EL HEROE BOHEMIO

 
EL HEROE BOHEMIO


Carlos caminaba sin rumbo por las solitarias callejuelas de los suburbios, ennegrecidas por la falta de higiene, de los orines que eran arrojados de la escupideras a la calle por las ventanas de alguna casa, sin mirar si algún caminante pasaba en ese momento por el lugar. Los prostíbulos estaban abiertos a esas altas horas de la noche, la energía que se respiraba en el ambiente, estaba enrarecida y era nauseabunda y maloliente.


Hacía días que vagabundeaba por esos caminos de Dios, sin saber a donde le llevarían sus doloridos pies. Sus ropas estaban mugrientas y apestaban del mal olor corporal, hacia un mes que el agua y el jabón, no tocaban su piel. Los jean le quedaban rabicortos, los había cogido de la basura,  ya que le robaron sus ropas. Un  viejo jersey de lana con agujeros por algunos lados y una chaqueta de poli piel que algún alma caritativa había donado a la beneficencia, donde iba a cenar alguna noche, y que las monjitas se la dieron para él. En sus pies llevaba puestas unas botas militares con grandes hebillas a los lados, y una mochila negra con adornos plateados, donde llevaba algunas pertenencias que le dejaron.

La vida de bohemio se le estaba haciendo grande, las boca de la libertad de hacer lo que quisiera, no era lo que parecía, tenía un precio demasiado caro para él, que estaba acostumbrado a la buena vida y se estaba dando cuenta de que su madre tenía razón, cuando antes de irse de casa le dijo:
       - Hijo mío, tú no sabes la suerte que tienes, esa rebeldía tuya no te conducirá a nada bueno.
 Pero estaba decidido a  vivir una vida bohemia, como su héroe, “El Bohemio”.  Un día viendo la serie de la televisión, tuvo un lapsus y tomó la decisión de ver un poco de mundo, y poder decirle a su madre, que estaba equivocada y se fue de casa, dejando a su madre llorando en la puerta de la casa, hundida en la desesperación.

Sólo hacía unos mes que se fue del hogar y ante la novedad, feliz caminaba disfrutando ante los descubriéntos que se le presentaban ante sus ojos, pero cuando el dinero se le terminó, y sólo tenía una monedas que le dieron los caritativos caminantes, comprobó, que la  libertad tiene un precio muy elevado y que la vida de bohemio no era tan bonita como imaginó, al ver alguna película en la televisión.
El héroe bohemio, se cayó de un plumazo y se estampó de bruces contra la sucia pared encendiendo las luces de la razón.  Comprendiendo que ya había visto lo necesario del mundo, y que había llegado el momento de regresar a casa, y hacía su dulce y confortable hogar se encaminó feliz, pensando  en la sonrisa de su madre.


Escrito por Pili Ruiz el día 12 de Marzo del 2011

 
EL HEROE BOHEMIO


Carlos caminaba sin rumbo por las solitarias callejuelas de los suburbios, ennegrecidas por la falta de higiene, de los orines que eran arrojados de la escupideras a la calle por las ventanas de alguna casa, sin mirar si algún caminante pasaba en ese momento por el lugar. Los prostíbulos estaban abiertos a esas altas horas de la noche, la energía que se respiraba en el ambiente, estaba enrarecida y era nauseabunda y maloliente.


Hacía días que vagabundeaba por esos caminos de Dios, sin saber a donde le llevarían sus doloridos pies. Sus ropas estaban mugrientas y apestaban del mal olor corporal, hacia un mes que el agua y el jabón, no tocaban su piel. Los jean le quedaban rabicortos, los había cogido de la basura,  ya que le robaron sus ropas. Un  viejo jersey de lana con agujeros por algunos lados y una chaqueta de poli piel que algún alma caritativa había donado a la beneficencia, donde iba a cenar alguna noche, y que las monjitas se la dieron para él. En sus pies llevaba puestas unas botas militares con grandes hebillas a los lados, y una mochila negra con adornos plateados, donde llevaba algunas pertenencias que le dejaron.

La vida de bohemio se le estaba haciendo grande, las boca de la libertad de hacer lo que quisiera, no era lo que parecía, tenía un precio demasiado caro para él, que estaba acostumbrado a la buena vida y se estaba dando cuenta de que su madre tenía razón, cuando antes de irse de casa le dijo:
       - Hijo mío, tú no sabes la suerte que tienes, esa rebeldía tuya no te conducirá a nada bueno.
 Pero estaba decidido a  vivir una vida bohemia, como su héroe, “El Bohemio”.  Un día viendo la serie de la televisión, tuvo un lapsus y tomó la decisión de ver un poco de mundo, y poder decirle a su madre, que estaba equivocada y se fue de casa, dejando a su madre llorando en la puerta de la casa, hundida en la desesperación.

Sólo hacía unos mes que se fue del hogar y ante la novedad, feliz caminaba disfrutando ante los descubriéntos que se le presentaban ante sus ojos, pero cuando el dinero se le terminó, y sólo tenía una monedas que le dieron los caritativos caminantes, comprobó, que la  libertad tiene un precio muy elevado y que la vida de bohemio no era tan bonita como imaginó, al ver alguna película en la televisión.
El héroe bohemio, se cayó de un plumazo y se estampó de bruces contra la sucia pared encendiendo las luces de la razón.  Comprendiendo que ya había visto lo necesario del mundo, y que había llegado el momento de regresar a casa, y hacía su dulce y confortable hogar se encaminó feliz, pensando  en la sonrisa de su madre.


Escrito por Pili Ruiz el día 12 de Marzo del 2011