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Nuestra dependencia tecnológica

La falta de comunicación en familias adictas a los dispositivos tecnológicos y una reflexión filosófica sobre la dependencia de la humanidad hacia la tecnología, al punto del no retorno.

   
Una desintoxicación tecnológica familiar

En el artículo del Wall Street Journal, "Cuando el ultimátum es su familia o su BlackBerry",  Elizabeth Bernstein nos señala cómo las familias actuales hacen uso de los dispositivos tecnológicos para mantenerse comunicadas, lo que, paradójicamente, corta cada vez más la comunicación entre los integrantes de las mismas.

Así, nos inquiere "cuando sale a cenar, ¿ocupa su Blackberry un lugar en la mesa? ¿Chequea su esposa el correo electrónico antes de decirles 'buenos días' a los niños? ¿Duerme su hijo con su laptop?", y si la mayoría de las respuestas a estas preguntas es afirmativa, nos propone una desintoxicación tecnológica, desconectarnos completamente durante un lapso breve para el beneficio de las relaciones interpersonales.

Bernstein nos relata el caso de Diane Broadnax, una investigadora clínica de Maryland, "que se hartó de cómo su familia, cada noche, se dispersaba hacia diferentes computadoras en la casa. Anika, de 4 años, miraba Dora la exploradora en una portátil en la cocina, mientras que Jasmine, de 12 años, jugaba en línea con sus mascotas virtuales. Su esposo, Lonnie Broadnax, de 50 años, se iba al estudio para mirar una película de ciencia ficción mientras ella preparaba la cena a la vez que revisaba su correo electrónico". Pasaban los días y la familia no conversaba.

Una noche, Diane propuso un plan: durante una semana se privarían de todo entretenimiento digital (e-mail, mensajes de texto, Facebook, películas en DVD y videos en línea), relegando el uso de computadoras y demás artilugios tecnológicos sólo para trabajar o tareas de la escuela. Sin embargo, a la noche siguiente, para cuando todos se sentaron a cenar, la conversación fue incómoda y forzada. "Todos pensamos: Estamos sentados a la mesa tal como se supone que debemos hacer pero, ¿ahora qué hacemos?".
  
De acuerdo con la psicóloga Sharon Gilchrest O'Neill, la tecnología es una distracción para la familia y es difícil de resistir porque es portátil y provee una gratificación instantánea. La manera de conseguir una reconexión entre sus integrantes, por tanto, es una limpieza tecnológica. A continuación, algunos consejos de personas que han aprendido de la experiencia:
  • Avise con tiempo a su familia para prepararse mentalmente.
  • Tenga en calro su objetivo, no sustituya la tecnología por otra actividad que lo aísle.
  • Despréndase de los aparatos gradualmente. 
  • Sea claro respecto a las reglas. ¿Se permitirán las llamadas y los correos electrónicos vinculados al trabajo? ¿Está permitido conectarse a Internet para las tareas de la escuela? ¿Cuál es el castigo para una trampa?
  • Utilice la tecnología como herramienta para desconectarse. Recurra a Facebook, Twitter o el correo electrónico para decirles a su familia y amigos que no va a estar conectado.
  • Haga de su dormitorio una zona libre de medios de comunicación.
  • Una vez superada la fase de desintoxicación, aprenda a evitar perder el tiempo yendo de una búsqueda en Internet a otra, y a otra, y otra. Así puede desperdiciar horas.
  • Permita que haya solamente una pantalla en funcionamiento. Por ejemplo, si está mirando televisión, dedíquele toda su atención, en vez de estar mirando al mismo tiempo su computadora o su iPhone.
Luego de 5 dís de limpieza tecnológica, Diane Broadnax llegó una noche del trabajo y se encontró a su marido y sus dos hijas jugando una partida de Trivial, moviendo piezas alrededor de un tablero y leyendo preguntas de la pantalla de una computadora. Los tres se estaban riendo. "Aquí estaba la solución casi perfecta", dijo. "La familia estaba interactuando con la tecnología. La pantalla estaba ahí, pero no era el centro de atención".


No no podemos vivir sin tecnología 

En el artículo publicado en Letra Urbana "Tecnología y poder. Una aproximación filosófica", Cristina Bulacio destaca que "hoy nos encontramos perplejos, desorientados, acosados –en particular si no somos nativos digitales– ante la omnipresencia de los utensilios tecnológicos en nuestra vida (...) el ciberespacio se ha transformado en un “lugar”, si podemos llamarlo así, de comunicación; lugar que no es lugar; se trata de un mundo virtual que ha modificado sustancialmente nuestra realidad cotidiana".

