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Inocencia Digital







Las declaraciones de esta semana de la primera dama de EE.UU., Michelle Obama, acerca de no ser gran partidaria de que los jóvenes tengan Facebook, ha disparado en Letra Urbana una necesidad de analizar el uso que los menores dan a la Tecnología, Internet y las Redes Sociales en la actualidad, el rol de los padres y las instituciones, y el futuro que depara a estos "digital natives" en su inserción a una sociedad globalizada. 




Los números de la Inocencia Digital

Facebook sólo permite abrir cuentas a los mayores de 13 años, aunque niños más jóvenes consiguen entrar al declarar una edad superior en el momento de registrarse.

En Europa
  • Según un artículo publicado por CNN, los menores no sólo navegan en Internet utilizando computadoras personales; en Europa, 1 de cada 3 se conecta desde celulares y 1 de cada 4, mediante sus consolas de videojuegos, mientras que 6 de cada 10 cuentan con un perfil en alguna red social.
  • Un 26% de esos perfiles son completamente "públicos" (cualquier persona puede ver sus datos personales y fotografías) lo que aumenta el riesgo de convertirlos en víctimas de delitos informáticos
  • La mitad de los adolescentes europeos de 13 a 16 años acceden a internet desde sus dormitorios, lo que dificulta el control paterno.
  • Según una encuesta de Microsoft Ibérica a en Europa, el 75% de los menores europeos han sido contactados por un extraño y casi 4 de cada 10 jóvenes han contestado. Las cifras reflejan que, en los casos de menores a los que han escrito desconocidos, un 96% de ellos no se lo ha comunicado ni a sus padres ni a sus profesores.

En Latinoamérica
  • Los 18 países que integran la Red Iberoamericana de Protección de Datos concluyeron en su más reciente reunión, en la Ciudad de México, que compartir información sin límite alguno a través de las redes sociales es un riesgo real para niños y adolescentes.
  • En una investigación sobre los hábitos de uso de menores entre 6 y 18 años en Latinoamérica, se concluyó que Internet es una actividad prioritaria para los menores: si existe posibilidad se desarrolla en casa; si no, las cabinas públicas o los cibercafés son el mejor recurso.
  • La investigación asegura que a un alto porcentaje de jóvenes latinoamericanos lo que más les atrae es la experiencia social. Navegan solos pero también son los usuarios que más navegan con otras personas como sus amigos, sus padres o hermanos. El que los demás puedan acceder les provoca la necesidad de ingresar
  • En Iberoamérica se está haciendo un gran esfuerzo por incorporar la tecnología a la escuela, aunque luego, como no tienen internet en casa, navegan más en sitios públicos donde no hay ningún tipo de mediación, como cibercafés.
En países de habla inglesa
  • En EEUU los jóvenes están incrementando el uso de nuevas tecnologías. De acuerdo con datos del Internet Pew Project el 93% de los adolescentes tiene acceso a internet.
  • La organización asegura que en 2010 el 73% de los internautas jóvenes del país usaron redes sociales.
  • Los jóvenes estadounidenses aún usan más MySpace que Facebook y sólo el 8% utiliza Twitter. Mientras que en lo que se refiere a telefonía celular, el 58% de adolescentes de 12 años cuenta con un aparato.
  • En el Reino Unido los hábitos estan cambiando y las últimas investigaciones aseguran que los videojuegos en línea ya son más populares que las redes sociales. El Centro para la Seguridad en Internet asegura que el 83% de menores entre 9 y 16 años usan la red para jugar videojuegos.
  • La organización "Safe Kids" asegura que 40% de niños británicos usan internet diariamente.  

 

Adictos
a la Tecnología

El hospital Capio Nightingale de Londres ha sido noticia en estos días, en el periódico Evening Standard, por iniciar un programa de rehabilitación para niños adictos a Internet. Con tan sólo 12 años, la compulsión de estos pacientes por el uso de la tecnología es tan grave que ponen en riesgo su salud.

Esta institución del norte de Londres habría sido inundada por llamadas de padres preocupados cuyos hijos están desarrollando comportamientos compulsivos, con desórdenes del sueño y depresión a causa de su adicción. Otros síntomas de abstinencia incluyen pérdida de apetito, fatiga y aislamiento de la sociedad

Para el Dr. Richard Graham, experto en desórdenes infantiles y adolescentes del hospital Capio, la adicción a la tecnología es como la adicción al juego: produce una hiperestimulación de manera que el paciente se encuentra en un estado de alerta permanente; algunos de ellos son capaces de montar en cólera cuando se les pide que apaguen su computadora, al punto que se ha necesitado de intervención policíal para calmarlos. La clínica propone, en consecuencia, un tratamiento que estimula la interacción social -presencial- de los jóvenes que asisten a rehabilitación y enseña a los padres a desconectar a sus hijos sin que se cree un conflicto.

"Necesitamos guías oficiales para determinar hasta dónde llega el uso saludable de Internet ", señala Graham, a la vez que indica que los servicios de salud mental necesitan adaptarse rápidamente a los mundos cambiantes que habitan los jóvenes, y entender cuán seriamente puede incidir en sus vidas el tiempo sin regular frente a la pantalla, ya sea en línea o en un video-juego. "Hemos hallado que muchos de los servicios en la actualidad fallan en reconocer la complejidad de estas situaciones, tomando prestados antiguos modelos sobre la adicción y el abuso de substancias. Aún no hay consenso en el Reino Unido sobre si esto puede llamarse una adicción porque no existen substancias como drogas o alcohol involucradas. Esto es un gran obstáculo"

Se estima que un 10% de los 46.6 millones de internautas en el Reino Unido podrían ser adictos a la red.   


Formando usuarios inteligentes

Xavier Bringués, de la Universidad de Navarra, en España, afirma en una nota de BBC Mundo que "Estamos hablando de una tecnología inteligente del siglo XXI que necesita usuarios inteligentes". Para Bringués la red no es un caldo de crímenes ni un lugar oscuro. "Su riesgo es el mismo que otros medios como la televisión: que entre en sus vidas sin que quienes están a su alrededor tengan la conciencia de que internet será usado por un menor, que es un sujeto en formación".
Los adolescentes "están tomando cada vez más riesgos -sobre todo los usuarios más avanzados- pero también están más conscientes de lo que éstos implican. Lo que tenemos que pensar es qué factores son capaces de desactivar esos riesgos".

