He estado unos días en cama con dolores de cabeza, mocos, fiebre, y he dejado que mi cuerpo se sanara a sí mismo sin mi intervención psicológica, lo cual ha mejorado mi capacidad de autocuración y además eso ha permitido aprender acerca de las causas de la enfermedad.
¿Por qué cuando nos ocurre un inconveniente como un dolor de cabeza, un poco de tos, algunos mocos, un grano en la cara, enseguida tratamos de curarlo? Quizás pensamos que si no lo atajamos de golpe vamos a empeorar y después va a ser más difícil el tratamiento para curarnos.También ocurre que estamos tan ocupados socialmente con el trabajo y otros quehaceres que cualquier enfermedad por muy pequeña que sea es para nosotros un inconveniente que no podemos permitirnos. Con lo cual tapamos el síntoma de la forma que sea, con analgésicos, antibióticos, vasodilatadores, cremas o incluso somos capaces de tapar un grano con maquillaje con tal de que no se nos vea. Por esa razón la causa de nuestra enfermedad va creciendo por dentro hasta que por fin se muestra de una forma que ya no podemos tapar.
Somos nosotros mismos con esa actitud de curarnos los que acabamos enfermando. La cultura nos ha hecho perder la confianza en nosotros mismos porque ella tiene todo tipo de remedios, pero la realidad es que el verdadero remedio está en nosotros.
Mientras he estado enfermo estaba en casa de familiares y ellos, con la mejor de sus intenciones, me ofrecían todo tipo de remedios caseros y todo tipo de medicinas. Gárgaras de agua templada con limón y miel para limpiar la garganta, vivaporú y alcohol de romero para el pecho, caldo de pollo para entonarme, aspirina para el dolor de cabeza, flumil para los mocos, ibuprofeno para la inflamación de garganta, caramelos de regaliz y miel para suavizar la garganta, lizipaina para las heridas en la boca, paracetamol para la fiebre, antibiótico para acabar con todo.
Cuando estamos enfermos el cuerpo nos pide reposo, quietud y atención. Si nos diéramos la oportunidad de estar con nosotros mismos cuando estamos enfermos podríamos escuchar a la enfermedad hablarnos sobre su significado y eso es profundamente hermoso y sanador.
La verdadera salud es nuestra capacidad natural de sanarnos y la verdadera enfermedad es nuestra capacidad psicológica de lesionarnos o de enfermarnos.
He estado unos días en cama con dolores de cabeza, mocos, fiebre, y he dejado que mi cuerpo se sanara a sí mismo sin mi intervención psicológica, lo cual ha mejorado mi capacidad de autocuración y además eso ha permitido aprender acerca de las causas de la enfermedad.
¿Por qué cuando nos ocurre un inconveniente como un dolor de cabeza, un poco de tos, algunos mocos, un grano en la cara, enseguida tratamos de curarlo? Quizás pensamos que si no lo atajamos de golpe vamos a empeorar y después va a ser más difícil el tratamiento para curarnos.También ocurre que estamos tan ocupados socialmente con el trabajo y otros quehaceres que cualquier enfermedad por muy pequeña que sea es para nosotros un inconveniente que no podemos permitirnos. Con lo cual tapamos el síntoma de la forma que sea, con analgésicos, antibióticos, vasodilatadores, cremas o incluso somos capaces de tapar un grano con maquillaje con tal de que no se nos vea. Por esa razón la causa de nuestra enfermedad va creciendo por dentro hasta que por fin se muestra de una forma que ya no podemos tapar.
Somos nosotros mismos con esa actitud de curarnos los que acabamos enfermando. La cultura nos ha hecho perder la confianza en nosotros mismos porque ella tiene todo tipo de remedios, pero la realidad es que el verdadero remedio está en nosotros.
Mientras he estado enfermo estaba en casa de familiares y ellos, con la mejor de sus intenciones, me ofrecían todo tipo de remedios caseros y todo tipo de medicinas. Gárgaras de agua templada con limón y miel para limpiar la garganta, vivaporú y alcohol de romero para el pecho, caldo de pollo para entonarme, aspirina para el dolor de cabeza, flumil para los mocos, ibuprofeno para la inflamación de garganta, caramelos de regaliz y miel para suavizar la garganta, lizipaina para las heridas en la boca, paracetamol para la fiebre, antibiótico para acabar con todo.
Cuando estamos enfermos el cuerpo nos pide reposo, quietud y atención. Si nos diéramos la oportunidad de estar con nosotros mismos cuando estamos enfermos podríamos escuchar a la enfermedad hablarnos sobre su significado y eso es profundamente hermoso y sanador.
La verdadera salud es nuestra capacidad natural de sanarnos y la verdadera enfermedad es nuestra capacidad psicológica de lesionarnos o de enfermarnos.