Bulacio nos señala que a través de las increíbles innovaciones tecnológicas hemos tejido a nuestro alrededor una red tecnológica globalizada y virtual en la que depositamos toda nuestra confianza, cuyo sello es la inmediatez y la instantaneidad. Esto nos brinda una sensación de confort, y por ello se ha ido "internalizando en nuestras vidas hasta adueñarse de nosotros y convertirse en imprescindible; esa extrema dependencia es, sin duda, un modo de prisión, también virtual. Estamos en un punto de no retorno."

Para la autora, de aquí en más, sólo podremos sobrevivir con tecnología de punta porque la evolución de los acontecimientos así lo exige. Pasamos a ser habitantes de un tecno-universo cuya realidad es omnipresente e intangible al mismo tiempo, hemos reconstruido nuestro planeta tecnológicamente a ritmo creciente al punto que "la magia de nuestra inteligencia y de nuestras habilidades nos hipnotizaron... Nos sucede como aquel ilusionista al que su truco mayor se le va de las manos y, ante el deslumbramiento de las fantasmagorías inventadas por él, no percibe que se juega la vida". 

Concluyendo, es interesante destacar la reflexión de Bulacio sobre nuestra dependencia total hacia la tecnología: "Hasta hora, sólo la imaginación del cine nos ha permitido sospechar qué sería de los hombres ante un colapso planetario de algunos, sólo algunos, de los descubrimientos tecnológicos de la última década, del fin de sus magias secretas. Me atrevo a decir que, una fisura cualquiera, por ejemplo, un ínfimo corte en las fibras ópticas de las proveedoras de Internet, bastaría para ponernos en caída libre. Habiendo alcanzado el poder de manipular el universo hasta en sus partículas intangibles y hacerlo a nuestro antojo, ya no podemos ni queremos vivir sin tecnología."

La falta de comunicación en familias adictas a los dispositivos tecnológicos y una reflexión filosófica sobre la dependencia de la humanidad hacia la tecnología, al punto del no retorno.

   
Una desintoxicación tecnológica familiar

En el artículo del Wall Street Journal, "Cuando el ultimátum es su familia o su BlackBerry",  Elizabeth Bernstein nos señala cómo las familias actuales hacen uso de los dispositivos tecnológicos para mantenerse comunicadas, lo que, paradójicamente, corta cada vez más la comunicación entre los integrantes de las mismas.

Así, nos inquiere "cuando sale a cenar, ¿ocupa su Blackberry un lugar en la mesa? ¿Chequea su esposa el correo electrónico antes de decirles 'buenos días' a los niños? ¿Duerme su hijo con su laptop?", y si la mayoría de las respuestas a estas preguntas es afirmativa, nos propone una desintoxicación tecnológica, desconectarnos completamente durante un lapso breve para el beneficio de las relaciones interpersonales.

Bernstein nos relata el caso de Diane Broadnax, una investigadora clínica de Maryland, "que se hartó de cómo su familia, cada noche, se dispersaba hacia diferentes computadoras en la casa. Anika, de 4 años, miraba Dora la exploradora en una portátil en la cocina, mientras que Jasmine, de 12 años, jugaba en línea con sus mascotas virtuales. Su esposo, Lonnie Broadnax, de 50 años, se iba al estudio para mirar una película de ciencia ficción mientras ella preparaba la cena a la vez que revisaba su correo electrónico". Pasaban los días y la familia no conversaba.

Una noche, Diane propuso un plan: durante una semana se privarían de todo entretenimiento digital (e-mail, mensajes de texto, Facebook, películas en DVD y videos en línea), relegando el uso de computadoras y demás artilugios tecnológicos sólo para trabajar o tareas de la escuela. Sin embargo, a la noche siguiente, para cuando todos se sentaron a cenar, la conversación fue incómoda y forzada. "Todos pensamos: Estamos sentados a la mesa tal como se supone que debemos hacer pero, ¿ahora qué hacemos?".
  
