EL TEATRO DE LA VIDA


EL TEATRO DE LA VIDA



El teatro de la vida abre su telón.
Soy cronista de la obra de esta tarde y presto mucha atención.
Intento no perderme ni un solo detalle, y anoto en mi cerebro todo lo que escucho, veo y observo.
Los actores, sentados en sus camerinos estudian su papel.
La huella de la tragedia en Manuel es visible.
El maquillaje la puede disimular y con las luces de los focos
no se puede apreciar. Detrás de esa sonrisa ente el espectador,
la amargura y el sinsabor,  lo carcomen por dentro y como polillas
lo van royendo lentamente.

Elisa está enamorada y es feliz, pero como buena actriz derrama lágrimas en el escenario, haciendo llorar a las románticas mujeres, de quebrados sueños.   
Algunas solteronas a las que algún don Juan les robó sus sueños y las enamoró, para llevarlas al huerto y después las menospreció.

Juan el chistoso, que se ríe de si mismo en el teatro y en la vida real, se ríe, sí, de su sombra y de las demás, como salida para no enfrentarse a sus miedos, a la dura realidad interior, que le atormenta como un inquisidor.

María la trapecista, que por donde camina va saltando y saltando como un  saltamontes, los problemas se citan con ella o ella llama a gritos a los problemas...he ahí el dilema.
Desde el palco presidencial observo a todos los personajes de la obra de teatro. Tras la risa, hay llantos internos. Tras los llantos hay risas de felicidad. Tras los chistes hay amargura y para los problemas existen los trapecios para jugar con ellos. 
En el teatro de la vida, se representa a la vida misma.



Escrito por Pili Ruiz el día 5 de Mayo del 2011


^________Pili________^

EL TEATRO DE LA VIDA



El teatro de la vida abre su telón.
Soy cronista de la obra de esta tarde y presto mucha atención.
Intento no perderme ni un solo detalle, y anoto en mi cerebro todo lo que escucho, veo y observo.
Los actores, sentados en sus camerinos estudian su papel.
La huella de la tragedia en Manuel es visible.
El maquillaje la puede disimular y con las luces de los focos
no se puede apreciar. Detrás de esa sonrisa ente el espectador,
la amargura y el sinsabor,  lo carcomen por dentro y como polillas
lo van royendo lentamente.

Elisa está enamorada y es feliz, pero como buena actriz derrama lágrimas en el escenario, haciendo llorar a las románticas mujeres, de quebrados sueños.   
Algunas solteronas a las que algún don Juan les robó sus sueños y las enamoró, para llevarlas al huerto y después las menospreció.

Juan el chistoso, que se ríe de si mismo en el teatro y en la vida real, se ríe, sí, de su sombra y de las demás, como salida para no enfrentarse a sus miedos, a la dura realidad interior, que le atormenta como un inquisidor.

María la trapecista, que por donde camina va saltando y saltando como un  saltamontes, los problemas se citan con ella o ella llama a gritos a los problemas...he ahí el dilema.
Desde el palco presidencial observo a todos los personajes de la obra de teatro. Tras la risa, hay llantos internos. Tras los llantos hay risas de felicidad. Tras los chistes hay amargura y para los problemas existen los trapecios para jugar con ellos. 
En el teatro de la vida, se representa a la vida misma.



Escrito por Pili Ruiz el día 5 de Mayo del 2011


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