
Curso de metafísica
lección 16 1ra parte.
DICTADO POR ALEXIIS
PUBLICADO POR MARIA ELENA SYRO P
PARA MEDITACIONES EN EL MAR ROJO
Karma y REENCARNACION
Si consideramos, a la vista de las evidencias que nos proporciona la naturaleza, que continuamente se renueva en las diferentes etapas, o ciclos del año, una y otra vez, que la vida es eterna y que vivimos, lo mismo que nos indica la naturaleza, varias etapas o "vidas", en las que evolucionamos y nos perfeccionamos.
Siendo este el principio básico que se indica en estas enseñanzas, hay que dejar bien claro que no se obliga a nadie a que "crean" que vivimos varias vidas, puesto que esta enseñanza no es sectaria y no desea imponer una forma determinada de pensamiento o creencia, sino que proponemos a la consideración de los estudiantes este importante tema para que cada cual lo piense, lo experimente, y, en virtud de sus vivencias y comprensión, lo acepte o no.
Si se acepta que la explicación más lógica y más justa para la existencia es la de la reencarnación y la Ley que la regula, la llamada "Ley del Karma", tenemos que pensar que el Karma no es un Ley de Castigo, ya que es habitual escuchar decir: "Está padeciendo un karma…" sino que la Ley del Karma es una Ley de Ajuste y Compensación por medio de la cual tomamos conciencia de aquello que está bien y de acuerdo con la Ley Cósmica, y de lo que no está bien, está en desarmonía con dicha Ley Cósmica.
De esta manera, sabiendo por medio de la justa compensación, la que se ajusta a la armonía universal, o lo que está en desarmonía, nos vamos acercando a la perfección y tomamos conciencia de la armonía universal, de las leyes que rigen el Universo, y de la Mente Creadora de Dios, cuya sabiduría concibió y creó todo lo existentes.
Dicho de otra manera: La Ley del Karma, que regula el proceso de la reencarnación, no está para retribuirnos o castigarnos, sino para que, por medio de su efecto, tomemos conciencia de la armonía de todo lo existente, en todos los planos.
LEY DE KARMA Y REENCARNACIÓN
Las Leyes de Karma y Reencarnación funcionan estrechamente ligadas y por eso vamos a verlas en conjunto.
Esta Ley del Karma que vamos a estudiar hoy, funciona bajo el Principio de "Causa y Efecto", cuyo enunciado dice: "Toda Causa Origina un Efecto, y todo Efecto es motivado por una Causa".
KARMA es una palabra que literalmente significa ACCIÓN. En Teosofía es el nombre de una teoría según la cual toda Acción desarrolla una fuerza dinámica cuyas consecuencias se recogen, bien en la actual existencia o en existencias sucesivas, o sea, bajo la "Ley de Reencarnación", que a su vez funciona bajo el Principio o "Ley del Ritmo".
Con esta teoría estamos de acuerdo los metafísicos. No creemos en ningún infierno estilo Dante, con pailas de aceite hirviente donde se fríen las almas por toda la eternidad, ni en demonios con cuernos, rabos y tenedores para pinchar a los infelices condenados cuando intentan escapar del horroroso tormento. No creemos en almas perdidas, sin oportunidad de redención, ni en castigos a perpetuidad. Creer esto es ofender a ese Ser Magnánimo, Paternal, Todo Bondad y Todo Amor, que es Dios.
Cielo, Infierno y Purgatorio los tenemos aquí mismo, están dentro de nosotros y de nosotros depende la elección. Los errores cometidos en una vida se nos da la oportunidad de corregirlos y subsanarlos en vidas siguientes. Venimos emergiendo del lodo de la creación y cada vida o encarnación que se nos concede es un privilegio y una oportunidad que se le da al alma para que siga su evolución ascendente. Hay billones de almas en espera de esta anhelada oportunidad; de ahí que ninguna Iglesia, ni ningún dirigente espiritual pueda autorizar el aborto.
Cuando el alma desencarna comparece ante la Junta o Tribunal Kármico, donde se le muestran sus errores y se le hace ver las oportunidades de ascender que desperdició, corriendo deslumbrado tras los bienes materiales. Es el peor momento que tiene que enfrentar cada alma; es allí cuando verdaderamente se desespera y llora su ceguedad y su extravío. Después, calmada y aconsejada por los miembros de este mismo Tribunal, quienes están llenos de compasión y amor, es la misma alma la que, de acuerdo con ellos, escoge el KARMA o destino que desea enfrentar en su próxima vida. De ahí las diferentes "suertes" de los seres que nacen y viven en este plano.
Eso que equivocadamente llamamos "suerte", tan desigual, aún entre hermanos nacidos de los mismos padres, educados en el mismo hogar, bajo las mismas condiciones y que con frecuencia nos parece "tan injusta", está completamente ajustada a la más estricta equidad, porque nada se nos da ni se nos quita que no merezcamos por derecho propio. Y es que las almas son independientes unas de otras, cualesquiera que sean los vínculos que las unen. Lo que cada cual sembró en una vida anterior es lo que debe recoger en la vida siguiente.
Existen KARMAS colectivos o familiares, pero en estos casos el KARMA agrupa a seres que en otras vidas actuaron conjuntamente y en una nueva vida se les cohesiona dentro de una misma familia, clan o asociación, para que juntos paguen un Karma grupal. Además del Karma individual y de los grupales o colectivos, existen Karmas Raciales, Nacionales, Mundiales y Planetarios. Lo que la humanidad hace en conjunto, conjuntamente tiene que expiarlo; lo que hace como raza o como nación, asimismo tiene que repararlos; y lo que hace particularmente, particularmente le es retribuido. El Karma Planetario viene ajustado a un Plan de Evolución Cósmica y el hombre nada puede hacer para evitar su cumplimiento.
El hombre imagina y procede creando así la CAUSA; KARMA ajusta los efectos, para restablecer el equilibrio. Todo acontecimiento ocurre como consecuencia de otro anterior pues existe estrecha relación entre lo que ha pasado y lo que pasará. Cada cual tiene lo que por sí mismo se ha ganado, en bien o en mal.