De acuerdo con la psicóloga Sharon Gilchrest O'Neill, la tecnología es una distracción para la familia y es difícil de resistir porque es portátil y provee una gratificación instantánea. La manera de conseguir una reconexión entre sus integrantes, por tanto, es una limpieza tecnológica. A continuación, algunos consejos de personas que han aprendido de la experiencia:
  • Avise con tiempo a su familia para prepararse mentalmente.
  • Tenga en calro su objetivo, no sustituya la tecnología por otra actividad que lo aísle.
  • Despréndase de los aparatos gradualmente. 
  • Sea claro respecto a las reglas. ¿Se permitirán las llamadas y los correos electrónicos vinculados al trabajo? ¿Está permitido conectarse a Internet para las tareas de la escuela? ¿Cuál es el castigo para una trampa?
  • Utilice la tecnología como herramienta para desconectarse. Recurra a Facebook, Twitter o el correo electrónico para decirles a su familia y amigos que no va a estar conectado.
  • Haga de su dormitorio una zona libre de medios de comunicación.
  • Una vez superada la fase de desintoxicación, aprenda a evitar perder el tiempo yendo de una búsqueda en Internet a otra, y a otra, y otra. Así puede desperdiciar horas.
  • Permita que haya solamente una pantalla en funcionamiento. Por ejemplo, si está mirando televisión, dedíquele toda su atención, en vez de estar mirando al mismo tiempo su computadora o su iPhone.
Luego de 5 dís de limpieza tecnológica, Diane Broadnax llegó una noche del trabajo y se encontró a su marido y sus dos hijas jugando una partida de Trivial, moviendo piezas alrededor de un tablero y leyendo preguntas de la pantalla de una computadora. Los tres se estaban riendo. "Aquí estaba la solución casi perfecta", dijo. "La familia estaba interactuando con la tecnología. La pantalla estaba ahí, pero no era el centro de atención".


No no podemos vivir sin tecnología 

En el artículo publicado en Letra Urbana "Tecnología y poder. Una aproximación filosófica", Cristina Bulacio destaca que "hoy nos encontramos perplejos, desorientados, acosados –en particular si no somos nativos digitales– ante la omnipresencia de los utensilios tecnológicos en nuestra vida (...) el ciberespacio se ha transformado en un “lugar”, si podemos llamarlo así, de comunicación; lugar que no es lugar; se trata de un mundo virtual que ha modificado sustancialmente nuestra realidad cotidiana".

Bulacio nos señala que a través de las increíbles innovaciones tecnológicas hemos tejido a nuestro alrededor una red tecnológica globalizada y virtual en la que depositamos toda nuestra confianza, cuyo sello es la inmediatez y la instantaneidad. Esto nos brinda una sensación de confort, y por ello se ha ido "internalizando en nuestras vidas hasta adueñarse de nosotros y convertirse en imprescindible; esa extrema dependencia es, sin duda, un modo de prisión, también virtual. Estamos en un punto de no retorno."

Para la autora, de aquí en más, sólo podremos sobrevivir con tecnología de punta porque la evolución de los acontecimientos así lo exige. Pasamos a ser habitantes de un tecno-universo cuya realidad es omnipresente e intangible al mismo tiempo, hemos reconstruido nuestro planeta tecnológicamente a ritmo creciente al punto que "la magia de nuestra inteligencia y de nuestras habilidades nos hipnotizaron... Nos sucede como aquel ilusionista al que su truco mayor se le va de las manos y, ante el deslumbramiento de las fantasmagorías inventadas por él, no percibe que se juega la vida". 

Concluyendo, es interesante destacar la reflexión de Bulacio sobre nuestra dependencia total hacia la tecnología: "Hasta hora, sólo la imaginación del cine nos ha permitido sospechar qué sería de los hombres ante un colapso planetario de algunos, sólo algunos, de los descubrimientos tecnológicos de la última década, del fin de sus magias secretas. Me atrevo a decir que, una fisura cualquiera, por ejemplo, un ínfimo corte en las fibras ópticas de las proveedoras de Internet, bastaría para ponernos en caída libre. Habiendo alcanzado el poder de manipular el universo hasta en sus partículas intangibles y hacerlo a nuestro antojo, ya no podemos ni queremos vivir sin tecnología."

Referentes de Antaño y Reputación 2.0


La velocidad y evolución de la informática y los medios tecnológicos amplian el océano de datos donde podemos recabar información. Sin embargo, a la hora de seleccionar los referentes, distintas metodologías nos detallan su nivel de autoridad o reputación. ¿La calidad de las fuentes puede reducirse a una fórmula matemática?


