no los derechos humanos— lo hiciera retirarse del mercado. Y es llamativo que ambos Twitter y Facebook han rechazado unirse al Global Network Initiative, un acuerdo que Morozov describe como “una promesa trans-industrial de comportarse de acuerdo con leyes y estándares que cubren el derecho a la expresión libre que es parte de documentos internacionalmente reconocidos como la Declaración Universal de Derechos Humanos".
Morozov urge a los cyber-utópicos a que abren los ojos: lo que motiva a los creadores de las redes sociales son las ganancias y nada más.

Finalmente, para el autor del artículo, Siegel, el péndulo ha girado por tanto tiempo hacia el lado de los cyber-utópicos que un poco de extremismo hace falta para lograr un equilibro. De acuerdo con Siegel, “Morozov se ha atrevido a argumentar que Internet ha expuesto el talón de Aquiles de la democracia. Más frecuentemente que la moralidad flexible de la Red ha tenido el efecto de aplastar una comunidad debajo de pluralismos malos y diversidades atroces. En ese sentido, Internet está creando una anti-democracia igualitaria en la que la inhumanidad más fuerte destruye la elocuencia y decencia más racional.”


La esperanza de un Opositor

El premio Nobel del Paz, Mohamed El Baradei, publicó en The New York Times una columna en la que atribuye la caída de Mubarak a “la juventud de El Cairo, armada únicamente con Facebook".

Se sentía fuera de sí mientras presenciaba la miseria por la que los egipcios debían pasar para poner comida sobre sus mesas, mantener un techo sobre sus cabezas y conseguir atención médica. Pudo ver en primera fila cómo la pobreza y la represión pueden destruir valores y aplastar la dignidad, el autoestima y la esperanza. El Baradei con gran pesar lamenta que en la tierra de la Biblioteca de Alejandría, de una cultura que contribuyó a los grandes avances en matemáticas, medicina y ciencia, más del 40% de su población viva con menos de $2 por día y casi un 30% sea analfabeta.  
Sin embargo, para el autor una cosa ha cambiado en la sociedad egipcia en los últimos años: los jóvenes egipcios, han encontrado en los medios sociales una vía para interactuar y compartir ideas evitando, en el ciberespacio, las restricciones impuestas a la libertad física de reunión. “El mundo ha sido testigo de su coraje y determinación”


En los parajes de la sinrazón

En su artículo publicado en Letra Urbana, la Dra. Susana Jallinsky, cree que “una de las peores amenazas que el mundo contemporáneo enfrenta es efecto del desfasaje creciente y progresivo entre la complejización de los medios de destrucción masiva y la cada vez más mediocre calificación de las ideas y de los hombres. En un mundo gobernado por el horror al vacío, tanto en el campo intelectual como en el físico, todo puede ser rápidamente conquistado por dogmas radicalizados, fundados en unas lógicas puramente destructivas.
Los acontecimientos ocurren situándose en la intersección entre los diversos procesos económicos, sociales, religiosos, nacionales, mitológicos y demográficos, entre otras tantas variables.”

“Hoy, cada individuo no vale más que en relación al conjunto que le permite ser. Sentimientos encontrados, nostalgia, tristeza y desamparo pero también capacidad de resistencia, ya que siempre se trata de encontrar algún punto de anclaje del que aferrarse. El riesgo de nuestra contemporaneidad, que ya ha pasado a ser realidad efectiva, es el olvido y la indiferencia. Y si esta verdad retorna, es ineludible reconsiderar que cualquier tipo de confrontación necesariamente ha de llevarse a cabo desde el territorio de las ideas.”

Durante las protestas contra el régimen de Mubarak en Egipto, el pasado 27 de enero, el Ministerio de Comunicaciones y Tecnologías de Egipto ordenó a las cuatro empresas proveedoras de conectividad a Internet en el país que apagaran sus equipos y 80 millones de personas dejaron de tener acceso al servicio.

Hoy, la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, en respuesta a los últimos acontecimientos y siguiendo la línea de sus políticas sobre Internet, notificó que los "activistas digitales" recibirán 25 millones de dólares de Estados Unidos como una muestra de apoyo para sortear las restricciones de los gobiernos represivos que intenten bloquear el acceso a la red.

