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Congo, Coltán y Celulares. Una historia tan nueva como vieja.






En artículos anteriores ya hemos mencionado la creciente dependencia a la tecnología que se vive actualmente: Un dispositivo en particular, el celular, no sólo es el de mayor uso, rotación, evolución y cuya influencia en nuestra sociedad puede pasar desde un símbolo de status, o un disruptor de la tecnoetiqueta, a un medio tanto para la comunicación como para la incomunicación; desde hace unos años, el teléfono móvil también alcanza conflictos políticos y éticos, como lo destaca Frank Poulsen en su documental Bood in the mobile (Sangre en el celular).  


Minerales de Sangre

La industria del móvil, que hace apenas un mes exhibía todo su explendor en Barcelona, la industria que alimentamos día a día en una carrera por ver quién tiene lo último y más novedoso, dejando obsoletos modelos que eran punta sólo un semestre atrás, está financiando una guerra sanguinaria que dista mucho de hallar una solución en un futuro cercano. 

En la fabricación de un celular entran en juego muchos materiales, entre ellos el coltán, un mineral de gran conductividad cuya extracción se realiza en su mayoría al este del Congo, una zona en permanente conflicto controlada por diversos grupos armados, que aprovechan su comercialización para financiar una violenta guerra civil.
 

El director de cine danés, Frank Piasecki Poulsen, presentó el pasado 17 de febrero en Barcelona el documental Blood in the mobile (Sangre en el celular). En el filme, Poulsen viaja al país africano para presenciar y documentar en crudo la situación de miles de personas -muchas de ellas menores-, que trabajan en las minas, explotadas por grupos armados y en condiciones infrahumanas, para extraer los minerales que después son utilizados en la fabricacion de los teléfonos móviles.


"Lo que allí descubrí era mucho peor de lo que había imaginado", confiesa Poulsen. "Occidente cierra los ojos y sigue comprando allí unos materiales que sabe que financian y retroalimentan una espiral destructiva sin fin. Hoy el conflicto en el Congo se centra precisamente en la lucha por controlar unos recursos que en los últimos diez años se han revalorizado muchísimo... Yo creo que esta espiral de violencia sólo puede empezar a acabarse si se deja de financiar a los grupos armados a través de la compra de estos minerales."


Nokia

Frank Poulsen y su equipo de producción intentan ir más allá y arremeten contra Nokia, una de las más importantes compañías del rubro, interrogando sobre su responsabilidad, aunque sea indirecta, en el conflicto. 
Nokia declara en su sitio oficial  que no sólo no compra coltán del Congo sino que pide al resto de la industria y de las autoridades más control sobre el tema. La empresa manifiesta que desde 2001 exige por escrito a sus proveedores de coltán que garanticen que el mineral no procede de las minas de la República Democrática del Congo. Una acción también suscrita por Apple, Sony, Nintendo, Intel y HP.


Sin embargo, Poulsen duda de ello, y tras más de un año de intentos frustrados, la empresa no puede garantizarle que no está comprando minerales de estas minas y que, por tanto, no está financiando la guerra.
¿Por qué persigue a Nokia? le pregunta un periodista de El Pais; "No solo ellos usan minerales de sangre. Están en casi toda la electrónica. Pero Nokia vende uno de cada tres móviles del mundo. Tiene mucho poder. Y debe usarlo. Mi responsabilidad y la de usted, como consumidores de teléfonos, es ir y preguntar si están financiando una guerra al comprar coltán sin evitar que venga de una mina controlada por la guerrilla, que, con su dinero, compra armas", explica. "Tengo móvil, porque no creo que se trate de volver a la edad de piedra. Necesito el teléfono para trabajar, para hablar con mi hija", razona. "Pero tengo el mismo que cuando empecé la película. Quiero poder comprar uno cuyos componentes no provoquen muerte". ¿Es eso posible? "Sí. Hay coltán en otros países. Por ejemplo, en Australia. Pero es caro. Las empresas dicen que buscan otras soluciones, pero hace 10 años que conocen el problema. Y seguimos igual. Si no regulas el mercado, el mercado acaba mostrando su lado más salvaje y cruel... Sólo regulando el mercado podremos detener este círculo vicioso de avaricia."