Quora: Sociabilizando el Arte de Preguntar

Los sitios donde los usuarios pueden hacer preguntas y brindar respuestas no son nada nuevo en Internet. Sin embargo, el hecho de que en WikiAnswers o Yahoo Answers se encontraran preguntas repetitivas o demasiada variedad en la calidad de las respuestas, ha dado lugar a que en el último año, distintos emprendedores evolucionen el rubro, haciendo hincapié en un mejor ordenamiento de la información, un modelo convergente con las redes sociales, y en la credibilidad o reputación de los referentes.

Entre los más destacados últimamente se encuentra Quora, un sitio que, además de permitir a los usuarios encontrar y seguir a sus amigos (como en Facebook y Twitter), y ofrecer una manera de organizar y archivar las respuestas para futuras referencias o para que alguien más se beneficie de ellas, da la posibilidad de conocer un poco sobre quién está respondiendo a las preguntas. De acuerdo con Charlie Cheever, -uno de los creadores de Quora, con Adam D'Angelo-, "saber que la persona que está respondiendo a una pregunta sobre una enfermedad neurológica es un científico, o que un reconocido chef está constribuyendo con sus consejos sobre la temperatura perfecta para cocinar una pizza, puede brindar a esas respuestas una mayor credibilidad".


Klout: Cuando el referente se reduce a un número.

El hecho de estar sobreconectados en las redes sociales nos depara la necesidad de conocer la "autoridad" de las personas a las que seguimos. En este marco, servicios como Klout nos permiten cuantificar la influencia de los individuos a través de un informe detallado sobre la posición como influenciador, asignándole una nota que puede variar entre 0 y 100 puntos (calculada a través del análisis de 25 variables diferentes).

Esta asignación numérica no deja de ser un análisis matemático que sólo se basa en cantidades y no necesariamente refleja la calidad de la información que el referente brinda. La aplicación puede resultar muy interesante a empresas y agencias de publicidad... pero no a toda eminencia en Filosofía -por dar un ejemplo-, se le dá por twittear sus últimas inspiraciones ¿cómo se enterarán las futuras generaciones de su obra? ¿considerarán a un twittero más comercial un mejor referente en la materia?

Deberíamos considerar que con el desarrollo de la web en los últimos años estamos caminando hacia un futuro en el que tanta importancia tienen las cosas que se dicen como quién las dice.


¿Imagen Pública o Reputación?

Juan Pedro Molina, Doctor en Ciencias de la información y Profesor del dpto de Periodismo y Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos III de Madrid), en su artículo "Corrientes subterráneas de prestigio: cuando el éxito reside en la no-visibilidad" observa desde hace algún tiempo en la blogosfera "un fenómeno creciente que nos aqueja a los que nos dedicamos de una forma u otra a la Comunicación (sobre todo Corporativa y/o 2.0). Queremos visibilidad. Tanto es así, que la blogosfera (y tuitosfera) se ha convertido en una jaula de grillos en donde cada uno queremos ser los más guapos, los más listos, los más inteligentes. En un doble salto mortal con tirabuzón, tuiteamos de forma compulsiva o nos estrujamos las neuronas para lanzar un tweet genialoide en busca de followers.”

Pero ¿por qué queremos esta visibilidad?, se pregunta. "¿Por ego? ¿Por captar clientes? ¿Por qué queremos demostrar a toda costa que estamos en la onda o lo listos que somos?". Para Molina, la mayoría de nosotros pasamos por alto la diferencia entre Imagen PúblicaReputación. "Gracias a la visibilidad que nos trabajamos post a post tenemos Imagen Pública. Pero ésta es peligrosa porque su control no está en nuestras manos, sino en la de nuestros stakeholders. La Reputación, por el contrario, es más estable pues nos la hemos ganado con el paso del tiempo, permanece bajo nuestro control o responsabilidad, es más duradera."


Identidad y Referentes en tiempos de globalización y nuevas tecnologías 
  
Para la socióloga Alicia Ugarte, en entrevista con Letra Urbana, vivimos una nueva realidad hecha de vertiginosos cambios, procesos migratorios y desestabilización de las instituciones que hasta hace un tiempo eran los referentes que organizaban los modos de vida. Estas transformaciones que se introducen en el mundo y en las personas, a partir de la globalización, nos obliga a reflexionar sobre el tema de la identidad.

