CRUEL DESTINO
Raquel estaba sentada en una silla de anea al calor de la lumbre, remendando calcetines, lloraba desconsolada mientras sus pequeños hijos dormían.... Sus hermosos ojos del color del jade, habían perdido el brillo por el sufrimiento, ante la dureza de su vida…
Los ríos de sus ojos, esos ojos que enamoraban a los mozuelos, apenas llevaban agua…tenía el cuerpo dolorido, tras la última caída, y algún moratón escondían sus enlutadas ropas…
La pena carcomía su corazón tan lleno de amor, por el hombre que la maltrata sin compasión…
Su vida había sido dura, desde la niñez. Con un padre autoritario, arisco y gruñón, en un hogar de familia numerosa...
Pero era un buen hombre, a pesar de vida difícil y su carácter agrio…
A sus diecisiete años, la abofeteó al quedar preñada, de su novio…pero como buen padre, después le pidió perdón y la acogió sin más reproches…
Su novio no era apuesto, ni un guapo galán de los de cine, era un hombrecillo muy común, pero poseía el don de la palabrería, que toda doncella desea creer, todo un don Juan, que se llevaba al huerto, sin respetar nada, toda falda viviente que se le ponía delante, que caía ante su palabrería…sin respetar si eran hermanas de ella, primas o vecinas…
Aquella noche le había dado una bofetada, estaba embarazada, y había caído rodando por las escaleras, dejándola sola con los hijos mayores atendiendo a su madre, y se fue sin remordimientos, con una de sus amantes…
A Raquelita ya no le importaba con quien estaba su marido, sólo pensaba en sus pobres niños, y pedía a Dios que su bebé estuviera bien después de la caída…En silencio guardaba su llanto, y tragaba delante de sus hijos, las lágrimas y el dolor del corazón… y a solas, lloraba desconsolada por su mala suerte…Enamorarse del peor hombre del pueblo, era una trampa del destino…cruel destino, del que no sabía si saldría con vida en algunas de las palizas de su maltratador.
Escrito por Pilil Ruiz el día 8 de Marzo del 2011
^_________Pili________^
CRUEL DESTINO
Raquel estaba sentada en una silla de anea al calor de la lumbre, remendando calcetines, lloraba desconsolada mientras sus pequeños hijos dormían.... Sus hermosos ojos del color del jade, habían perdido el brillo por el sufrimiento, ante la dureza de su vida…
Los ríos de sus ojos, esos ojos que enamoraban a los mozuelos, apenas llevaban agua…tenía el cuerpo dolorido, tras la última caída, y algún moratón escondían sus enlutadas ropas…
La pena carcomía su corazón tan lleno de amor, por el hombre que la maltrata sin compasión…
Su vida había sido dura, desde la niñez. Con un padre autoritario, arisco y gruñón, en un hogar de familia numerosa...
Pero era un buen hombre, a pesar de vida difícil y su carácter agrio…
A sus diecisiete años, la abofeteó al quedar preñada, de su novio…pero como buen padre, después le pidió perdón y la acogió sin más reproches…
Su novio no era apuesto, ni un guapo galán de los de cine, era un hombrecillo muy común, pero poseía el don de la palabrería, que toda doncella desea creer, todo un don Juan, que se llevaba al huerto, sin respetar nada, toda falda viviente que se le ponía delante, que caía ante su palabrería…sin respetar si eran hermanas de ella, primas o vecinas…
Aquella noche le había dado una bofetada, estaba embarazada, y había caído rodando por las escaleras, dejándola sola con los hijos mayores atendiendo a su madre, y se fue sin remordimientos, con una de sus amantes…
A Raquelita ya no le importaba con quien estaba su marido, sólo pensaba en sus pobres niños, y pedía a Dios que su bebé estuviera bien después de la caída…En silencio guardaba su llanto, y tragaba delante de sus hijos, las lágrimas y el dolor del corazón… y a solas, lloraba desconsolada por su mala suerte…Enamorarse del peor hombre del pueblo, era una trampa del destino…cruel destino, del que no sabía si saldría con vida en algunas de las palizas de su maltratador.
Escrito por Pilil Ruiz el día 8 de Marzo del 2011
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