Un hito en la historia de la comunicación viene desarrollándose en las pantallas de todo el mundo. ¿Cuáles son sus consecuencias? ¿Qué opinan los expertos? 


Consecuencias del “apagón”

Además de las serias consecuencias económicas, de acuerdo con el artículo de David Cuen, publicado en BBC, la medida acarrearía también consecuencias sociales, sobre todo si se considera que para muchas personas -y algunos países- el acceso a Internet es un derecho fundamental.

Por su parte, la Sociedad de Internet -organización sin fines de lucro que marca los estándares de la web-, expresó su crítica: "Internet es un medio de comunicación global que apoya fundamentalmente oportunidades, da poder a los individuos, conocimiento, crecimiento y libertad. Estos valores no deben ser retirados de las personas. Obviamente, si un gobierno bloquea todo el acceso a internet en su país, esa es una decisión muy seria y una grave intrusión en los derechos básicos a la comunicación de los ciudadanos. Si el bloqueo continúa, ello tendrá un impacto muy dañino en la sociedad y la economía de Egipto".


La opinión de los expertos

El artículo de CNN, “Internet, pieza clave en Egipto, ¿debe ser un derecho humano?”, nos presenta una lista de opiniones de expertos tecnológicos y blogueros que intentan descifrar el papel que juega internet en esta situación. Mientras unos creen que Egipto está violando los derechos humanos modernos al cerrar el acceso a internet y a las redes de telefonía móvil, otros dicen que el hecho de que las protestas continúen a pesar de estas barricadas revela una brecha enorme en el argumento de que los medios sociales engendran revoluciones sociales.

Así, "donde antes los activistas eran definidos por sus causas, ahora son definidos por sus herramientas", opina Malcolm Gladwell en The New Yorker.

Para Dave Pell, en el blog Tweetage Wasteland, “las redes sociales en tiempo en real no son un elemento necesario para organizar y llevar a cabo una revolución de amplio impacto. Tampoco es el megáfono, pero sin duda facilita que más gente te escuche".

Caroline McCarthy, de CNET, opina que "este no es el camino correcto para medir las cosas: una 'revolución de medios sociales', a este punto, no debería ser ni digna de mención ni sorprendente. Si un dictador es derrocado o un gobierno es destituido, sería notable que Facebook o Twitter no fueran usados".

David Kravets, de Wired, informa que "sólo una cuarta parte de la población egipcia está en línea, según los cálculos de el-Amrani. Las protestas en las calles han crecido de forma anticuada, con panfletos y reuniones espontáneas".

En The New Yorker, Nicholas Thompson, experto en medios sociales, dice que "los gobiernos controlan los medios por los que fluye la información. Esto significa que pueden bloquear sitios, o como al parecer hizo Egipto, pueden cerrar el acceso a Internet y confundir a todos los que confiaban de él. En Irán, claramente el gobierno tuvo cierto éxito usando Internet para reducir el paso de la revolución verde. En Túnez, el gobierno hackeó la contraseña de casi todos los usuarios de Facebook en el país. Si Ben Ali no hubiera caído tan rápido, esa información habría sido muy útil. Las herramientas tecnológicas pueden ser usadas con cierta efectividad por las masas, o por el hombre".

Finalmente, el profesor de periodismo, Jeff Jarvis, cree que “el derecho a conectarte se vuelve un derecho humano fundamental. El problema aquí es que vemos que el gobierno es el único punto de caída de Internet, como el botón de apagado, como lo usó Egipto (…) Y nuestro futuro, los medios por los que crearemos a la siguiente sociedad, es vulnerable en este lugar, y eso me da miedo. Al mismo tiempo, celebro el hecho de que la gente de un país pueda usar estas herramientas para hacerse cargo".


Contra los cyber-utópicos

En su reseña en NYT del libro “The Net Delusion” (El Delirio de la Red), Lee Siegel –columnista y editor de The New York Observer -, nos cuenta cómo el autor de dicho libro, Evgeny Morozov, ataca salvajemente a los ciber-utópicos. Alegando que las redes sociales funcionan mejor para los gobiernos represores que para los organizadores de protestas y que no están motivadas por otra cosa que no sea la búsqueda de ganancias.