Narrar el mal

A modo de conclusión, el tema puede abordarse desde el artículo en Letra Urbana  "Narrar el mal", a través del cual podemos reflexionar sobre la continua incidencia del mal en la historia del hombre, en guerras y conflictos, y nuestra obligación de tomar parte en el camino de las soluciones, de responsabilizarnos en su proceso. Así, cuando Letra Urbana pregunta a María Pía Lara sobre cómo situarnos frente a la insistencia de lo propiamente humano en la invariable del mal como origen de conflictos, la filósofa responde "desde la perspectiva de que tenemos una obligación moral para combatir esas acciones que tienden a reaparecer en todo episodio histórico. Con la absoluta convicción de que comprender por qué hacemos lo que hacemos tiene que llevarnos a intentar evitar que hechos así se repitan. Y con la fuerza moral de saber que nada está determinado y que siempre hay posibilidades de poner e imponer formas de castigarlo y de imputar responsabilidad a quienes han cometido esas acciones. Y esa responsabilidad debe ser compartida por la comunidad internacional, más como un deber que como un acto de solidaridad."

Para Lara, es es nuestra obligación evitar que los malos actos queden en la impunidad, nadie debe quedar fuera de la ley y toda forma de responsabilidad tiene que ser asumida como una rendición de cuentas. "Lo importante es tener claridad de que sin acuerdos internacionales, sin soluciones globales, sin el compromiso de las sociedades que tienen influencia y poder, no podemos continuar aceptando que sea sólo el problema de algunos. Esto tiene que ver ahora con una responsabilidad global que nos atañe a todos por igual, aunque no todos podamos contribuir de la misma manera. Y creo que la responsabilidad será un gran tema a tratar en los siguientes años."

 






En artículos anteriores ya hemos mencionado la creciente dependencia a la tecnología que se vive actualmente: Un dispositivo en particular, el celular, no sólo es el de mayor uso, rotación, evolución y cuya influencia en nuestra sociedad puede pasar desde un símbolo de status, o un disruptor de la tecnoetiqueta, a un medio tanto para la comunicación como para la incomunicación; desde hace unos años, el teléfono móvil también alcanza conflictos políticos y éticos, como lo destaca Frank Poulsen en su documental Bood in the mobile (Sangre en el celular).  


Minerales de Sangre

La industria del móvil, que hace apenas un mes exhibía todo su explendor en Barcelona, la industria que alimentamos día a día en una carrera por ver quién tiene lo último y más novedoso, dejando obsoletos modelos que eran punta sólo un semestre atrás, está financiando una guerra sanguinaria que dista mucho de hallar una solución en un futuro cercano. 

En la fabricación de un celular entran en juego muchos materiales, entre ellos el coltán, un mineral de gran conductividad cuya extracción se realiza en su mayoría al este del Congo, una zona en permanente conflicto controlada por diversos grupos armados, que aprovechan su comercialización para financiar una violenta guerra civil.
 

El director de cine danés, Frank Piasecki Poulsen, presentó el pasado 17 de febrero en Barcelona el documental Blood in the mobile (Sangre en el celular). En el filme, Poulsen viaja al país africano para presenciar y documentar en crudo la situación de miles de personas -muchas de ellas menores-, que trabajan en las minas, explotadas por grupos armados y en condiciones infrahumanas, para extraer los minerales que después son utilizados en la fabricacion de los teléfonos móviles.


"Lo que allí descubrí era mucho peor de lo que había imaginado", confiesa Poulsen. "Occidente cierra los ojos y sigue comprando allí unos materiales que sabe que financian y retroalimentan una espiral destructiva sin fin. Hoy el conflicto en el Congo se centra precisamente en la lucha por controlar unos recursos que en los últimos diez años se han revalorizado muchísimo... Yo creo que esta espiral de violencia sólo puede empezar a acabarse si se deja de financiar a los grupos armados a través de la compra de estos minerales."