Se considera la existencia de tres clases de KARMA; el ACUMULADO, que consiste en las acciones pasadas que están pendientes de retribución, es decir, de expiación. El MADURO que ya fue considerado y sentenciado, constituyendo el destino de cada ser humano en cada una de sus vidas. Y el INCIPIENTE que consiste en las acciones que estamos sembrando ahora, cuyos frutos recogeremos en el futuro. Hay veces que los errores cometidos en una vida, se pagan durante esa misma existencia o por lo menos, parte de ellos, y otras en que no basta una, sino que se necesitan varias encarnaciones para pagar el Karma acumulado en una sola etapa de vida.
Hemos visto casos en que una persona, sin lugar a dudas, ha cometido grandes y graves errores en perjuicio de una o de muchas personas y vemos cómo se va de ese mundo sin haber, aparentemente, pagado nada. Lo entierran con flores, antorchas y dobles de campanas como suele decirse. En estos casos es que la onda de la ley del Ritmo alcanzó tal amplitud que no bastó el tiempo para que lo alcanzar la Ley de Retribución en esa oportunidad, pero indudablemente, tendrá que pagarlo en las siguientes existencias que va a vivir (Karma acumulado). Así, a un esclavizador, le corresponderá nacer esclavo y sufrir las vicisitudes de la esclavitud; a un violador de los derechos humanos, le corresponderá nacer en una situación en que sus derechos van a serle negados.
Frecuentemente se producen Karmas entre personas. Si en una vida alguien hace un mal muy grande a otra persona, y ha terminado esa encarnación sin haberlo reparado, ambas quedan ligadas por la Ley del Karma, ha quedado pendiente esa deuda y en posteriores encarnaciones, al encontrarse, el ofensor tendrá que sufrir el EFECTO de la falta cometida, y tendrá que reparar a esa otra lama el daño que antes le hubo causado. Si no lo hace, seguirá atado a la rueda de las reencarnaciones hasta que expíe su falta y la repare.
Si la otra alma ha ASCENDIDO, el alma deudora, pagará su deuda siendo objeto del mismo tratamiento que él antes dio, o se dedicará a hacer el bien, a reparar otras almas los daños que han sufrido injustamente, a aliviar y a enseñar el camino de la redención a quienes lo andan buscando. Y esta es la mejor manera.
Asimismo, existen algunas personas que llegaron a odiarse y han muerto manteniendo ese rencor dentro de su corazón. Estas seguirán reencarnando y reencontrándose hasta que lleguen a entenderse y amarse. Por eso recomendamos perdonar, perdonar y perdonar, armonizarse con todo el mundo, sentir sus corazones rebosantes de Amor Divino y derramarlo hacia todos, sin discriminaciones. Este es el único camino para obtener la Gran Paz, la Gran Felicidad, eso que llamamos Cielo, pero viviéndolo ya, ahora mismo, aquí, en la Tierra.
Por otra parte, nada que nos corresponda por derecho de conciencia nos puede ser negado, o sea, que las buenas obras, el adelanto alcanzado durante una encarnación, lo encontraremos esperándonos en la próxima, ahí lo empatamos y seguimos. A veces el Karma a pagar es corto y una vez que se ha saldado la cuenta, vemos cómo, vertiginosamente, esa persona alcanza cultura, escala posiciones, se destaca sobre la masa en alguna forma que lo sitúa en el nivel de evolución donde le correspondía nacer, el nivel que ya había alcanzado en vidas anteriores pero que, por haber violado alguna ley o DEJADO DE CUMPLIR ALGUN DEBER (y en ese caso el KARMA toma el nombre de DHARMA), acumuló KARMA, lo pagó, y recuperó el estado que le correspondía por derecho de conciencia, o sea, por evolución ya lograda anteriormente.
Así vemos como gentes, ignorantes de cómo funciona la Ley del Karma, al conocer uno de estos casos, se expresan en estos o parecidos términos: mira a ese fulano o fulana, si era un Don Nadie, yo lo conocí repartiendo periódicos y mira donde ha llegado. ¡Si no es más que un advenedizo!.
¡Advenedizo!, palabra tan mal empleada. Nadie, absolutamente nadie, pasa ni llega, sino a donde tiene que pasar y hasta donde tiene que llegar, ya sea por la Ley Kármica o en cumplimiento de una misión y en este último caso, repito, el KARMA toma el nombre de DHARMA.
El DHARMA literalmente quiere decir "lo que es obligatorio", o sea que es un Karma que entraña un deber a cumplir, un duro deber, el cual no puede el ser negarse a cumplir, so pena de mayores tribulaciones en su futuro, y en este caso no es un adeuda a pagar sino un reto, algo que hay que hacer aún en contra de nuestros más caros sentimientos.
El DHARMA es una oportunidad que se nos da para ganar méritos y acelerar nuestra anhelada ASCENSIÓN. Un caso que también puede ilustrarnos acerca de lo que es DHARMA es el de Abraham cuando se le ordenó que sacrificara su único hijo a Jehová, aquel hijo en el cual tenía puestas todas sus ilusiones, todo lo cual es simbólico, pero resulta un buen ejemplo para comprender lo que es DHARMA.
Y ¡ay! Del que se resiste tratando de evadir su deber o se niega a cumplir su KARMA - y esto va con los que piensan apelar a la puerta falsa del suicidio tratando de escapar a la Ley -, nacerán y renacerán tantas veces como sea necesario, para enfrentar la misma prueba y hasta que no logren pasarla victoriosamente no podrán librarse de ella. Al respecto dice Thomas Hamblin:
"Hay un destino que es de nuestra propia creación. Si le hacemos frente en una actitud equivoca de resistencia, nos aplasta. En cambio, si lo afrontamos en actitud correcta, nos hacemos más fuertes por efecto de la disciplina y de la experiencia y quedamos mejor preparados para asumir las responsabilidades de la vida, para vencer sus dificultades y tentaciones. Si uno hace frente a las contrariedades, pesares, desgracias y desastres de la vida con espíritu ecuánime , se forma un carácter fuerte y rico; gracias a estas experiencias se torna poderoso y estable, y capaz de ejercer una influencia auxiliadora sobre todos cuantos lo rodean". Me preguntarás: ¿Cuál es, en este caso, la actitud correcta?".
El mismo Thomas Hamblin te da la respuesta:
"¡Si estáis desesperados, recobrad el ánimo!
