La he visto llegar a la iglesia apresurada. Sentarse junto a todos para rezar
los misterios del Rosario. Y ya en la misa, la escuché en las lecturas con
acento sentido y meditado, con buena dicción y voz pausada. Cuando
distribuían la eucaristía asomarse con unción e instalarse en su lugar,
siempre arrodillada con oraciones ascendiendo a las alturas, dónde sin
dudar, será escuchada.
Me quedé contemplando su fé y su entereza. Entonces tuve la certeza de
haber visto, la estatura espiritual de la belleza.
La he visto llegar a la iglesia apresurada. Sentarse junto a todos para rezar
los misterios del Rosario. Y ya en la misa, la escuché en las lecturas con
acento sentido y meditado, con buena dicción y voz pausada. Cuando
distribuían la eucaristía asomarse con unción e instalarse en su lugar,
siempre arrodillada con oraciones ascendiendo a las alturas, dónde sin
dudar, será escuchada.
Me quedé contemplando su fé y su entereza. Entonces tuve la certeza de
haber visto, la estatura espiritual de la belleza.