ESA VOZ



ESA VOZ
Parte I


Amaneció un día gris de dolor, gritos, llantos  y desesperación. ¿Qué rondaría por su mente? ¿Qué le impulsaría a pintar y pegar en las paredes esos  tenebrosos dibujos? ¿Qué le rompería el corazón, hasta el punto de desear irse de ese modo? ¿Qué le impulsaría a tomar esa drástica decisión?
Miles de preguntas sin respuesta, rondaban por mi mente, preguntas que quedaban en el aire,
Y que el viento se lleva lejos, muy lejos, sin destino fijo, evaporándose en la soledad entre las nubes de la angustia.
Pero en sueños se comunicó conmigo y me habló...

Alejandro vagaba por los mares de la desesperación,
la inquietud se había adueñado de su cuerpo,
no encontraba serenidad en ningún lugar,
y como un alma en pena, iba de un lado para otro,
cabizbajo, con la mirada perdida, y con una idea fija en su mente, caminaba como un muerto viviente en su interior.

Le dolía la cabeza, de tanto rum rum en su mente.
¡Esa dichosa voz  lo volvía loco!
¡Esa voz que con su martilleo penetraba en su cerebro y no le dejaba vivir!
¡Sólo necesitaba un momento de silencio, uno solo!
¡Aunque  fuera un minuto!
Gritaba de desesperación una y otra vez, a solas con su lucha interna.
Necesitado de paz en su corazón y serenidad en su alma, desesperado buscaba un lugar donde evadirse y encontrar ese silencio en su cabeza.
Vagaba pero no existía lugar en la Tierra, donde esconderse de esa voz.
La solución llegó de repente una noche, y se dejó llevar  por lo que decía esa voz.

Fue a visitar a su madre y a sus hermanos, pero todos estaban ocupados con sus menesteres,
Sin escuchar el grito de ayuda que se dibujaba en sus ojos, y él se despidió de ellos sin decir nada, y se marchó.
Escribió una carta de despedida,
antes de beber la copa del adiós, ese amarga copa que le invitaba a probar del brebaje de la paz prometida, y del que temía beber, pero tenía sed del sueño de la muerte, para por fin descansar.
A solas en su cuarto, cogió una cuerda y se ahorcó
en la lámpara de la habitación.  
Y se fue de este mundo acompañado sólo por sus Ángeles
y esa voz que se lo llevó.

Escrito por Pili  Ruiz el día 15 de Marzo del 2011

Dedicado Alejandro, el hijo de mi amiga Melinda, que voló de ese modo
el 15 de Enero del 2009 

^_________Pili________^




ESA VOZ
Parte I


Amaneció un día gris de dolor, gritos, llantos  y desesperación. ¿Qué rondaría por su mente? ¿Qué le impulsaría a pintar y pegar en las paredes esos  tenebrosos dibujos? ¿Qué le rompería el corazón, hasta el punto de desear irse de ese modo? ¿Qué le impulsaría a tomar esa drástica decisión?
Miles de preguntas sin respuesta, rondaban por mi mente, preguntas que quedaban en el aire,
Y que el viento se lleva lejos, muy lejos, sin destino fijo, evaporándose en la soledad entre las nubes de la angustia.
Pero en sueños se comunicó conmigo y me habló...

Alejandro vagaba por los mares de la desesperación,
la inquietud se había adueñado de su cuerpo,
no encontraba serenidad en ningún lugar,
y como un alma en pena, iba de un lado para otro,
cabizbajo, con la mirada perdida, y con una idea fija en su mente, caminaba como un muerto viviente en su interior.

Le dolía la cabeza, de tanto rum rum en su mente.
¡Esa dichosa voz  lo volvía loco!
¡Esa voz que con su martilleo penetraba en su cerebro y no le dejaba vivir!
¡Sólo necesitaba un momento de silencio, uno solo!
¡Aunque  fuera un minuto!
Gritaba de desesperación una y otra vez, a solas con su lucha interna.
Necesitado de paz en su corazón y serenidad en su alma, desesperado buscaba un lugar donde evadirse y encontrar ese silencio en su cabeza.
Vagaba pero no existía lugar en la Tierra, donde esconderse de esa voz.
La solución llegó de repente una noche, y se dejó llevar  por lo que decía esa voz.

Fue a visitar a su madre y a sus hermanos, pero todos estaban ocupados con sus menesteres,
Sin escuchar el grito de ayuda que se dibujaba en sus ojos, y él se despidió de ellos sin decir nada, y se marchó.
Escribió una carta de despedida,
antes de beber la copa del adiós, ese amarga copa que le invitaba a probar del brebaje de la paz prometida, y del que temía beber, pero tenía sed del sueño de la muerte, para por fin descansar.
A solas en su cuarto, cogió una cuerda y se ahorcó
en la lámpara de la habitación.  
Y se fue de este mundo acompañado sólo por sus Ángeles
y esa voz que se lo llevó.

Escrito por Pili  Ruiz el día 15 de Marzo del 2011

Dedicado Alejandro, el hijo de mi amiga Melinda, que voló de ese modo
el 15 de Enero del 2009 

^_________Pili________^