Hay en cada cual un Poder Interno (La Divina Presencia YO SOY) que nos puede elevar a alturas nunca soñadas. Con la ayuda de este Poder podemos realizar hasta lo aparentemente imposible.
Además del destino (o Karma) que toda acción engendra, hay, detrás de la total evolución, un plan gigantesco. Este plan admirable que todo lo abarca, desde la concepción estupenda de un Universo ilimitado hasta el más pequeño electrón, se ha desarrollado, a través de las edades, con absoluta precisión. Nada puede impedir que este plan sea llevado a la manifestación. Reúne nuestro pasado y con él teje nuestro presente, exactamente de la misma manera como está reuniendo nuestro presente para tejerlo en un destino futuro. Todo actúa, sin embargo, dentro del Gan Plan y con infinita destreza. Estamos obligados a someternos al plan (esto es destino o Karma), pero la actitud con que nos sometemos de buena voluntad, y cooperando, o a regañadientes y sufriendo, depende de nosotros (y esto es libre albedrío)".
Nuestra vida no está regida por un Ser caprichoso que primero sopla frío y después caliente o que favorece a unos y tortura a otros.
"El Ser Supremo" actúa mediante Leyes que son absolutamente justas e inmutables. Por consiguiente, todo desastre o contrariedad en esta vida es el "efecto" de ciertas "causas". Estas "causas" son nuestras propias faltas cometidas en el pasado que ponen en juego fuerzas contra las cuales el poder, el sentido y la sabiduría del hombre son impotentes. Sin embargo, siendo el Amor la Ley Fundamental del Universo, se deduce que la actuación de la "Ley de Causa y Efecto" no es vengativa. Su objeto es nuestro mayor bien; es decir, llevarnos a la unión con lo Divino y ponernos en armonía con el Infinito, por lo tanto, ascendiendo a un plano más elevado o poniéndonos en más íntima armonía y unión con lo Divino, robamos hasta al mismo Gran Destino, algo de su poder. No podemos oponernos a él pues al hacerlo luchamos contra lo Omnipotente, pero podemos ADELANTARLO al hacer voluntariamente, por propia decisión, aquello que la experiencia nos viene a enseñar.
"Se ve entonces que nuestro porvenir depende enteramente de la manera como pensamos y actuamos en esta vida".
"El porvenir está en nuestras manos. Si violamos la Ley del Amor en esta vida, nos creamos desastres y sufrimientos para el futuro, a las que tendremos que hacer frente algún día bajo la forma de un GRAN DESTINO de carácter doloroso. Por el contrario, pensando y actuando rectamente ahora, no sólo mejoraremos las condiciones de esta vida, sino que también crearemos un futuro que será más armonioso y libertador que cualquier cosa que hayamos experimentado hasta ahora.
"También es necesario observar que, aún en esta vida, algunos grandes desastres son el resultado de ciertos pensamientos tenidos y acciones cometidas durante la existencia presente. Por ejemplo: el caso de uno que en su juventud incurre en una locura que le demanda en el ocaso de la vida una retribución terrible; o del que comete contra otro hombre una mala acción, y años después alguien descarga contra él la misma mala acción. Pero el Guía del Gran Camino (Nuestro Cristo Interior) mediante su enseñanza del Poder del Amor, nos permite elevarnos por sobre las cosas bajas y vivir una vida de armonía y paz.
"Otra de las causas del Karma es que en vidas anteriores el alma ha dejado de aprender ciertas lecciones (pecados de omisión) por consiguiente, en esta vida tendrá experiencias dolorosas de tal forma que le enseñarán las lecciones necesarias. Estas lecciones sólo se aprenden si se les hace frente con la debida actitud mental. Cuando el hombre se da cuenta y admite que al vida es justa y que la causa de todas sus tribulaciones está en su interior, él, como el hijo pródigo, entra en sí mismo, y pronto emprende el viaje de retorno. Otra causa es la debilidad de carácter; la fortaleza y al voluntad pueden adquirirse gracias a las tribulaciones y dificultades a que el alma hace frente.
"La adversidad nos alcanza a todos pero si le hacemos frente de manera adecuada, hasta el fracaso puede servirnos de escalón para el éxito. En suma, a la vida hay que hacerle frente con valor y decisión, si nos acobardamos la pasaremos peor. Estamos en una trinchera y tenemos que morir de pie, disparando hasta el último cartucho; no podemos dar la espalda al enemigo, que está representado por las "fuerzas de la oscuridad". Vamos camino de la Ascensión, y no podemos estacionarnos.
KARMA - EL MUNDO DE LAS CAUSAS
Ningún esfuerzo - correcto o equivocado - realizado en la vida puede desaparecer del mundo de las causas. Toda vida es el resultado de una serie única de causas y efectos. Un tipo de enfermedad se puede manifestar en varios individuos, pero cada uno manifestará la enfermedad desde su propia serie de causas, que será única y se diferenciará en ese aspecto de todas las demás.
Todo hombre es responsable del cuerpo que tiene, y él, en cuanto que es alma, es la causa de ese cuerpo. Estructuralmente es, por así decirlo, una condensación de acciones que surgen del pasado. El hombre recoge hoy lo que había sembrado en el pasado. Más aún, el hombre es el hacedor de su propio futuro por medio de las causas iniciadas en el pasado.
Y al hablar de las acciones del pasado, no nos estamos refiriendo solamente al pasado inmediato de la última semana de glotonería - o a esta semana de abstinencia -, sino también a las causas que surgen de un pasado que se remonta a muchas vidas anteriores. Nuestros cuerpos, tanto exterior como interior, son receptáculos para la expresión de energías, tanto creativa como destructivamente. Son el producto de las leyes de causa y efecto a las que los ocultistas dan el nombre de KARMA.
Aquel que es el actor original en cualquier serie de acontecimientos tiene que soportar la mayor responsabilidad y karma, por bueno o malo que pueda ser. La naturaleza se tomará la máxima retribución por lo que se ha hecho, y gratificará y compensará de la misma manera.
El Karma NO es fatalismo. Su acción depende de nosotros. Cada hombre es su propio ejecutor, todo hombre es su propio legislador absoluto.
