VIDA LIGERA



VIDA LIGERA de Jordi Soler es un artículo brillante y esclarecedor de un futuro cercano cada vez más ligero y provisional; aferrarnos a nuestros viejos deseos de seguridad "para toda la vida", de almacenar sin descanso lo material que tanto espacio nos ocupa, que tanto tiempo nos hipoteca y dejar de vivir con la alegría del ser más que el querer tener sin aún tener, son cosas que no convienen en un mundo cada vez más liviano, de una existencia cada vez más leve. Eso los que lo tienen más claro son los jóvenes preparados para portar en un mínimo espacio sus sueños, sus músicas y su vida. Ahí va un fragmento (el final) del artículo del sólido que no ligero, escritor mexicano publicado hoy domingo en El País:

"Ahora que la crisis económica nos ha enseñado lo indefensos que estamos y que las nuevas tecnologías empiezan a señalarnos el camino hacia el nuevo mundo, es el momento de empezar a deshacernos del lastre mental que nos heredaron los propietarios del Medioevo, y de abrazar la vida ligera, la levedad a la que tendremos que montarnos de ahora en adelante. Las instituciones, digamos, clásicas, comienzan a hacer agua; ante el universitario lleno de posgrados, que carga el pesado bagaje que ha adquirido con años de educación tradicional, se planta el muchacho listo que con un ordenador y mucho ingenio, dos herramientas verdaderamente ligeras, consigue un éxito planetario en alguna de las parcelas del ciberespacio. La crisis ha puesto en entredicho el valor del ahorro, y el de la casa con hipoteca, dos esfuerzos en los que inviertes toda tu vida y que, como ha quedado plenamente demostrado, pueden evaporarse con la siguiente maniobra de los cuatro gordos del Cohiba. Y también ha puesto en entredicho a instituciones como la banca, que como se sabe te presta un paraguas cuando hace sol y te pide que lo devuelvas cuando empieza a llover; o el Estado, una institución incapaz de contener la crisis que no responde por sus ciudadanos que han sido víctimas de esa incapacidad; o instituciones como la Iglesia, cuyos valores son la antítesis de la vida ligera: las nuevas generaciones no creerán en Dios, porque no podrán encontrarlo en Google.

La gran enseñanza de esta crisis es que nos ha hecho conscientes de nuestra fragilidad, nos ha enseñado que las posesiones materiales y el acopio son elementos de otra época y que la idea de la casa propia en realidad es lo contrario de la vida, que es propiamente de alquiler. Ahora lo que se impone es imaginar un mundo distinto, todo ha cambiado ya y no queda más remedio: seguir el rumbo que marcan las nuevas tecnologías, vivir de alquiler para poder irse a otra ciudad o a otro país cuando sea preciso, disfrutar el dinero en lugar de guardarlo y vivir la vida en tiempo presente, vivirla hoy, porque el vivir para mañana ya es cosa del ayer."


Buen domingo
;o)


VIDA LIGERA de Jordi Soler es un artículo brillante y esclarecedor de un futuro cercano cada vez más ligero y provisional; aferrarnos a nuestros viejos deseos de seguridad "para toda la vida", de almacenar sin descanso lo material que tanto espacio nos ocupa, que tanto tiempo nos hipoteca y dejar de vivir con la alegría del ser más que el querer tener sin aún tener, son cosas que no convienen en un mundo cada vez más liviano, de una existencia cada vez más leve. Eso los que lo tienen más claro son los jóvenes preparados para portar en un mínimo espacio sus sueños, sus músicas y su vida. Ahí va un fragmento (el final) del artículo del sólido que no ligero, escritor mexicano publicado hoy domingo en El País:

"Ahora que la crisis económica nos ha enseñado lo indefensos que estamos y que las nuevas tecnologías empiezan a señalarnos el camino hacia el nuevo mundo, es el momento de empezar a deshacernos del lastre mental que nos heredaron los propietarios del Medioevo, y de abrazar la vida ligera, la levedad a la que tendremos que montarnos de ahora en adelante. Las instituciones, digamos, clásicas, comienzan a hacer agua; ante el universitario lleno de posgrados, que carga el pesado bagaje que ha adquirido con años de educación tradicional, se planta el muchacho listo que con un ordenador y mucho ingenio, dos herramientas verdaderamente ligeras, consigue un éxito planetario en alguna de las parcelas del ciberespacio. La crisis ha puesto en entredicho el valor del ahorro, y el de la casa con hipoteca, dos esfuerzos en los que inviertes toda tu vida y que, como ha quedado plenamente demostrado, pueden evaporarse con la siguiente maniobra de los cuatro gordos del Cohiba. Y también ha puesto en entredicho a instituciones como la banca, que como se sabe te presta un paraguas cuando hace sol y te pide que lo devuelvas cuando empieza a llover; o el Estado, una institución incapaz de contener la crisis que no responde por sus ciudadanos que han sido víctimas de esa incapacidad; o instituciones como la Iglesia, cuyos valores son la antítesis de la vida ligera: las nuevas generaciones no creerán en Dios, porque no podrán encontrarlo en Google.

La gran enseñanza de esta crisis es que nos ha hecho conscientes de nuestra fragilidad, nos ha enseñado que las posesiones materiales y el acopio son elementos de otra época y que la idea de la casa propia en realidad es lo contrario de la vida, que es propiamente de alquiler. Ahora lo que se impone es imaginar un mundo distinto, todo ha cambiado ya y no queda más remedio: seguir el rumbo que marcan las nuevas tecnologías, vivir de alquiler para poder irse a otra ciudad o a otro país cuando sea preciso, disfrutar el dinero en lugar de guardarlo y vivir la vida en tiempo presente, vivirla hoy, porque el vivir para mañana ya es cosa del ayer."


Buen domingo
;o)