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¡Queremos tu opinión!


Los convocamos a que participen con los contenidos de Letra Urbana. Les dejamos los siguientes tópicos para que opinen qué temas les gustaría que tratemos en el próximo número.
  • Infancia
  • Artes plásticas
  • Literatura
  • Pensadores
  • Ciencia
  • Religión
  • Cine
  • Psicología
  • Sociedad
Aceptamos nuevas sugerencias, agradecemos y valoramos sus opiniones. Esperamos sus comentarios. ¡Gracias!



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e-Urbanidad, tecnoetiqueta y protocolos social media

Un  artículo de LaVanguardia.es nos hace reflexionar sobre la incidencia de las nuevas tecnologías en nuestros modales y formas de conducirnos en sociedad. La dependencia hacia los distintos dispositivos tecnológicos (celulares, BlackBerrys, Ipads), la necesidad de estar continuamente conectados a las redes sociales e incluso la impulsiva y desenfrenada búsqueda del más irrelevante dato en la web, no sólo nos afecta individualmente, sino que también implica consecuencias en nuestras relaciones con los otros, en nuestra participación en el mundo.


La invasión del espacio público y la e-urbanidad

"Es un fenómeno imparable. Vivimos una invasión del espacio público y doméstico que está cambiando nuestras costumbres. No sé si pasará como con la televisión, que incluso llegó a cambiar el mobiliario del comedor”, es el comentario de Jordi Xifra, profesor titular de la facultad de Comunicación de la Universitat Pompeu Fabra, en el artículo de La Vanguardia.es. “No podemos vivir de espaldas a las nuevas tecnologías, pero vivimos una auténtica invasión en las formas y en el uso”, dice Pablo Batlle, codirector de los cursos de protocolo de la Universidad de Oviedo y autor del libro Protocolo y buenas maneras.

Conocemos muchos ejemplos en nuestra cotidianeidad: conversaciones por teléfono que deberían ser privadas pero de las que somos avergonzados o divertidos testigos en algún transporte público, timbres o tonadas musicales que interrumpen una película en el cine, un invitado ausente que nos deja almorzando solos mientras atiende sus mensajes... Como lo relata el artículo: "Otra escena habitual de un restaurante es cuando nada más sentarse, los comensales colocan sus teléfonos móviles o equivalentes encima de la mesa. Esos aparatos son ya un cubierto más y algunos se preguntan incluso si hay que colocarlos al lado del tenedor o de la cuchara. Entre plato y plato esos comensales no dudan en cortar la conversación con sus compañeros de mesa para prestar atención al teléfono: responder un correo, echar un vistazo a la web de un periódico, jugar con algunas de las miles de aplicaciones que ofertan las compañías o simplemente responder una llamada."

¿Dónde están los límites de la buena o mala educación con el uso de las nuevas tecnologías? se preguntan Manuel Armayones y Eulàlia Hernàndez. Ambos psicólogos de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) coinciden en afirmar que esa línea aún no está marcada. "En Facebook ya se pueden encontrar polémicas incluso sobre el nombre. El que parece tener más puntos es e-urbanidad."

De acuerdo con La Vanguardia, en algunos espacios públicos han surgido las primeras normas. Instituciones educativas han prohibido a los alumnos tener sus celulares conectados en clase -pero al mismo tiempo se introducen los ordenadores portátiles y, gracias a la conexión wi-fi, los alumnos navegan y envían mensajes durante las cátedras-. Por otro lado, en algunos restaurantes franceses los móviles están prohibidos, ofreciéndose incluso la posibilidad de dejarlos en el guardarropa. Hasta existen hoteles y restaurantes que se han planteado la compra de inhibidores, aunque son de dudosa legalidad y pueden generar un efecto disuasorio para otros clientes.

Jordi Xifra considera que "otro dato que tener en cuenta es que las nuevas generaciones se han acostumbrado ya a convivir con esa conexión permanente y con nuevas formas de conducta”. Jesús Ramírez, psicólogo educativo, afirma que estos modernos aparatos son nuevos para unas generaciones “pero algo cotidiano para los más jóvenes”. El problema, concluye, es cuando esas herramientas de comunicación se convierten en parte imprescindible de su vida. “Si antes el reloj era el distintivo de clase social, ahora lo son los nuevos aparatos tecnológicos”, aporta el experto en relaciones públicas, José Daniel Barquero (Eserp).

"Los profesores explican que sus alumnos ya no cantan en los viajes de fin de curso, sino que se limitan a escuchar música por los MP3 y a lo sumo a compartir el auricular. Hablan por Messenger más que por móvil. Y es conocido su escaso pudor a la hora de colocar fotos en la red. Son los nuevos hábitos."


Individualistas interconectados

Norbert Bilbeny, catedrático de Ética de la UB, considera que asistimos a una acelerada transformación de los hábitos y las creencias humanas por influencia de estos nuevos dispositivos. "Pero el valor y las costumbres ligados a nuestra ciudadanía no desaparecerán. O no deberían desaparecer. Una ciudadanía sin urbanidad, buenas prácticas o las mínimas reglas de cortesía, es una ciudadanía de baja calidad, o peor: inefectiva."

¿Qué sentido participativo y compromiso democrático se puede esperar de quien no respeta a sus vecinos o al resto de personas con quienes coincide en el trabajo o los medios de transporte? ¿qué imagen transmite el individuo que se aísla de los demás con sus permanentes auriculares? ¿Nos complace una sociedad de individualistas aunque interconectados? Para Bilbeny, se trata de un tema de debate cultural, político y ético. "Nos jugamos la calidad de vida, pero también el respeto a la dignidad humana. Hagamos que tecnología y sociabilidad sean compatibles. Si en el autobús o el restaurante alguien a nuestro lado vocifera al teléfono, y otros hacen igual, el espectáculo, además de lamentable, indica que a nadie le importa nadie. Hay que replantearse entonces las reglas de la amabilidad y recordarlas ya desde la escuela. La sociedad ha cambiado. No dejemos que se deteriore."



Tecnoetiqueta y protocolos en social media

¿Qué normas o reglas deberíamos considerar en el uso de la tecnología?  A continuación, algunas sugerencias:

Celulares
  • En transportes públicos: conteste a su celular sólo para una respuesta rápida y en tono de voz discreto. Evite los timbres a todo volumen o con músicas estridentes.
  • En cines, hospitales o restaurantes: deje el móvil en el bolsillo y en modo vibración sólo si espera una llamada importante. Si se produce la llamada, excúsese con sus acompañantes y atienda fuera del lugar.
  • SMS: Considere los horarios de llamada a teléfonos fijos. No espere una respuesta a un SMS a elevadas horas de la noche o en fines de semana. 
  • Disponibilidad. Al llamar al móvil a alguien, preguntarle siempre si es buen momento para hablar.
E-mails
  • Los correos deben contestarse siempre en las 24 horas siguientes a su recepción. Además, deben incluir el tema del mensaje en el asunto del correo electrónico.
  • Spam o cadenas. Enviar correo no deseado o las típicas cadenas de mensajes es de muy mal gusto.
  • Copia oculta. No se debe revelar el correo electrónico de los otros destinatarios de un mensaje común. Lo correcto es incluir las direcciones en el apartado CCO (copia oculta).
  • Mayúsculas. Utilizar las letras minúsculas y mayúsculas correctamente. El uso de estas últimas significa en el lenguaje de Internet que se está gritando.
  • Firma. Los SMS y los correos electrónicos siempre deben ir firmados. Estos últimos deben incluir los datos de contacto del emisor.
  • Archivos. No enviar por correo electrónico archivos muy grandes en tamaño. No todo el mundo tiene buzones ilimitados.
  • Saludar y despedirse correctamente de la personas, humanizando los mensajes.
Redes Sociales 
  • Cuidar la ortografía y gramática como vehículos para hacer inteligible la comunicación. 
  • Facebook o Twitter no son diarios personales. Modera los estados de ánimo, los comentarios triviales y las muestras desmedidas de cariño hacia tu pareja, etc.  
  • Las redes sociales tampoco sustituyen a la terapia, ni a la interacción social personal. No es un grupo de autoyuda. Pedir apoyo psicológico constante a la red de amigos, consejo público sobre nuestras relaciones amorosas o sencillamente, abusar de la frase "Estoy mal", denotan una clara confusión en la percepción de los espacios privados y los públicos...
  • Las actualizaciones de estatus son tu carta de presentación temporal. No los redactes si estás en plena crisis de llanto, si te hierve la sangre con el coraje, si te caes de sueño... y de manera muy particular, si estás bajo el influjo de sustancias neurodepresoras, alucinógenas o similares... En resumen: Si tomas, no uses Facebook.
  • Fotografías y videos: Es de mala educación etiquetar gente en fotos o videos de artículos que estás vendiendo. Es mucho peor hacerlo en actividades o situaciones que exijan compromiso personal con ideas, grupos, partidos políticos, etc. No es correcto etiquetar "amigos" en FB, si la foto no les favorece, si el contexto es cuestionable (moral, legal o socialmente), o sencillamente, si no les has preguntado si puedes hacerlo. (Y no se vale ampararse en palabras como "transparencia", "libertad de expresión", si tu "amigo" no es un personaje público).
  • Tu perfil: Debes tener un perfil Confiable y Creible, con una foto y un nombre reales. De manera ocasional, puedes cambiar tu foto y tu nombre para participar en una protesta, en un juego, para cumplir una apuesta, o por simple diversión... pero es como usar un disfraz en el mundo real.
  • Seguridad: Procura seleccionar con diligencia las opciones de seguridad para tu perfil. La protección de tu información privada es más delicada en las redes sociales, pues una gran parte de esta información es compartida con tus amigos. Por respeto a ellos, debes proteger tu propia cuenta. No es correcto usar la cuenta de tus seres queridos o amigos, pedir sus passwords, o "prestar" tu identidad a los demás. Debes respetar la intimidad de los demás y pedir que respeten la tuya.
  • Interacción: No debes pedir a alguien que sea tu amigo mas de una vez. No aceptes a todos los que te pidan amistad, sólo por que sí. Procura tener claramente identificado cuáles son tus puntos de contacto con esa persona. 

A modo de conclusión, dejamos una reflexión de Alejandra Czarny, en su artítulo de Letra Urbana, Lo humano en tiempos del control tecnológico":

"¿Será que con tantos controles tecnológicos que afectan nuestra vida cotidiana, nos estemos alejando de lo esencialmente humano, de nuestra dimensión subjetiva?
Pues entonces sería bueno recordar que, usando como metáfora el recurso informático de presionar las teclas Alt+Control+Delete (borrar), para solucionar algunas fallas en el sistema, no corramos el riesgo que de tanto Control seamos nosotros los sujetos humanos los que quedemos Borrados del sistema."



Otras fuentes:

Un  artículo de LaVanguardia.es nos hace reflexionar sobre la incidencia de las nuevas tecnologías en nuestros modales y formas de conducirnos en sociedad. La dependencia hacia los distintos dispositivos tecnológicos (celulares, BlackBerrys, Ipads), la necesidad de estar continuamente conectados a las redes sociales e incluso la impulsiva y desenfrenada búsqueda del más irrelevante dato en la web, no sólo nos afecta individualmente, sino que también implica consecuencias en nuestras relaciones con los otros, en nuestra participación en el mundo.


La invasión del espacio público y la e-urbanidad

"Es un fenómeno imparable. Vivimos una invasión del espacio público y doméstico que está cambiando nuestras costumbres. No sé si pasará como con la televisión, que incluso llegó a cambiar el mobiliario del comedor”, es el comentario de Jordi Xifra, profesor titular de la facultad de Comunicación de la Universitat Pompeu Fabra, en el artículo de La Vanguardia.es. “No podemos vivir de espaldas a las nuevas tecnologías, pero vivimos una auténtica invasión en las formas y en el uso”, dice Pablo Batlle, codirector de los cursos de protocolo de la Universidad de Oviedo y autor del libro Protocolo y buenas maneras.

Conocemos muchos ejemplos en nuestra cotidianeidad: conversaciones por teléfono que deberían ser privadas pero de las que somos avergonzados o divertidos testigos en algún transporte público, timbres o tonadas musicales que interrumpen una película en el cine, un invitado ausente que nos deja almorzando solos mientras atiende sus mensajes... Como lo relata el artículo: "Otra escena habitual de un restaurante es cuando nada más sentarse, los comensales colocan sus teléfonos móviles o equivalentes encima de la mesa. Esos aparatos son ya un cubierto más y algunos se preguntan incluso si hay que colocarlos al lado del tenedor o de la cuchara. Entre plato y plato esos comensales no dudan en cortar la conversación con sus compañeros de mesa para prestar atención al teléfono: responder un correo, echar un vistazo a la web de un periódico, jugar con algunas de las miles de aplicaciones que ofertan las compañías o simplemente responder una llamada."

¿Dónde están los límites de la buena o mala educación con el uso de las nuevas tecnologías? se preguntan Manuel Armayones y Eulàlia Hernàndez. Ambos psicólogos de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) coinciden en afirmar que esa línea aún no está marcada. "En Facebook ya se pueden encontrar polémicas incluso sobre el nombre. El que parece tener más puntos es e-urbanidad."

De acuerdo con La Vanguardia, en algunos espacios públicos han surgido las primeras normas. Instituciones educativas han prohibido a los alumnos tener sus celulares conectados en clase -pero al mismo tiempo se introducen los ordenadores portátiles y, gracias a la conexión wi-fi, los alumnos navegan y envían mensajes durante las cátedras-. Por otro lado, en algunos restaurantes franceses los móviles están prohibidos, ofreciéndose incluso la posibilidad de dejarlos en el guardarropa. Hasta existen hoteles y restaurantes que se han planteado la compra de inhibidores, aunque son de dudosa legalidad y pueden generar un efecto disuasorio para otros clientes.

Jordi Xifra considera que "otro dato que tener en cuenta es que las nuevas generaciones se han acostumbrado ya a convivir con esa conexión permanente y con nuevas formas de conducta”. Jesús Ramírez, psicólogo educativo, afirma que estos modernos aparatos son nuevos para unas generaciones “pero algo cotidiano para los más jóvenes”. El problema, concluye, es cuando esas herramientas de comunicación se convierten en parte imprescindible de su vida. “Si antes el reloj era el distintivo de clase social, ahora lo son los nuevos aparatos tecnológicos”, aporta el experto en relaciones públicas, José Daniel Barquero (Eserp).

"Los profesores explican que sus alumnos ya no cantan en los viajes de fin de curso, sino que se limitan a escuchar música por los MP3 y a lo sumo a compartir el auricular. Hablan por Messenger más que por móvil. Y es conocido su escaso pudor a la hora de colocar fotos en la red. Son los nuevos hábitos."


Individualistas interconectados

Norbert Bilbeny, catedrático de Ética de la UB, considera que asistimos a una acelerada transformación de los hábitos y las creencias humanas por influencia de estos nuevos dispositivos. "Pero el valor y las costumbres ligados a nuestra ciudadanía no desaparecerán. O no deberían desaparecer. Una ciudadanía sin urbanidad, buenas prácticas o las mínimas reglas de cortesía, es una ciudadanía de baja calidad, o peor: inefectiva."