Es una doctrina muy antigua, conocida por todas las religiones y filosofías, pero desde el renacimiento del estudio científico en occidente se ha convertido en uno de los postulados fundamentales del moderno conocimiento coordinado. Si arroja un guijarro en un embalse , produce ondas en el agua; estas ondas se extienden hasta que impactan finalmente en la orilla que rodea el embalse; y tal como nos dice la ciencia moderna, las ondeas se convierten en vibraciones, que son llevadas hacia el exterior hasta el Infinito. Pero en cada paso de este proceso natural hay una reacción correspondiente de todas y cada una de las miríadas de partículas atómicas afectadas por la energía en expansión.
El karma no tiene nada de lo que se entiende como fatalismo, ni de lo que popularmente se conoce como "azar". Esencialmente es una doctrina de la libre Voluntad, pues naturalmente la entidad que inicia un movimiento o acción, ya sea espiritual, mental, psicológico, físico o de cualquier otro orden - es por tanto responsable de las consecuencias y efectos que de ella fluyen, y que antes o después revertirán sobre el actor o movedor primero.
La enfermedad es un proceso purificados. Por medio de ella el alma puede romper los hábitos que la han retenido durante muchas vidas. En ocasiones es por medio de la enfermedad como puede mantener el alma su asidero sobre su forma material frente a la tensión y el crecimiento rápido.
El gran "pecado", que conduce más que cualquier otro a la enfermedad, es el del egoísmo. Cuando una persona se aferra egoístamente a sus posesiones y al ego de su personalidad una vida tras otra, careciendo de la capacidad de amar a los otros, se produce el temido karma de la depresión.
El karma nos libera de nuestras ataduras con la misma seguridad que en última instancia lo hace la enfermedad.
Los pensamientos de codicia, celos y odio rara vez afectan a la víctima a quién están dirigidos, sino que regresan como un boomerang a quien los envió, produciendo la destrucción en su vida. Ese Karma, expresado como enfermedad o como una vida difícil, puede ser el resultado de sus actos en esta vida o de algo muy permanente, que aflora a la superficie una vida tras otra, hasta que el dolor y el sufrimiento son tan grandes que la personalidad castigada permite finalmente al alma abandonar esos fines y emprender la tarea del crecimiento espiritual.
La necesidad de la reencarnación acaba desapareciendo cuando quedamos sin karma. Para los que permanecen ciegos al karma y la reencarnación, la enfermedad puede ser el único medio que tiene el alma para liberarse de su brote. Por otra parte, el discípulo, al trabajar con las leyes de la naturaleza, así como las del karma, se libera de su mal y del karma heredado.
Todos somos responsables de nuestro karma, tan seguramente como que lo somos de cualquiera de nuestras deudas. Pero las consecuencias kármicas aumentas cuando somos más responsables, y nuestras responsabilidades aumentan cuando somos más espirituales. La crueldad en un animal no conlleva karma, pero en un hombre medianamente desarrollado implica una deuda kármica. Cuando alcanzamos la etapa de mayor evolución, la crueldad es casi imperdonable ya se dé en pensamiento, palabra u obra, e implica una grave deuda kármica.
Las almas jóvenes cargadas con un pesado karma, pueden tener cientos de encarnaciones, asignándose una pequeña parte de la carga a cada vida.
El buen karma se produce al soportar el sufrimiento y al mismo tiempo ser lo bastante eficaz para hacer el bien a la humanidad.
Todo un campo de hierbas puede ser superado por una sola flor que crezca en su medio, y mientras florezca y obedezca las leyes naturales, esa flor tendrá la posición de un monarca ante sus súbitos de hierbas. Pero, si se infecta, o si el monarca se vuelve corrupto, en virtud de su responsabilidad aumentada, la deuda kármica es extremadamente pesada. Entonces, la hierba más sencilla "la supera en dignidad". El mensaje es obvio. El trabajador más simple de una fábrica es mejor que su presidente corrompido.
Nuestra vida es el resultado de una serie única de causas y efectos. El pimentero no da rosas, ni el dulce jazmín se convierte en cardo. LA LEY LO RIGE TODO. Hasta el científico reconoce esto. El pone de manifiesto que la Ley gobierna el movimiento de los planetas en sus órbitas. La Ley dicta los tiempos de los eclipses, la subida de la savia por los árboles, la presión de la sangre en las venas humanas. ¿Por qué, entonces, no va a haber leyes que rijan cómo y cuándo nacemos, cómo y cuándo morimos, y el período transcurrido entre la vida y la muerte?
Para el ocultista son muy reales estas leyes que rigen el karma y la reencarnación. El discípulo sólo entiende apropiadamente los majestuosos procesos del karma cuando comprende realmente que no existe ESO QUE SE LLAMA MUERTE. Empieza a percibir entonces que la reencarnación es simplemente como abrir una puerta por la que el Ser pasa de una habitación a otra, en el lugar que habita el alma. Las acciones puestas en movimiento en una habitación primera pueden tener que esperar su solución cuando se realice la reentrada en esa habitación, en una vida específicamente elegida con ese fin.
Las leyes del karma y la reencarnación no afectan tanto a nuestra personalidad como a nuestra alma. Sentimos que estamos influidos por nuestras vida anteriores. Esto es cierto, pero las leyes del karma no se aplican tanto a la naturaleza inferior del hombre, como a su parte eterna: su alma.
El karma y la reencarnación significa justicia y amor a todo. No importa lo estrecha que sea la puerta, ni importa lo duro que sea el camino, SOMOS los dueños de nuestro destino.. , si nos consideramos como almas. Si pensamos en nosotros, sólo como individuos, entonces el camino siempre parecerá duro…, la alta montaña siempre nos parecerá que está más allá del horizonte. La vida verdadera se vuelve interesante sólo cuando es vista desde el plano del alma… cuando empezamos a controlar nuestro propio karma.

A los que todavía no concen mi otro blog, los invito a conocerlo ya 30.000 amigos lo han visitado en estos primeros 4 meses de vida, gracias a todos por estar y ser ,Helen. Meditaciones en el Mar Rojo-Imágenes.









Y a la red Social espiritual de los amigos del blog, compuesta por 330 amigos y
los 100 blogs y Nings amigos,vení y unite Meditaciones en el Mar Rojo grou-ps
"Antes de vestir tu cuerpo de blanco, ilumina tu alma".