Para Morozov, hace sólo unos pocos años, de lo único de que se oía hablar era sobre cómo lograr que Internet fuera más libre. Ahora de lo único que se habla es sobre cómo controlarlo. Editores de libros y de diarios buscan formas de proteger su contenido original. Padres buscan formas de proteger a sus hijos del cyber-acoso. Legisladores exploran mecanismos que defenderían la privacidad de los ciudadanos. Gobiernos intentan evitar que sus archivos privados se filtren a la Red. Y empresarios y figuras públicas luchan para evitar que competidores o enemigos los calumnien a ellos o a sus negocios.

En contrario a los cyber-utópicos, cómo él los llama, que consideran que Internet es una herramienta poderosa de emancipación política, Mozorov argumenta convincentemente que Internet, en el nombre de la libertad, más bien la limita o hasta la destruye. Designa como “orientalismo digital” a la creencia de que en sociedades represivas Internet sólo puede actuar como una fuerza para el cambio benévolo.

Morozov resalta que no hay que esperar que las corporaciones liberen a nadie en ningún momento del futuro próximo. Google hizo negocios en China durante años antes que la censura y condiciones económicos —no los derechos humanos— lo hiciera retirarse del mercado. Y es llamativo que ambos Twitter y Facebook han rechazado unirse al Global Network Initiative, un acuerdo que Morozov describe como “una promesa trans-industrial de comportarse de acuerdo con leyes y estándares que cubren el derecho a la expresión libre que es parte de documentos internacionalmente reconocidos como la Declaración Universal de Derechos Humanos".
Morozov urge a los cyber-utópicos a que abren los ojos: lo que motiva a los creadores de las redes sociales son las ganancias y nada más.

Finalmente, para el autor del artículo, Siegel, el péndulo ha girado por tanto tiempo hacia el lado de los cyber-utópicos que un poco de extremismo hace falta para lograr un equilibro. De acuerdo con Siegel, “Morozov se ha atrevido a argumentar que Internet ha expuesto el talón de Aquiles de la democracia. Más frecuentemente que la moralidad flexible de la Red ha tenido el efecto de aplastar una comunidad debajo de pluralismos malos y diversidades atroces. En ese sentido, Internet está creando una anti-democracia igualitaria en la que la inhumanidad más fuerte destruye la elocuencia y decencia más racional.”


La esperanza de un Opositor

El premio Nobel del Paz, Mohamed El Baradei, publicó en The New York Times una columna en la que atribuye la caída de Mubarak a “la juventud de El Cairo, armada únicamente con Facebook".

Se sentía fuera de sí mientras presenciaba la miseria por la que los egipcios debían pasar para poner comida sobre sus mesas, mantener un techo sobre sus cabezas y conseguir atención médica. Pudo ver en primera fila cómo la pobreza y la represión pueden destruir valores y aplastar la dignidad, el autoestima y la esperanza. El Baradei con gran pesar lamenta que en la tierra de la Biblioteca de Alejandría, de una cultura que contribuyó a los grandes avances en matemáticas, medicina y ciencia, más del 40% de su población viva con menos de $2 por día y casi un 30% sea analfabeta.  
Sin embargo, para el autor una cosa ha cambiado en la sociedad egipcia en los últimos años: los jóvenes egipcios, han encontrado en los medios sociales una vía para interactuar y compartir ideas evitando, en el ciberespacio, las restricciones impuestas a la libertad física de reunión. “El mundo ha sido testigo de su coraje y determinación”


En los parajes de la sinrazón

En su artículo publicado en Letra Urbana, la Dra. Susana Jallinsky, cree que “una de las peores amenazas que el mundo contemporáneo enfrenta es efecto del desfasaje creciente y progresivo entre la complejización de los medios de destrucción masiva y la cada vez más mediocre calificación de las ideas y de los hombres. En un mundo gobernado por el horror al vacío, tanto en el campo intelectual como en el físico, todo puede ser rápidamente conquistado por dogmas radicalizados, fundados en unas lógicas puramente destructivas.
Los acontecimientos ocurren situándose en la intersección entre los diversos procesos económicos, sociales, religiosos, nacionales, mitológicos y demográficos, entre otras tantas variables.”

