

"... Recostado en la baranda del puente contemplé el conocido panorama de Londres. Llovía a cántaros, hacía un viento furioso y las ráfagas proyectaban el agua en el suelo, sobre los impermeables, sobre la estructura de hierro. El Támesis bajaba turbio, amarillento, impetuoso. Río abajo, inmersas en la niebla, se veían las formas de la gran ciudad. A veces el viento rompía la atmósfera baja, se llevaba la niebla y aparecía la cúpula de San Pablo, de color de chocolate oscuro, sobre un fondo de luz lívida, agria, vítrea. Las dos luces del crepúsculo chorreaban. Las puntas de alguna iglesia aparecían y desaparecían entre la niebla. Sobre la orilla, la masa enorme del Parlamento, tocado en algún ventanal por una luz espesa, parecía un buque fantasmal. La corriente, densa y tosca, se llevaba las barcazas como si fueran cáscaras de nuez. Bajo el cielo cubierto y dramático los elementos parecían desencadenados.
Recostado en el puente, a aquella hora, la mirada se hacía vaga y se deslumbraba. Facilmente se abstrae uno de las formas humana, de los históricos y magníficos edificios de los alrededores, de la brutal propaganda luminosa y del tráfago del puente, procesión de omnibus pintados de rojo, objetos que parecen de algún cuadro de revista de gran music hall. Facilmente se abstrae uno-decíamos-y sobre el cielo inclemente y la tierra incierta y desfavorable se tiene la ilusión de oír pasar cerca el fragor de las alas de una bandada de patos salvajes..."
Fantástico Pla, inigualable en comunicar su sensibilidad y acertada captación de la esencia eterna del espacio:0)


"... Recostado en la baranda del puente contemplé el conocido panorama de Londres. Llovía a cántaros, hacía un viento furioso y las ráfagas proyectaban el agua en el suelo, sobre los impermeables, sobre la estructura de hierro. El Támesis bajaba turbio, amarillento, impetuoso. Río abajo, inmersas en la niebla, se veían las formas de la gran ciudad. A veces el viento rompía la atmósfera baja, se llevaba la niebla y aparecía la cúpula de San Pablo, de color de chocolate oscuro, sobre un fondo de luz lívida, agria, vítrea. Las dos luces del crepúsculo chorreaban. Las puntas de alguna iglesia aparecían y desaparecían entre la niebla. Sobre la orilla, la masa enorme del Parlamento, tocado en algún ventanal por una luz espesa, parecía un buque fantasmal. La corriente, densa y tosca, se llevaba las barcazas como si fueran cáscaras de nuez. Bajo el cielo cubierto y dramático los elementos parecían desencadenados.
Recostado en el puente, a aquella hora, la mirada se hacía vaga y se deslumbraba. Facilmente se abstrae uno de las formas humana, de los históricos y magníficos edificios de los alrededores, de la brutal propaganda luminosa y del tráfago del puente, procesión de omnibus pintados de rojo, objetos que parecen de algún cuadro de revista de gran music hall. Facilmente se abstrae uno-decíamos-y sobre el cielo inclemente y la tierra incierta y desfavorable se tiene la ilusión de oír pasar cerca el fragor de las alas de una bandada de patos salvajes..."
Fantástico Pla, inigualable en comunicar su sensibilidad y acertada captación de la esencia eterna del espacio:0)