La armonía, el amor y la luz están donde la vida te lleve. La iluminación de tus días y los colores con que los veas dependen de vos. No lo olvides, vos y sólo vos sos el hacedor de tus sueños y tu destino.

Curso de metafísica
lección 16 1ra parte.
DICTADO POR ALEXIIS
PUBLICADO POR MARIA ELENA SYRO P
PARA MEDITACIONES EN EL MAR ROJO
Karma y REENCARNACION
Si consideramos, a la vista de las evidencias que nos proporciona la naturaleza, que continuamente se renueva en las diferentes etapas, o ciclos del año, una y otra vez, que la vida es eterna y que vivimos, lo mismo que nos indica la naturaleza, varias etapas o "vidas", en las que evolucionamos y nos perfeccionamos.
Siendo este el principio básico que se indica en estas enseñanzas, hay que dejar bien claro que no se obliga a nadie a que "crean" que vivimos varias vidas, puesto que esta enseñanza no es sectaria y no desea imponer una forma determinada de pensamiento o creencia, sino que proponemos a la consideración de los estudiantes este importante tema para que cada cual lo piense, lo experimente, y, en virtud de sus vivencias y comprensión, lo acepte o no.
Si se acepta que la explicación más lógica y más justa para la existencia es la de la reencarnación y la Ley que la regula, la llamada "Ley del Karma", tenemos que pensar que el Karma no es un Ley de Castigo, ya que es habitual escuchar decir: "Está padeciendo un karma…" sino que la Ley del Karma es una Ley de Ajuste y Compensación por medio de la cual tomamos conciencia de aquello que está bien y de acuerdo con la Ley Cósmica, y de lo que no está bien, está en desarmonía con dicha Ley Cósmica.
De esta manera, sabiendo por medio de la justa compensación, la que se ajusta a la armonía universal, o lo que está en desarmonía, nos vamos acercando a la perfección y tomamos conciencia de la armonía universal, de las leyes que rigen el Universo, y de la Mente Creadora de Dios, cuya sabiduría concibió y creó todo lo existentes.
Dicho de otra manera: La Ley del Karma, que regula el proceso de la reencarnación, no está para retribuirnos o castigarnos, sino para que, por medio de su efecto, tomemos conciencia de la armonía de todo lo existente, en todos los planos.
LEY DE KARMA Y REENCARNACIÓN
Las Leyes de Karma y Reencarnación funcionan estrechamente ligadas y por eso vamos a verlas en conjunto.
Esta Ley del Karma que vamos a estudiar hoy, funciona bajo el Principio de "Causa y Efecto", cuyo enunciado dice: "Toda Causa Origina un Efecto, y todo Efecto es motivado por una Causa".
KARMA es una palabra que literalmente significa ACCIÓN. En Teosofía es el nombre de una teoría según la cual toda Acción desarrolla una fuerza dinámica cuyas consecuencias se recogen, bien en la actual existencia o en existencias sucesivas, o sea, bajo la "Ley de Reencarnación", que a su vez funciona bajo el Principio o "Ley del Ritmo".
Con esta teoría estamos de acuerdo los metafísicos. No creemos en ningún infierno estilo Dante, con pailas de aceite hirviente donde se fríen las almas por toda la eternidad, ni en demonios con cuernos, rabos y tenedores para pinchar a los infelices condenados cuando intentan escapar del horroroso tormento. No creemos en almas perdidas, sin oportunidad de redención, ni en castigos a perpetuidad. Creer esto es ofender a ese Ser Magnánimo, Paternal, Todo Bondad y Todo Amor, que es Dios.
Cielo, Infierno y Purgatorio los tenemos aquí mismo, están dentro de nosotros y de nosotros depende la elección. Los errores cometidos en una vida se nos da la oportunidad de corregirlos y subsanarlos en vidas siguientes. Venimos emergiendo del lodo de la creación y cada vida o encarnación que se nos concede es un privilegio y una oportunidad que se le da al alma para que siga su evolución ascendente. Hay billones de almas en espera de esta anhelada oportunidad; de ahí que ninguna Iglesia, ni ningún dirigente espiritual pueda autorizar el aborto.
Cuando el alma desencarna comparece ante la Junta o Tribunal Kármico, donde se le muestran sus errores y se le hace ver las oportunidades de ascender que desperdició, corriendo deslumbrado tras los bienes materiales. Es el peor momento que tiene que enfrentar cada alma; es allí cuando verdaderamente se desespera y llora su ceguedad y su extravío. Después, calmada y aconsejada por los miembros de este mismo Tribunal, quienes están llenos de compasión y amor, es la misma alma la que, de acuerdo con ellos, escoge el KARMA o destino que desea enfrentar en su próxima vida. De ahí las diferentes "suertes" de los seres que nacen y viven en este plano.
Eso que equivocadamente llamamos "suerte", tan desigual, aún entre hermanos nacidos de los mismos padres, educados en el mismo hogar, bajo las mismas condiciones y que con frecuencia nos parece "tan injusta", está completamente ajustada a la más estricta equidad, porque nada se nos da ni se nos quita que no merezcamos por derecho propio. Y es que las almas son independientes unas de otras, cualesquiera que sean los vínculos que las unen. Lo que cada cual sembró en una vida anterior es lo que debe recoger en la vida siguiente.
Existen KARMAS colectivos o familiares, pero en estos casos el KARMA agrupa a seres que en otras vidas actuaron conjuntamente y en una nueva vida se les cohesiona dentro de una misma familia, clan o asociación, para que juntos paguen un Karma grupal. Además del Karma individual y de los grupales o colectivos, existen Karmas Raciales, Nacionales, Mundiales y Planetarios. Lo que la humanidad hace en conjunto, conjuntamente tiene que expiarlo; lo que hace como raza o como nación, asimismo tiene que repararlos; y lo que hace particularmente, particularmente le es retribuido. El Karma Planetario viene ajustado a un Plan de Evolución Cósmica y el hombre nada puede hacer para evitar su cumplimiento.
El hombre imagina y procede creando así la CAUSA; KARMA ajusta los efectos, para restablecer el equilibrio. Todo acontecimiento ocurre como consecuencia de otro anterior pues existe estrecha relación entre lo que ha pasado y lo que pasará. Cada cual tiene lo que por sí mismo se ha ganado, en bien o en mal.