Nokia

Frank Poulsen y su equipo de producción intentan ir más allá y arremeten contra Nokia, una de las más importantes compañías del rubro, interrogando sobre su responsabilidad, aunque sea indirecta, en el conflicto. 
Nokia declara en su sitio oficial  que no sólo no compra coltán del Congo sino que pide al resto de la industria y de las autoridades más control sobre el tema. La empresa manifiesta que desde 2001 exige por escrito a sus proveedores de coltán que garanticen que el mineral no procede de las minas de la República Democrática del Congo. Una acción también suscrita por Apple, Sony, Nintendo, Intel y HP.


Sin embargo, Poulsen duda de ello, y tras más de un año de intentos frustrados, la empresa no puede garantizarle que no está comprando minerales de estas minas y que, por tanto, no está financiando la guerra.
¿Por qué persigue a Nokia? le pregunta un periodista de El Pais; "No solo ellos usan minerales de sangre. Están en casi toda la electrónica. Pero Nokia vende uno de cada tres móviles del mundo. Tiene mucho poder. Y debe usarlo. Mi responsabilidad y la de usted, como consumidores de teléfonos, es ir y preguntar si están financiando una guerra al comprar coltán sin evitar que venga de una mina controlada por la guerrilla, que, con su dinero, compra armas", explica. "Tengo móvil, porque no creo que se trate de volver a la edad de piedra. Necesito el teléfono para trabajar, para hablar con mi hija", razona. "Pero tengo el mismo que cuando empecé la película. Quiero poder comprar uno cuyos componentes no provoquen muerte". ¿Es eso posible? "Sí. Hay coltán en otros países. Por ejemplo, en Australia. Pero es caro. Las empresas dicen que buscan otras soluciones, pero hace 10 años que conocen el problema. Y seguimos igual. Si no regulas el mercado, el mercado acaba mostrando su lado más salvaje y cruel... Sólo regulando el mercado podremos detener este círculo vicioso de avaricia."


Narrar el mal

A modo de conclusión, el tema puede abordarse desde el artículo en Letra Urbana  "Narrar el mal", a través del cual podemos reflexionar sobre la continua incidencia del mal en la historia del hombre, en guerras y conflictos, y nuestra obligación de tomar parte en el camino de las soluciones, de responsabilizarnos en su proceso. Así, cuando Letra Urbana pregunta a María Pía Lara sobre cómo situarnos frente a la insistencia de lo propiamente humano en la invariable del mal como origen de conflictos, la filósofa responde "desde la perspectiva de que tenemos una obligación moral para combatir esas acciones que tienden a reaparecer en todo episodio histórico. Con la absoluta convicción de que comprender por qué hacemos lo que hacemos tiene que llevarnos a intentar evitar que hechos así se repitan. Y con la fuerza moral de saber que nada está determinado y que siempre hay posibilidades de poner e imponer formas de castigarlo y de imputar responsabilidad a quienes han cometido esas acciones. Y esa responsabilidad debe ser compartida por la comunidad internacional, más como un deber que como un acto de solidaridad."

Para Lara, es es nuestra obligación evitar que los malos actos queden en la impunidad, nadie debe quedar fuera de la ley y toda forma de responsabilidad tiene que ser asumida como una rendición de cuentas. "Lo importante es tener claridad de que sin acuerdos internacionales, sin soluciones globales, sin el compromiso de las sociedades que tienen influencia y poder, no podemos continuar aceptando que sea sólo el problema de algunos. Esto tiene que ver ahora con una responsabilidad global que nos atañe a todos por igual, aunque no todos podamos contribuir de la misma manera. Y creo que la responsabilidad será un gran tema a tratar en los siguientes años."

 

e-Urbanidad, tecnoetiqueta y protocolos social media

Un  artículo de LaVanguardia.es nos hace reflexionar sobre la incidencia de las nuevas tecnologías en nuestros modales y formas de conducirnos en sociedad. La dependencia hacia los distintos dispositivos tecnológicos (celulares, BlackBerrys, Ipads), la necesidad de estar continuamente conectados a las redes sociales e incluso la impulsiva y desenfrenada búsqueda del más irrelevante dato en la web, no sólo nos afecta individualmente, sino que también implica consecuencias en nuestras relaciones con los otros, en nuestra participación en el mundo.