Para Neelie Kroes, comisaria europea de Agenda Digital, la solución es ayudar a los usuarios a utilizar la red debidamente, algo que es "una responsabilidad de los padres, profesores y de los propios niños". Esta realidad requiere también, según Kroes, "una mayor responsabilidad del sector de las tecnologías de la información y la comunicación a la hora de ofrecer productos y servicios", lo que implicaría mejorar las políticas de privacidad en redes como Facebook, que ha sido criticada por tener puntos débiles en este rubro.

Jennifer Waters, en su artículo "Ojo con los datos que comparte en las redes sociales", publicado en WSJ, nos señala que los usuarios podrían pensar que no están revelando casi nada cuando cuentan a sus amigos en Facebook que "están vistiendo a su perro, Roco, en su color favorito, el café, para un brunch en la casa de la abuela el domingo". Pero en realidad así se abre una caja de Pandora de riesgos, puesto que la información que los internautas dan voluntaria o involuntariamente a través de las redes sociales desencadena un frenesí entre ladrones, estafadores y otros criminales. Incluso detallar las actividades diarias puede permitir a los extraños conocer sus rutinas, dando a un posible acosador información sobre sus paraderos.

Una encuesta de Harris Interactive realizada en octubre para ID Analytics constató que más de 24 millones de estadounidenses de 18 años o más aún dejan sus perfiles en las redes sociales mayoritariamente públicos, esto es, sin los controles de privacidad que limitan quién puede ver sus datos personales.


El rol de los padres


Los expertos dicen que el sentido común de los padres y estar al pendiente de problemas potenciales pueden ser herramientas muy valiosas. Michael Fertik, CEO de ReputationDefender, opina que la forma más fácil de empezar es participando en la vida en línea de los hijos, por ejemplo, pidiéndoles sus contraseñas antes de darles permiso para abrir una cuenta en redes sociales como Facebook. A medida que se vuelven adolescentes, los niños se quejarán de haberla compartido, así que los padres deberán buscar la forma de hacerse sus “amigos” en esos sitios de forma discreta: Ningún adolescente quiere que su padres participen directamente en su muro de Facebook, pero un cierto monitoreo a distancia no es nada malo.



Generación "Y"
y generación "Z"

Clarita Spitz, en su artículo "Conviviendo con la Generación Y" con cierto humor piensa que "aquella conocida frase de las abuelas cada niño llega con un pan bajo el brazo podría fácilmente reemplazarse hoy en día por cada niño llega con un mouse en una mano y el control remoto en la otra".
En su clara descripción de la generación de "Baby Boomers", "X" e "Y", nos destaca que esta última está conformada por personas educadas en la cultura de la interactividad. Mientras que trabajar con sus congéneres puede plantear importantes desafíos ya que "al tratarse de la generación que se desarrolló enteramente compartiendo información personal y pública por los diversos medios disponibles, no tienen en cuenta el valor de la privacidad o la confidencialidad que a veces puede requerir un trabajo".  
¿Cómo será liderar un mundo sin muros, sin revoluciones, sin creencia en las utopías?, se pregunta Spitz. "La globalización ha creado un escenario mixto y convergente, pero que transforma los principios y complejiza la realidad. Empiezan a sentirse, además, los primeros pasos de la Generación Z, la iGeneration, los verdaderos nativos digitales."


¿Cómo educar, entonces, a los digital natives?. Quizás conozcamos la respuesta a través de Laura Patcher, que en su artículo publicado en Letra Urbana destaca que los educadores tienen la responsabilidad y obligación de conocer los alcances de los nuevos recursos así como de sus aplicaciones; también de fomentar el análisis y la evaluación de las fuentes y los contenidos.
Para Patcher, "las herramientas tecnológicas sirven como medios para ejercitar, en un marco de interacción y colaboración, las habilidades que los jóvenes de hoy necesitan desarrollar para su futuro laboral en un mundo globalizado".

"Las prácticas de discusión, trabajo en grupo, retroalimentación,  interacción, involucramiento y uso del pensamiento crítico para tomar decisiones, estimulan a los estudiantes de hoy. La tecnología sería entonces el vehículo, el transporte, el cómo acceder, interactuar, y crear conocimiento."

Finalmente, es importante recordar que "la tecnología es un medio hacia un fin y que los estudiantes, los trabajadores y los ciudadanos necesitan desarrollar y aplicar un pensamiento crítico para poder resolver problemas y tomar decisiones con responsabilidad y productividad".



Los invitamos a conocer los detalles de la Presentación "Nativos Digitales", a cargo de Ana Tettner, a realizarse este 22 de febrero.








Las declaraciones de esta semana de la primera dama de EE.UU., Michelle Obama, acerca de no ser gran partidaria de que los jóvenes tengan Facebook, ha disparado en Letra Urbana una necesidad de analizar el uso que los menores dan a la Tecnología, Internet y las Redes Sociales en la actualidad, el rol de los padres y las instituciones, y el futuro que depara a estos "digital natives" en su inserción a una sociedad globalizada. 




Los números de la Inocencia Digital

Facebook sólo permite abrir cuentas a los mayores de 13 años, aunque niños más jóvenes consiguen entrar al declarar una edad superior en el momento de registrarse.

En Europa
  • Según un artículo publicado por CNN, los menores no sólo navegan en Internet utilizando computadoras personales; en Europa, 1 de cada 3 se conecta desde celulares y 1 de cada 4, mediante sus consolas de videojuegos, mientras que 6 de cada 10 cuentan con un perfil en alguna red social.
  • Un 26% de esos perfiles son completamente "públicos" (cualquier persona puede ver sus datos personales y fotografías) lo que aumenta el riesgo de convertirlos en víctimas de delitos informáticos
  • La mitad de los adolescentes europeos de 13 a 16 años acceden a internet desde sus dormitorios, lo que dificulta el control paterno.
  • Según una encuesta de Microsoft Ibérica a en Europa, el 75% de los menores europeos han sido contactados por un extraño y casi 4 de cada 10 jóvenes han contestado. Las cifras reflejan que, en los casos de menores a los que han escrito desconocidos, un 96% de ellos no se lo ha comunicado ni a sus padres ni a sus profesores.