Se considera la existencia de tres clases de KARMA; el ACUMULADO, que consiste en las acciones pasadas que están pendientes de retribución, es decir, de expiación. El MADURO que ya fue considerado y sentenciado, constituyendo el destino de cada ser humano en cada una de sus vidas. Y el INCIPIENTE que consiste en las acciones que estamos sembrando ahora, cuyos frutos recogeremos en el futuro. Hay veces que los errores cometidos en una vida, se pagan durante esa misma existencia o por lo menos, parte de ellos, y otras en que no basta una, sino que se necesitan varias encarnaciones para pagar el Karma acumulado en una sola etapa de vida.
Hemos visto casos en que una persona, sin lugar a dudas, ha cometido grandes y graves errores en perjuicio de una o de muchas personas y vemos cómo se va de ese mundo sin haber, aparentemente, pagado nada. Lo entierran con flores, antorchas y dobles de campanas como suele decirse. En estos casos es que la onda de la ley del Ritmo alcanzó tal amplitud que no bastó el tiempo para que lo alcanzar la Ley de Retribución en esa oportunidad, pero indudablemente, tendrá que pagarlo en las siguientes existencias que va a vivir (Karma acumulado). Así, a un esclavizador, le corresponderá nacer esclavo y sufrir las vicisitudes de la esclavitud; a un violador de los derechos humanos, le corresponderá nacer en una situación en que sus derechos van a serle negados.
Frecuentemente se producen Karmas entre personas. Si en una vida alguien hace un mal muy grande a otra persona, y ha terminado esa encarnación sin haberlo reparado, ambas quedan ligadas por la Ley del Karma, ha quedado pendiente esa deuda y en posteriores encarnaciones, al encontrarse, el ofensor tendrá que sufrir el EFECTO de la falta cometida, y tendrá que reparar a esa otra lama el daño que antes le hubo causado. Si no lo hace, seguirá atado a la rueda de las reencarnaciones hasta que expíe su falta y la repare.
Si la otra alma ha ASCENDIDO, el alma deudora, pagará su deuda siendo objeto del mismo tratamiento que él antes dio, o se dedicará a hacer el bien, a reparar otras almas los daños que han sufrido injustamente, a aliviar y a enseñar el camino de la redención a quienes lo andan buscando. Y esta es la mejor manera.
Asimismo, existen algunas personas que llegaron a odiarse y han muerto manteniendo ese rencor dentro de su corazón. Estas seguirán reencarnando y reencontrándose hasta que lleguen a entenderse y amarse. Por eso recomendamos perdonar, perdonar y perdonar, armonizarse con todo el mundo, sentir sus corazones rebosantes de Amor Divino y derramarlo hacia todos, sin discriminaciones. Este es el único camino para obtener la Gran Paz, la Gran Felicidad, eso que llamamos Cielo, pero viviéndolo ya, ahora mismo, aquí, en la Tierra.
Por otra parte, nada que nos corresponda por derecho de conciencia nos puede ser negado, o sea, que las buenas obras, el adelanto alcanzado durante una encarnación, lo encontraremos esperándonos en la próxima, ahí lo empatamos y seguimos. A veces el Karma a pagar es corto y una vez que se ha saldado la cuenta, vemos cómo, vertiginosamente, esa persona alcanza cultura, escala posiciones, se destaca sobre la masa en alguna forma que lo sitúa en el nivel de evolución donde le correspondía nacer, el nivel que ya había alcanzado en vidas anteriores pero que, por haber violado alguna ley o DEJADO DE CUMPLIR ALGUN DEBER (y en ese caso el KARMA toma el nombre de DHARMA), acumuló KARMA, lo pagó, y recuperó el estado que le correspondía por derecho de conciencia, o sea, por evolución ya lograda anteriormente.
Así vemos como gentes, ignorantes de cómo funciona la Ley del Karma, al conocer uno de estos casos, se expresan en estos o parecidos términos: mira a ese fulano o fulana, si era un Don Nadie, yo lo conocí repartiendo periódicos y mira donde ha llegado. ¡Si no es más que un advenedizo!.
¡Advenedizo!, palabra tan mal empleada. Nadie, absolutamente nadie, pasa ni llega, sino a donde tiene que pasar y hasta donde tiene que llegar, ya sea por la Ley Kármica o en cumplimiento de una misión y en este último caso, repito, el KARMA toma el nombre de DHARMA.
El DHARMA literalmente quiere decir "lo que es obligatorio", o sea que es un Karma que entraña un deber a cumplir, un duro deber, el cual no puede el ser negarse a cumplir, so pena de mayores tribulaciones en su futuro, y en este caso no es un adeuda a pagar sino un reto, algo que hay que hacer aún en contra de nuestros más caros sentimientos.
El DHARMA es una oportunidad que se nos da para ganar méritos y acelerar nuestra anhelada ASCENSIÓN. Un caso que también puede ilustrarnos acerca de lo que es DHARMA es el de Abraham cuando se le ordenó que sacrificara su único hijo a Jehová, aquel hijo en el cual tenía puestas todas sus ilusiones, todo lo cual es simbólico, pero resulta un buen ejemplo para comprender lo que es DHARMA.
Y ¡ay! Del que se resiste tratando de evadir su deber o se niega a cumplir su KARMA - y esto va con los que piensan apelar a la puerta falsa del suicidio tratando de escapar a la Ley -, nacerán y renacerán tantas veces como sea necesario, para enfrentar la misma prueba y hasta que no logren pasarla victoriosamente no podrán librarse de ella. Al respecto dice Thomas Hamblin:
"Hay un destino que es de nuestra propia creación. Si le hacemos frente en una actitud equivoca de resistencia, nos aplasta. En cambio, si lo afrontamos en actitud correcta, nos hacemos más fuertes por efecto de la disciplina y de la experiencia y quedamos mejor preparados para asumir las responsabilidades de la vida, para vencer sus dificultades y tentaciones. Si uno hace frente a las contrariedades, pesares, desgracias y desastres de la vida con espíritu ecuánime , se forma un carácter fuerte y rico; gracias a estas experiencias se torna poderoso y estable, y capaz de ejercer una influencia auxiliadora sobre todos cuantos lo rodean". Me preguntarás: ¿Cuál es, en este caso, la actitud correcta?".