La invasión del espacio público y la e-urbanidad

"Es un fenómeno imparable. Vivimos una invasión del espacio público y doméstico que está cambiando nuestras costumbres. No sé si pasará como con la televisión, que incluso llegó a cambiar el mobiliario del comedor”, es el comentario de Jordi Xifra, profesor titular de la facultad de Comunicación de la Universitat Pompeu Fabra, en el artículo de La Vanguardia.es. “No podemos vivir de espaldas a las nuevas tecnologías, pero vivimos una auténtica invasión en las formas y en el uso”, dice Pablo Batlle, codirector de los cursos de protocolo de la Universidad de Oviedo y autor del libro Protocolo y buenas maneras.

Conocemos muchos ejemplos en nuestra cotidianeidad: conversaciones por teléfono que deberían ser privadas pero de las que somos avergonzados o divertidos testigos en algún transporte público, timbres o tonadas musicales que interrumpen una película en el cine, un invitado ausente que nos deja almorzando solos mientras atiende sus mensajes... Como lo relata el artículo: "Otra escena habitual de un restaurante es cuando nada más sentarse, los comensales colocan sus teléfonos móviles o equivalentes encima de la mesa. Esos aparatos son ya un cubierto más y algunos se preguntan incluso si hay que colocarlos al lado del tenedor o de la cuchara. Entre plato y plato esos comensales no dudan en cortar la conversación con sus compañeros de mesa para prestar atención al teléfono: responder un correo, echar un vistazo a la web de un periódico, jugar con algunas de las miles de aplicaciones que ofertan las compañías o simplemente responder una llamada."

¿Dónde están los límites de la buena o mala educación con el uso de las nuevas tecnologías? se preguntan Manuel Armayones y Eulàlia Hernàndez. Ambos psicólogos de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) coinciden en afirmar que esa línea aún no está marcada. "En Facebook ya se pueden encontrar polémicas incluso sobre el nombre. El que parece tener más puntos es e-urbanidad."

De acuerdo con La Vanguardia, en algunos espacios públicos han surgido las primeras normas. Instituciones educativas han prohibido a los alumnos tener sus celulares conectados en clase -pero al mismo tiempo se introducen los ordenadores portátiles y, gracias a la conexión wi-fi, los alumnos navegan y envían mensajes durante las cátedras-. Por otro lado, en algunos restaurantes franceses los móviles están prohibidos, ofreciéndose incluso la posibilidad de dejarlos en el guardarropa. Hasta existen hoteles y restaurantes que se han planteado la compra de inhibidores, aunque son de dudosa legalidad y pueden generar un efecto disuasorio para otros clientes.

Jordi Xifra considera que "otro dato que tener en cuenta es que las nuevas generaciones se han acostumbrado ya a convivir con esa conexión permanente y con nuevas formas de conducta”. Jesús Ramírez, psicólogo educativo, afirma que estos modernos aparatos son nuevos para unas generaciones “pero algo cotidiano para los más jóvenes”. El problema, concluye, es cuando esas herramientas de comunicación se convierten en parte imprescindible de su vida. “Si antes el reloj era el distintivo de clase social, ahora lo son los nuevos aparatos tecnológicos”, aporta el experto en relaciones públicas, José Daniel Barquero (Eserp).

"Los profesores explican que sus alumnos ya no cantan en los viajes de fin de curso, sino que se limitan a escuchar música por los MP3 y a lo sumo a compartir el auricular. Hablan por Messenger más que por móvil. Y es conocido su escaso pudor a la hora de colocar fotos en la red. Son los nuevos hábitos."


Individualistas interconectados

Norbert Bilbeny, catedrático de Ética de la UB, considera que asistimos a una acelerada transformación de los hábitos y las creencias humanas por influencia de estos nuevos dispositivos. "Pero el valor y las costumbres ligados a nuestra ciudadanía no desaparecerán. O no deberían desaparecer. Una ciudadanía sin urbanidad, buenas prácticas o las mínimas reglas de cortesía, es una ciudadanía de baja calidad, o peor: inefectiva."