Mientras que Mónica Prandi, en su artículo "Navegando por la información ¿se llega al conocimiento?", nos señala que hubo un tiempo en el que la cuestión pasaba por cómo seleccionar los referentes, pero los había. "Ellos eran tradicionales, consistentes y nosotros confiábamos en la seriedad con que extraían y actualizaban los contenidos que brindaban. Así, recurríamos a la Enciclopedia Británica, al Diccionario de La Real Academia Española, a las grandes bibliotecas, a la universidad, a las reconocidas publicaciones científicas de cada campo, al periódico que distinguíamos entre los muchos que se publicaban en nuestra ciudad, al programa periodístico semanal que daban por televisión, al noticiero de la radio que elegíamos escuchar por las mañanas."

Hasta hace un tiempo "sabíamos a donde ir por buena información y eso en sí mismo es algo ya a destacar, porque por aquella época para estar al corriente de las cosas o para profundizar en algún tema, se requería del movimiento de dirigirse a la fuente. La cultura occidental se supeditaba a la producción y aun era lejano este comienzo de siglo XXI, regido por la informática."

Si comenzamos a seleccionar a nuestros referentes basados en una fórmula matemática, a priorizar la cantidad sobre la calidad, el medio informático sobre el tradicional... ¿cuánto tiempo pasará hasta que no podamos distinguir los fines comerciales de nuestras fuentes o que nativos digitales tomen el lugar de generaciones anteriores que aún tienen tanto por enseñarnos?.  


La velocidad y evolución de la informática y los medios tecnológicos amplian el océano de datos donde podemos recabar información. Sin embargo, a la hora de seleccionar los referentes, distintas metodologías nos detallan su nivel de autoridad o reputación. ¿La calidad de las fuentes puede reducirse a una fórmula matemática?


Quora: Sociabilizando el Arte de Preguntar

Los sitios donde los usuarios pueden hacer preguntas y brindar respuestas no son nada nuevo en Internet. Sin embargo, el hecho de que en WikiAnswers o Yahoo Answers se encontraran preguntas repetitivas o demasiada variedad en la calidad de las respuestas, ha dado lugar a que en el último año, distintos emprendedores evolucionen el rubro, haciendo hincapié en un mejor ordenamiento de la información, un modelo convergente con las redes sociales, y en la credibilidad o reputación de los referentes.

Entre los más destacados últimamente se encuentra Quora, un sitio que, además de permitir a los usuarios encontrar y seguir a sus amigos (como en Facebook y Twitter), y ofrecer una manera de organizar y archivar las respuestas para futuras referencias o para que alguien más se beneficie de ellas, da la posibilidad de conocer un poco sobre quién está respondiendo a las preguntas. De acuerdo con Charlie Cheever, -uno de los creadores de Quora, con Adam D'Angelo-, "saber que la persona que está respondiendo a una pregunta sobre una enfermedad neurológica es un científico, o que un reconocido chef está constribuyendo con sus consejos sobre la temperatura perfecta para cocinar una pizza, puede brindar a esas respuestas una mayor credibilidad".


Klout: Cuando el referente se reduce a un número.

El hecho de estar sobreconectados en las redes sociales nos depara la necesidad de conocer la "autoridad" de las personas a las que seguimos. En este marco, servicios como Klout nos permiten cuantificar la influencia de los individuos a través de un informe detallado sobre la posición como influenciador, asignándole una nota que puede variar entre 0 y 100 puntos (calculada a través del análisis de 25 variables diferentes).

Esta asignación numérica no deja de ser un análisis matemático que sólo se basa en cantidades y no necesariamente refleja la calidad de la información que el referente brinda. La aplicación puede resultar muy interesante a empresas y agencias de publicidad... pero no a toda eminencia en Filosofía -por dar un ejemplo-, se le dá por twittear sus últimas inspiraciones ¿cómo se enterarán las futuras generaciones de su obra? ¿considerarán a un twittero más comercial un mejor referente en la materia?

Deberíamos considerar que con el desarrollo de la web en los últimos años estamos caminando hacia un futuro en el que tanta importancia tienen las cosas que se dicen como quién las dice.


¿Imagen Pública o Reputación?