El mismo Thomas Hamblin te da la respuesta:
"¡Si estáis desesperados, recobrad el ánimo!
Hay en cada cual un Poder Interno (La Divina Presencia YO SOY) que nos puede elevar a alturas nunca soñadas. Con la ayuda de este Poder podemos realizar hasta lo aparentemente imposible.
Además del destino (o Karma) que toda acción engendra, hay, detrás de la total evolución, un plan gigantesco. Este plan admirable que todo lo abarca, desde la concepción estupenda de un Universo ilimitado hasta el más pequeño electrón, se ha desarrollado, a través de las edades, con absoluta precisión. Nada puede impedir que este plan sea llevado a la manifestación. Reúne nuestro pasado y con él teje nuestro presente, exactamente de la misma manera como está reuniendo nuestro presente para tejerlo en un destino futuro. Todo actúa, sin embargo, dentro del Gan Plan y con infinita destreza. Estamos obligados a someternos al plan (esto es destino o Karma), pero la actitud con que nos sometemos de buena voluntad, y cooperando, o a regañadientes y sufriendo, depende de nosotros (y esto es libre albedrío)".
Nuestra vida no está regida por un Ser caprichoso que primero sopla frío y después caliente o que favorece a unos y tortura a otros.
"El Ser Supremo" actúa mediante Leyes que son absolutamente justas e inmutables. Por consiguiente, todo desastre o contrariedad en esta vida es el "efecto" de ciertas "causas". Estas "causas" son nuestras propias faltas cometidas en el pasado que ponen en juego fuerzas contra las cuales el poder, el sentido y la sabiduría del hombre son impotentes. Sin embargo, siendo el Amor la Ley Fundamental del Universo, se deduce que la actuación de la "Ley de Causa y Efecto" no es vengativa. Su objeto es nuestro mayor bien; es decir, llevarnos a la unión con lo Divino y ponernos en armonía con el Infinito, por lo tanto, ascendiendo a un plano más elevado o poniéndonos en más íntima armonía y unión con lo Divino, robamos hasta al mismo Gran Destino, algo de su poder. No podemos oponernos a él pues al hacerlo luchamos contra lo Omnipotente, pero podemos ADELANTARLO al hacer voluntariamente, por propia decisión, aquello que la experiencia nos viene a enseñar.
"Se ve entonces que nuestro porvenir depende enteramente de la manera como pensamos y actuamos en esta vida".
"El porvenir está en nuestras manos. Si violamos la Ley del Amor en esta vida, nos creamos desastres y sufrimientos para el futuro, a las que tendremos que hacer frente algún día bajo la forma de un GRAN DESTINO de carácter doloroso. Por el contrario, pensando y actuando rectamente ahora, no sólo mejoraremos las condiciones de esta vida, sino que también crearemos un futuro que será más armonioso y libertador que cualquier cosa que hayamos experimentado hasta ahora.
"También es necesario observar que, aún en esta vida, algunos grandes desastres son el resultado de ciertos pensamientos tenidos y acciones cometidas durante la existencia presente. Por ejemplo: el caso de uno que en su juventud incurre en una locura que le demanda en el ocaso de la vida una retribución terrible; o del que comete contra otro hombre una mala acción, y años después alguien descarga contra él la misma mala acción. Pero el Guía del Gran Camino (Nuestro Cristo Interior) mediante su enseñanza del Poder del Amor, nos permite elevarnos por sobre las cosas bajas y vivir una vida de armonía y paz.
"Otra de las causas del Karma es que en vidas anteriores el alma ha dejado de aprender ciertas lecciones (pecados de omisión) por consiguiente, en esta vida tendrá experiencias dolorosas de tal forma que le enseñarán las lecciones necesarias. Estas lecciones sólo se aprenden si se les hace frente con la debida actitud mental. Cuando el hombre se da cuenta y admite que al vida es justa y que la causa de todas sus tribulaciones está en su interior, él, como el hijo pródigo, entra en sí mismo, y pronto emprende el viaje de retorno. Otra causa es la debilidad de carácter; la fortaleza y al voluntad pueden adquirirse gracias a las tribulaciones y dificultades a que el alma hace frente.
"La adversidad nos alcanza a todos pero si le hacemos frente de manera adecuada, hasta el fracaso puede servirnos de escalón para el éxito. En suma, a la vida hay que hacerle frente con valor y decisión, si nos acobardamos la pasaremos peor. Estamos en una trinchera y tenemos que morir de pie, disparando hasta el último cartucho; no podemos dar la espalda al enemigo, que está representado por las "fuerzas de la oscuridad". Vamos camino de la Ascensión, y no podemos estacionarnos.
KARMA - EL MUNDO DE LAS CAUSAS
Ningún esfuerzo - correcto o equivocado - realizado en la vida puede desaparecer del mundo de las causas. Toda vida es el resultado de una serie única de causas y efectos. Un tipo de enfermedad se puede manifestar en varios individuos, pero cada uno manifestará la enfermedad desde su propia serie de causas, que será única y se diferenciará en ese aspecto de todas las demás.
Todo hombre es responsable del cuerpo que tiene, y él, en cuanto que es alma, es la causa de ese cuerpo. Estructuralmente es, por así decirlo, una condensación de acciones que surgen del pasado. El hombre recoge hoy lo que había sembrado en el pasado. Más aún, el hombre es el hacedor de su propio futuro por medio de las causas iniciadas en el pasado.
Y al hablar de las acciones del pasado, no nos estamos refiriendo solamente al pasado inmediato de la última semana de glotonería - o a esta semana de abstinencia -, sino también a las causas que surgen de un pasado que se remonta a muchas vidas anteriores. Nuestros cuerpos, tanto exterior como interior, son receptáculos para la expresión de energías, tanto creativa como destructivamente. Son el producto de las leyes de causa y efecto a las que los ocultistas dan el nombre de KARMA.
Aquel que es el actor original en cualquier serie de acontecimientos tiene que soportar la mayor responsabilidad y karma, por bueno o malo que pueda ser. La naturaleza se tomará la máxima retribución por lo que se ha hecho, y gratificará y compensará de la misma manera.