En Latinoamérica
  • Los 18 países que integran la Red Iberoamericana de Protección de Datos concluyeron en su más reciente reunión, en la Ciudad de México, que compartir información sin límite alguno a través de las redes sociales es un riesgo real para niños y adolescentes.
  • En una investigación sobre los hábitos de uso de menores entre 6 y 18 años en Latinoamérica, se concluyó que Internet es una actividad prioritaria para los menores: si existe posibilidad se desarrolla en casa; si no, las cabinas públicas o los cibercafés son el mejor recurso.
  • La investigación asegura que a un alto porcentaje de jóvenes latinoamericanos lo que más les atrae es la experiencia social. Navegan solos pero también son los usuarios que más navegan con otras personas como sus amigos, sus padres o hermanos. El que los demás puedan acceder les provoca la necesidad de ingresar
  • En Iberoamérica se está haciendo un gran esfuerzo por incorporar la tecnología a la escuela, aunque luego, como no tienen internet en casa, navegan más en sitios públicos donde no hay ningún tipo de mediación, como cibercafés.
En países de habla inglesa
  • En EEUU los jóvenes están incrementando el uso de nuevas tecnologías. De acuerdo con datos del Internet Pew Project el 93% de los adolescentes tiene acceso a internet.
  • La organización asegura que en 2010 el 73% de los internautas jóvenes del país usaron redes sociales.
  • Los jóvenes estadounidenses aún usan más MySpace que Facebook y sólo el 8% utiliza Twitter. Mientras que en lo que se refiere a telefonía celular, el 58% de adolescentes de 12 años cuenta con un aparato.
  • En el Reino Unido los hábitos estan cambiando y las últimas investigaciones aseguran que los videojuegos en línea ya son más populares que las redes sociales. El Centro para la Seguridad en Internet asegura que el 83% de menores entre 9 y 16 años usan la red para jugar videojuegos.
  • La organización "Safe Kids" asegura que 40% de niños británicos usan internet diariamente.  

 

Adictos
a la Tecnología

El hospital Capio Nightingale de Londres ha sido noticia en estos días, en el periódico Evening Standard, por iniciar un programa de rehabilitación para niños adictos a Internet. Con tan sólo 12 años, la compulsión de estos pacientes por el uso de la tecnología es tan grave que ponen en riesgo su salud.

Esta institución del norte de Londres habría sido inundada por llamadas de padres preocupados cuyos hijos están desarrollando comportamientos compulsivos, con desórdenes del sueño y depresión a causa de su adicción. Otros síntomas de abstinencia incluyen pérdida de apetito, fatiga y aislamiento de la sociedad

Para el Dr. Richard Graham, experto en desórdenes infantiles y adolescentes del hospital Capio, la adicción a la tecnología es como la adicción al juego: produce una hiperestimulación de manera que el paciente se encuentra en un estado de alerta permanente; algunos de ellos son capaces de montar en cólera cuando se les pide que apaguen su computadora, al punto que se ha necesitado de intervención policíal para calmarlos. La clínica propone, en consecuencia, un tratamiento que estimula la interacción social -presencial- de los jóvenes que asisten a rehabilitación y enseña a los padres a desconectar a sus hijos sin que se cree un conflicto.

"Necesitamos guías oficiales para determinar hasta dónde llega el uso saludable de Internet ", señala Graham, a la vez que indica que los servicios de salud mental necesitan adaptarse rápidamente a los mundos cambiantes que habitan los jóvenes, y entender cuán seriamente puede incidir en sus vidas el tiempo sin regular frente a la pantalla, ya sea en línea o en un video-juego. "Hemos hallado que muchos de los servicios en la actualidad fallan en reconocer la complejidad de estas situaciones, tomando prestados antiguos modelos sobre la adicción y el abuso de substancias. Aún no hay consenso en el Reino Unido sobre si esto puede llamarse una adicción porque no existen substancias como drogas o alcohol involucradas. Esto es un gran obstáculo"

Se estima que un 10% de los 46.6 millones de internautas en el Reino Unido podrían ser adictos a la red.   


Formando usuarios inteligentes

Xavier Bringués, de la Universidad de Navarra, en España, afirma en una nota de BBC Mundo que "Estamos hablando de una tecnología inteligente del siglo XXI que necesita usuarios inteligentes". Para Bringués la red no es un caldo de crímenes ni un lugar oscuro. "Su riesgo es el mismo que otros medios como la televisión: que entre en sus vidas sin que quienes están a su alrededor tengan la conciencia de que internet será usado por un menor, que es un sujeto en formación".
Los adolescentes "están tomando cada vez más riesgos -sobre todo los usuarios más avanzados- pero también están más conscientes de lo que éstos implican. Lo que tenemos que pensar es qué factores son capaces de desactivar esos riesgos".

Para Neelie Kroes, comisaria europea de Agenda Digital, la solución es ayudar a los usuarios a utilizar la red debidamente, algo que es "una responsabilidad de los padres, profesores y de los propios niños". Esta realidad requiere también, según Kroes, "una mayor responsabilidad del sector de las tecnologías de la información y la comunicación a la hora de ofrecer productos y servicios", lo que implicaría mejorar las políticas de privacidad en redes como Facebook, que ha sido criticada por tener puntos débiles en este rubro.

Jennifer Waters, en su artículo "Ojo con los datos que comparte en las redes sociales", publicado en WSJ, nos señala que los usuarios podrían pensar que no están revelando casi nada cuando cuentan a sus amigos en Facebook que "están vistiendo a su perro, Roco, en su color favorito, el café, para un brunch en la casa de la abuela el domingo". Pero en realidad así se abre una caja de Pandora de riesgos, puesto que la información que los internautas dan voluntaria o involuntariamente a través de las redes sociales desencadena un frenesí entre ladrones, estafadores y otros criminales. Incluso detallar las actividades diarias puede permitir a los extraños conocer sus rutinas, dando a un posible acosador información sobre sus paraderos.

Una encuesta de Harris Interactive realizada en octubre para ID Analytics constató que más de 24 millones de estadounidenses de 18 años o más aún dejan sus perfiles en las redes sociales mayoritariamente públicos, esto es, sin los controles de privacidad que limitan quién puede ver sus datos personales.


El rol de los padres


Los expertos dicen que el sentido común de los padres y estar al pendiente de problemas potenciales pueden ser herramientas muy valiosas. Michael Fertik, CEO de ReputationDefender, opina que la forma más fácil de empezar es participando en la vida en línea de los hijos, por ejemplo, pidiéndoles sus contraseñas antes de darles permiso para abrir una cuenta en redes sociales como Facebook. A medida que se vuelven adolescentes, los niños se quejarán de haberla compartido, así que los padres deberán buscar la forma de hacerse sus “amigos” en esos sitios de forma discreta: Ningún adolescente quiere que su padres participen directamente en su muro de Facebook, pero un cierto monitoreo a distancia no es nada malo.



Generación "Y"
y generación "Z"

Clarita Spitz, en su artículo "Conviviendo con la Generación Y" con cierto humor piensa que "aquella conocida frase de las abuelas cada niño llega con un pan bajo el brazo podría fácilmente reemplazarse hoy en día por cada niño llega con un mouse en una mano y el control remoto en la otra".
En su clara descripción de la generación de "Baby Boomers", "X" e "Y", nos destaca que esta última está conformada por personas educadas en la cultura de la interactividad. Mientras que trabajar con sus congéneres puede plantear importantes desafíos ya que "al tratarse de la generación que se desarrolló enteramente compartiendo información personal y pública por los diversos medios disponibles, no tienen en cuenta el valor de la privacidad o la confidencialidad que a veces puede requerir un trabajo".  
¿Cómo será liderar un mundo sin muros, sin revoluciones, sin creencia en las utopías?, se pregunta Spitz. "La globalización ha creado un escenario mixto y convergente, pero que transforma los principios y complejiza la realidad. Empiezan a sentirse, además, los primeros pasos de la Generación Z, la iGeneration, los verdaderos nativos digitales."


¿Cómo educar, entonces, a los digital natives?. Quizás conozcamos la respuesta a través de Laura Patcher, que en su artículo publicado en Letra Urbana destaca que los educadores tienen la responsabilidad y obligación de conocer los alcances de los nuevos recursos así como de sus aplicaciones; también de fomentar el análisis y la evaluación de las fuentes y los contenidos.
Para Patcher, "las herramientas tecnológicas sirven como medios para ejercitar, en un marco de interacción y colaboración, las habilidades que los jóvenes de hoy necesitan desarrollar para su futuro laboral en un mundo globalizado".

"Las prácticas de discusión, trabajo en grupo, retroalimentación,  interacción, involucramiento y uso del pensamiento crítico para tomar decisiones, estimulan a los estudiantes de hoy. La tecnología sería entonces el vehículo, el transporte, el cómo acceder, interactuar, y crear conocimiento."

Finalmente, es importante recordar que "la tecnología es un medio hacia un fin y que los estudiantes, los trabajadores y los ciudadanos necesitan desarrollar y aplicar un pensamiento crítico para poder resolver problemas y tomar decisiones con responsabilidad y productividad".



Los invitamos a conocer los detalles de la Presentación "Nativos Digitales", a cargo de Ana Tettner, a realizarse este 22 de febrero.


Autocontrol infantil: ¿fórmula para el éxito o lo ordinario?

Un estudio revela que la capacidad de autocontrol en niños de 3 años puede predecir sus posibilidades de éxito o fracaso en la adultez. ¿Cuánto de esa hiperactividad o falta de atención es provocada por la sociedad y el mercado? ¿Hasta qué punto los apurados diagnósticos de padres y maestros limitan el proceso creativo infantil? 


El estudio

Un estudio de la Universidad de Duke de Carolina del Norte (Estados Unidos) publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) a fines de enero de este año, reveló que la capacidad de autocontrol en un niño e 3 años puede predecir la salud, bienestar e historial delictivo en su adultez, independientemente de su nivel social o capacidad intelectual.

La investigación dirigida por Avshalom Caspi tomó como muestra a más de 1.000 niños neozelandeses a los que se les hizo un seguimiento desde su nacimiento hasta los 32 años de edad, sometiéndolos a distintas evaluaciones realizadas por profesores, padres, observadores y hasta por ellos mismos, para medir su capacidad de autocontrol.


 
Entre los criterios de evaluación figuraron: incapacidad para controlar la ira, falta de perseverancia para alcanzar objetivos, dificultades para terminar tareas, hiperactividad, tendencia a actuar antes de reflexionar, dificultad para esperar su turno, agitación y falta de escrúpulos.

Los investigadores descubrieron que los niños que son hiperactivos, incapaces de concentrarse a largo plazo o que actúan de forma impulsiva, combinado todo ello con el escaso autocontrol, derivan en dificultades para dirigir sus finanzas y mayor propensión al abuso de alcohol y drogas, convertirse en padres solteros e incluso cometer un delito en la edad adulta.

A su vez, los niños con las notas más bajas en estos criterios fueron quienes, de adultos, mostraron más problemas respiratorios, enfermedades venéreas, exceso de peso, tasas elevadas de colesterol e hipertensión arterial, según la psicóloga Terrie Moffitt, de la Universidad Duke, una de las principales autoras de esta investigación. Para Moffitt, "el autocontrol es vital para evaluar el horizonte y estar preparado para lo que pudiera suceder, planificar por adelantado, llevarse bien con los demás y ser paciente, en lugar de hacer las cosas por diversión a corto plazo".

Sin embargo, a los participantes que presentaron un mayor dominio de si mismos a medida que llegaban a la etapa de adultez, les fue mejor de lo que cabría esperar en relación a los resultados registrados durante su infancia. "El autocontrol es algo que se puede enseñar", apuntan los investigadores.

Hiperactividad y Mercado

El artículo "Tiempo para la infancia" de Letra Urbana, nos señala que cada día somos testigos del malentendido y una cierta desorientación que se produce en el universo de ofertas y atenciones que los adultos, los educadores y el marketing proponen para los chicos. Sin embargo vale mantener abierta la pregunta acerca de si las expectativas que carga el niño hoy en el seno de la familia, desde el discurso de la ciencia y desde los mercados, coinciden con el tiempo de lo que hay que dejar acontecer en la infancia.

¿Qué hace el psicoanálisis por los niños hoy?" se pregunta Mirta Berkoff. "Niños y jóvenes sin la brújula de una palabra de peso ya no se identifican por sus ideales sino por lo que consumen. Objetos de marca, celulares, son casi adictivos. Hasta la bulimia y la anorexia pueden ser objetos de consumo en las páginas de Internet. Sabemos que el consumidor puede quedar consumido si se trata de las drogas. Pero también el niño puede ejercer en la familia la dictadura que ejerce el objeto de consumo en la época. El propio niño puede quedar ubicado en el lugar de amo en la familia cuando los desbrujulados son los padres. El niño ubicado como objeto no deja de ser un niño abandonado si sus padres están en posición de niños irresponsables que lo abandonan a su demanda caprichosa."

Para Berkoff, "hay que ayudar al sujeto y a sus padres a inventar una respuesta singular, a la medida de cada quien, más allá del discurso imperante, que le permita vivir una vida digna de ser vivida. Que el joven y el niño encuentren una buena articulación entre la prohibición y la autorización, para que la autoridad no caiga en desuso como mera ley del amo."

La tensión constante entre distracción y atención

En su artículo "La atencionalidad atrapada", en Letra Urbana, Alicia Fernández analiza qué esconde la llamada hiperactividad, "¿se disfraza de lo que necesita o muestra lo que no le dan?; ¿qué grito mudo y desesperado podemos leer en el exceso de movimiento de los cuerpos de nuestros niños y jóvenes?".

Para Fernández, "la tensión constante, continua y persistente entre distracción y atención es el lugar psíquico donde pueden sustentarse los espacios de enseñanza-aprendizaje. La actividad atencional permite dejar en suspenso por unos instantes ciertas demandas internas (sensaciones corporales, dolor físico o psíquico) y otras tantas externas, para situarse en una zona intermedia de creación. Es allí donde surge la capacidad atencional, una construcción que acontece en el espacio de las relaciones sociales y bajo el régimen de la inter-subjetividad, por lo que propone: "prestar atención a la ‘hipoactividad’ pensante, lúdica, creativa y trasformadora".

Un estudio revela que la capacidad de autocontrol en niños de 3 años puede predecir sus posibilidades de éxito o fracaso en la adultez. ¿Cuánto de esa hiperactividad o falta de atención es provocada por la sociedad y el mercado? ¿Hasta qué punto los apurados diagnósticos de padres y maestros limitan el proceso creativo infantil? 


El estudio

Un estudio de la Universidad de Duke de Carolina del Norte (Estados Unidos) publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) a fines de enero de este año, reveló que la capacidad de autocontrol en un niño e 3 años puede predecir la salud, bienestar e historial delictivo en su adultez, independientemente de su nivel social o capacidad intelectual.

La investigación dirigida por Avshalom Caspi tomó como muestra a más de 1.000 niños neozelandeses a los que se les hizo un seguimiento desde su nacimiento hasta los 32 años de edad, sometiéndolos a distintas evaluaciones realizadas por profesores, padres, observadores y hasta por ellos mismos, para medir su capacidad de autocontrol.


 
Entre los criterios de evaluación figuraron: incapacidad para controlar la ira, falta de perseverancia para alcanzar objetivos, dificultades para terminar tareas, hiperactividad, tendencia a actuar antes de reflexionar, dificultad para esperar su turno, agitación y falta de escrúpulos.

Los investigadores descubrieron que los niños que son hiperactivos, incapaces de concentrarse a largo plazo o que actúan de forma impulsiva, combinado todo ello con el escaso autocontrol, derivan en dificultades para dirigir sus finanzas y mayor propensión al abuso de alcohol y drogas, convertirse en padres solteros e incluso cometer un delito en la edad adulta.

A su vez, los niños con las notas más bajas en estos criterios fueron quienes, de adultos, mostraron más problemas respiratorios, enfermedades venéreas, exceso de peso, tasas elevadas de colesterol e hipertensión arterial, según la psicóloga Terrie Moffitt, de la Universidad Duke, una de las principales autoras de esta investigación. Para Moffitt, "el autocontrol es vital para evaluar el horizonte y estar preparado para lo que pudiera suceder, planificar por adelantado, llevarse bien con los demás y ser paciente, en lugar de hacer las cosas por diversión a corto plazo".

Sin embargo, a los participantes que presentaron un mayor dominio de si mismos a medida que llegaban a la etapa de adultez, les fue mejor de lo que cabría esperar en relación a los resultados registrados durante su infancia. "El autocontrol es algo que se puede enseñar", apuntan los investigadores.

Hiperactividad y Mercado

El artículo "Tiempo para la infancia" de Letra Urbana, nos señala que cada día somos testigos del malentendido y una cierta desorientación que se produce en el universo de ofertas y atenciones que los adultos, los educadores y el marketing proponen para los chicos. Sin embargo vale mantener abierta la pregunta acerca de si las expectativas que carga el niño hoy en el seno de la familia, desde el discurso de la ciencia y desde los mercados, coinciden con el tiempo de lo que hay que dejar acontecer en la infancia.