Juan Pedro Molina, Doctor en Ciencias de la información y Profesor del dpto de Periodismo y Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos III de Madrid), en su artículo "Corrientes subterráneas de prestigio: cuando el éxito reside en la no-visibilidad" observa desde hace algún tiempo en la blogosfera "un fenómeno creciente que nos aqueja a los que nos dedicamos de una forma u otra a la Comunicación (sobre todo Corporativa y/o 2.0). Queremos visibilidad. Tanto es así, que la blogosfera (y tuitosfera) se ha convertido en una jaula de grillos en donde cada uno queremos ser los más guapos, los más listos, los más inteligentes. En un doble salto mortal con tirabuzón, tuiteamos de forma compulsiva o nos estrujamos las neuronas para lanzar un tweet genialoide en busca de followers.”

Pero ¿por qué queremos esta visibilidad?, se pregunta. "¿Por ego? ¿Por captar clientes? ¿Por qué queremos demostrar a toda costa que estamos en la onda o lo listos que somos?". Para Molina, la mayoría de nosotros pasamos por alto la diferencia entre Imagen PúblicaReputación. "Gracias a la visibilidad que nos trabajamos post a post tenemos Imagen Pública. Pero ésta es peligrosa porque su control no está en nuestras manos, sino en la de nuestros stakeholders. La Reputación, por el contrario, es más estable pues nos la hemos ganado con el paso del tiempo, permanece bajo nuestro control o responsabilidad, es más duradera."


Identidad y Referentes en tiempos de globalización y nuevas tecnologías 
  
Para la socióloga Alicia Ugarte, en entrevista con Letra Urbana, vivimos una nueva realidad hecha de vertiginosos cambios, procesos migratorios y desestabilización de las instituciones que hasta hace un tiempo eran los referentes que organizaban los modos de vida. Estas transformaciones que se introducen en el mundo y en las personas, a partir de la globalización, nos obliga a reflexionar sobre el tema de la identidad.

Mientras que Mónica Prandi, en su artículo "Navegando por la información ¿se llega al conocimiento?", nos señala que hubo un tiempo en el que la cuestión pasaba por cómo seleccionar los referentes, pero los había. "Ellos eran tradicionales, consistentes y nosotros confiábamos en la seriedad con que extraían y actualizaban los contenidos que brindaban. Así, recurríamos a la Enciclopedia Británica, al Diccionario de La Real Academia Española, a las grandes bibliotecas, a la universidad, a las reconocidas publicaciones científicas de cada campo, al periódico que distinguíamos entre los muchos que se publicaban en nuestra ciudad, al programa periodístico semanal que daban por televisión, al noticiero de la radio que elegíamos escuchar por las mañanas."

Hasta hace un tiempo "sabíamos a donde ir por buena información y eso en sí mismo es algo ya a destacar, porque por aquella época para estar al corriente de las cosas o para profundizar en algún tema, se requería del movimiento de dirigirse a la fuente. La cultura occidental se supeditaba a la producción y aun era lejano este comienzo de siglo XXI, regido por la informática."

Si comenzamos a seleccionar a nuestros referentes basados en una fórmula matemática, a priorizar la cantidad sobre la calidad, el medio informático sobre el tradicional... ¿cuánto tiempo pasará hasta que no podamos distinguir los fines comerciales de nuestras fuentes o que nativos digitales tomen el lugar de generaciones anteriores que aún tienen tanto por enseñarnos?.  

La Red Social






Origen y Ascenso

La película ‘La Red Social' nació en 2009 de la pluma de Ben Mezrich, autor del libro "Billonarios por Accidente", en el que relata el surgimiento de Facebook y las relaciones de Mark Zuckerberg con sus compañeros de universidad.

La novela fue retomada por Aaron Sorkin, y en el mes de octubre de ese mismo año, se inició la filmación de la cinta en Massachusetts, con la participación de Jesse Eisenberg en el papel de Mark Zuckerberg, Andrew Garfield como Eduardo Saverin, cofundador de la red social, y Justin Timberlake, como Sean Parker, como fundador del programa de intercambio de canciones Napster y uno de los principales consejeros de Zuckerberg.

Desde el momento de su estreno, diversos críticos de cine alabaron su estilo y hasta el momento lleva recaudados más de 95 millones de dólares. La película recibió cuatro Globos de Oro, por las categorías de Mejor Película, Mejor Director, Mejor Guión Adaptado y Mejor Banda Sonora y el pasado 25 de enero, obtuvo 8 nominaciones a los Oscar.