¿Qué sentido participativo y compromiso democrático se puede esperar de quien no respeta a sus vecinos o al resto de personas con quienes coincide en el trabajo o los medios de transporte? ¿qué imagen transmite el individuo que se aísla de los demás con sus permanentes auriculares? ¿Nos complace una sociedad de individualistas aunque interconectados? Para Bilbeny, se trata de un tema de debate cultural, político y ético. "Nos jugamos la calidad de vida, pero también el respeto a la dignidad humana. Hagamos que tecnología y sociabilidad sean compatibles. Si en el autobús o el restaurante alguien a nuestro lado vocifera al teléfono, y otros hacen igual, el espectáculo, además de lamentable, indica que a nadie le importa nadie. Hay que replantearse entonces las reglas de la amabilidad y recordarlas ya desde la escuela. La sociedad ha cambiado. No dejemos que se deteriore."



Tecnoetiqueta y protocolos en social media

¿Qué normas o reglas deberíamos considerar en el uso de la tecnología?  A continuación, algunas sugerencias:

Celulares
  • En transportes públicos: conteste a su celular sólo para una respuesta rápida y en tono de voz discreto. Evite los timbres a todo volumen o con músicas estridentes.
  • En cines, hospitales o restaurantes: deje el móvil en el bolsillo y en modo vibración sólo si espera una llamada importante. Si se produce la llamada, excúsese con sus acompañantes y atienda fuera del lugar.
  • SMS: Considere los horarios de llamada a teléfonos fijos. No espere una respuesta a un SMS a elevadas horas de la noche o en fines de semana. 
  • Disponibilidad. Al llamar al móvil a alguien, preguntarle siempre si es buen momento para hablar.
E-mails
  • Los correos deben contestarse siempre en las 24 horas siguientes a su recepción. Además, deben incluir el tema del mensaje en el asunto del correo electrónico.
  • Spam o cadenas. Enviar correo no deseado o las típicas cadenas de mensajes es de muy mal gusto.
  • Copia oculta. No se debe revelar el correo electrónico de los otros destinatarios de un mensaje común. Lo correcto es incluir las direcciones en el apartado CCO (copia oculta).
  • Mayúsculas. Utilizar las letras minúsculas y mayúsculas correctamente. El uso de estas últimas significa en el lenguaje de Internet que se está gritando.
  • Firma. Los SMS y los correos electrónicos siempre deben ir firmados. Estos últimos deben incluir los datos de contacto del emisor.
  • Archivos. No enviar por correo electrónico archivos muy grandes en tamaño. No todo el mundo tiene buzones ilimitados.
  • Saludar y despedirse correctamente de la personas, humanizando los mensajes.
Redes Sociales 
  • Cuidar la ortografía y gramática como vehículos para hacer inteligible la comunicación. 
  • Facebook o Twitter no son diarios personales. Modera los estados de ánimo, los comentarios triviales y las muestras desmedidas de cariño hacia tu pareja, etc.  
  • Las redes sociales tampoco sustituyen a la terapia, ni a la interacción social personal. No es un grupo de autoyuda. Pedir apoyo psicológico constante a la red de amigos, consejo público sobre nuestras relaciones amorosas o sencillamente, abusar de la frase "Estoy mal", denotan una clara confusión en la percepción de los espacios privados y los públicos...
  • Las actualizaciones de estatus son tu carta de presentación temporal. No los redactes si estás en plena crisis de llanto, si te hierve la sangre con el coraje, si te caes de sueño... y de manera muy particular, si estás bajo el influjo de sustancias neurodepresoras, alucinógenas o similares... En resumen: Si tomas, no uses Facebook.
  • Fotografías y videos: Es de mala educación etiquetar gente en fotos o videos de artículos que estás vendiendo. Es mucho peor hacerlo en actividades o situaciones que exijan compromiso personal con ideas, grupos, partidos políticos, etc. No es correcto etiquetar "amigos" en FB, si la foto no les favorece, si el contexto es cuestionable (moral, legal o socialmente), o sencillamente, si no les has preguntado si puedes hacerlo. (Y no se vale ampararse en palabras como "transparencia", "libertad de expresión", si tu "amigo" no es un personaje público).
  • Tu perfil: Debes tener un perfil Confiable y Creible, con una foto y un nombre reales. De manera ocasional, puedes cambiar tu foto y tu nombre para participar en una protesta, en un juego, para cumplir una apuesta, o por simple diversión... pero es como usar un disfraz en el mundo real.
  • Seguridad: Procura seleccionar con diligencia las opciones de seguridad para tu perfil. La protección de tu información privada es más delicada en las redes sociales, pues una gran parte de esta información es compartida con tus amigos. Por respeto a ellos, debes proteger tu propia cuenta. No es correcto usar la cuenta de tus seres queridos o amigos, pedir sus passwords, o "prestar" tu identidad a los demás. Debes respetar la intimidad de los demás y pedir que respeten la tuya.
  • Interacción: No debes pedir a alguien que sea tu amigo mas de una vez. No aceptes a todos los que te pidan amistad, sólo por que sí. Procura tener claramente identificado cuáles son tus puntos de contacto con esa persona. 

A modo de conclusión, dejamos una reflexión de Alejandra Czarny, en su artítulo de Letra Urbana, Lo humano en tiempos del control tecnológico":

"¿Será que con tantos controles tecnológicos que afectan nuestra vida cotidiana, nos estemos alejando de lo esencialmente humano, de nuestra dimensión subjetiva?
Pues entonces sería bueno recordar que, usando como metáfora el recurso informático de presionar las teclas Alt+Control+Delete (borrar), para solucionar algunas fallas en el sistema, no corramos el riesgo que de tanto Control seamos nosotros los sujetos humanos los que quedemos Borrados del sistema."



Otras fuentes:

SPENT: una dosis de realidad en el mundo virtual

Un nuevo juego online que nos hace 
reflexionar sobre la manera en que millones de personas deben afrontar la pobreza, brinda a Letra Urbana la posibilidad de exponer un punto de vista sobre el endeudamiento ya no como medio sino como objetivo, en una sociedad adicta al consumismo.

"Gastado"

Este jueves 24/02, BBC mundo publicó una nota sobre un nuevo juego online denominado SPENT. El mismo nos reta a sobrevivir un mes en Estados Unidos con sólo US$1.000, lidiando con dificultades financieras que inciden en nuestras decisiones al punto que debemos poner en la balanza si gastarnos nuestros últimos $400 en tratar a la mascota familiar o sacrificarla, asistir o no al funeral de nuestro abuelo o comprar un simple helado a nuestros hijos.

El juego fue creado por la agencia de publicidad McKinney en colaboración con la organización sin fines de lucro Ministerios Urbanos de Dirham (UMD) de Estados Unidos y su objetivo es enseñar a enfrentar la realidad de millones de personas, provocando empatía con la cantidad de gente que debido a sus decisiones ha terminado en la pobreza y la indigencia

"Tienes que tomar las mejores decisiones posibles. La gente en estas situaciones no lo hace no porque sea estúpida si no porque está atrapada entre la espada y la pared", dicen los creadores al sitio Mashable.

El juego comienza en una situación donde el participante se ha quedado sin ahorros, empleo ni casa, y debe sobrevivir con los últimos US$1.000. A cada respuesta a las preguntas de opción múltiple se van desplegando nuevas situaciones, consecuencia de sus elecciones.

Así, el primer paso es conseguir empleo y decidir sobre costos de alquiler de vivienda analizando factores como distancia hacia el lugar de trabajo y gastos de combustible.

Se sumarán los altos costos médicos. "Esperemos que no enfermes!" reza el mensaje luego de que nos negamos a pagar el seguro, sumándonos a la situación de muchos trabajadores de bajos ingresos. Mientras que a la hora de elegir el tipo de alimentos en el supermercado, si nos inclinamos por aquellos de menor costo, la frase "Quizá por eso los empleados con bajos ingresos son más propensos al sobrepeso", acompañará nuestra decisión. 

Otros datos que nos brinda el juego: 
  • a 4,3 millones de casas en EE.UU. les cortaron la luz por falta de pago en 2009
  • las personas de bajos ingresos son más propensas a la depresión pero son quienes menos buscan tratamiento
  • 44% de la personas que vive debajo de la línea de la pobreza utiliza el acceso a internet en librerías públicas
  • más de 50 millones de estadounidenses viven en hogares que tuvieron dificultad para comer en 2009.
Nuestra calificación final.
Luego de muchísimos sacrificios
y decisiones morales, no logramos pasar del día 28.

Cuando la situación se empieza a poner delicada -sobre todo, cuando comienzan a caer los impuestos o perdemos nuestro empleo-, la aplicación se combina con las redes sociales y nos ofrece la "opción" de pedir ayuda a un amigo en Facebook, así el juego no sólo pasa de lo virtual a la vida real, sino que también se consigue mayor viralidad para el  segundo objetivo de UMD:  dar a conocer su labor (desde 1983 proporciona alimentos, ropa, vivienda y servicios de apoyo y emergencia a los necesitados) y conseguir donativos.


El arte de endeudarse

En el artículo publicado en Letra Urbana, "Los destellos de otra verdad", Mónica Prandi analiza las consecuencias sociales de la crisis del crédito en EEUU en los últimos años. Para la autora, el hecho de que los mercados hayan encendido la pasión por el consumo, convertiendo a los sujetos en ¨consumidores¨, abrió un nuevo horizonte: la deuda. Así, "el hombre contemporáneo ya no es el sujeto consumidor sino el sujeto endeudado".
Según Prnadi, contraer deudas ya no es una excepción sino un estado permanente: "ya no se trata de endeudarse para un fin definido y excepcional de algo que se quiere alcanzar, sino que se vive en estado de deuda permanente". Y debido a que el acceso a bienes y servicios depende de la credibilidad que las personas ofrezcan al mercado para obtener su confianza, la deuda ha pasado a ser un indicador que distingue hoy a los ricos de los pobres: "En nuestros días, no tener deudas es lo que se volvió un indicador de pobreza, porque solo quienes no tienen no son confiables, no alcanzan la credibilidad para conseguir préstamos o tarjetas de crédito".

"Estos cambios propician el olvido de lo real de cada caso. En su libro La ilusión económica Emmanuel Todd afirma que la economía no es una infraestructura, es una superestructura que se apoya en una infraestructura psicológica y sobre todo antropológica. Si esta dimensión humana se eclipsa y sólo se enfatiza el valor del incremento se nos pierde la complejidad del mundo", concluye la autora.


Cuesta abajo

Aquí un estracto de un colorido relato en Letra Urbana, "Las ramas doradas", por Ada Rosmaryn. El mismo narra las visicitudes que afrontará su personaje principal luego de perder su empleo, hasta que finalmente considera la posibilidad de convertirse en un homeless.  

"De modo que fui hacia la oficina de Rodríguez confiado. Todavía no, pensé. Entonces, cuando él me dijo que prescindían de mí, me cayó como un balde de agua fría. Lo había pensado pero ahora que sucedía, me tomó por sorpresa. No lo podía creer. Que me pasara a mí, que siempre había sido tan valorado. Aunque es cierto que no tenía relaciones relajadas con los capos. Pero pensé que la eficiencia podía más que todo lo demás. ¡Qué cosa! ¡Cuando uno no quiere creer...! Antes que a mí les había pasado a compañeros míos tan eficientes como yo, y más inteligentes e imprescindibles. Uno se cree que va a ser la excepción. Ahora que me acuerdo me parece increíble haber sido tan ingenuo."

Lea la narración completa http://www.letraurbana.com/articulo/125

Un nuevo juego online que nos hace 
reflexionar sobre la manera en que millones de personas deben afrontar la pobreza, brinda a Letra Urbana la posibilidad de exponer un punto de vista sobre el endeudamiento ya no como medio sino como objetivo, en una sociedad adicta al consumismo.

"Gastado"

Este jueves 24/02, BBC mundo publicó una nota sobre un nuevo juego online denominado SPENT. El mismo nos reta a sobrevivir un mes en Estados Unidos con sólo US$1.000, lidiando con dificultades financieras que inciden en nuestras decisiones al punto que debemos poner en la balanza si gastarnos nuestros últimos $400 en tratar a la mascota familiar o sacrificarla, asistir o no al funeral de nuestro abuelo o comprar un simple helado a nuestros hijos.

El juego fue creado por la agencia de publicidad McKinney en colaboración con la organización sin fines de lucro Ministerios Urbanos de Dirham (UMD) de Estados Unidos y su objetivo es enseñar a enfrentar la realidad de millones de personas, provocando empatía con la cantidad de gente que debido a sus decisiones ha terminado en la pobreza y la indigencia

"Tienes que tomar las mejores decisiones posibles. La gente en estas situaciones no lo hace no porque sea estúpida si no porque está atrapada entre la espada y la pared", dicen los creadores al sitio Mashable.

El juego comienza en una situación donde el participante se ha quedado sin ahorros, empleo ni casa, y debe sobrevivir con los últimos US$1.000. A cada respuesta a las preguntas de opción múltiple se van desplegando nuevas situaciones, consecuencia de sus elecciones.

Así, el primer paso es conseguir empleo y decidir sobre costos de alquiler de vivienda analizando factores como distancia hacia el lugar de trabajo y gastos de combustible.

Se sumarán los altos costos médicos. "Esperemos que no enfermes!" reza el mensaje luego de que nos negamos a pagar el seguro, sumándonos a la situación de muchos trabajadores de bajos ingresos. Mientras que a la hora de elegir el tipo de alimentos en el supermercado, si nos inclinamos por aquellos de menor costo, la frase "Quizá por eso los empleados con bajos ingresos son más propensos al sobrepeso", acompañará nuestra decisión. 

Otros datos que nos brinda el juego: 
  • a 4,3 millones de casas en EE.UU. les cortaron la luz por falta de pago en 2009
  • las personas de bajos ingresos son más propensas a la depresión pero son quienes menos buscan tratamiento
  • 44% de la personas que vive debajo de la línea de la pobreza utiliza el acceso a internet en librerías públicas
  • más de 50 millones de estadounidenses viven en hogares que tuvieron dificultad para comer en 2009.
Nuestra calificación final.
Luego de muchísimos sacrificios
y decisiones morales, no logramos pasar del día 28.

Cuando la situación se empieza a poner delicada -sobre todo, cuando comienzan a caer los impuestos o perdemos nuestro empleo-, la aplicación se combina con las redes sociales y nos ofrece la "opción" de pedir ayuda a un amigo en Facebook, así el juego no sólo pasa de lo virtual a la vida real, sino que también se consigue mayor viralidad para el  segundo objetivo de UMD:  dar a conocer su labor (desde 1983 proporciona alimentos, ropa, vivienda y servicios de apoyo y emergencia a los necesitados) y conseguir donativos.


El arte de endeudarse

En el artículo publicado en Letra Urbana, "Los destellos de otra verdad", Mónica Prandi analiza las consecuencias sociales de la crisis del crédito en EEUU en los últimos años. Para la autora, el hecho de que los mercados hayan encendido la pasión por el consumo, convertiendo a los sujetos en ¨consumidores¨, abrió un nuevo horizonte: la deuda. Así, "el hombre contemporáneo ya no es el sujeto consumidor sino el sujeto endeudado".
Según Prnadi, contraer deudas ya no es una excepción sino un estado permanente: "ya no se trata de endeudarse para un fin definido y excepcional de algo que se quiere alcanzar, sino que se vive en estado de deuda permanente". Y debido a que el acceso a bienes y servicios depende de la credibilidad que las personas ofrezcan al mercado para obtener su confianza, la deuda ha pasado a ser un indicador que distingue hoy a los ricos de los pobres: "En nuestros días, no tener deudas es lo que se volvió un indicador de pobreza, porque solo quienes no tienen no son confiables, no alcanzan la credibilidad para conseguir préstamos o tarjetas de crédito".

"Estos cambios propician el olvido de lo real de cada caso. En su libro La ilusión económica Emmanuel Todd afirma que la economía no es una infraestructura, es una superestructura que se apoya en una infraestructura psicológica y sobre todo antropológica. Si esta dimensión humana se eclipsa y sólo se enfatiza el valor del incremento se nos pierde la complejidad del mundo", concluye la autora.


Cuesta abajo

Aquí un estracto de un colorido relato en Letra Urbana, "Las ramas doradas", por Ada Rosmaryn. El mismo narra las visicitudes que afrontará su personaje principal luego de perder su empleo, hasta que finalmente considera la posibilidad de convertirse en un homeless.  

"De modo que fui hacia la oficina de Rodríguez confiado. Todavía no, pensé. Entonces, cuando él me dijo que prescindían de mí, me cayó como un balde de agua fría. Lo había pensado pero ahora que sucedía, me tomó por sorpresa. No lo podía creer. Que me pasara a mí, que siempre había sido tan valorado. Aunque es cierto que no tenía relaciones relajadas con los capos. Pero pensé que la eficiencia podía más que todo lo demás. ¡Qué cosa! ¡Cuando uno no quiere creer...! Antes que a mí les había pasado a compañeros míos tan eficientes como yo, y más inteligentes e imprescindibles. Uno se cree que va a ser la excepción. Ahora que me acuerdo me parece increíble haber sido tan ingenuo."

Lea la narración completa http://www.letraurbana.com/articulo/125

Cuando la Estética se torna Dictadura



El exitoso filme protagonizado por Natalie Portman, Black Swan, de Darren Aronofsky, reabrió la polémica sobre los desordenes alimenticios que derivan de las exigencias de la disciplina de la danza académica. Durante toda la película, la extemadamente delgada protagonista, solo come medio pomelo, a la vez que se induce el vómito en un baño en dos ocasiones para lucir la figura que es requisito en la compañía donde trabaja y en la que se prepara para interpretar El Lago de los cisnes, en la versión coreografiada por George Balanchine. La actriz debió perder 10 kilos para interpretar el papel. Ya ganó el Globo de Oro a la mejor actriz dramática y está nominada para los Oscars.

Por otro lado, se suman al debate el artículo y el ensayo de Alastair Macaulay, crítico de ballet del prestigioso y respetado diario The New York Times. En su primer publicación, Macaulay se mofa de las curvas de la bailarina Jenifer Ringer, del New York City Ballet (NYCB), en una crítica a la representación navideña de El Cascanueces diciendo "Aquello no parecía un estreno. Jenifer Ringer, el hada de azúcar, parecía que se hubiera comido demasiados terrones de azúcar, y Jared Angle, como el caballero, parece haber estado probando más de la mitad del reino de los dulces".

La cantidad de respuestas negativas al artículo fue lo que desencadenó la redacción del ensayo, en el que, lejos de pedir disculpas, el autor defiende su postura alegando: "Algunos corresponsales afirman que el cuerpo en ballet es irrelevante. Lo siento, pero es todo lo contrario. Si desean hacer su apariencia irrelevante para la crítica, no elijan el ballet como carrera. El cuerpo en el ballet se convierte en un objeto bajo la más aguda observación y la discusión más intensa. Soy severo - pero el ballet, como los bailarines saben, lo es más."

En su nota de El País, David Alandete argumenta que la imposición de la delgadez en la danza es responsabilidad, en gran parte, de un maestro de la coreografía: George Balanchine (1904- 1983) y cuya premisa era "ni una sola curva, solo ángulos y líneas rectas, para acometer las posturas más gráciles y dramáticas". Un requerimiento que fue asumido por sus sucesores e impuesto a cualquier aspirante a bailarina.

Sin embargo, para la psicóloga Jennifer Thomas, "una bailarina no debe ser extremadamente delgada para bailar bien. Se trata no de algo técnico, sino de una preferencia estética impuesta en tiempos relativamente recientes. Cuando el ballet se inventó, hace 200 años, las bailarinas tenían un peso normal. Lo de la delgadez es cosa de los últimos 50 años. Fue Balanchine, al fundar el New York City Ballet, quien impuso ese gusto. No era un requerimiento para que las mujeres pudieran bailar. Tras sus coreografías, esta estética comenzó a propagarse por el resto de compañías de danza".

Según el periodista de El País, "muchos críticos e historiadores coinciden en que el ballet, en el siglo XIX, era un arte de la técnica y la postura. El enérgico Balanchine lo convirtió en una práctica en constante movimiento, cinética, una forma de expresión artística de tensión y dramatismo. Para que las gráciles bailarinas pudieran moverse al ritmo que él esperaba de ellas, su peso debía ser más ligero que hasta entonces."

Llevando la anorexia a un contexto social, autores como Mirta Berkoff, en su atículo “Efectos de la reducción de lo simbólico en la cultura actual” creen que los fenómenos propios de la impulsión (anorexia, bulimia, drogadicción) no sólo se deben a imposiciones de moda o estética propios de una cultura o compañía de ballet, sino también a que el empobrecimiento de lo simbólico favorece el paso a la acción, a la conducta impulsiva. “Los ideales son una guía, un surco, lo que se podría llamar un punto de almohadillado donde se detiene la deriva del sujeto, es un punto de arribo. Lo que observamos en la actualidad no es al sujeto sufriendo por el peso del ideal, quizás propio de los análisis freudianos, de la época victoriana. Lo que vemos es al sujeto padeciendo de vivir en una cultura en la que han caído los ideales.”







El exitoso filme protagonizado por Natalie Portman, Black Swan, de Darren Aronofsky, reabrió la polémica sobre los desordenes alimenticios que derivan de las exigencias de la disciplina de la danza académica. Durante toda la película, la extemadamente delgada protagonista, solo come medio pomelo, a la vez que se induce el vómito en un baño en dos ocasiones para lucir la figura que es requisito en la compañía donde trabaja y en la que se prepara para interpretar El Lago de los cisnes, en la versión coreografiada por George Balanchine. La actriz debió perder 10 kilos para interpretar el papel. Ya ganó el Globo de Oro a la mejor actriz dramática y está nominada para los Oscars.

Por otro lado, se suman al debate el artículo y el ensayo de Alastair Macaulay, crítico de ballet del prestigioso y respetado diario The New York Times. En su primer publicación, Macaulay se mofa de las curvas de la bailarina Jenifer Ringer, del New York City Ballet (NYCB), en una crítica a la representación navideña de El Cascanueces diciendo "Aquello no parecía un estreno. Jenifer Ringer, el hada de azúcar, parecía que se hubiera comido demasiados terrones de azúcar, y Jared Angle, como el caballero, parece haber estado probando más de la mitad del reino de los dulces".

La cantidad de respuestas negativas al artículo fue lo que desencadenó la redacción del ensayo, en el que, lejos de pedir disculpas, el autor defiende su postura alegando: "Algunos corresponsales afirman que el cuerpo en ballet es irrelevante. Lo siento, pero es todo lo contrario. Si desean hacer su apariencia irrelevante para la crítica, no elijan el ballet como carrera. El cuerpo en el ballet se convierte en un objeto bajo la más aguda observación y la discusión más intensa. Soy severo - pero el ballet, como los bailarines saben, lo es más."

En su nota de El País, David Alandete argumenta que la imposición de la delgadez en la danza es responsabilidad, en gran parte, de un maestro de la coreografía: George Balanchine (1904- 1983) y cuya premisa era "ni una sola curva, solo ángulos y líneas rectas, para acometer las posturas más gráciles y dramáticas". Un requerimiento que fue asumido por sus sucesores e impuesto a cualquier aspirante a bailarina.

Sin embargo, para la psicóloga Jennifer Thomas, "una bailarina no debe ser extremadamente delgada para bailar bien. Se trata no de algo técnico, sino de una preferencia estética impuesta en tiempos relativamente recientes. Cuando el ballet se inventó, hace 200 años, las bailarinas tenían un peso normal. Lo de la delgadez es cosa de los últimos 50 años. Fue Balanchine, al fundar el New York City Ballet, quien impuso ese gusto. No era un requerimiento para que las mujeres pudieran bailar. Tras sus coreografías, esta estética comenzó a propagarse por el resto de compañías de danza".

Según el periodista de El País, "muchos críticos e historiadores coinciden en que el ballet, en el siglo XIX, era un arte de la técnica y la postura. El enérgico Balanchine lo convirtió en una práctica en constante movimiento, cinética, una forma de expresión artística de tensión y dramatismo. Para que las gráciles bailarinas pudieran moverse al ritmo que él esperaba de ellas, su peso debía ser más ligero que hasta entonces."

Llevando la anorexia a un contexto social, autores como Mirta Berkoff, en su atículo “Efectos de la reducción de lo simbólico en la cultura actual” creen que los fenómenos propios de la impulsión (anorexia, bulimia, drogadicción) no sólo se deben a imposiciones de moda o estética propios de una cultura o compañía de ballet, sino también a que el empobrecimiento de lo simbólico favorece el paso a la acción, a la conducta impulsiva. “Los ideales son una guía, un surco, lo que se podría llamar un punto de almohadillado donde se detiene la deriva del sujeto, es un punto de arribo. Lo que observamos en la actualidad no es al sujeto sufriendo por el peso del ideal, quizás propio de los análisis freudianos, de la época victoriana. Lo que vemos es al sujeto padeciendo de vivir en una cultura en la que han caído los ideales.”





Publicidad, consumismo y el lucro farmacéutico

Entre las columnas de opinión de ABCdeSevilla.es, Antonio Burgos nos invita -no sin falta de humor- a hacer un conteo de los avisos sobre medicamentos que inundan nuestras pantallas en las tandas publicitarias. Tras el "bombardeo absurdo que invita a la peligrosísima automedicación" se pregunta si la frase "consulte a su farmacéutico" -que parece ser la excusa justa ante tanto imperativo de compra- no hace más que incentivar la eliminación de la consulta médica.

Esta realidad que impera en España es la misma que se vive en el continente americano y que, analizada por Justo Planas en su nota "El negocio de la enfermedad", revela a una industria farmacéutica que invierte más en publicidad y en maneras de desacreditar a la competencia (genéricos), que en investigación y desarrollo. Peor aún, según Planas, las grandes marcas están más preocupadas por eliminar o atenuar los síntomas de los padecimientos, que al padecimiento en sí, pues lo último ya no es lucrativo, como tampoco lo es producir medicamentos para las enfermedades de los países del Tercer Mundo, ya que en estos lugares no pueden darse el lujo de pagarlos.   

En la nota de Letra Urbana, "El cuerpo mediático", César Hazaki destaca que con agresivas campañas y falsas promesas en torno a la salud, algunas empresas farmacéuticas han generado en el público una necesidad ficticia de medicamentos. Para Hazaki, el médico ha sido relegado a un papel secundario y en ocasiones se convierte en cómplice de una estructura diseñada para llevar lenta y confiadamente a la automedicación.

"Los laboratorios de especialidades medicinales como empresas capitalistas están organizadas con un solo objetivo: vender más. Como tales, comprendieron que aumentar la venta es posible si se establece la confianza ciega en sus productos; para lo cual tratan, por todos los medios, de que el deseo de curarse de la gente pueda ser manipulado hacia la automedicación. Para ello es necesario que nadie ponga obstáculo a la expansión de las bocas de ventas, a los objetivos de sus publicidades, a los controles que ellos realizan sobre los médicos y consecuentemente con esto tienen como objetivo impedir u obstaculizar todos los posibles controles de estado. Como si fueran inocentes caperucitas sus manipulaciones son omitidas u oscurecidas. Es así que se hace aparecer como un problema de las personas el consumo indiscriminado de remedios, la automedicación queda como un problema de la población y no de la industria que la induce sistemáticamente", concluye.



Entre las columnas de opinión de ABCdeSevilla.es, Antonio Burgos nos invita -no sin falta de humor- a hacer un conteo de los avisos sobre medicamentos que inundan nuestras pantallas en las tandas publicitarias. Tras el "bombardeo absurdo que invita a la peligrosísima automedicación" se pregunta si la frase "consulte a su farmacéutico" -que parece ser la excusa justa ante tanto imperativo de compra- no hace más que incentivar la eliminación de la consulta médica.

Esta realidad que impera en España es la misma que se vive en el continente americano y que, analizada por Justo Planas en su nota "El negocio de la enfermedad", revela a una industria farmacéutica que invierte más en publicidad y en maneras de desacreditar a la competencia (genéricos), que en investigación y desarrollo. Peor aún, según Planas, las grandes marcas están más preocupadas por eliminar o atenuar los síntomas de los padecimientos, que al padecimiento en sí, pues lo último ya no es lucrativo, como tampoco lo es producir medicamentos para las enfermedades de los países del Tercer Mundo, ya que en estos lugares no pueden darse el lujo de pagarlos.   

En la nota de Letra Urbana, "El cuerpo mediático", César Hazaki destaca que con agresivas campañas y falsas promesas en torno a la salud, algunas empresas farmacéuticas han generado en el público una necesidad ficticia de medicamentos. Para Hazaki, el médico ha sido relegado a un papel secundario y en ocasiones se convierte en cómplice de una estructura diseñada para llevar lenta y confiadamente a la automedicación.

"Los laboratorios de especialidades medicinales como empresas capitalistas están organizadas con un solo objetivo: vender más. Como tales, comprendieron que aumentar la venta es posible si se establece la confianza ciega en sus productos; para lo cual tratan, por todos los medios, de que el deseo de curarse de la gente pueda ser manipulado hacia la automedicación. Para ello es necesario que nadie ponga obstáculo a la expansión de las bocas de ventas, a los objetivos de sus publicidades, a los controles que ellos realizan sobre los médicos y consecuentemente con esto tienen como objetivo impedir u obstaculizar todos los posibles controles de estado. Como si fueran inocentes caperucitas sus manipulaciones son omitidas u oscurecidas. Es así que se hace aparecer como un problema de las personas el consumo indiscriminado de remedios, la automedicación queda como un problema de la población y no de la industria que la induce sistemáticamente", concluye.



Sexo, Mentiras y Redes Sociales

Los perfiles virtuales en las redes sociales nos permiten mantenernos en el anonimato, lo que potencia nuestra capacidad para hacer realidad nuestras fantasías. ¿Cuánto de nuestra subjetividad termina convirtiéndose en producto?.   

Facebook, la red social del momento, al permitirnos construir nuestro perfil, nos abre la posibilidad de fabricarnos otra identidad. Esta realidad virtual brinda la posibilidad de exhibir una imagen de nosotros mismos idealizada, y hasta ficticia, que nadie que no nos conozca en la realidad física podría constatar como inventada. 
Este es el planteo que nos hace Diana Cohen Agrest, en su nota "Del conventillo a Facebook" publicada hoy en el diario La Nación. Para la autora, "cuando no media impostura alguna, el perfil del usuario suele ser la consumación de un ejercicio narcisista a compartir en un intercambio que tiene mucho de curiosidad, algo de información y nada de esa verdad insustituible que marca la presencia real del cuerpo del otro."

El tema de la necesidad de exhibirse y las relaciones en el ciberespacio también es abordado por La Lic. Diana Sahovaler de Litvinoff, autora del libro "El sujeto escondido en la realidad virtual, de la represión del deseo a la pornografía del goce", que en entrevista con Letra Urbana expone que "el desarrollo cibernético se ha convertido al mismo tiempo en refugio y en escenario. En refugio ya que favorece las relaciones a distancia, el ocultamiento de la persona y el anonimato. En escenario, porque al mismo tiempo ha permitido un despliegue de fantasías y confesiones que en el universo virtual, encontraron una vía privilegiada de expresión."
Para la escritora, "los avances tecnológicos en comunicación permiten un escondite bastante logrado, ya que el usuario se muestra pero ya no tiene que exponer al desnudo su subjetividad, puede expresar sus fantasías sin riesgo. En especial en esta época donde existe una presión social a decirlo todo, a mostrarlo todo, las personas quieren cumplir con este ideal, pero al mismo tiempo la exposición que esto implica los lleva a retroceder, la virtualidad permite mostrarse sin arriesgar tanto." Tanto es así que "asistimos a la proliferación de amistades y enamoramientos virtuales. Estos tienen distintas cualidades, algunos intentan cultivar la intimidad, otros quieren transformar el vínculo en un espectáculo para que otros lo miren", señala. 
El subtítulo del libro de Diana "De la represión del deseo a la pornografía del goce" se refiere a un cambio en el ideario social, que hace que el deseo, en vez de reprimirse, se ostente y hasta se promueva bajo el mandato a gozar lo más posible. En este sentido, no se hace referencia al papel de la pornografía como estímulo sexual, sino a la pretensión de mostrarlo todo. "No sólo se exhibe lo sexual sino también el sufrimiento y la destrucción. Se irrumpe en la intimidad intentando el imposible develado de todos los secretos, para convertirlos en algo para ser consumido, para ser utilizados como show mediático." 

Lea la nota completa "El sujeto escondido en la realidad virtual" De la represión del deseo a la pornografía del goce, en Letra Urbana



Los perfiles virtuales en las redes sociales nos permiten mantenernos en el anonimato, lo que potencia nuestra capacidad para hacer realidad nuestras fantasías. ¿Cuánto de nuestra subjetividad termina convirtiéndose en producto?.   

Facebook, la red social del momento, al permitirnos construir nuestro perfil, nos abre la posibilidad de fabricarnos otra identidad. Esta realidad virtual brinda la posibilidad de exhibir una imagen de nosotros mismos idealizada, y hasta ficticia, que nadie que no nos conozca en la realidad física podría constatar como inventada. 
Este es el planteo que nos hace Diana Cohen Agrest, en su nota "Del conventillo a Facebook" publicada hoy en el diario La Nación. Para la autora, "cuando no media impostura alguna, el perfil del usuario suele ser la consumación de un ejercicio narcisista a compartir en un intercambio que tiene mucho de curiosidad, algo de información y nada de esa verdad insustituible que marca la presencia real del cuerpo del otro."

El tema de la necesidad de exhibirse y las relaciones en el ciberespacio también es abordado por La Lic. Diana Sahovaler de Litvinoff, autora del libro "El sujeto escondido en la realidad virtual, de la represión del deseo a la pornografía del goce", que en entrevista con Letra Urbana expone que "el desarrollo cibernético se ha convertido al mismo tiempo en refugio y en escenario. En refugio ya que favorece las relaciones a distancia, el ocultamiento de la persona y el anonimato. En escenario, porque al mismo tiempo ha permitido un despliegue de fantasías y confesiones que en el universo virtual, encontraron una vía privilegiada de expresión."
Para la escritora, "los avances tecnológicos en comunicación permiten un escondite bastante logrado, ya que el usuario se muestra pero ya no tiene que exponer al desnudo su subjetividad, puede expresar sus fantasías sin riesgo. En especial en esta época donde existe una presión social a decirlo todo, a mostrarlo todo, las personas quieren cumplir con este ideal, pero al mismo tiempo la exposición que esto implica los lleva a retroceder, la virtualidad permite mostrarse sin arriesgar tanto." Tanto es así que "asistimos a la proliferación de amistades y enamoramientos virtuales. Estos tienen distintas cualidades, algunos intentan cultivar la intimidad, otros quieren transformar el vínculo en un espectáculo para que otros lo miren", señala. 
El subtítulo del libro de Diana "De la represión del deseo a la pornografía del goce" se refiere a un cambio en el ideario social, que hace que el deseo, en vez de reprimirse, se ostente y hasta se promueva bajo el mandato a gozar lo más posible. En este sentido, no se hace referencia al papel de la pornografía como estímulo sexual, sino a la pretensión de mostrarlo todo. "No sólo se exhibe lo sexual sino también el sufrimiento y la destrucción. Se irrumpe en la intimidad intentando el imposible develado de todos los secretos, para convertirlos en algo para ser consumido, para ser utilizados como show mediático." 

Lea la nota completa "El sujeto escondido en la realidad virtual" De la represión del deseo a la pornografía del goce, en Letra Urbana



El trabajo artesanal nos conecta con la realidad material

En un mundo donde prima lo tecnológico y lo intangible, diversos autores proponen una conexión con la realidad material, a través del trabajo artesanal, para una mayor satisfacción y elevación de la autoestima.

En la nota ¿Es mejor el trabajo artesanal que el intelectual? de BBC Mundo, el escritor y mecánico Mathew Crawford piensa que nos iría mejor cambiar el mouse por el destornillador. "A muchos de nosotros nos invade un sentimiento de la inutilidad", señala. "Creé una marca... y eso ¿de qué sirve? Sencillamente persuadí a la gente a que comprara algo que realmente no necesitaban".
Crawford, asegura que la vida del artesano es más variada pues mezcla lo práctico con lo lógico y la resolución de problemas. Así, el trabajo manual ofrece pequeños momentos de satisfacción, pequeñas recompensas que en grandes organizaciones pasarían desapercibidas.

En la nota Trabajos Artesanales de Letra Urbana, Richard Sennett nos dice que el trabajo artesanal nos conecta con la realidad material, nos enseña que equivocarse y sortear resistencias no sólo es la manera de mejorar sino también el modo de asegurarse la satisfacción interior profunda, de ganarse respeto y autoestima. Sennett lamenta profundamente la devaluación de ciertas aptitudes en la sociedad contemporánea, y repetidamente castiga a un sistema educacional que premia a unos pocos por su habilidad para tocar las teclas correctas y deja al resto para que se las arregle lo mejor que pueda con una vida carente de respeto.

Siga leyendo las apasionantes y pragmáticas ideas de Sennett en la nota completa.






En un mundo donde prima lo tecnológico y lo intangible, diversos autores proponen una conexión con la realidad material, a través del trabajo artesanal, para una mayor satisfacción y elevación de la autoestima.

En la nota ¿Es mejor el trabajo artesanal que el intelectual? de BBC Mundo, el escritor y mecánico Mathew Crawford piensa que nos iría mejor cambiar el mouse por el destornillador. "A muchos de nosotros nos invade un sentimiento de la inutilidad", señala. "Creé una marca... y eso ¿de qué sirve? Sencillamente persuadí a la gente a que comprara algo que realmente no necesitaban".
Crawford, asegura que la vida del artesano es más variada pues mezcla lo práctico con lo lógico y la resolución de problemas. Así, el trabajo manual ofrece pequeños momentos de satisfacción, pequeñas recompensas que en grandes organizaciones pasarían desapercibidas.

En la nota Trabajos Artesanales de Letra Urbana, Richard Sennett nos dice que el trabajo artesanal nos conecta con la realidad material, nos enseña que equivocarse y sortear resistencias no sólo es la manera de mejorar sino también el modo de asegurarse la satisfacción interior profunda, de ganarse respeto y autoestima. Sennett lamenta profundamente la devaluación de ciertas aptitudes en la sociedad contemporánea, y repetidamente castiga a un sistema educacional que premia a unos pocos por su habilidad para tocar las teclas correctas y deja al resto para que se las arregle lo mejor que pueda con una vida carente de respeto.

Siga leyendo las apasionantes y pragmáticas ideas de Sennett en la nota completa.






Tiempos Líquidos

Zygmunt Bauman habla de Tiempos Líquidos para caracterizar la época que nos toca vivir.
La agudeza de su pensamiento hace énfasis en cómo los vínculos se han vuelto transitorios y los miedos consistentes.

En el comienzo del nuevo siglo, este pensador aporta un concepto clave para poder comprender la realidad actual al definir a nuestra época como líquida. Lo fluido es una sustancia que modifica su forma, que no permanece a lo largo del tiempo. Ese es el rasgo de nuestra modernidad que, en contraste con la del pasado, confronta al ser humano con nuevos desafíos que debe resolver a diario.

Hubo un tiempo en el que la ocupación y el lugar del trabajo eran referentes con el que se daba sentido a la vida, pero los cambios en la economía han socavado esa estabilidad. Hoy los conceptos de trabajo y de comunidad son flexibles, en estado de incesante movilidad. El hombre líquido, sin permanencia ni seguridad, vive el momento y no planea a largo plazo.

Las reflexiones de Bauman también afirman que aún cuando pareciera que la libertad hoy pudiera ejercerse fácilmente, cuando se conmueven los puntos de referencia permanentes, sobreviene un sentimiento de inestabilidad y falta de certeza.

La perspectiva que este intelectual reconoce no puede ser optimista, porque no alcanza a vislumbrar el modo de reparar lo que descubre irreconciliable. No hay instituciones que contribuyan a ello, no se percibe una posibilidad de salida colectiva. Sin embargo, Zygman Bauman sabe muy bien que la humanidad logra encontrar inéditos ajustes y centra su esperanza en que lo logremos una vez más.

Lea la nota completa en revista online Letra Urbana


Zygmunt Bauman habla de Tiempos Líquidos para caracterizar la época que nos toca vivir.
La agudeza de su pensamiento hace énfasis en cómo los vínculos se han vuelto transitorios y los miedos consistentes.

En el comienzo del nuevo siglo, este pensador aporta un concepto clave para poder comprender la realidad actual al definir a nuestra época como líquida. Lo fluido es una sustancia que modifica su forma, que no permanece a lo largo del tiempo. Ese es el rasgo de nuestra modernidad que, en contraste con la del pasado, confronta al ser humano con nuevos desafíos que debe resolver a diario.

Hubo un tiempo en el que la ocupación y el lugar del trabajo eran referentes con el que se daba sentido a la vida, pero los cambios en la economía han socavado esa estabilidad. Hoy los conceptos de trabajo y de comunidad son flexibles, en estado de incesante movilidad. El hombre líquido, sin permanencia ni seguridad, vive el momento y no planea a largo plazo.

Las reflexiones de Bauman también afirman que aún cuando pareciera que la libertad hoy pudiera ejercerse fácilmente, cuando se conmueven los puntos de referencia permanentes, sobreviene un sentimiento de inestabilidad y falta de certeza.

La perspectiva que este intelectual reconoce no puede ser optimista, porque no alcanza a vislumbrar el modo de reparar lo que descubre irreconciliable. No hay instituciones que contribuyan a ello, no se percibe una posibilidad de salida colectiva. Sin embargo, Zygman Bauman sabe muy bien que la humanidad logra encontrar inéditos ajustes y centra su esperanza en que lo logremos una vez más.

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Caso: Mineros chilenos. ¿Cómo lidiamos con las situaciones extremas?

El rescate de los mineros de Chile ha sido un acontecimiento que si bien fue único, vuelve a evocar la pregunta acerca de cómo se sobrevive a un encierro. Un análisis de dos eventos, en apariencia desconectados en el tiempo y el contexto, repasa el éxito mediático y cuestiona si la necesidad de desconocer la maldad y la posibilidad de destrucción permiten al ser humano soportar  las circunstancias más adversas. Ana Frank se vuelve actual frente al encierro de 33 mineros chilenos.

El rescate de los mineros de Chile fue uno de los acontecimientos del año 2010. Con estos hombres vivimos momentos de tensión, incertidumbre, angustia y finalmente la alegría del rescate.  También se impusieron varias reflexiones. La situación extrema nos hizo volver a tocar esas aristas filosas de los seres humanos que la vida cotidiana lima con los apurones que no dan lugar a la sensibilidad, con el confort –alcanzado o deseado - que nos aleja de las situaciones de esfuerzo máximo y de la escases de recursos. El encierro de los mineros nos confrontó de nuevo a las aperturas y encerronas que el uso del poder plantea entre las personas.

Hoy  los mineros bajo el sol de otras tierras disfrutan de los premios recibidos en reconocimiento de las penosas horas que les toco vivir - y qué bueno que así sea!

El sacudón del terremoto que ayer tuvo Chile mantiene en pie lo que el filo cortante de la otra situación límite abrió hace unos meses: un recordatorio de la vulnerabilidad. Sin embargo la fragilidad no es impedimento para continuar.  Otra vez entonces, y en el día a día, ¿cómo hacen los seres humanos para soportar lo peor de una circunstancia pero también cómo se lidia al confrontarse con lo mejor y lo peor de los congéneres?

Los invitamos a reflexionar con la nota "Encierros de vida, encierros de muerte" en nuestra página oficial.

El rescate de los mineros de Chile ha sido un acontecimiento que si bien fue único, vuelve a evocar la pregunta acerca de cómo se sobrevive a un encierro. Un análisis de dos eventos, en apariencia desconectados en el tiempo y el contexto, repasa el éxito mediático y cuestiona si la necesidad de desconocer la maldad y la posibilidad de destrucción permiten al ser humano soportar  las circunstancias más adversas. Ana Frank se vuelve actual frente al encierro de 33 mineros chilenos.

El rescate de los mineros de Chile fue uno de los acontecimientos del año 2010. Con estos hombres vivimos momentos de tensión, incertidumbre, angustia y finalmente la alegría del rescate.  También se impusieron varias reflexiones. La situación extrema nos hizo volver a tocar esas aristas filosas de los seres humanos que la vida cotidiana lima con los apurones que no dan lugar a la sensibilidad, con el confort –alcanzado o deseado - que nos aleja de las situaciones de esfuerzo máximo y de la escases de recursos. El encierro de los mineros nos confrontó de nuevo a las aperturas y encerronas que el uso del poder plantea entre las personas.

Hoy  los mineros bajo el sol de otras tierras disfrutan de los premios recibidos en reconocimiento de las penosas horas que les toco vivir - y qué bueno que así sea!

El sacudón del terremoto que ayer tuvo Chile mantiene en pie lo que el filo cortante de la otra situación límite abrió hace unos meses: un recordatorio de la vulnerabilidad. Sin embargo la fragilidad no es impedimento para continuar.  Otra vez entonces, y en el día a día, ¿cómo hacen los seres humanos para soportar lo peor de una circunstancia pero también cómo se lidia al confrontarse con lo mejor y lo peor de los congéneres?

Los invitamos a reflexionar con la nota "Encierros de vida, encierros de muerte" en nuestra página oficial.