El Placer

No podemos negar que hay muchos placeres en nuestra vida: el sexo, la comida, los amigos, el aprecio de los demás, la posesión de las cosas o el poder, el placer de los recuerdos y de las capacidades aprendidas, el placer de ser alguien con una casa preciosa y unos muebles cómodos, el placer de tener experiencias sensoriales en relación con los sentidos.

No sé si nos habremos parado a pensar alguna vez sobre el significado del placer. ¿Es el placer una sensación, quizás es una experiencia o más bien es una idea?

Cuando buscamos el placer vamos tras una experiencia sensorial vivida con anterioridad que nos has sido grata o satisfactoria o buscando un nuevo placer que sea graro, perdurable o pleno.

La búsqueda del placer y huir del dolor es en realidad nuestra búsqueda de la felicidad. Cuando sufrimos, por lo general, no queremos comprender ese sufrimiento sino evitarlo a toda costa y cuando no sufrimos, por lo general, tratamos de encontrar esos momentos en que uno se siente estar pasándolo bien, divirtiéndose, cómodo, seguro, unido a alguien, lejos de toda preocupación y absorto en nuestros sentidos.

También la búsqueda del placer es poder encontrar estabilidad emocional, seguridad plena en lo material y en lo psicológico, un sentimiento de amor que nos inunde, poder percibir con toda claridad y poder llegar a ser inteligentes.

Una de las maneras en que surge la búsqueda del placer es cuando nos enseñan a creer en algo beneficioso que podemos conseguir. Si nos han dicho de mil formas, bien sea por televisión o viendo y escuchando a nuestros mayores, que fumar es maravilloso, que uno se siente feliz cuando después de comer se fuma uno un puro, o cuando después de hacer el amor uno se fuma un cigarrillo en la cama, o que el fumar tranquiliza los nervios, o que fumando uno liga más, etc., entonces hacemos todo lo posible por fumar aunque en realidad tenga un sabor desagradable.

El fumar no es ningún placer y más bien es algo horroroso y molesto, aparte de ser perjudicial para la salud, pero millones de personas dirían que fumar es uno de los grandes placeres de esta vida. El fumar es un ejemplo pero podríamos poner un sinfín de ejemplos sobre el placer donde la experiencia real es igual de horrorosa, molesta y perjudicial para la salud.

¿Por qué se ha impuesto el placer de fumar a la población? Porque lo que interesa es generar beneficios económicos y no importa si con ello enfermamos al ciudadano. ¡Hay tantas cosas, actitudes, ideas, que enferman al ciudadano para que otros se beneficien!

Un ejemplo simple de lo anterios es cuando regalamos a un niño el día de Reyes Magos un sinfin de regalos. ¿Será porque le queremos al niño o será porque lo que interesa es generar beneficios sin importar el daño que ocasionamos al niño?.

Otra de las maneras en que surge la búsqueda de placer es cuando hemos pasado por una experiencia satisfactoria y la queremos repetir, es decir, vamos tras lo que sentimos en aquella ocasión. Entonces las personas o las cosas se convierten en un medio para conseguir aquella sensación pasada.

El verdadero placer es aprender, descubrir en el presente, en el ahora ¿qué es el gozo de vivir? y si es necesario de un medio o de un objeto para sentirlo o si el gozo de vivir es inherente a la propia vida y basta con ser conscientes de ello.

A la sociedad, a esta máquina infernal que todos hemos inventado, no le interesa que aprendas a gozar sin necesidad de adquirir nada, porque si eso ocurriera y las personas empezaran a ser felices por si mismos esta máquina infernal se iría al traste y quizás se transformaría en un ser vivo maravilloso.


Creemos que lo mejor que podemos hacer en esta vida es tener un momento de placer, de satisfacción, sentir un orgasmo, sentir una comida exquisita, sentirnos queridos por alguien, sentirnos capaces de algo, sentirnos seguros, en lugar de sentir un momento de paz, de quietud, de serenidad, de silencio y en definitiva de suma belleza y de amor.
No podemos negar que hay muchos placeres en nuestra vida: el sexo, la comida, los amigos, el aprecio de los demás, la posesión de las cosas o el poder, el placer de los recuerdos y de las capacidades aprendidas, el placer de ser alguien con una casa preciosa y unos muebles cómodos, el placer de tener experiencias sensoriales en relación con los sentidos.

No sé si nos habremos parado a pensar alguna vez sobre el significado del placer. ¿Es el placer una sensación, quizás es una experiencia o más bien es una idea?

Cuando buscamos el placer vamos tras una experiencia sensorial vivida con anterioridad que nos has sido grata o satisfactoria o buscando un nuevo placer que sea graro, perdurable o pleno.

La búsqueda del placer y huir del dolor es en realidad nuestra búsqueda de la felicidad. Cuando sufrimos, por lo general, no queremos comprender ese sufrimiento sino evitarlo a toda costa y cuando no sufrimos, por lo general, tratamos de encontrar esos momentos en que uno se siente estar pasándolo bien, divirtiéndose, cómodo, seguro, unido a alguien, lejos de toda preocupación y absorto en nuestros sentidos.

También la búsqueda del placer es poder encontrar estabilidad emocional, seguridad plena en lo material y en lo psicológico, un sentimiento de amor que nos inunde, poder percibir con toda claridad y poder llegar a ser inteligentes.

Una de las maneras en que surge la búsqueda del placer es cuando nos enseñan a creer en algo beneficioso que podemos conseguir. Si nos han dicho de mil formas, bien sea por televisión o viendo y escuchando a nuestros mayores, que fumar es maravilloso, que uno se siente feliz cuando después de comer se fuma uno un puro, o cuando después de hacer el amor uno se fuma un cigarrillo en la cama, o que el fumar tranquiliza los nervios, o que fumando uno liga más, etc., entonces hacemos todo lo posible por fumar aunque en realidad tenga un sabor desagradable.

El fumar no es ningún placer y más bien es algo horroroso y molesto, aparte de ser perjudicial para la salud, pero millones de personas dirían que fumar es uno de los grandes placeres de esta vida. El fumar es un ejemplo pero podríamos poner un sinfín de ejemplos sobre el placer donde la experiencia real es igual de horrorosa, molesta y perjudicial para la salud.

¿Por qué se ha impuesto el placer de fumar a la población? Porque lo que interesa es generar beneficios económicos y no importa si con ello enfermamos al ciudadano. ¡Hay tantas cosas, actitudes, ideas, que enferman al ciudadano para que otros se beneficien!

Un ejemplo simple de lo anterios es cuando regalamos a un niño el día de Reyes Magos un sinfin de regalos. ¿Será porque le queremos al niño o será porque lo que interesa es generar beneficios sin importar el daño que ocasionamos al niño?.

Otra de las maneras en que surge la búsqueda de placer es cuando hemos pasado por una experiencia satisfactoria y la queremos repetir, es decir, vamos tras lo que sentimos en aquella ocasión. Entonces las personas o las cosas se convierten en un medio para conseguir aquella sensación pasada.

El verdadero placer es aprender, descubrir en el presente, en el ahora ¿qué es el gozo de vivir? y si es necesario de un medio o de un objeto para sentirlo o si el gozo de vivir es inherente a la propia vida y basta con ser conscientes de ello.

A la sociedad, a esta máquina infernal que todos hemos inventado, no le interesa que aprendas a gozar sin necesidad de adquirir nada, porque si eso ocurriera y las personas empezaran a ser felices por si mismos esta máquina infernal se iría al traste y quizás se transformaría en un ser vivo maravilloso.


Creemos que lo mejor que podemos hacer en esta vida es tener un momento de placer, de satisfacción, sentir un orgasmo, sentir una comida exquisita, sentirnos queridos por alguien, sentirnos capaces de algo, sentirnos seguros, en lugar de sentir un momento de paz, de quietud, de serenidad, de silencio y en definitiva de suma belleza y de amor.