La Red Social Facebook
Aunque las redes sociales no eran nuevas cuando apareció Facebook en 2004, muchos atribuyen su éxito a una mezcla de suerte, ambición y estrategia. "Mark tenía de sobra de las tres", dice David Kirkpatrick, autor del libro The Facebook Effect. Al limitar inicialmente el acceso a estudiantes de universidades selectas, Facebook pudo elegir dónde y cuándo expandirse, y así protegerse de un crecimiento demasiado acelerado. El requisito de que la gente usara sus nombres verdaderos también fue un beneficio. "Había un apetito en Internet de ser uno mismo y conectarse con los amigos reales", afirma Kirkpatrick.

Facebook tiene 500 millones de usuarios regulares, un aumento frente a 100 millones de hace dos años, y ahora es el sitio más visitado en EE.UU.


La Soledad y las Redes Sociales

En su
crítica de la película publicada en Letra Urbana, Alejandra Czarny infiere del guión cinematográfico que "el auge de las nuevas tecnologías tendientes a estar siempre comunicados, ha permitido que el sentimiento de la soledad se vea desdibujado. Es que tener cien contactos telefónicos en tu celular, cuatrocientas cincuenta direcciones de email, mil cien amigos en Facebook y seiscientos seguidores en Twitter generan en el usuario el supuesto de estar muy acompañado."

"¿Que habrá pasado durante estos últimos años que hay tanto para decir que no puede esperar sin ser informado? ¿Qué comunica de nosotros que estemos siempre comunicándonos? Tal vez una intolerancia al silencio, tan necesario para destacar al sonido, a la soledad, tan necesaria para saber con quién se quiere estar, y  a la falta de certezas, que es tan inherente a la especie humana."


Fuentes:










Origen y Ascenso

La película ‘La Red Social' nació en 2009 de la pluma de Ben Mezrich, autor del libro "Billonarios por Accidente", en el que relata el surgimiento de Facebook y las relaciones de Mark Zuckerberg con sus compañeros de universidad.

La novela fue retomada por Aaron Sorkin, y en el mes de octubre de ese mismo año, se inició la filmación de la cinta en Massachusetts, con la participación de Jesse Eisenberg en el papel de Mark Zuckerberg, Andrew Garfield como Eduardo Saverin, cofundador de la red social, y Justin Timberlake, como Sean Parker, como fundador del programa de intercambio de canciones Napster y uno de los principales consejeros de Zuckerberg.

Desde el momento de su estreno, diversos críticos de cine alabaron su estilo y hasta el momento lleva recaudados más de 95 millones de dólares. La película recibió cuatro Globos de Oro, por las categorías de Mejor Película, Mejor Director, Mejor Guión Adaptado y Mejor Banda Sonora y el pasado 25 de enero, obtuvo 8 nominaciones a los Oscar.




La Red Social Facebook
Aunque las redes sociales no eran nuevas cuando apareció Facebook en 2004, muchos atribuyen su éxito a una mezcla de suerte, ambición y estrategia. "Mark tenía de sobra de las tres", dice David Kirkpatrick, autor del libro The Facebook Effect. Al limitar inicialmente el acceso a estudiantes de universidades selectas, Facebook pudo elegir dónde y cuándo expandirse, y así protegerse de un crecimiento demasiado acelerado. El requisito de que la gente usara sus nombres verdaderos también fue un beneficio. "Había un apetito en Internet de ser uno mismo y conectarse con los amigos reales", afirma Kirkpatrick.

Facebook tiene 500 millones de usuarios regulares, un aumento frente a 100 millones de hace dos años, y ahora es el sitio más visitado en EE.UU.


La Soledad y las Redes Sociales

En su
crítica de la película publicada en Letra Urbana, Alejandra Czarny infiere del guión cinematográfico que "el auge de las nuevas tecnologías tendientes a estar siempre comunicados, ha permitido que el sentimiento de la soledad se vea desdibujado. Es que tener cien contactos telefónicos en tu celular, cuatrocientas cincuenta direcciones de email, mil cien amigos en Facebook y seiscientos seguidores en Twitter generan en el usuario el supuesto de estar muy acompañado."

"¿Que habrá pasado durante estos últimos años que hay tanto para decir que no puede esperar sin ser informado? ¿Qué comunica de nosotros que estemos siempre comunicándonos? Tal vez una intolerancia al silencio, tan necesario para destacar al sonido, a la soledad, tan necesaria para saber con quién se quiere estar, y  a la falta de certezas, que es tan inherente a la especie humana."


Fuentes: