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Encuentro en Segovia 2011

No es fácil comentar un encuentro, hacer partícipe a los demás de esa experiencia sin caer en la falsedad de interpretar personalmente algo que ha sido compartido por bastantes personas y que seguramente cada cual tiene un punto de vista diferente.

El encuentro de Segovia organizado por los amigos de Krishnamurti de Madrid en el Centro San Juan de la Cruz ubicado en La Fuencisla es un espacio entrañable donde cada año se reúnen alrededor de 60 personas en torno a las enseñanzas o filosofía de Jiddu Krishnamurti. En esta ocasión el tema elegido era “la libertad, primer y último paso”.

El monasterio está enclavado en las afueras de Segovia en un paraje rodeado de cerros donde se encuentran el curso de dos ríos y cuyas riberas está repleta de castaños, tilos, alisos, fresnos, chopos, huertas, fuentes, y unos caminos que invitan a la meditación o a ese caminar solitario donde uno puede escuchar el silencio de su alma mientras un milano rastrea desde las alturas cada centímetro de la espesa yerba de primavera. Uno es testigo de todo ello a la llegada del viernes por la tarde y se impregna de esa energía que desborda la naturaleza expresando con suma frescura que todo se está creando delante de tus ojos en cada instante.

Antes de la cena gran parte de los participantes al encuentro nos juntamos en el claustro del convento entre abrazos, besos y saludos que demuestran el gran cariño que las personas se van teniendo con los años y a la vez esa alegría encantada de conocer personas que llegan por primera vez.

Durante el encuentro pudimos participar de la proyección de dos videos de K y de grupos de diálogo formados entre 10 o 14 personas donde pudimos dialogar al respecto de la libertad.

Si bien el encuentro fue muy provechoso e interesante a mi me gustaría, sin que nadie se siente molesto por ello, hacer una reflexión ´algo diferente´ de lo que se expresó en la reunión final de clausura donde casi todos dimos las gracias y nos sentimos complacidos con la organización y con la intensidad de lo vivido.

Sin embargo también es cierto que sentí una falta de energía capaz de hacer frente a cualquier imprevisto, lo que produjo espacios superficiales que quitan seriedad y verdadero gozo al significado del encuentro. Con ello no estoy criticando a nadie, únicamente expreso el sentimiento de cierta energía dispersa que dio lugar a momentos de desconcierto, de aburrimiento, e incluso de falta de seriedad, sin desmerecer para nada la belleza y profundidad del propio encuentro.

Estos encuentros son espacios propensos para el despertar de aquellas personas que sienten acercarse a la enseñanza de K con un aire puro que hay que cuidar y alentar.

Cuando el sentido del humor se convierte en chiste, cuando el silencio surge porque se atoran las palabras, cuando no hay más remedio que ironizar, cuando lo más interesante del encuentro es la biodanza, cuando voy al encuentro a decirle a los demás lo que no saben, entonces es que ni siquiera hemos intentado comprender esa frase que la organización nos regalaba en la primera página y que expresaba: “La total negación de lo conocido es la esencia de la libertad”.

En este tipo de encuentros no debería valer todo. A veces tengo la sensación que en estos círculos Krishnamurtianos no se da una respuesta adecuada a aquellas personas que se acercan con la clara intención de convencernos de sus obsesiones. La enseñanza no tiene autoridades pero los organizadores de estos encuentros, foros, y espacios de diálogo o silencio deberíamos mostrar los límites de lo que pretendemos hacer, porque de lo contrario estaríamos creando cierta confusión y desánimo al respecto de la enseñanza.

Cuando hay cosas que son rematadamente obvias y no sabemos dar una repuesta es que algo falla en nosotros, y seguramente no somos sensibles a las consecuencias que ello trae.

A pesar de todo el encuentro de Segovia sigue siendo un espacio lleno de magia donde uno puede encontrarse consigo mismo y con los demás.

Desde mi corazón doy las gracias a los organizadores por ofrecernos esa flor tan hermosa… que deberíamos cuidar entre todos.
No es fácil comentar un encuentro, hacer partícipe a los demás de esa experiencia sin caer en la falsedad de interpretar personalmente algo que ha sido compartido por bastantes personas y que seguramente cada cual tiene un punto de vista diferente.

El encuentro de Segovia organizado por los amigos de Krishnamurti de Madrid en el Centro San Juan de la Cruz ubicado en La Fuencisla es un espacio entrañable donde cada año se reúnen alrededor de 60 personas en torno a las enseñanzas o filosofía de Jiddu Krishnamurti. En esta ocasión el tema elegido era “la libertad, primer y último paso”.

El monasterio está enclavado en las afueras de Segovia en un paraje rodeado de cerros donde se encuentran el curso de dos ríos y cuyas riberas está repleta de castaños, tilos, alisos, fresnos, chopos, huertas, fuentes, y unos caminos que invitan a la meditación o a ese caminar solitario donde uno puede escuchar el silencio de su alma mientras un milano rastrea desde las alturas cada centímetro de la espesa yerba de primavera. Uno es testigo de todo ello a la llegada del viernes por la tarde y se impregna de esa energía que desborda la naturaleza expresando con suma frescura que todo se está creando delante de tus ojos en cada instante.

Antes de la cena gran parte de los participantes al encuentro nos juntamos en el claustro del convento entre abrazos, besos y saludos que demuestran el gran cariño que las personas se van teniendo con los años y a la vez esa alegría encantada de conocer personas que llegan por primera vez.

Durante el encuentro pudimos participar de la proyección de dos videos de K y de grupos de diálogo formados entre 10 o 14 personas donde pudimos dialogar al respecto de la libertad.

Si bien el encuentro fue muy provechoso e interesante a mi me gustaría, sin que nadie se siente molesto por ello, hacer una reflexión ´algo diferente´ de lo que se expresó en la reunión final de clausura donde casi todos dimos las gracias y nos sentimos complacidos con la organización y con la intensidad de lo vivido.

Sin embargo también es cierto que sentí una falta de energía capaz de hacer frente a cualquier imprevisto, lo que produjo espacios superficiales que quitan seriedad y verdadero gozo al significado del encuentro. Con ello no estoy criticando a nadie, únicamente expreso el sentimiento de cierta energía dispersa que dio lugar a momentos de desconcierto, de aburrimiento, e incluso de falta de seriedad, sin desmerecer para nada la belleza y profundidad del propio encuentro.

Estos encuentros son espacios propensos para el despertar de aquellas personas que sienten acercarse a la enseñanza de K con un aire puro que hay que cuidar y alentar.

Cuando el sentido del humor se convierte en chiste, cuando el silencio surge porque se atoran las palabras, cuando no hay más remedio que ironizar, cuando lo más interesante del encuentro es la biodanza, cuando voy al encuentro a decirle a los demás lo que no saben, entonces es que ni siquiera hemos intentado comprender esa frase que la organización nos regalaba en la primera página y que expresaba: “La total negación de lo conocido es la esencia de la libertad”.

En este tipo de encuentros no debería valer todo. A veces tengo la sensación que en estos círculos Krishnamurtianos no se da una respuesta adecuada a aquellas personas que se acercan con la clara intención de convencernos de sus obsesiones. La enseñanza no tiene autoridades pero los organizadores de estos encuentros, foros, y espacios de diálogo o silencio deberíamos mostrar los límites de lo que pretendemos hacer, porque de lo contrario estaríamos creando cierta confusión y desánimo al respecto de la enseñanza.

Cuando hay cosas que son rematadamente obvias y no sabemos dar una repuesta es que algo falla en nosotros, y seguramente no somos sensibles a las consecuencias que ello trae.

A pesar de todo el encuentro de Segovia sigue siendo un espacio lleno de magia donde uno puede encontrarse consigo mismo y con los demás.

Desde mi corazón doy las gracias a los organizadores por ofrecernos esa flor tan hermosa… que deberíamos cuidar entre todos.

Encuentro en Bilbao 2011

Este fin de semana pasado he estado en un encuentro entre amigos de Krishnamurti, organizado por personas de Bilbao en la Casa de Espiritualidad María Reparadora en un lugar encantador rodeado de grandes avenidas ajardinadas y un paseo marítimo lleno de frescor y hermosura.

Un encuentro, de este tipo, es un espacio libre de autoridades o gurús cuyo objetivo es dialogar y percibir al respecto de los problemas y conflictos que envuelven la vida del ser humano, de tal forma que se crea un ambiente propicio para aprender juntos, compartir juntos, pensar juntos y percibir no solo el condicionamiento humano sino aquello que está más allá de dicha limitación. Esta vida cotidiana que vivimos con el trabajo y las responsabilidades que tenemos es tan superficial que es necesario crear este tipo de encuentros, lo cual se puede hacer en cualquier lugar que posibilite de la forma más sencilla el reunirnos y dialogar.

El tema elegido para dialogar fue la relación y el conflicto, asunto que tratamos con bastante acierto pues enseguida vimos y vivenciamos como nosotros mismos somos quienes con nuestro pensamiento creamos y alimentamos el conflicto al no admitir los problemas que surgen en nuestra vida queriendo cambiarlos sin ni siquiera comprenderlos. Vimos interesante distinguir que un problema es algo que surge y que necesita ser comprendido y que un conflicto es un problema que no admitimos y que queremos cambiarlo o eliminarlo, lo cual supone un gran derroche de energía porque lo que hace es agravar el problema.

Otro asunto que surgió fue ¿qué es una investigación y si podemos hablar sin teorizar basándonos en nuestra experiencia personal?, y curiosamente nos dimos cuenta que hablar desde nuestra experiencia personal, desde nuestras opiniones o ideas, prejuicios o creencias es teorizar. Vimos que la investigación es un proceso de observación donde es necesario comprender los límites del conocimiento.

Otro aspecto que tratamos fue sobre esos recuerdos del pasado llenos de belleza o gozo que nos gustaría volver a tener y nos dimos cuenta que el deseo de volver a tenerlos es lo que impide ese gozo y belleza del vivir en el presente.

También tuvimos nuestros momentos de enfrentamiento, de ira, de emoción, cuando defendíamos nuestras ideas en contraposición a las de otros. Uno de esos momentos fue cuando pensamos que en el grupo de diálogo había personas con una mayor sabiduría que pueden ayudarnos a comprender. En ese sentido algunos expresamos que da igual escuchar una verdad o una falsedad si no somos capaces de percibir y darnos cuenta de que hay verdades falsas y falsedades con tintes de verdad.

Uno de los momentos mas bellos del diálogo fue cuando una persona mostró de una forma espontánea y transparente su dolor, y pudimos sentir que era nuestro propio dolor y el dolor de toda la humanidad que está en nuestro pasado y que no queremos ni siquiera ver. Hubo un gran silencio y la angustia atravesó nuestro corazón desnudo.

También se habló del silencio y de la necesidad de hacer momentos de silencio y mientras unos pensaban que el silencio provocado no es silencio verdadero, otros pensaban que el silencio servía para calmarnos y ponernos en una disposición mejor para el diálogo. Se habló de un silencio entre dos sonidos, entre dos pensamientos, del silencio donde surge la palabra y del silencio que es la comprensión del pensamiento.

Una de las investigaciones que más dio lugar a profundizar durante algo mas de dos horas fue sobre la relación entre el pensamiento y el cuerpo. Pudimos ver como el pensamiento está continuamente dañando el cuerpo con sus ideas, incluso con esas ideas de sanarlo a través de medicamentos y como el cuerpo a pesar de todo está continuamente sanándose. Cuestionamos que era un cuerpo libre de pensamiento y sentimos que el cuerpo no solo tiene una inteligencia ilimitada sino que trasciende más allá de la idea que tenemos de él.

Otra de las preguntas que surgieron fue ¿qué es lo que tenemos que hacer, para que estamos en esta vida, quienes somos?, y nos dimos cuenta con bastante claridad que todas esas preguntas surgen del pensamiento, son puro pensamiento en su intento de sobrevivir y que más allá del pensamiento todo cobra el verdadero sentido sin necesidad de racionalizarlo.

También dijimos que en estos encuentros, o en la vida cotidiana, no se trata de aprender algo concreto sino de descubrir lo que es aprender, de igual forma que lo importante no es mirar lo que uno quiere ver sino el mirar mismo, o escuchar lo que a uno le agrada sino el mismo escuchar.

Tuvimos la oportunidad de hablar con las monjitas y fue curioso sentir esa inteligencia y esa bondad de la que habla K.

El encuentro estuvo lleno sorpresas, de afecto, de emociones, de  profundos silencios, de risas y lágrimas, de paseos por el mar, de abrazos, de momentos de luz y de sombras.

Solo queda dar las gracias por todo ello.
Este fin de semana pasado he estado en un encuentro entre amigos de Krishnamurti, organizado por personas de Bilbao en la Casa de Espiritualidad María Reparadora en un lugar encantador rodeado de grandes avenidas ajardinadas y un paseo marítimo lleno de frescor y hermosura.

Un encuentro, de este tipo, es un espacio libre de autoridades o gurús cuyo objetivo es dialogar y percibir al respecto de los problemas y conflictos que envuelven la vida del ser humano, de tal forma que se crea un ambiente propicio para aprender juntos, compartir juntos, pensar juntos y percibir no solo el condicionamiento humano sino aquello que está más allá de dicha limitación. Esta vida cotidiana que vivimos con el trabajo y las responsabilidades que tenemos es tan superficial que es necesario crear este tipo de encuentros, lo cual se puede hacer en cualquier lugar que posibilite de la forma más sencilla el reunirnos y dialogar.

El tema elegido para dialogar fue la relación y el conflicto, asunto que tratamos con bastante acierto pues enseguida vimos y vivenciamos como nosotros mismos somos quienes con nuestro pensamiento creamos y alimentamos el conflicto al no admitir los problemas que surgen en nuestra vida queriendo cambiarlos sin ni siquiera comprenderlos. Vimos interesante distinguir que un problema es algo que surge y que necesita ser comprendido y que un conflicto es un problema que no admitimos y que queremos cambiarlo o eliminarlo, lo cual supone un gran derroche de energía porque lo que hace es agravar el problema.

Otro asunto que surgió fue ¿qué es una investigación y si podemos hablar sin teorizar basándonos en nuestra experiencia personal?, y curiosamente nos dimos cuenta que hablar desde nuestra experiencia personal, desde nuestras opiniones o ideas, prejuicios o creencias es teorizar. Vimos que la investigación es un proceso de observación donde es necesario comprender los límites del conocimiento.

Otro aspecto que tratamos fue sobre esos recuerdos del pasado llenos de belleza o gozo que nos gustaría volver a tener y nos dimos cuenta que el deseo de volver a tenerlos es lo que impide ese gozo y belleza del vivir en el presente.

También tuvimos nuestros momentos de enfrentamiento, de ira, de emoción, cuando defendíamos nuestras ideas en contraposición a las de otros. Uno de esos momentos fue cuando pensamos que en el grupo de diálogo había personas con una mayor sabiduría que pueden ayudarnos a comprender. En ese sentido algunos expresamos que da igual escuchar una verdad o una falsedad si no somos capaces de percibir y darnos cuenta de que hay verdades falsas y falsedades con tintes de verdad.

Uno de los momentos mas bellos del diálogo fue cuando una persona mostró de una forma espontánea y transparente su dolor, y pudimos sentir que era nuestro propio dolor y el dolor de toda la humanidad que está en nuestro pasado y que no queremos ni siquiera ver. Hubo un gran silencio y la angustia atravesó nuestro corazón desnudo.

También se habló del silencio y de la necesidad de hacer momentos de silencio y mientras unos pensaban que el silencio provocado no es silencio verdadero, otros pensaban que el silencio servía para calmarnos y ponernos en una disposición mejor para el diálogo. Se habló de un silencio entre dos sonidos, entre dos pensamientos, del silencio donde surge la palabra y del silencio que es la comprensión del pensamiento.

Una de las investigaciones que más dio lugar a profundizar durante algo mas de dos horas fue sobre la relación entre el pensamiento y el cuerpo. Pudimos ver como el pensamiento está continuamente dañando el cuerpo con sus ideas, incluso con esas ideas de sanarlo a través de medicamentos y como el cuerpo a pesar de todo está continuamente sanándose. Cuestionamos que era un cuerpo libre de pensamiento y sentimos que el cuerpo no solo tiene una inteligencia ilimitada sino que trasciende más allá de la idea que tenemos de él.

Otra de las preguntas que surgieron fue ¿qué es lo que tenemos que hacer, para que estamos en esta vida, quienes somos?, y nos dimos cuenta con bastante claridad que todas esas preguntas surgen del pensamiento, son puro pensamiento en su intento de sobrevivir y que más allá del pensamiento todo cobra el verdadero sentido sin necesidad de racionalizarlo.

También dijimos que en estos encuentros, o en la vida cotidiana, no se trata de aprender algo concreto sino de descubrir lo que es aprender, de igual forma que lo importante no es mirar lo que uno quiere ver sino el mirar mismo, o escuchar lo que a uno le agrada sino el mismo escuchar.

Tuvimos la oportunidad de hablar con las monjitas y fue curioso sentir esa inteligencia y esa bondad de la que habla K.

El encuentro estuvo lleno sorpresas, de afecto, de emociones, de  profundos silencios, de risas y lágrimas, de paseos por el mar, de abrazos, de momentos de luz y de sombras.

Solo queda dar las gracias por todo ello.