LA VANIDAD COMO MASCARA 1ra. parte.



La vanidad es una religión con muchos fieles. Los hay de distintas edades, razas y condiciones sociales, pero tienen una característica común: todos llevan máscara. Sacrifican sus verdaderos rostros en el altar de la apariencia para conseguir la admiración, valoración y respeto de su entorno. Apuestan por el culto a la imagen como camino hacia el éxito y la felicidad. De ahí que necesiten alardear de sus cualidades y presumir de sus triunfos. Sin embargo, quienes viven demasiado pendientes de dejar claro el propio mérito en todo lo que hacen suelen pagar un precio muy alto… Se convierten en esclavos de su propio disfraz.

Adicta a la mentira y manipuladora por naturaleza, la vanidad nos aísla de la realidad. Su embrujo nos convierte en rehenes de la imagen que queremos dar a los demás. Nos lleva a ocultar nuestrascarencias y necesidades, lo que nos condena a vivir una vida falsa, coreografiada, de cara a la galería. Pero encerrar bajo llave nuestrasinseguridades y nuestra vulnerabilidad no las hace desaparecer. El hecho de no aceptar nuestros defectos y debilidades nos lleva a negar una parte de nosotros mismos, y eso termina pasando factura. Elculto a la apariencia crea personajes, no construye seres humanos. Y los personajes tienden a vivir pendientes de lo accesorio y olvidar lo esencial.


De ahí que la vanidad crezca orgullosa al son de los halagos, que generan una satisfacción inmediata pero muy efímera. Busca su alimento en los aplausos ajenos, sin atreverse a cuestionar si ésa es la fuente de la verdadera felicidad. Se contenta con el respeto de los demás, olvidando el respeto que nos debemos a nosotros mismos. Nos convierte en seres dependientes de una máscara ficticia, lo que nos impide ser aceptados y valorados por lo que realmente somos. Y eso nos conduce a una perenne sensación de malestar, lo que perpetúa el círculo vicioso. Pero lo cierto es que no lograremos un bienestar genuino y sostenible hasta que nos atrevamos a conectar con nuestra autenticidad, aceptando nuestra luz y también nuestra sombra.

Máscaras y personajes

"Vigila la máscara que te pones, porque con el tiempo puedes terminar por olvidarte de quién eres realmente", Alan Moore

VIA LAVANGUARDIA.ES
Publicado por Adriana Paoletta



A los que todavía no concen mi otro blog, los invito a Meditaciones en el Mar Rojo-Imágenes.
Y a la red Social espiritual de los amigos del blog, compuesta por300 amigos y 60 blogs y ning de amigos,vení y unite Meditaciones en el Mar Rojo grou-ps


"Antes de vestir tu cuerpo de blanco, ilumina tu alma".


La armonía, el amor y la luz están donde la vida te lleve. La iluminación de tus días y los colores con que los veas dependen de vos. No lo olvides, vos y sólo vos sos el hacedor de tus sueños y tu destino.


La vanidad es una religión con muchos fieles. Los hay de distintas edades, razas y condiciones sociales, pero tienen una característica común: todos llevan máscara. Sacrifican sus verdaderos rostros en el altar de la apariencia para conseguir la admiración, valoración y respeto de su entorno. Apuestan por el culto a la imagen como camino hacia el éxito y la felicidad. De ahí que necesiten alardear de sus cualidades y presumir de sus triunfos. Sin embargo, quienes viven demasiado pendientes de dejar claro el propio mérito en todo lo que hacen suelen pagar un precio muy alto… Se convierten en esclavos de su propio disfraz.

Adicta a la mentira y manipuladora por naturaleza, la vanidad nos aísla de la realidad. Su embrujo nos convierte en rehenes de la imagen que queremos dar a los demás. Nos lleva a ocultar nuestrascarencias y necesidades, lo que nos condena a vivir una vida falsa, coreografiada, de cara a la galería. Pero encerrar bajo llave nuestrasinseguridades y nuestra vulnerabilidad no las hace desaparecer. El hecho de no aceptar nuestros defectos y debilidades nos lleva a negar una parte de nosotros mismos, y eso termina pasando factura. Elculto a la apariencia crea personajes, no construye seres humanos. Y los personajes tienden a vivir pendientes de lo accesorio y olvidar lo esencial.


De ahí que la vanidad crezca orgullosa al son de los halagos, que generan una satisfacción inmediata pero muy efímera. Busca su alimento en los aplausos ajenos, sin atreverse a cuestionar si ésa es la fuente de la verdadera felicidad. Se contenta con el respeto de los demás, olvidando el respeto que nos debemos a nosotros mismos. Nos convierte en seres dependientes de una máscara ficticia, lo que nos impide ser aceptados y valorados por lo que realmente somos. Y eso nos conduce a una perenne sensación de malestar, lo que perpetúa el círculo vicioso. Pero lo cierto es que no lograremos un bienestar genuino y sostenible hasta que nos atrevamos a conectar con nuestra autenticidad, aceptando nuestra luz y también nuestra sombra.

Máscaras y personajes

"Vigila la máscara que te pones, porque con el tiempo puedes terminar por olvidarte de quién eres realmente", Alan Moore

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"Antes de vestir tu cuerpo de blanco, ilumina tu alma".


La armonía, el amor y la luz están donde la vida te lleve. La iluminación de tus días y los colores con que los veas dependen de vos. No lo olvides, vos y sólo vos sos el hacedor de tus sueños y tu destino.