¿Qué sentido participativo y compromiso democrático se puede esperar de quien no respeta a sus vecinos o al resto de personas con quienes coincide en el trabajo o los medios de transporte? ¿qué imagen transmite el individuo que se aísla de los demás con sus permanentes auriculares? ¿Nos complace una sociedad de individualistas aunque interconectados? Para Bilbeny, se trata de un tema de debate cultural, político y ético. "Nos jugamos la calidad de vida, pero también el respeto a la dignidad humana. Hagamos que tecnología y sociabilidad sean compatibles. Si en el autobús o el restaurante alguien a nuestro lado vocifera al teléfono, y otros hacen igual, el espectáculo, además de lamentable, indica que a nadie le importa nadie. Hay que replantearse entonces las reglas de la amabilidad y recordarlas ya desde la escuela. La sociedad ha cambiado. No dejemos que se deteriore."



Tecnoetiqueta y protocolos en social media

¿Qué normas o reglas deberíamos considerar en el uso de la tecnología?  A continuación, algunas sugerencias:

Celulares
  • En transportes públicos: conteste a su celular sólo para una respuesta rápida y en tono de voz discreto. Evite los timbres a todo volumen o con músicas estridentes.
  • En cines, hospitales o restaurantes: deje el móvil en el bolsillo y en modo vibración sólo si espera una llamada importante. Si se produce la llamada, excúsese con sus acompañantes y atienda fuera del lugar.
  • SMS: Considere los horarios de llamada a teléfonos fijos. No espere una respuesta a un SMS a elevadas horas de la noche o en fines de semana. 
  • Disponibilidad. Al llamar al móvil a alguien, preguntarle siempre si es buen momento para hablar.
E-mails
  • Los correos deben contestarse siempre en las 24 horas siguientes a su recepción. Además, deben incluir el tema del mensaje en el asunto del correo electrónico.
  • Spam o cadenas. Enviar correo no deseado o las típicas cadenas de mensajes es de muy mal gusto.
  • Copia oculta. No se debe revelar el correo electrónico de los otros destinatarios de un mensaje común. Lo correcto es incluir las direcciones en el apartado CCO (copia oculta).
  • Mayúsculas. Utilizar las letras minúsculas y mayúsculas correctamente. El uso de estas últimas significa en el lenguaje de Internet que se está gritando.
  • Firma. Los SMS y los correos electrónicos siempre deben ir firmados. Estos últimos deben incluir los datos de contacto del emisor.
  • Archivos. No enviar por correo electrónico archivos muy grandes en tamaño. No todo el mundo tiene buzones ilimitados.
  • Saludar y despedirse correctamente de la personas, humanizando los mensajes.
Redes Sociales 
  • Cuidar la ortografía y gramática como vehículos para hacer inteligible la comunicación. 
  • Facebook o Twitter no son diarios personales. Modera los estados de ánimo, los comentarios triviales y las muestras desmedidas de cariño hacia tu pareja, etc.  
  • Las redes sociales tampoco sustituyen a la terapia, ni a la interacción social personal. No es un grupo de autoyuda. Pedir apoyo psicológico constante a la red de amigos, consejo público sobre nuestras relaciones amorosas o sencillamente, abusar de la frase "Estoy mal", denotan una clara confusión en la percepción de los espacios privados y los públicos...
  • Las actualizaciones de estatus son tu carta de presentación temporal. No los redactes si estás en plena crisis de llanto, si te hierve la sangre con el coraje, si te caes de sueño... y de manera muy particular, si estás bajo el influjo de sustancias neurodepresoras, alucinógenas o similares... En resumen: Si tomas, no uses Facebook.
  • Fotografías y videos: Es de mala educación etiquetar gente en fotos o videos de artículos que estás vendiendo. Es mucho peor hacerlo en actividades o situaciones que exijan compromiso personal con ideas, grupos, partidos políticos, etc. No es correcto etiquetar "amigos" en FB, si la foto no les favorece, si el contexto es cuestionable (moral, legal o socialmente), o sencillamente, si no les has preguntado si puedes hacerlo. (Y no se vale ampararse en palabras como "transparencia", "libertad de expresión", si tu "amigo" no es un personaje público).
  • Tu perfil: Debes tener un perfil Confiable y Creible, con una foto y un nombre reales. De manera ocasional, puedes cambiar tu foto y tu nombre para participar en una protesta, en un juego, para cumplir una apuesta, o por simple diversión... pero es como usar un disfraz en el mundo real.
  • Seguridad: Procura seleccionar con diligencia las opciones de seguridad para tu perfil. La protección de tu información privada es más delicada en las redes sociales, pues una gran parte de esta información es compartida con tus amigos. Por respeto a ellos, debes proteger tu propia cuenta. No es correcto usar la cuenta de tus seres queridos o amigos, pedir sus passwords, o "prestar" tu identidad a los demás. Debes respetar la intimidad de los demás y pedir que respeten la tuya.
  • Interacción: No debes pedir a alguien que sea tu amigo mas de una vez. No aceptes a todos los que te pidan amistad, sólo por que sí. Procura tener claramente identificado cuáles son tus puntos de contacto con esa persona. 