“Hoy, cada individuo no vale más que en relación al conjunto que le permite ser. Sentimientos encontrados, nostalgia, tristeza y desamparo pero también capacidad de resistencia, ya que siempre se trata de encontrar algún punto de anclaje del que aferrarse. El riesgo de nuestra contemporaneidad, que ya ha pasado a ser realidad efectiva, es el olvido y la indiferencia. Y si esta verdad retorna, es ineludible reconsiderar que cualquier tipo de confrontación necesariamente ha de llevarse a cabo desde el territorio de las ideas.”

Referentes de Antaño y Reputación 2.0


La velocidad y evolución de la informática y los medios tecnológicos amplian el océano de datos donde podemos recabar información. Sin embargo, a la hora de seleccionar los referentes, distintas metodologías nos detallan su nivel de autoridad o reputación. ¿La calidad de las fuentes puede reducirse a una fórmula matemática?


Quora: Sociabilizando el Arte de Preguntar

Los sitios donde los usuarios pueden hacer preguntas y brindar respuestas no son nada nuevo en Internet. Sin embargo, el hecho de que en WikiAnswers o Yahoo Answers se encontraran preguntas repetitivas o demasiada variedad en la calidad de las respuestas, ha dado lugar a que en el último año, distintos emprendedores evolucionen el rubro, haciendo hincapié en un mejor ordenamiento de la información, un modelo convergente con las redes sociales, y en la credibilidad o reputación de los referentes.

Entre los más destacados últimamente se encuentra Quora, un sitio que, además de permitir a los usuarios encontrar y seguir a sus amigos (como en Facebook y Twitter), y ofrecer una manera de organizar y archivar las respuestas para futuras referencias o para que alguien más se beneficie de ellas, da la posibilidad de conocer un poco sobre quién está respondiendo a las preguntas. De acuerdo con Charlie Cheever, -uno de los creadores de Quora, con Adam D'Angelo-, "saber que la persona que está respondiendo a una pregunta sobre una enfermedad neurológica es un científico, o que un reconocido chef está constribuyendo con sus consejos sobre la temperatura perfecta para cocinar una pizza, puede brindar a esas respuestas una mayor credibilidad".


Klout: Cuando el referente se reduce a un número.

El hecho de estar sobreconectados en las redes sociales nos depara la necesidad de conocer la "autoridad" de las personas a las que seguimos. En este marco, servicios como Klout nos permiten cuantificar la influencia de los individuos a través de un informe detallado sobre la posición como influenciador, asignándole una nota que puede variar entre 0 y 100 puntos (calculada a través del análisis de 25 variables diferentes).

Esta asignación numérica no deja de ser un análisis matemático que sólo se basa en cantidades y no necesariamente refleja la calidad de la información que el referente brinda. La aplicación puede resultar muy interesante a empresas y agencias de publicidad... pero no a toda eminencia en Filosofía -por dar un ejemplo-, se le dá por twittear sus últimas inspiraciones ¿cómo se enterarán las futuras generaciones de su obra? ¿considerarán a un twittero más comercial un mejor referente en la materia?

Deberíamos considerar que con el desarrollo de la web en los últimos años estamos caminando hacia un futuro en el que tanta importancia tienen las cosas que se dicen como quién las dice.


¿Imagen Pública o Reputación?

Juan Pedro Molina, Doctor en Ciencias de la información y Profesor del dpto de Periodismo y Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos III de Madrid), en su artículo "Corrientes subterráneas de prestigio: cuando el éxito reside en la no-visibilidad" observa desde hace algún tiempo en la blogosfera "un fenómeno creciente que nos aqueja a los que nos dedicamos de una forma u otra a la Comunicación (sobre todo Corporativa y/o 2.0). Queremos visibilidad. Tanto es así, que la blogosfera (y tuitosfera) se ha convertido en una jaula de grillos en donde cada uno queremos ser los más guapos, los más listos, los más inteligentes. En un doble salto mortal con tirabuzón, tuiteamos de forma compulsiva o nos estrujamos las neuronas para lanzar un tweet genialoide en busca de followers.”

