El paradigma de la autenticidad
"Engrandécete y te humillarán. Sé verdaderamente humilde y te engrandecerán", Jesús de Nazaret
La vanidad es traicionera. Nos limita, porque nos lleva a considerarnos superiores y nos impulsa a remarcar constantemente nuestros logros. Sin embargo, esta tendencia delata nuestras carencias emocionales. La necesidad de atención, de valoración, y, a menudo de reafirmación, nos lleva a delegar en los demás nuestrobienestar emocional. Anhelamos que nos acepten tal como somos, pero no mostramos nuestro verdadero rostro por miedo al rechazo. Así, demasiado a menudo vivimos en la cárcel de lo que piensan (y dicen) las personas de nuestro entorno.
Solemos esperar que los demás llenen nuestro vacío y cumplan nuestras expectativas, pero la realidad es que tan sólo nosotros podemos llenarlas. Liberarnos de la tiranía de la vanidad pasa por conquistar nuestra propia confianza, el mejor antídoto contra ese temor que nos impide avanzar. De ahí la importancia de conocernos a nosotros mismos y aceptar lo que vamos descubriendo acerca de quiénes y cómo somos. De este modo, entraremos en contacto con una visión más objetiva de nosotros mismos, que nos permitirácuestionarnos y evolucionar, comprometiéndonos con nuestro desarrollo como personas. Si creemos en nosotros mismos y en nuestras posibilidades, dejaremos de vernos arrastrados por las opiniones ajenas. Y seremos capaces de tomar las riendas de nuestra vida, abandonando nuestro disfraz y conectando con nuestra autenticidad.
No en vano, ser auténticos significa ser íntegros. Es decir, respetar nuestros valores y principios, siendo fieles a nuestro camino más allá del "qué dirán". Trascender nuestra vanidad pasa por empezar a valorarnos por la persona que somos, no por la que creemos que deberíamos ser. Eso sí, desprenderse de la máscara de la vanidad requiere un compromiso a largo plazo. El secreto radica en aprender a conocernos, comprendernos y aceptarnos tal como somos. Sólo así podremos iniciar el cambio hacia la persona libre y auténtica que podemos llegar a ser.
VIA LAVANGUARDIA.ES
Publicado por Adriana Paoletta
Y a la red Social espiritual de los amigos del blog, compuesta por300 amigos y 60 blogs y ning de amigos,vení y unite Meditaciones en el Mar Rojo grou-ps
"Antes de vestir tu cuerpo de blanco, ilumina tu alma".
La armonía, el amor y la luz están donde la vida te lleve. La iluminación de tus días y los colores con que los veas dependen de vos. No lo olvides, vos y sólo vos sos el hacedor de tus sueños y tu destino.
El paradigma de la autenticidad
"Engrandécete y te humillarán. Sé verdaderamente humilde y te engrandecerán", Jesús de Nazaret
La vanidad es traicionera. Nos limita, porque nos lleva a considerarnos superiores y nos impulsa a remarcar constantemente nuestros logros. Sin embargo, esta tendencia delata nuestras carencias emocionales. La necesidad de atención, de valoración, y, a menudo de reafirmación, nos lleva a delegar en los demás nuestrobienestar emocional. Anhelamos que nos acepten tal como somos, pero no mostramos nuestro verdadero rostro por miedo al rechazo. Así, demasiado a menudo vivimos en la cárcel de lo que piensan (y dicen) las personas de nuestro entorno.
Solemos esperar que los demás llenen nuestro vacío y cumplan nuestras expectativas, pero la realidad es que tan sólo nosotros podemos llenarlas. Liberarnos de la tiranía de la vanidad pasa por conquistar nuestra propia confianza, el mejor antídoto contra ese temor que nos impide avanzar. De ahí la importancia de conocernos a nosotros mismos y aceptar lo que vamos descubriendo acerca de quiénes y cómo somos. De este modo, entraremos en contacto con una visión más objetiva de nosotros mismos, que nos permitirácuestionarnos y evolucionar, comprometiéndonos con nuestro desarrollo como personas. Si creemos en nosotros mismos y en nuestras posibilidades, dejaremos de vernos arrastrados por las opiniones ajenas. Y seremos capaces de tomar las riendas de nuestra vida, abandonando nuestro disfraz y conectando con nuestra autenticidad.
No en vano, ser auténticos significa ser íntegros. Es decir, respetar nuestros valores y principios, siendo fieles a nuestro camino más allá del "qué dirán". Trascender nuestra vanidad pasa por empezar a valorarnos por la persona que somos, no por la que creemos que deberíamos ser. Eso sí, desprenderse de la máscara de la vanidad requiere un compromiso a largo plazo. El secreto radica en aprender a conocernos, comprendernos y aceptarnos tal como somos. Sólo así podremos iniciar el cambio hacia la persona libre y auténtica que podemos llegar a ser.
VIA LAVANGUARDIA.ES
Publicado por Adriana Paoletta
Y a la red Social espiritual de los amigos del blog, compuesta por300 amigos y 60 blogs y ning de amigos,vení y unite Meditaciones en el Mar Rojo grou-ps
"Antes de vestir tu cuerpo de blanco, ilumina tu alma".
La armonía, el amor y la luz están donde la vida te lleve. La iluminación de tus días y los colores con que los veas dependen de vos. No lo olvides, vos y sólo vos sos el hacedor de tus sueños y tu destino.