A modo de conclusión, dejamos una reflexión de Alejandra Czarny, en su artítulo de Letra Urbana, Lo humano en tiempos del control tecnológico":

"¿Será que con tantos controles tecnológicos que afectan nuestra vida cotidiana, nos estemos alejando de lo esencialmente humano, de nuestra dimensión subjetiva?
Pues entonces sería bueno recordar que, usando como metáfora el recurso informático de presionar las teclas Alt+Control+Delete (borrar), para solucionar algunas fallas en el sistema, no corramos el riesgo que de tanto Control seamos nosotros los sujetos humanos los que quedemos Borrados del sistema."



Otras fuentes:

Un  artículo de LaVanguardia.es nos hace reflexionar sobre la incidencia de las nuevas tecnologías en nuestros modales y formas de conducirnos en sociedad. La dependencia hacia los distintos dispositivos tecnológicos (celulares, BlackBerrys, Ipads), la necesidad de estar continuamente conectados a las redes sociales e incluso la impulsiva y desenfrenada búsqueda del más irrelevante dato en la web, no sólo nos afecta individualmente, sino que también implica consecuencias en nuestras relaciones con los otros, en nuestra participación en el mundo.


La invasión del espacio público y la e-urbanidad

"Es un fenómeno imparable. Vivimos una invasión del espacio público y doméstico que está cambiando nuestras costumbres. No sé si pasará como con la televisión, que incluso llegó a cambiar el mobiliario del comedor”, es el comentario de Jordi Xifra, profesor titular de la facultad de Comunicación de la Universitat Pompeu Fabra, en el artículo de La Vanguardia.es. “No podemos vivir de espaldas a las nuevas tecnologías, pero vivimos una auténtica invasión en las formas y en el uso”, dice Pablo Batlle, codirector de los cursos de protocolo de la Universidad de Oviedo y autor del libro Protocolo y buenas maneras.

Conocemos muchos ejemplos en nuestra cotidianeidad: conversaciones por teléfono que deberían ser privadas pero de las que somos avergonzados o divertidos testigos en algún transporte público, timbres o tonadas musicales que interrumpen una película en el cine, un invitado ausente que nos deja almorzando solos mientras atiende sus mensajes... Como lo relata el artículo: "Otra escena habitual de un restaurante es cuando nada más sentarse, los comensales colocan sus teléfonos móviles o equivalentes encima de la mesa. Esos aparatos son ya un cubierto más y algunos se preguntan incluso si hay que colocarlos al lado del tenedor o de la cuchara. Entre plato y plato esos comensales no dudan en cortar la conversación con sus compañeros de mesa para prestar atención al teléfono: responder un correo, echar un vistazo a la web de un periódico, jugar con algunas de las miles de aplicaciones que ofertan las compañías o simplemente responder una llamada."

