¡POBRE CORAZÓN MÍO!



¡POBRE CORAZÓN MÍO!


No se si es la debilidad de mi cuerpo lo que me hace ver fantasmas donde no los hay. O tal vez es el cansancio que se ha adueñado de mi mente. Pero me siento falta de ilusión, por los sinsabores que por parte de personas de confianza me he llevado, arrancándome trozos de corazón. ¡Pobre corazón  mío! Sí, pobre corazón que tanto ama, y que  hoy yace por los suelos del llanto, desolado, sin nadie que lo bese con el elixir de la comprensión. Las cascadas de mis ojos, abren sus puertas para aliviar la pena que me viste desde hace tiempo. Necesito centrifugar esta pena que me tiñe con los colores de la amargura y enviarla lejos, muy lejos, a donde no la vea nadie, y se desintegre entre la nada. Tanto desencanto, me mata. Me deshilacha poco a poco los hilos del Alma. Esa Alma que es serena, `pero que hoy llora desolada. Dejaré que el perfume de la calma, me adorne hoy con la pureza de los pétalos de las rosas blancas. Ese es el color que mi cuerpo pide a gritos para alejar las nubes grises de la desesperanza.


Escrito por Pili Ruiz el día 2 de Julio del 2011


^_________Pili_________^


¡POBRE CORAZÓN MÍO!


No se si es la debilidad de mi cuerpo lo que me hace ver fantasmas donde no los hay. O tal vez es el cansancio que se ha adueñado de mi mente. Pero me siento falta de ilusión, por los sinsabores que por parte de personas de confianza me he llevado, arrancándome trozos de corazón. ¡Pobre corazón  mío! Sí, pobre corazón que tanto ama, y que  hoy yace por los suelos del llanto, desolado, sin nadie que lo bese con el elixir de la comprensión. Las cascadas de mis ojos, abren sus puertas para aliviar la pena que me viste desde hace tiempo. Necesito centrifugar esta pena que me tiñe con los colores de la amargura y enviarla lejos, muy lejos, a donde no la vea nadie, y se desintegre entre la nada. Tanto desencanto, me mata. Me deshilacha poco a poco los hilos del Alma. Esa Alma que es serena, `pero que hoy llora desolada. Dejaré que el perfume de la calma, me adorne hoy con la pureza de los pétalos de las rosas blancas. Ese es el color que mi cuerpo pide a gritos para alejar las nubes grises de la desesperanza.


Escrito por Pili Ruiz el día 2 de Julio del 2011


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