Showing posts with label versos emiliomontemayor. Show all posts
Showing posts with label versos emiliomontemayor. Show all posts

CUANDO EL VIENTO SOPLA A TU FAVOR- ODOMERA








     Mujer, cuando el viento sopla a tu favor
     vuelan felices las tiernas golondrinas;
     y aunque su vuelo signifique un triste adiós,
     se solidariza mi recuerdo con tu herida.

     Hoy rondan las amarguras y las penas,
     en el circunloquio sagrado de tu guarida.
     Y la nostalgia te ha hecho su eterna presa
     y sueñas volar como vuelan las golondrinas.

     Caminas junto al polvo gris de los ensueños,
     y añoras cicatrizar con esperanzas tus alas rotas
     ¡Que largo se vuelven los insospechados sueños,
     cuando el dolor oculto espontáneamente brota!

     Nadie sabe de la pasividad de tu agonía,
     jamás sabrán que no has superado mi amor,
     porque disimulas una espumante alegría.
     ¡Mi vida! Cuando el viento sopla a tu favor.

     Con el tiempo me has desprendido el alma,
     y has lastimado el vestido que cubre mi corazón.
     Mas, si pierdo el control que logra la calma
     escribo un poema romántico y desahogo mi dolor.

     Sufriendo voy contando el tic tac de las horas,
     el devenir de los sufrimientos eternos que siento por ti.
     En este mismo instante a mi imaginación te asomas
     y de repente por tu amor contraído quiero morir.

     Ya vez que cuando el viento sopla a tu favor,
     y me castigan las olas truculentas del mar sin fin,
     me marcho bien lejos atado a mi imaginación,
     y a lo lejos puedo volar hacia el cielo azul junto a ti.

     La tristeza que cuelga el tiempo sobre sus riberas
     me hace culpable de tu llanto. De tu desviación.
     No obstante a ello, simplemente con que tú me quieras,
     es razón suficiente para que hablemos de amor.

                 Odomera@aol.com

Emilio Montemayor

Cuba 
derechos reservados
 








     Mujer, cuando el viento sopla a tu favor
     vuelan felices las tiernas golondrinas;
     y aunque su vuelo signifique un triste adiós,
     se solidariza mi recuerdo con tu herida.

     Hoy rondan las amarguras y las penas,
     en el circunloquio sagrado de tu guarida.
     Y la nostalgia te ha hecho su eterna presa
     y sueñas volar como vuelan las golondrinas.

     Caminas junto al polvo gris de los ensueños,
     y añoras cicatrizar con esperanzas tus alas rotas
     ¡Que largo se vuelven los insospechados sueños,
     cuando el dolor oculto espontáneamente brota!

     Nadie sabe de la pasividad de tu agonía,
     jamás sabrán que no has superado mi amor,
     porque disimulas una espumante alegría.
     ¡Mi vida! Cuando el viento sopla a tu favor.

     Con el tiempo me has desprendido el alma,
     y has lastimado el vestido que cubre mi corazón.
     Mas, si pierdo el control que logra la calma
     escribo un poema romántico y desahogo mi dolor.

     Sufriendo voy contando el tic tac de las horas,
     el devenir de los sufrimientos eternos que siento por ti.
     En este mismo instante a mi imaginación te asomas
     y de repente por tu amor contraído quiero morir.

     Ya vez que cuando el viento sopla a tu favor,
     y me castigan las olas truculentas del mar sin fin,
     me marcho bien lejos atado a mi imaginación,
     y a lo lejos puedo volar hacia el cielo azul junto a ti.

     La tristeza que cuelga el tiempo sobre sus riberas
     me hace culpable de tu llanto. De tu desviación.
     No obstante a ello, simplemente con que tú me quieras,
     es razón suficiente para que hablemos de amor.

                 Odomera@aol.com

Emilio Montemayor

Cuba 
derechos reservados
 

AMANECER DE LA CENIZA







I.
Mis ojos cuando se abren despiertan la ceniza,
conmueve toda suerte y niega las opciones,
descubriendo en la tierra un hondo paseo virgen
maestro de las máscaras, amigo de silencios
que dialogan con la tierra en últimos momentos
y prestan sus servicios deslizando el adiós.
ll.
La unidad del silencio es un hilo invisible
que avanza y me acomoda en orden a la nada;
mi muerte desnuda toda ausencia sin luces
y se torna olorosa piel de mis misterios.
Ill.
Los modos de mi muerte se besan con el polvo
y me sana el presagio de toda fractura.
Soy la impureza del juicio que me huella
y busco la sentencia para explanar lo intimo
llevando siempre a cuestas la marca del abismo...
lV.
Soy el drama desprendido de una fuerza ciega,
el calcio móvil de una realidad y gusto de robar
el sustrato de los fondos, devorar la planicie
que ofrece la partida y saludar la vida
con los estilos naturales del polvo.


Emilio Montemayor
Cuba
Odomera@aol.com





I.
Mis ojos cuando se abren despiertan la ceniza,
conmueve toda suerte y niega las opciones,
descubriendo en la tierra un hondo paseo virgen
maestro de las máscaras, amigo de silencios
que dialogan con la tierra en últimos momentos
y prestan sus servicios deslizando el adiós.
ll.
La unidad del silencio es un hilo invisible
que avanza y me acomoda en orden a la nada;
mi muerte desnuda toda ausencia sin luces
y se torna olorosa piel de mis misterios.
Ill.
Los modos de mi muerte se besan con el polvo
y me sana el presagio de toda fractura.
Soy la impureza del juicio que me huella
y busco la sentencia para explanar lo intimo
llevando siempre a cuestas la marca del abismo...
lV.
Soy el drama desprendido de una fuerza ciega,
el calcio móvil de una realidad y gusto de robar
el sustrato de los fondos, devorar la planicie
que ofrece la partida y saludar la vida
con los estilos naturales del polvo.