¿Dónde están los límites de la buena o mala educación con el uso de las nuevas tecnologías? se preguntan Manuel Armayones y Eulàlia Hernàndez. Ambos psicólogos de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) coinciden en afirmar que esa línea aún no está marcada. "En Facebook ya se pueden encontrar polémicas incluso sobre el nombre. El que parece tener más puntos es e-urbanidad."

De acuerdo con La Vanguardia, en algunos espacios públicos han surgido las primeras normas. Instituciones educativas han prohibido a los alumnos tener sus celulares conectados en clase -pero al mismo tiempo se introducen los ordenadores portátiles y, gracias a la conexión wi-fi, los alumnos navegan y envían mensajes durante las cátedras-. Por otro lado, en algunos restaurantes franceses los móviles están prohibidos, ofreciéndose incluso la posibilidad de dejarlos en el guardarropa. Hasta existen hoteles y restaurantes que se han planteado la compra de inhibidores, aunque son de dudosa legalidad y pueden generar un efecto disuasorio para otros clientes.

Jordi Xifra considera que "otro dato que tener en cuenta es que las nuevas generaciones se han acostumbrado ya a convivir con esa conexión permanente y con nuevas formas de conducta”. Jesús Ramírez, psicólogo educativo, afirma que estos modernos aparatos son nuevos para unas generaciones “pero algo cotidiano para los más jóvenes”. El problema, concluye, es cuando esas herramientas de comunicación se convierten en parte imprescindible de su vida. “Si antes el reloj era el distintivo de clase social, ahora lo son los nuevos aparatos tecnológicos”, aporta el experto en relaciones públicas, José Daniel Barquero (Eserp).

"Los profesores explican que sus alumnos ya no cantan en los viajes de fin de curso, sino que se limitan a escuchar música por los MP3 y a lo sumo a compartir el auricular. Hablan por Messenger más que por móvil. Y es conocido su escaso pudor a la hora de colocar fotos en la red. Son los nuevos hábitos."


Individualistas interconectados

Norbert Bilbeny, catedrático de Ética de la UB, considera que asistimos a una acelerada transformación de los hábitos y las creencias humanas por influencia de estos nuevos dispositivos. "Pero el valor y las costumbres ligados a nuestra ciudadanía no desaparecerán. O no deberían desaparecer. Una ciudadanía sin urbanidad, buenas prácticas o las mínimas reglas de cortesía, es una ciudadanía de baja calidad, o peor: inefectiva."

¿Qué sentido participativo y compromiso democrático se puede esperar de quien no respeta a sus vecinos o al resto de personas con quienes coincide en el trabajo o los medios de transporte? ¿qué imagen transmite el individuo que se aísla de los demás con sus permanentes auriculares? ¿Nos complace una sociedad de individualistas aunque interconectados? Para Bilbeny, se trata de un tema de debate cultural, político y ético. "Nos jugamos la calidad de vida, pero también el respeto a la dignidad humana. Hagamos que tecnología y sociabilidad sean compatibles. Si en el autobús o el restaurante alguien a nuestro lado vocifera al teléfono, y otros hacen igual, el espectáculo, además de lamentable, indica que a nadie le importa nadie. Hay que replantearse entonces las reglas de la amabilidad y recordarlas ya desde la escuela. La sociedad ha cambiado. No dejemos que se deteriore."



Tecnoetiqueta y protocolos en social media

¿Qué normas o reglas deberíamos considerar en el uso de la tecnología?  A continuación, algunas sugerencias:

Celulares
  • En transportes públicos: conteste a su celular sólo para una respuesta rápida y en tono de voz discreto. Evite los timbres a todo volumen o con músicas estridentes.
  • En cines, hospitales o restaurantes: deje el móvil en el bolsillo y en modo vibración sólo si espera una llamada importante. Si se produce la llamada, excúsese con sus acompañantes y atienda fuera del lugar.
  • SMS: Considere los horarios de llamada a teléfonos fijos. No espere una respuesta a un SMS a elevadas horas de la noche o en fines de semana. 
  • Disponibilidad. Al llamar al móvil a alguien, preguntarle siempre si es buen momento para hablar.
E-mails
  • Los correos deben contestarse siempre en las 24 horas siguientes a su recepción. Además, deben incluir el tema del mensaje en el asunto del correo electrónico.
  • Spam o cadenas. Enviar correo no deseado o las típicas cadenas de mensajes es de muy mal gusto.
  • Copia oculta. No se debe revelar el correo electrónico de los otros destinatarios de un mensaje común. Lo correcto es incluir las direcciones en el apartado CCO (copia oculta).
  • Mayúsculas. Utilizar las letras minúsculas y mayúsculas correctamente. El uso de estas últimas significa en el lenguaje de Internet que se está gritando.
  • Firma. Los SMS y los correos electrónicos siempre deben ir firmados. Estos últimos deben incluir los datos de contacto del emisor.
  • Archivos. No enviar por correo electrónico archivos muy grandes en tamaño. No todo el mundo tiene buzones ilimitados.
  • Saludar y despedirse correctamente de la personas, humanizando los mensajes.
Redes Sociales 
  • Cuidar la ortografía y gramática como vehículos para hacer inteligible la comunicación. 
  • Facebook o Twitter no son diarios personales. Modera los estados de ánimo, los comentarios triviales y las muestras desmedidas de cariño hacia tu pareja, etc.  
  • Las redes sociales tampoco sustituyen a la terapia, ni a la interacción social personal. No es un grupo de autoyuda. Pedir apoyo psicológico constante a la red de amigos, consejo público sobre nuestras relaciones amorosas o sencillamente, abusar de la frase "Estoy mal", denotan una clara confusión en la percepción de los espacios privados y los públicos...
  • Las actualizaciones de estatus son tu carta de presentación temporal. No los redactes si estás en plena crisis de llanto, si te hierve la sangre con el coraje, si te caes de sueño... y de manera muy particular, si estás bajo el influjo de sustancias neurodepresoras, alucinógenas o similares... En resumen: Si tomas, no uses Facebook.
  • Fotografías y videos: Es de mala educación etiquetar gente en fotos o videos de artículos que estás vendiendo. Es mucho peor hacerlo en actividades o situaciones que exijan compromiso personal con ideas, grupos, partidos políticos, etc. No es correcto etiquetar "amigos" en FB, si la foto no les favorece, si el contexto es cuestionable (moral, legal o socialmente), o sencillamente, si no les has preguntado si puedes hacerlo. (Y no se vale ampararse en palabras como "transparencia", "libertad de expresión", si tu "amigo" no es un personaje público).
  • Tu perfil: Debes tener un perfil Confiable y Creible, con una foto y un nombre reales. De manera ocasional, puedes cambiar tu foto y tu nombre para participar en una protesta, en un juego, para cumplir una apuesta, o por simple diversión... pero es como usar un disfraz en el mundo real.
  • Seguridad: Procura seleccionar con diligencia las opciones de seguridad para tu perfil. La protección de tu información privada es más delicada en las redes sociales, pues una gran parte de esta información es compartida con tus amigos. Por respeto a ellos, debes proteger tu propia cuenta. No es correcto usar la cuenta de tus seres queridos o amigos, pedir sus passwords, o "prestar" tu identidad a los demás. Debes respetar la intimidad de los demás y pedir que respeten la tuya.
  • Interacción: No debes pedir a alguien que sea tu amigo mas de una vez. No aceptes a todos los que te pidan amistad, sólo por que sí. Procura tener claramente identificado cuáles son tus puntos de contacto con esa persona. 

A modo de conclusión, dejamos una reflexión de Alejandra Czarny, en su artítulo de Letra Urbana, Lo humano en tiempos del control tecnológico":

"¿Será que con tantos controles tecnológicos que afectan nuestra vida cotidiana, nos estemos alejando de lo esencialmente humano, de nuestra dimensión subjetiva?
Pues entonces sería bueno recordar que, usando como metáfora el recurso informático de presionar las teclas Alt+Control+Delete (borrar), para solucionar algunas fallas en el sistema, no corramos el riesgo que de tanto Control seamos nosotros los sujetos humanos los que quedemos Borrados del sistema."



Otras fuentes: