Había oído hablar en varias ocasiones de la novela del escritor chileno Roberto Bolaño (1953-2003) editada por Anagrama "Los detectives salvajes". Una vez finalizada su lectura, mes cuesta describirla.
La novela narra las vivencias de una generación de poetas llamados real visceralistas correspondiente a un movimiento literario que existió verdaderamente en México en los años 70 con la denominación de infrarrealistas. Ulises Lima y Arturo Belano (probablemente en la realidad serían Santiago Papasquiaro y el mismo Roberto Bolaño) buscarán entre los años 1975 (en México D.F.) en la primera parte de la novela y 1976 (en el desierto de Sonora) en la tercera y última parte de la novela a Cesárea Tinajero la lider del movimiento poético cuyo paradero se desconoce; el relato de dicha búsqueda nos lo describe en forma de diario Juan García Madero, un joven de diecisiete años recién unido al colectivo de artistas.
En al seguna parte de la novela, que abarca más de dos tercios de la obra se manifiestan en forma de testimonios de primera persona más de cincuenta personajes relacionados con ambos que en un intervalo de veinte años (1976-1996)nos narran los hechos y anécdotas ocurridos en lugares tan dispares como México, Viena, Israel, Barcelona, Estados Unidos o Africa.
La novela me recuerda a "Paradiso" del cubano José Lezama Lima o a la misma "Rayuela" de Julio Cortázar, es vertiginosa, cambiante, rica y no deja lugar al descanso. Escrita con la desmesura de un escritor que nos transporta al Máexico de los 70, a una América Latina en plena efervescencia creativa, me parece leer algo único e irrepetible en un mundo global. La narración es un canto fecundo de esperanza de la capacidad que tienen los jóvenes cuando se instala la pasión por la creación.Es imposible no quedar impresionado de la creación coral del chileno Bolaño, fallecido el 14 de julio de 2003 y que cada día es más reverenciado por todos los escritores.
Me despido con un capítulo (23) de "lOS DETECTIVES SALVAJES":
"Iñaki Echavarne, bar Giardinetto, calle Granada del Penedés, Barcelona, julio de 1994
Durante un tiempo la Crítica acompañará a la Obra, luego la Crítica se desvanece y son los Lectores quienes la acompañan. El viaje puede ser largo o corto. Luego los Lectores mueren uno por uno y la Obra sigue sola, aunque otra Crítica y otros Lectores poco a poco vayan acompañándose a su singladura. Luego la Crítica muere otra vez y los Lectores mueren otra vez y sobre esa huella de huesos sigue la Obra su viaje hacia la soledad. Acercarse a ella, navegar a su estela es señal inequívoca de muerte segura, pero otra Crítica y otros Lectores se le acercrán incansables e implacables y el tiempo y la velocidad los devoran. Finalmente la Obra viaja irremediablemente sola en la Inmensidad. Y un día la Obra muere, como mueren todas las cosas, como se extinguirá el Sol y la Tierra, el Sistema Solar y la Galaxia y la más recóndita memoria de los hombres. Todo lo que comienza como comedia acaba como tragedia"
Sin duda una joya literaria.
Había oído hablar en varias ocasiones de la novela del escritor chileno Roberto Bolaño (1953-2003) editada por Anagrama "Los detectives salvajes". Una vez finalizada su lectura, mes cuesta describirla.
La novela narra las vivencias de una generación de poetas llamados real visceralistas correspondiente a un movimiento literario que existió verdaderamente en México en los años 70 con la denominación de infrarrealistas. Ulises Lima y Arturo Belano (probablemente en la realidad serían Santiago Papasquiaro y el mismo Roberto Bolaño) buscarán entre los años 1975 (en México D.F.) en la primera parte de la novela y 1976 (en el desierto de Sonora) en la tercera y última parte de la novela a Cesárea Tinajero la lider del movimiento poético cuyo paradero se desconoce; el relato de dicha búsqueda nos lo describe en forma de diario Juan García Madero, un joven de diecisiete años recién unido al colectivo de artistas.
En al seguna parte de la novela, que abarca más de dos tercios de la obra se manifiestan en forma de testimonios de primera persona más de cincuenta personajes relacionados con ambos que en un intervalo de veinte años (1976-1996)nos narran los hechos y anécdotas ocurridos en lugares tan dispares como México, Viena, Israel, Barcelona, Estados Unidos o Africa.
La novela me recuerda a "Paradiso" del cubano José Lezama Lima o a la misma "Rayuela" de Julio Cortázar, es vertiginosa, cambiante, rica y no deja lugar al descanso. Escrita con la desmesura de un escritor que nos transporta al Máexico de los 70, a una América Latina en plena efervescencia creativa, me parece leer algo único e irrepetible en un mundo global. La narración es un canto fecundo de esperanza de la capacidad que tienen los jóvenes cuando se instala la pasión por la creación.Es imposible no quedar impresionado de la creación coral del chileno Bolaño, fallecido el 14 de julio de 2003 y que cada día es más reverenciado por todos los escritores.
Me despido con un capítulo (23) de "lOS DETECTIVES SALVAJES":
"Iñaki Echavarne, bar Giardinetto, calle Granada del Penedés, Barcelona, julio de 1994
Durante un tiempo la Crítica acompañará a la Obra, luego la Crítica se desvanece y son los Lectores quienes la acompañan. El viaje puede ser largo o corto. Luego los Lectores mueren uno por uno y la Obra sigue sola, aunque otra Crítica y otros Lectores poco a poco vayan acompañándose a su singladura. Luego la Crítica muere otra vez y los Lectores mueren otra vez y sobre esa huella de huesos sigue la Obra su viaje hacia la soledad. Acercarse a ella, navegar a su estela es señal inequívoca de muerte segura, pero otra Crítica y otros Lectores se le acercrán incansables e implacables y el tiempo y la velocidad los devoran. Finalmente la Obra viaja irremediablemente sola en la Inmensidad. Y un día la Obra muere, como mueren todas las cosas, como se extinguirá el Sol y la Tierra, el Sistema Solar y la Galaxia y la más recóndita memoria de los hombres. Todo lo que comienza como comedia acaba como tragedia"
Sin duda una joya literaria.