Pero ¿por qué queremos esta visibilidad?, se pregunta. "¿Por ego? ¿Por captar clientes? ¿Por qué queremos demostrar a toda costa que estamos en la onda o lo listos que somos?". Para Molina, la mayoría de nosotros pasamos por alto la diferencia entre Imagen PúblicaReputación. "Gracias a la visibilidad que nos trabajamos post a post tenemos Imagen Pública. Pero ésta es peligrosa porque su control no está en nuestras manos, sino en la de nuestros stakeholders. La Reputación, por el contrario, es más estable pues nos la hemos ganado con el paso del tiempo, permanece bajo nuestro control o responsabilidad, es más duradera."


Identidad y Referentes en tiempos de globalización y nuevas tecnologías 
  
Para la socióloga Alicia Ugarte, en entrevista con Letra Urbana, vivimos una nueva realidad hecha de vertiginosos cambios, procesos migratorios y desestabilización de las instituciones que hasta hace un tiempo eran los referentes que organizaban los modos de vida. Estas transformaciones que se introducen en el mundo y en las personas, a partir de la globalización, nos obliga a reflexionar sobre el tema de la identidad.

Mientras que Mónica Prandi, en su artículo "Navegando por la información ¿se llega al conocimiento?", nos señala que hubo un tiempo en el que la cuestión pasaba por cómo seleccionar los referentes, pero los había. "Ellos eran tradicionales, consistentes y nosotros confiábamos en la seriedad con que extraían y actualizaban los contenidos que brindaban. Así, recurríamos a la Enciclopedia Británica, al Diccionario de La Real Academia Española, a las grandes bibliotecas, a la universidad, a las reconocidas publicaciones científicas de cada campo, al periódico que distinguíamos entre los muchos que se publicaban en nuestra ciudad, al programa periodístico semanal que daban por televisión, al noticiero de la radio que elegíamos escuchar por las mañanas."

Hasta hace un tiempo "sabíamos a donde ir por buena información y eso en sí mismo es algo ya a destacar, porque por aquella época para estar al corriente de las cosas o para profundizar en algún tema, se requería del movimiento de dirigirse a la fuente. La cultura occidental se supeditaba a la producción y aun era lejano este comienzo de siglo XXI, regido por la informática."

Si comenzamos a seleccionar a nuestros referentes basados en una fórmula matemática, a priorizar la cantidad sobre la calidad, el medio informático sobre el tradicional... ¿cuánto tiempo pasará hasta que no podamos distinguir los fines comerciales de nuestras fuentes o que nativos digitales tomen el lugar de generaciones anteriores que aún tienen tanto por enseñarnos?.  


La velocidad y evolución de la informática y los medios tecnológicos amplian el océano de datos donde podemos recabar información. Sin embargo, a la hora de seleccionar los referentes, distintas metodologías nos detallan su nivel de autoridad o reputación. ¿La calidad de las fuentes puede reducirse a una fórmula matemática?


Quora: Sociabilizando el Arte de Preguntar

Los sitios donde los usuarios pueden hacer preguntas y brindar respuestas no son nada nuevo en Internet. Sin embargo, el hecho de que en WikiAnswers o Yahoo Answers se encontraran preguntas repetitivas o demasiada variedad en la calidad de las respuestas, ha dado lugar a que en el último año, distintos emprendedores evolucionen el rubro, haciendo hincapié en un mejor ordenamiento de la información, un modelo convergente con las redes sociales, y en la credibilidad o reputación de los referentes.

Entre los más destacados últimamente se encuentra Quora, un sitio que, además de permitir a los usuarios encontrar y seguir a sus amigos (como en Facebook y Twitter), y ofrecer una manera de organizar y archivar las respuestas para futuras referencias o para que alguien más se beneficie de ellas, da la posibilidad de conocer un poco sobre quién está respondiendo a las preguntas. De acuerdo con Charlie Cheever, -uno de los creadores de Quora, con Adam D'Angelo-, "saber que la persona que está respondiendo a una pregunta sobre una enfermedad neurológica es un científico, o que un reconocido chef está constribuyendo con sus consejos sobre la temperatura perfecta para cocinar una pizza, puede brindar a esas respuestas una mayor credibilidad".


Klout: Cuando el referente se reduce a un número.

El hecho de estar sobreconectados en las redes sociales nos depara la necesidad de conocer la "autoridad" de las personas a las que seguimos. En este marco, servicios como Klout nos permiten cuantificar la influencia de los individuos a través de un informe detallado sobre la posición como influenciador, asignándole una nota que puede variar entre 0 y 100 puntos (calculada a través del análisis de 25 variables diferentes).

