ANARQUÍA DE HILO (Regalo de cumpleaños a un amor que no sólo no me mata sino que me mantiene vivo...)
Hilachas de significantes vacíos en el ojal de mi garganta,
de burdeles, de tempestades distraídas en la caverna de mi pupila
de fantasmas, de hambre, de monstruos que en mi corazón titila.
Hilacha de prêt-à-porter de tu hermosura que cuando pasa al aire espanta.
Hilachas de subordinadas que se durmieron en mi labio
de calas albas, de añil, de abril, de madrugada,
de revolución, de una pompa de jabón en el viento varada.
Hilachas de azucenas, del calvario, de felicidades y de agravio.
Hilachas de diminutas humedades que tu cristal empaña,
de abrazos, de rosas, del vuelo de una mariposa, de abeto, de pino,
de pobreza, de azafrán y de tu tristeza que se fue y luego vino.
Hilachas olvidadas de mi sufrimiento en la bella cárcel de España.
Hilachas de lunes, de humo, de junio, del verde de tu esperanza,
de libros abiertos, de poemas desiertos, de desolación,
de marrón, del terciopelo del melocotón, de venganza.
Hilachas de mi disfraz, de tu ausencia y de mi añoranza.
Hilachas en forma de abanico y de la amapola el estambre,
de músicas, de sal, de súplicas y de tridente
de gotas, de polvo motas, de mi rostro en tu diente,
de amor, de valentía, de pavor y de dieciochos de diciembre.
Hilachas de hilachas, hilachas sueltas, de un naufragio de entrañas
que se columpian en la brisa tibia y quieta de la tarde
de ceniza, de moho, de mi herida que no cicatriza, de cobarde.
Cientos de miles de millones de hilachas solas
para, quizá, teje con ellas una bufanda para el febrero
de tu inteligencia y su maraña.
Sorprendente poeta.
ANARQUÍA DE HILO (Regalo de cumpleaños a un amor que no sólo no me mata sino que me mantiene vivo...)
Hilachas de significantes vacíos en el ojal de mi garganta,
de burdeles, de tempestades distraídas en la caverna de mi pupila
de fantasmas, de hambre, de monstruos que en mi corazón titila.
Hilacha de prêt-à-porter de tu hermosura que cuando pasa al aire espanta.
Hilachas de subordinadas que se durmieron en mi labio
de calas albas, de añil, de abril, de madrugada,
de revolución, de una pompa de jabón en el viento varada.
Hilachas de azucenas, del calvario, de felicidades y de agravio.
Hilachas de diminutas humedades que tu cristal empaña,
de abrazos, de rosas, del vuelo de una mariposa, de abeto, de pino,
de pobreza, de azafrán y de tu tristeza que se fue y luego vino.
Hilachas olvidadas de mi sufrimiento en la bella cárcel de España.
Hilachas de lunes, de humo, de junio, del verde de tu esperanza,
de libros abiertos, de poemas desiertos, de desolación,
de marrón, del terciopelo del melocotón, de venganza.
Hilachas de mi disfraz, de tu ausencia y de mi añoranza.
Hilachas en forma de abanico y de la amapola el estambre,
de músicas, de sal, de súplicas y de tridente
de gotas, de polvo motas, de mi rostro en tu diente,
de amor, de valentía, de pavor y de dieciochos de diciembre.
Hilachas de hilachas, hilachas sueltas, de un naufragio de entrañas
que se columpian en la brisa tibia y quieta de la tarde
de ceniza, de moho, de mi herida que no cicatriza, de cobarde.
Cientos de miles de millones de hilachas solas
para, quizá, teje con ellas una bufanda para el febrero
de tu inteligencia y su maraña.
Sorprendente poeta.
