Leo el cuervo de Luis Alberto de Cuenca éste Viernes en el trayecto del trabajo a la casa, son no más de veinticinco minutos aspirando los aromas de una poesía irónica y de un lenguaje preciso y elegante. Los dibujos de Miguel Angel Martín sorprenden mis pupilas a cada salto de página (no solo sorprenden mis pupilas sino que también de algunas más que me rodean en el autobús). Son poemas teñidos de ambientes negros e inquietantes, me intento liberar de mi prejuicio de estar leyendo a un "monstruo" del establisment cultural español, reconozco estar ante uno de los grandes de la palabra.
Recomendable lectura.
Buen fin de semana.
Leo el cuervo de Luis Alberto de Cuenca éste Viernes en el trayecto del trabajo a la casa, son no más de veinticinco minutos aspirando los aromas de una poesía irónica y de un lenguaje preciso y elegante. Los dibujos de Miguel Angel Martín sorprenden mis pupilas a cada salto de página (no solo sorprenden mis pupilas sino que también de algunas más que me rodean en el autobús). Son poemas teñidos de ambientes negros e inquietantes, me intento liberar de mi prejuicio de estar leyendo a un "monstruo" del establisment cultural español, reconozco estar ante uno de los grandes de la palabra.
Recomendable lectura.
Buen fin de semana.