¿Qué hace el psicoanálisis por los niños hoy?" se pregunta Mirta Berkoff. "Niños y jóvenes sin la brújula de una palabra de peso ya no se identifican por sus ideales sino por lo que consumen. Objetos de marca, celulares, son casi adictivos. Hasta la bulimia y la anorexia pueden ser objetos de consumo en las páginas de Internet. Sabemos que el consumidor puede quedar consumido si se trata de las drogas. Pero también el niño puede ejercer en la familia la dictadura que ejerce el objeto de consumo en la época. El propio niño puede quedar ubicado en el lugar de amo en la familia cuando los desbrujulados son los padres. El niño ubicado como objeto no deja de ser un niño abandonado si sus padres están en posición de niños irresponsables que lo abandonan a su demanda caprichosa."

Para Berkoff, "hay que ayudar al sujeto y a sus padres a inventar una respuesta singular, a la medida de cada quien, más allá del discurso imperante, que le permita vivir una vida digna de ser vivida. Que el joven y el niño encuentren una buena articulación entre la prohibición y la autorización, para que la autoridad no caiga en desuso como mera ley del amo."

La tensión constante entre distracción y atención

En su artículo "La atencionalidad atrapada", en Letra Urbana, Alicia Fernández analiza qué esconde la llamada hiperactividad, "¿se disfraza de lo que necesita o muestra lo que no le dan?; ¿qué grito mudo y desesperado podemos leer en el exceso de movimiento de los cuerpos de nuestros niños y jóvenes?".

Para Fernández, "la tensión constante, continua y persistente entre distracción y atención es el lugar psíquico donde pueden sustentarse los espacios de enseñanza-aprendizaje. La actividad atencional permite dejar en suspenso por unos instantes ciertas demandas internas (sensaciones corporales, dolor físico o psíquico) y otras tantas externas, para situarse en una zona intermedia de creación. Es allí donde surge la capacidad atencional, una construcción que acontece en el espacio de las relaciones sociales y bajo el régimen de la inter-subjetividad, por lo que propone: "prestar atención a la ‘hipoactividad’ pensante, lúdica, creativa y trasformadora".

Enseñanzas de una Madre Tigre

"Mucha gente se pregunta cómo los padres chinos se apañan para criar típicos niños exitosos"... Así comienza el ensayo de Amy Chua, Por qué las madres chinas son superiores, publicado en The Wall Street Journal. El mismo ha generado más de 5000 comentarios en el sitio web del periódico, incontables publicaciones en blogs y más de una nota de reconocidos sitios de noticias que invitan al debate.

Esta profesora de Derecho de la Universidad de Yale, compara los estilos de educación y crianza que padres occidentales y orientales proveen a sus hijos. Para Amy, mientras los primeros "intentan respetar la individualidad de sus pequeños, animándolos a perseguir sus sueños, apoyando sus desiciones y proveyendo un refuerzo positivo y un ambiente acogedor; como contraste, los chinos creen que la mejor manera de proteger a sus hijos es preparándolos para el futuro, permitiéndoles ver de lo que son capaces, y armándolos con habilidades, hábitos de trabajo y confianza interna que nunca nadie podrá quitarles."

Entonces, ¿qué es lo que provoca tanta polémica de los dichos de Chua? En el mismo ensayo, Amy cuenta que sus hijas nunca tuvieron permiso para...
- aisistir a una pijamada
- tener una cita de juegos
- participar en una obra escolar  
- quejarse por no participar en una obra escolar
- ver televisión o jugar juegos de video
- escoger sus propias actividades extracurriculares
- sacar una nota menor que A
- no ser estudiantes Nº 1 en cualquier materia excepto en gimnasia o drama
- tocar cualquier instrumento que no fuera piano o violín
- no tocar piano o violín

A su vez, relata una anécdota en la que, después de que Lulu, su hija de 7 años, hiciera berrinches y pataletas tras darse por vencida en la interpretación de una difícil pieza de piano, Amy la amenazó con  privarla de agua, alimento y momentos para ir al baño hasta que lograra su objetivo. Tras horas de insultos detrás de cada intento fallido -y hasta un enfrentamiento con su marido-, la autora pudo notar cómo su hija de a poco empezaba a lograrlo, hasta que finalmente la pieza fue interpretada. Esa noche, madre e hija durmieron abrazadas y felices.

Como era de esperarse, la prensa no dejó pasar oportunidad para publicar notas que enfocándose sobre todo en el extremismo de los métodos de Amy Chua, lograron avivar la escandalización de los lectores en foros y espacios para comentarios, haciendo que la crítica de la autora a la enseñanza occidental, quedara relegada a segundo plano. Así, por ejemplo, ABC Internacional, la describe como "una profesora de Derecho en la Law School de la Universidad de Yale, que pretende enseñar al resto del mundo cómo su método educativo, y el del resto de madres orientales, ha logrado convertir a sus hijas en pequeños genios de las matemáticas y la música"; y Dan Martín (AFP), titula su nota: Polémica por libro que propone vilipendiar a niños para educarlos mejor y escribe que "El libro de una estadounidense de origen sino-filipino que cree necesario ´vilipendiar´ a los niños para lograr mejores resultados educativos, contrariamente a lo que considera ocurre en países occidentales, ha desatado una amplia polémica en internet. En partes de su libro Himno de Batalla de una Madre Tigre, publicadas por el Wall Street Journal, la profesora de la Universidad de Yale Amy Chua afirma que, para los padres ´chinos´, la ´solución para evitar resultados insuficientes es vilipendiar, castigar y avergonzar al niño´."

Si bien no aprobamos el extremismo de los métodos de Chua, tampoco dejamos de tomar nota de su crítica al sistema de crianza de los padres occidentales que, en vez de ordenar a sus hijos que saquen buenas notas, sólo les piden que hagan lo mejor que puedan, mientras luchan con sus propios sentimientos conflictivos acerca del éxito e intentan convencerse a si mismos de que no están decepcionados por cómo sus hijos han resultado.

Como asevera la autora, no se trata de que los padres chinos no se preocupan por sus hijos, sino exactamente lo contrario. Lo sacrificarían todo por ellos. Sólo se trata de un modelo de crianza totalmente diferente. "Todo padre decente quiere hacer lo mejor por sus niños. Los chinos sólo tienen una idea radiclamente distinta de cómo hacerlo." 
De acuerdo con un artículo de semana.com, se han escuchado voces de crítica de norteamericanos de origen chino que han vivido esta realidad y argumentan algo que omite Chua. Sostienen que no todo el mundo puede ser un genio y que este régimen espartano no garantiza resultados exitosos. En muchas ocasiones, los niños cuando crecen se rebelan contra sus padres y abandonan el piano y el violín. Esto para no hablar de casos más graves, como fracasos, resentimiento y suicidio.
En Retreat of the tiger mother, publicada recientemente en The New York Times, Kate Zernike nos cuenta que, en entrevista a Amy Chua, esta última confiesa que su verdadero crimen puede haber sido haber dicho la verdad. "Siento que la gente no es tan honesta sobre sus maneras de crianza" (...) "Toma cualquier hogar con adolescentes y dime si ahí no hay gritos y conflictos".  
En las misma entrevista, la Sra. Chua contó que sus hijas han estado ansiosas por hablar a favor del libro, pero que ha estado protegiéndolas de la publicidad. Sin embargo, adelantó que las niñas finalmente tuvieron sus citas de juegos -aunque no muchas entre los 9 y 13 años, debido a las prácticas de música. Sofía, ahora de 18 años, tiene novio, contó. "Mis hijas tienen esas cosas como sea que se llamen - iPods", dijo. "Ellas tienen cuentas de iTunes."

A manera de análisis, en la nota de Letra Urbana La constitución subjetiva y los diagnósticos invalidantes, Beatriz Janin se pregunta qué lugar pueden ocupar los niños y qué proyectos les proponemos cuando en la época actual vivimos en una sociedad en la que "se idealiza el éxito fácil, la competencia, el individualismo, la imagen, en la que los mandatos son del tipo: sólo hazlo, en que hay un exceso de información, en que los ritmos son vertiginosos, en la que lo temido es la exclusión"

"Solemos lanzar a los niños a una excitación excesiva sin sostén y sin posibilidades de metabolizar a través del juego lo que les pasa. Los ubicamos como adultos antes de tiempo y les exigimos largas jornadas escolares desde épocas muy tempranas de la vida." (...) "Esto en un mundo en el que los adultos también nos sentimos muy presionados, exigidos en exceso. Así, padres y docentes suelen suponerse fracasados si los hijos o los alumnos no cumplen con aquello que la sociedad demanda."

"Esto lleva a que muchas variaciones que podrían ser transitorias, por tiempos diferentes en la adquisición de las potencialidades, se vivan como permanentes, signando a alguien para siempre. Y se supone que el rendimiento de un sujeto durante los primeros años de su vida determina su futuro, desmintiendo que todo niño, como sujeto en crecimiento, está sujeto a cambios. Desmentida que lleva a coagular un proceso, dificultando el desarrollo."



"Mucha gente se pregunta cómo los padres chinos se apañan para criar típicos niños exitosos"... Así comienza el ensayo de Amy Chua, Por qué las madres chinas son superiores, publicado en The Wall Street Journal. El mismo ha generado más de 5000 comentarios en el sitio web del periódico, incontables publicaciones en blogs y más de una nota de reconocidos sitios de noticias que invitan al debate.

Esta profesora de Derecho de la Universidad de Yale, compara los estilos de educación y crianza que padres occidentales y orientales proveen a sus hijos. Para Amy, mientras los primeros "intentan respetar la individualidad de sus pequeños, animándolos a perseguir sus sueños, apoyando sus desiciones y proveyendo un refuerzo positivo y un ambiente acogedor; como contraste, los chinos creen que la mejor manera de proteger a sus hijos es preparándolos para el futuro, permitiéndoles ver de lo que son capaces, y armándolos con habilidades, hábitos de trabajo y confianza interna que nunca nadie podrá quitarles."

Entonces, ¿qué es lo que provoca tanta polémica de los dichos de Chua? En el mismo ensayo, Amy cuenta que sus hijas nunca tuvieron permiso para...
- aisistir a una pijamada
- tener una cita de juegos
- participar en una obra escolar  
- quejarse por no participar en una obra escolar
- ver televisión o jugar juegos de video
- escoger sus propias actividades extracurriculares
- sacar una nota menor que A
- no ser estudiantes Nº 1 en cualquier materia excepto en gimnasia o drama
- tocar cualquier instrumento que no fuera piano o violín
- no tocar piano o violín

A su vez, relata una anécdota en la que, después de que Lulu, su hija de 7 años, hiciera berrinches y pataletas tras darse por vencida en la interpretación de una difícil pieza de piano, Amy la amenazó con  privarla de agua, alimento y momentos para ir al baño hasta que lograra su objetivo. Tras horas de insultos detrás de cada intento fallido -y hasta un enfrentamiento con su marido-, la autora pudo notar cómo su hija de a poco empezaba a lograrlo, hasta que finalmente la pieza fue interpretada. Esa noche, madre e hija durmieron abrazadas y felices.

Como era de esperarse, la prensa no dejó pasar oportunidad para publicar notas que enfocándose sobre todo en el extremismo de los métodos de Amy Chua, lograron avivar la escandalización de los lectores en foros y espacios para comentarios, haciendo que la crítica de la autora a la enseñanza occidental, quedara relegada a segundo plano. Así, por ejemplo, ABC Internacional, la describe como "una profesora de Derecho en la Law School de la Universidad de Yale, que pretende enseñar al resto del mundo cómo su método educativo, y el del resto de madres orientales, ha logrado convertir a sus hijas en pequeños genios de las matemáticas y la música"; y Dan Martín (AFP), titula su nota: Polémica por libro que propone vilipendiar a niños para educarlos mejor y escribe que "El libro de una estadounidense de origen sino-filipino que cree necesario ´vilipendiar´ a los niños para lograr mejores resultados educativos, contrariamente a lo que considera ocurre en países occidentales, ha desatado una amplia polémica en internet. En partes de su libro Himno de Batalla de una Madre Tigre, publicadas por el Wall Street Journal, la profesora de la Universidad de Yale Amy Chua afirma que, para los padres ´chinos´, la ´solución para evitar resultados insuficientes es vilipendiar, castigar y avergonzar al niño´."

Si bien no aprobamos el extremismo de los métodos de Chua, tampoco dejamos de tomar nota de su crítica al sistema de crianza de los padres occidentales que, en vez de ordenar a sus hijos que saquen buenas notas, sólo les piden que hagan lo mejor que puedan, mientras luchan con sus propios sentimientos conflictivos acerca del éxito e intentan convencerse a si mismos de que no están decepcionados por cómo sus hijos han resultado.

Como asevera la autora, no se trata de que los padres chinos no se preocupan por sus hijos, sino exactamente lo contrario. Lo sacrificarían todo por ellos. Sólo se trata de un modelo de crianza totalmente diferente. "Todo padre decente quiere hacer lo mejor por sus niños. Los chinos sólo tienen una idea radiclamente distinta de cómo hacerlo." 
De acuerdo con un artículo de semana.com, se han escuchado voces de crítica de norteamericanos de origen chino que han vivido esta realidad y argumentan algo que omite Chua. Sostienen que no todo el mundo puede ser un genio y que este régimen espartano no garantiza resultados exitosos. En muchas ocasiones, los niños cuando crecen se rebelan contra sus padres y abandonan el piano y el violín. Esto para no hablar de casos más graves, como fracasos, resentimiento y suicidio.
En Retreat of the tiger mother, publicada recientemente en The New York Times, Kate Zernike nos cuenta que, en entrevista a Amy Chua, esta última confiesa que su verdadero crimen puede haber sido haber dicho la verdad. "Siento que la gente no es tan honesta sobre sus maneras de crianza" (...) "Toma cualquier hogar con adolescentes y dime si ahí no hay gritos y conflictos".  
En las misma entrevista, la Sra. Chua contó que sus hijas han estado ansiosas por hablar a favor del libro, pero que ha estado protegiéndolas de la publicidad. Sin embargo, adelantó que las niñas finalmente tuvieron sus citas de juegos -aunque no muchas entre los 9 y 13 años, debido a las prácticas de música. Sofía, ahora de 18 años, tiene novio, contó. "Mis hijas tienen esas cosas como sea que se llamen - iPods", dijo. "Ellas tienen cuentas de iTunes."

A manera de análisis, en la nota de Letra Urbana La constitución subjetiva y los diagnósticos invalidantes, Beatriz Janin se pregunta qué lugar pueden ocupar los niños y qué proyectos les proponemos cuando en la época actual vivimos en una sociedad en la que "se idealiza el éxito fácil, la competencia, el individualismo, la imagen, en la que los mandatos son del tipo: sólo hazlo, en que hay un exceso de información, en que los ritmos son vertiginosos, en la que lo temido es la exclusión"

"Solemos lanzar a los niños a una excitación excesiva sin sostén y sin posibilidades de metabolizar a través del juego lo que les pasa. Los ubicamos como adultos antes de tiempo y les exigimos largas jornadas escolares desde épocas muy tempranas de la vida." (...) "Esto en un mundo en el que los adultos también nos sentimos muy presionados, exigidos en exceso. Así, padres y docentes suelen suponerse fracasados si los hijos o los alumnos no cumplen con aquello que la sociedad demanda."

"Esto lleva a que muchas variaciones que podrían ser transitorias, por tiempos diferentes en la adquisición de las potencialidades, se vivan como permanentes, signando a alguien para siempre. Y se supone que el rendimiento de un sujeto durante los primeros años de su vida determina su futuro, desmintiendo que todo niño, como sujeto en crecimiento, está sujeto a cambios. Desmentida que lleva a coagular un proceso, dificultando el desarrollo."



Nada de Nomeacuerdo - Homenaje a María Elena Walsh

La escritora Ana Guillot rinde homenaje a María Elena Walsh.Una despedida con poesía nos emociona y nos regala un recorrido por una obra perdurable.


Ahora la veo. Manuelita está llegando, lenta aunque a paso firme. Viene de Pehuajó, ya se sabe. Desde aquel novio no ha vuelto a enamorarse y encima, ahora, su tristeza es enorme. No hay pañuelo que alcance ni barniz que disimule sus ojeras, su cara arrugadísima. Usa la cinta de Jacinta, la mona, para secarse los mocos. Y, aún así, no hay manera.
Adentro, en el corazón de la cosa, están los demás: la Vaca que, de tanto estudiar, ya es médica y ayuda al Doctor del cuatrimotor a dar vacunas; Mono Liso con su Naranja a cuestas (no la deja en el piso, no vaya a ser que se le escape otra vez); los Gatos (que viajaron, obviamente, desde Tucumán); la Pájara Pinta; la Familia Polillal. Llora Osías, osito sensible si los hay; y la Reina Batata se abatata y tose como nunca (que es también una manera de llorar).
-Ahora sí que el mundo está del revés- murmura el Perro Salchicha (gordo y con sombrero de marinero). -La gente como ella no debería morir.

Seguir leyendo la nota completa en Letra Urbana
La escritora Ana Guillot rinde homenaje a María Elena Walsh.Una despedida con poesía nos emociona y nos regala un recorrido por una obra perdurable.


Ahora la veo. Manuelita está llegando, lenta aunque a paso firme. Viene de Pehuajó, ya se sabe. Desde aquel novio no ha vuelto a enamorarse y encima, ahora, su tristeza es enorme. No hay pañuelo que alcance ni barniz que disimule sus ojeras, su cara arrugadísima. Usa la cinta de Jacinta, la mona, para secarse los mocos. Y, aún así, no hay manera.
Adentro, en el corazón de la cosa, están los demás: la Vaca que, de tanto estudiar, ya es médica y ayuda al Doctor del cuatrimotor a dar vacunas; Mono Liso con su Naranja a cuestas (no la deja en el piso, no vaya a ser que se le escape otra vez); los Gatos (que viajaron, obviamente, desde Tucumán); la Pájara Pinta; la Familia Polillal. Llora Osías, osito sensible si los hay; y la Reina Batata se abatata y tose como nunca (que es también una manera de llorar).
-Ahora sí que el mundo está del revés- murmura el Perro Salchicha (gordo y con sombrero de marinero). -La gente como ella no debería morir.

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