TERRA DO GARGALO




Roberto Verino no sólo es un diseñador de moda, sino un diseñador de vinos como éste "diferente" vino mediterráneo, equilibrado, sabroso y en nariz con olor a frutas rojas y juventud, siendo en boca carnoso, amplio, largo y sereno y de extraordinaria relación calidad/precio llamado TERRA DO GARGALO joven 2006 que lo podéis encontrar a poco más de siete euros. Se debe a Roberto mucha de la recuperación de una zona de Ourense llamada Verín donde se consiguió hace ya algunos años la denominación de origen Monterrei, las cepas de uvas de la zona, tempranillo, mecía y godella han demostrado su potencia y calidad en éstos vinos que son dignos de los mejores paladares. Muchos creían que Verino era como Armani o Versace, un diseñador de moda italiano, pues como véis muchos estábais equivocados.

Rescato un artículo de Roberto Verino llamado "Diseñar un vino"


"Conforme pasan los días descubro, no sin una cierta admiración, los crecientes vínculos entre mi actividad de diseñador de moda y mi afición al mundo del vino. Cuando digo que me gusta el vino, no solo quiero decir que me encanta beberlo, sino que también que me admira el complejo proceso por el que se obtiene y la infinita información que aloja la etiqueta "cultura de moda". En ambos mundos, en la moda y en la enología, es inevitable la sensibilidad-cúanto más mejor me atrevo a decir-, en ambos es necesario el conocimiento y en ambos, en fin, es imprescindible una cierta dosis de creatividad, pero teniendo siempre presente que toda libertad creativa está obligada a respetar los casi sagrados dictámenes del mercado. No puedes equivocarte en la definición del producto, ni en su precio, ni en esa información añadida que rebela, casi secretamente, el nombre o la etiqueta de ambos productos.¡Ay de aquéllos ingenuos que intentan exagerar con la pompa y la circunstancia de una botella o una etiqueta la calidad no correspondida encerrada en su interior!o de aquéllos, tan seguros de la calidad de su vino, que caen en la tentación de negarle una bella botella, una elegante etiqueta o una cuidada distribución, pensando que todavía rigen los tiempos que proclamaban que "el buen paño en arca cerrada se vende".

En ambas especialidades se te exige un inmenso respeto por el trabajo que hacen los demás, sobre todo si produce excelentes frutos. Para mí, hacer vino es casi exactamente igual que hacer moda. Necesito saber, indistintamente, con que elementos cuento y, bajo el no menos sagrado referente de la palabra calidad, buscar un resultado feliz. Una solución precisa que ha de ser el resultado de dos obligaciones morales: la primera , aquella que obliga al producto a tender a la perfección-al menos a aquella que está razonablemente a su alcance-. La segunda, aquella que nos recuerda que el producto debe cuidar escrupulosamente su relación calidad/precio. Claro que es extraordinario hacer un vino español maravilloso por 100 €, pero ese prodigio roza el título de milagro cuando logras que una calidad muy aproximada sólo cueste 18 €. Espero haber explicado en pocas líneas lo que siento frente a la palabra vino, si aún fuese más conciso, todas ellas se reducirían a una sola: emoción.

No dejéis de visitar su atractiva web: http://www.robertoverino.com

No querría terminar sin un pequeño fragmento del libro de Eduardo Galeano llamado "Espejos", se denomina

Breve historia del vino


Dudas razonables nos impiden saber si Adán fue tentado por una manzana o por una uva.

Si sabemos en cambio, que hubo vino en éste mundo desde la Edad de Piedra, cuando las uvas ya fermentaban sin ayuda de nadie.

Antiguos cánticos chinos recetaban el vino para aliviar las dolencias de los tristes.

Los egipcios creían que el dios Horus tenía un ojo de sol y otro de luna, y el ojo de luna lloraba lágrimas de vino, que los vivos bebían para dormirse y los muertos para despertarse.

Una vid era el emblema del poder de Ciro, rey de los persas, y el vino regaba las fiestas de los griegos y de los romanos.

Para celebrar el amor humano, Jesús convirtió en vino el agua de seis tinajas. Fue su primer milagro.