Emilio Montemayor
Cuba
Odomera@aol.com

AMANECER- Emilio Montemayor






Llega el amanecer
y su luz se filtra
por las breves junturas
de mi ventana;
ese amanecer que cristaliza
paisajes y rompe desde el cielo
las voluntades de su paso.
A mi lado yace la sombra
del vaso con lirio que ha dejado
y sobre nuestra cama victoriosa
donde nuestros sexos se entregaron
sin reposo y sin vergüenza reposan
las sábanas que fundió el sudor
de una sola sangre;
volcando mi tristeza en las sábanas
y abrigando mi deseo de tenerla
otra vez entre mis brazos.
Se ha alejado
de esta pequeña hoguera
que prendimos juntos
y en mi alcoba se extingue
la ardentía de sus gritos
dejando en el aire un mórbido
dolor de amor difunto
en punzante recuerdo.
Una evidencia desolada
de vacío sin fin reclama
y perdido en la espiral
de la congoja tiemblo
cada mañana como tiembla
un colegial que va a dar un examen
y tiemblo todo como si en las manos
llevara espigas y cristales.
¡Ignoro si me quiso!
Sólo sé que no se nada
sino amarla como
se ama a la rosa paridamente
fresca, y así la quiero con un orgullo
de oro que corre por mis venas.


Su imagen vuela con más tenacidad
que el giro extenuante del recuerdo
y me quedo mirando sobre el hosco
crepúsculo y naufrago el afán
siguiéndola en su viaje.
Quizás el amor sea simplemente eso:
el gesto de acercarse y después olvidar.
¡OH amada mía
cuyo nombre lejano
y melancólico mi corazón agita!


Emilio Montemayor
Odomera@aol.com








Llega el amanecer
y su luz se filtra
por las breves junturas
de mi ventana;
ese amanecer que cristaliza
paisajes y rompe desde el cielo
las voluntades de su paso.
A mi lado yace la sombra
del vaso con lirio que ha dejado
y sobre nuestra cama victoriosa
donde nuestros sexos se entregaron
sin reposo y sin vergüenza reposan
las sábanas que fundió el sudor
de una sola sangre;
volcando mi tristeza en las sábanas
y abrigando mi deseo de tenerla
otra vez entre mis brazos.
Se ha alejado
de esta pequeña hoguera
que prendimos juntos
y en mi alcoba se extingue
la ardentía de sus gritos
dejando en el aire un mórbido
dolor de amor difunto
en punzante recuerdo.
Una evidencia desolada
de vacío sin fin reclama
y perdido en la espiral
de la congoja tiemblo
cada mañana como tiembla
un colegial que va a dar un examen
y tiemblo todo como si en las manos
llevara espigas y cristales.
¡Ignoro si me quiso!
Sólo sé que no se nada
sino amarla como
se ama a la rosa paridamente
fresca, y así la quiero con un orgullo
de oro que corre por mis venas.


Su imagen vuela con más tenacidad
que el giro extenuante del recuerdo
y me quedo mirando sobre el hosco
crepúsculo y naufrago el afán
siguiéndola en su viaje.
Quizás el amor sea simplemente eso:
el gesto de acercarse y después olvidar.
¡OH amada mía
cuyo nombre lejano
y melancólico mi corazón agita!


Emilio Montemayor
Odomera@aol.com



TU Y YO






Tú y yo somos la vida
dijimos un día
alentados por las futuras horas,
hoy
somos un invisible fragmento de la nada.





Copyright©
Emilio Montemayor
Odomera@aol.com






Tú y yo somos la vida
dijimos un día
alentados por las futuras horas,
hoy
somos un invisible fragmento de la nada.





Copyright©
Emilio Montemayor
Odomera@aol.com

SIN INTENCION AUTOR EMILIO MONTEMAYOR






Sin intención
construimos la base de nuestro mundo,
¡a juegos de besos!
Sintiendo del amor sus llamas;
llamas ardientes que aún arden con fuego profundo
en la fija escisión que en silencio tu alma exclama.
Sin intención
nos alejamos abruptamente sin decirnos adiós,
quebrantando el rocío encantado de nuestro atardecer.
Sin intención
dejamos inclusa la historia de este eterno amor
que eterniza en tu océano callado con sabor a querer.
Y, aunque con intención, o, sin intención
se entregue evidentemente el armazón,
sabemos que tácticamente no se desnuda el corazón.






Copyright©
Emilio Montemayor
Odomera@aol.com
















Sin intención
construimos la base de nuestro mundo,
¡a juegos de besos!
Sintiendo del amor sus llamas;
llamas ardientes que aún arden con fuego profundo
en la fija escisión que en silencio tu alma exclama.
Sin intención
nos alejamos abruptamente sin decirnos adiós,
quebrantando el rocío encantado de nuestro atardecer.
Sin intención
dejamos inclusa la historia de este eterno amor
que eterniza en tu océano callado con sabor a querer.
Y, aunque con intención, o, sin intención
se entregue evidentemente el armazón,
sabemos que tácticamente no se desnuda el corazón.






Copyright©
Emilio Montemayor
Odomera@aol.com