"La Gioconda desnuda"
de Barthel Bruyn, siglo XVI
de Barthel Bruyn, siglo XVI
Siempre te pinté desnuda
en el lienzo de mis silencios
salpicado de rostros y luces
yo hice tu sonrisa escéptica
como lluvia íntima sobre campo roturado
la innombrada luz de tu cuerpo
el alba rotunda de tus pechos
y la aureola de tus pezones
pintor soberbio
ignoré la ciudad ardiente y sus horrores
desafiando a los involucrados
en la felonía de mi muerte
y en esta circuncidada hora final
naufrago en tus paisajes
de silencios encadenados
jugándome la última esperanza ante el cuadro:
que a la desarmonía doliente de mis huesos
le sobrevivan el polvo
y los silencios del lienzo,
el alba de tus senos
y la innombrada luz sobre ellos.
en el lienzo de mis silencios
salpicado de rostros y luces
yo hice tu sonrisa escéptica
como lluvia íntima sobre campo roturado
la innombrada luz de tu cuerpo
el alba rotunda de tus pechos
y la aureola de tus pezones
pintor soberbio
ignoré la ciudad ardiente y sus horrores
desafiando a los involucrados
en la felonía de mi muerte
y en esta circuncidada hora final
naufrago en tus paisajes
de silencios encadenados
jugándome la última esperanza ante el cuadro:
que a la desarmonía doliente de mis huesos
le sobrevivan el polvo
y los silencios del lienzo,
el alba de tus senos
y la innombrada luz sobre ellos.
Raúl Tápanes Lopez
Matanzas, Cuba
"La Gioconda desnuda"
de Barthel Bruyn, siglo XVI
de Barthel Bruyn, siglo XVI
Siempre te pinté desnuda
en el lienzo de mis silencios
salpicado de rostros y luces
yo hice tu sonrisa escéptica
como lluvia íntima sobre campo roturado
la innombrada luz de tu cuerpo
el alba rotunda de tus pechos
y la aureola de tus pezones
pintor soberbio
ignoré la ciudad ardiente y sus horrores
desafiando a los involucrados
en la felonía de mi muerte
y en esta circuncidada hora final
naufrago en tus paisajes
de silencios encadenados
jugándome la última esperanza ante el cuadro:
que a la desarmonía doliente de mis huesos
le sobrevivan el polvo
y los silencios del lienzo,
el alba de tus senos
y la innombrada luz sobre ellos.
en el lienzo de mis silencios
salpicado de rostros y luces
yo hice tu sonrisa escéptica
como lluvia íntima sobre campo roturado
la innombrada luz de tu cuerpo
el alba rotunda de tus pechos
y la aureola de tus pezones
pintor soberbio
ignoré la ciudad ardiente y sus horrores
desafiando a los involucrados
en la felonía de mi muerte
y en esta circuncidada hora final
naufrago en tus paisajes
de silencios encadenados
jugándome la última esperanza ante el cuadro:
que a la desarmonía doliente de mis huesos
le sobrevivan el polvo
y los silencios del lienzo,
el alba de tus senos
y la innombrada luz sobre ellos.
Raúl Tápanes Lopez
Matanzas, Cuba