;0)


Roberto Verino no sólo es un diseñador de moda, sino un diseñador de vinos como éste "diferente" vino mediterráneo, equilibrado, sabroso y en nariz con olor a frutas rojas y juventud, siendo en boca carnoso, amplio, largo y sereno y de extraordinaria relación calidad/precio llamado TERRA DO GARGALO joven 2006 que lo podéis encontrar a poco más de siete euros. Se debe a Roberto mucha de la recuperación de una zona de Ourense llamada Verín donde se consiguió hace ya algunos años la denominación de origen Monterrei, las cepas de uvas de la zona, tempranillo, mecía y godella han demostrado su potencia y calidad en éstos vinos que son dignos de los mejores paladares. Muchos creían que Verino era como Armani o Versace, un diseñador de moda italiano, pues como véis muchos estábais equivocados.

Rescato un artículo de Roberto Verino llamado "Diseñar un vino"


"Conforme pasan los días descubro, no sin una cierta admiración, los crecientes vínculos entre mi actividad de diseñador de moda y mi afición al mundo del vino. Cuando digo que me gusta el vino, no solo quiero decir que me encanta beberlo, sino que también que me admira el complejo proceso por el que se obtiene y la infinita información que aloja la etiqueta "cultura de moda". En ambos mundos, en la moda y en la enología, es inevitable la sensibilidad-cúanto más mejor me atrevo a decir-, en ambos es necesario el conocimiento y en ambos, en fin, es imprescindible una cierta dosis de creatividad, pero teniendo siempre presente que toda libertad creativa está obligada a respetar los casi sagrados dictámenes del mercado. No puedes equivocarte en la definición del producto, ni en su precio, ni en esa información añadida que rebela, casi secretamente, el nombre o la etiqueta de ambos productos.¡Ay de aquéllos ingenuos que intentan exagerar con la pompa y la circunstancia de una botella o una etiqueta la calidad no correspondida encerrada en su interior!o de aquéllos, tan seguros de la calidad de su vino, que caen en la tentación de negarle una bella botella, una elegante etiqueta o una cuidada distribución, pensando que todavía rigen los tiempos que proclamaban que "el buen paño en arca cerrada se vende".

En ambas especialidades se te exige un inmenso respeto por el trabajo que hacen los demás, sobre todo si produce excelentes frutos. Para mí, hacer vino es casi exactamente igual que hacer moda. Necesito saber, indistintamente, con que elementos cuento y, bajo el no menos sagrado referente de la palabra calidad, buscar un resultado feliz. Una solución precisa que ha de ser el resultado de dos obligaciones morales: la primera , aquella que obliga al producto a tender a la perfección-al menos a aquella que está razonablemente a su alcance-. La segunda, aquella que nos recuerda que el producto debe cuidar escrupulosamente su relación calidad/precio. Claro que es extraordinario hacer un vino español maravilloso por 100 €, pero ese prodigio roza el título de milagro cuando logras que una calidad muy aproximada sólo cueste 18 €. Espero haber explicado en pocas líneas lo que siento frente a la palabra vino, si aún fuese más conciso, todas ellas se reducirían a una sola: emoción.

No dejéis de visitar su atractiva web: http://www.robertoverino.com

No querría terminar sin un pequeño fragmento del libro de Eduardo Galeano llamado "Espejos", se denomina

Breve historia del vino


Dudas razonables nos impiden saber si Adán fue tentado por una manzana o por una uva.

Si sabemos en cambio, que hubo vino en éste mundo desde la Edad de Piedra, cuando las uvas ya fermentaban sin ayuda de nadie.

Antiguos cánticos chinos recetaban el vino para aliviar las dolencias de los tristes.

Los egipcios creían que el dios Horus tenía un ojo de sol y otro de luna, y el ojo de luna lloraba lágrimas de vino, que los vivos bebían para dormirse y los muertos para despertarse.

Una vid era el emblema del poder de Ciro, rey de los persas, y el vino regaba las fiestas de los griegos y de los romanos.

Para celebrar el amor humano, Jesús convirtió en vino el agua de seis tinajas. Fue su primer milagro.


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