El Karma NO es fatalismo. Su acción depende de nosotros. Cada hombre es su propio ejecutor, todo hombre es su propio legislador absoluto.
Es una doctrina muy antigua, conocida por todas las religiones y filosofías, pero desde el renacimiento del estudio científico en occidente se ha convertido en uno de los postulados fundamentales del moderno conocimiento coordinado. Si arroja un guijarro en un embalse , produce ondas en el agua; estas ondas se extienden hasta que impactan finalmente en la orilla que rodea el embalse; y tal como nos dice la ciencia moderna, las ondeas se convierten en vibraciones, que son llevadas hacia el exterior hasta el Infinito. Pero en cada paso de este proceso natural hay una reacción correspondiente de todas y cada una de las miríadas de partículas atómicas afectadas por la energía en expansión.
El karma no tiene nada de lo que se entiende como fatalismo, ni de lo que popularmente se conoce como "azar". Esencialmente es una doctrina de la libre Voluntad, pues naturalmente la entidad que inicia un movimiento o acción, ya sea espiritual, mental, psicológico, físico o de cualquier otro orden - es por tanto responsable de las consecuencias y efectos que de ella fluyen, y que antes o después revertirán sobre el actor o movedor primero.
La enfermedad es un proceso purificados. Por medio de ella el alma puede romper los hábitos que la han retenido durante muchas vidas. En ocasiones es por medio de la enfermedad como puede mantener el alma su asidero sobre su forma material frente a la tensión y el crecimiento rápido.
El gran "pecado", que conduce más que cualquier otro a la enfermedad, es el del egoísmo. Cuando una persona se aferra egoístamente a sus posesiones y al ego de su personalidad una vida tras otra, careciendo de la capacidad de amar a los otros, se produce el temido karma de la depresión.
El karma nos libera de nuestras ataduras con la misma seguridad que en última instancia lo hace la enfermedad.
Los pensamientos de codicia, celos y odio rara vez afectan a la víctima a quién están dirigidos, sino que regresan como un boomerang a quien los envió, produciendo la destrucción en su vida. Ese Karma, expresado como enfermedad o como una vida difícil, puede ser el resultado de sus actos en esta vida o de algo muy permanente, que aflora a la superficie una vida tras otra, hasta que el dolor y el sufrimiento son tan grandes que la personalidad castigada permite finalmente al alma abandonar esos fines y emprender la tarea del crecimiento espiritual.
La necesidad de la reencarnación acaba desapareciendo cuando quedamos sin karma. Para los que permanecen ciegos al karma y la reencarnación, la enfermedad puede ser el único medio que tiene el alma para liberarse de su brote. Por otra parte, el discípulo, al trabajar con las leyes de la naturaleza, así como las del karma, se libera de su mal y del karma heredado.
Todos somos responsables de nuestro karma, tan seguramente como que lo somos de cualquiera de nuestras deudas. Pero las consecuencias kármicas aumentas cuando somos más responsables, y nuestras responsabilidades aumentan cuando somos más espirituales. La crueldad en un animal no conlleva karma, pero en un hombre medianamente desarrollado implica una deuda kármica. Cuando alcanzamos la etapa de mayor evolución, la crueldad es casi imperdonable ya se dé en pensamiento, palabra u obra, e implica una grave deuda kármica.
Las almas jóvenes cargadas con un pesado karma, pueden tener cientos de encarnaciones, asignándose una pequeña parte de la carga a cada vida.
El buen karma se produce al soportar el sufrimiento y al mismo tiempo ser lo bastante eficaz para hacer el bien a la humanidad.
Todo un campo de hierbas puede ser superado por una sola flor que crezca en su medio, y mientras florezca y obedezca las leyes naturales, esa flor tendrá la posición de un monarca ante sus súbitos de hierbas. Pero, si se infecta, o si el monarca se vuelve corrupto, en virtud de su responsabilidad aumentada, la deuda kármica es extremadamente pesada. Entonces, la hierba más sencilla "la supera en dignidad". El mensaje es obvio. El trabajador más simple de una fábrica es mejor que su presidente corrompido.
Nuestra vida es el resultado de una serie única de causas y efectos. El pimentero no da rosas, ni el dulce jazmín se convierte en cardo. LA LEY LO RIGE TODO. Hasta el científico reconoce esto. El pone de manifiesto que la Ley gobierna el movimiento de los planetas en sus órbitas. La Ley dicta los tiempos de los eclipses, la subida de la savia por los árboles, la presión de la sangre en las venas humanas. ¿Por qué, entonces, no va a haber leyes que rijan cómo y cuándo nacemos, cómo y cuándo morimos, y el período transcurrido entre la vida y la muerte?
Para el ocultista son muy reales estas leyes que rigen el karma y la reencarnación. El discípulo sólo entiende apropiadamente los majestuosos procesos del karma cuando comprende realmente que no existe ESO QUE SE LLAMA MUERTE. Empieza a percibir entonces que la reencarnación es simplemente como abrir una puerta por la que el Ser pasa de una habitación a otra, en el lugar que habita el alma. Las acciones puestas en movimiento en una habitación primera pueden tener que esperar su solución cuando se realice la reentrada en esa habitación, en una vida específicamente elegida con ese fin.
Las leyes del karma y la reencarnación no afectan tanto a nuestra personalidad como a nuestra alma. Sentimos que estamos influidos por nuestras vida anteriores. Esto es cierto, pero las leyes del karma no se aplican tanto a la naturaleza inferior del hombre, como a su parte eterna: su alma.
El karma y la reencarnación significa justicia y amor a todo. No importa lo estrecha que sea la puerta, ni importa lo duro que sea el camino, SOMOS los dueños de nuestro destino.. , si nos consideramos como almas. Si pensamos en nosotros, sólo como individuos, entonces el camino siempre parecerá duro…, la alta montaña siempre nos parecerá que está más allá del horizonte. La vida verdadera se vuelve interesante sólo cuando es vista desde el plano del alma… cuando empezamos a controlar nuestro propio karma.

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"Antes de vestir tu cuerpo de blanco, ilumina tu alma".

La armonía, el amor y la luz están donde la vida te lleve. La iluminación de tus días y los colores con que los veas dependen de vos. No lo olvides, vos y sólo vos sos el hacedor de tus sueños y tu destino.