Esta asignación numérica no deja de ser un análisis matemático que sólo se basa en cantidades y no necesariamente refleja la calidad de la información que el referente brinda. La aplicación puede resultar muy interesante a empresas y agencias de publicidad... pero no a toda eminencia en Filosofía -por dar un ejemplo-, se le dá por twittear sus últimas inspiraciones ¿cómo se enterarán las futuras generaciones de su obra? ¿considerarán a un twittero más comercial un mejor referente en la materia?

Deberíamos considerar que con el desarrollo de la web en los últimos años estamos caminando hacia un futuro en el que tanta importancia tienen las cosas que se dicen como quién las dice.


¿Imagen Pública o Reputación?

Juan Pedro Molina, Doctor en Ciencias de la información y Profesor del dpto de Periodismo y Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos III de Madrid), en su artículo "Corrientes subterráneas de prestigio: cuando el éxito reside en la no-visibilidad" observa desde hace algún tiempo en la blogosfera "un fenómeno creciente que nos aqueja a los que nos dedicamos de una forma u otra a la Comunicación (sobre todo Corporativa y/o 2.0). Queremos visibilidad. Tanto es así, que la blogosfera (y tuitosfera) se ha convertido en una jaula de grillos en donde cada uno queremos ser los más guapos, los más listos, los más inteligentes. En un doble salto mortal con tirabuzón, tuiteamos de forma compulsiva o nos estrujamos las neuronas para lanzar un tweet genialoide en busca de followers.”

Pero ¿por qué queremos esta visibilidad?, se pregunta. "¿Por ego? ¿Por captar clientes? ¿Por qué queremos demostrar a toda costa que estamos en la onda o lo listos que somos?". Para Molina, la mayoría de nosotros pasamos por alto la diferencia entre Imagen PúblicaReputación. "Gracias a la visibilidad que nos trabajamos post a post tenemos Imagen Pública. Pero ésta es peligrosa porque su control no está en nuestras manos, sino en la de nuestros stakeholders. La Reputación, por el contrario, es más estable pues nos la hemos ganado con el paso del tiempo, permanece bajo nuestro control o responsabilidad, es más duradera."


Identidad y Referentes en tiempos de globalización y nuevas tecnologías 
  
Para la socióloga Alicia Ugarte, en entrevista con Letra Urbana, vivimos una nueva realidad hecha de vertiginosos cambios, procesos migratorios y desestabilización de las instituciones que hasta hace un tiempo eran los referentes que organizaban los modos de vida. Estas transformaciones que se introducen en el mundo y en las personas, a partir de la globalización, nos obliga a reflexionar sobre el tema de la identidad.

Mientras que Mónica Prandi, en su artículo "Navegando por la información ¿se llega al conocimiento?", nos señala que hubo un tiempo en el que la cuestión pasaba por cómo seleccionar los referentes, pero los había. "Ellos eran tradicionales, consistentes y nosotros confiábamos en la seriedad con que extraían y actualizaban los contenidos que brindaban. Así, recurríamos a la Enciclopedia Británica, al Diccionario de La Real Academia Española, a las grandes bibliotecas, a la universidad, a las reconocidas publicaciones científicas de cada campo, al periódico que distinguíamos entre los muchos que se publicaban en nuestra ciudad, al programa periodístico semanal que daban por televisión, al noticiero de la radio que elegíamos escuchar por las mañanas."

Hasta hace un tiempo "sabíamos a donde ir por buena información y eso en sí mismo es algo ya a destacar, porque por aquella época para estar al corriente de las cosas o para profundizar en algún tema, se requería del movimiento de dirigirse a la fuente. La cultura occidental se supeditaba a la producción y aun era lejano este comienzo de siglo XXI, regido por la informática."

Si comenzamos a seleccionar a nuestros referentes basados en una fórmula matemática, a priorizar la cantidad sobre la calidad, el medio informático sobre el tradicional... ¿cuánto tiempo pasará hasta que no podamos distinguir los fines comerciales de nuestras fuentes o que nativos digitales tomen el lugar de generaciones anteriores que aún tienen tanto por enseñarnos?.