A la búsqueda de un nuevo disco en directo, Javier Ojeda actuó ayer en el Teatro Echegaray entregándose a un público, que como él mismo dijo en varias ocasiones, son un puñao enorme de amigos. Casi treinta años en escena, casi todos con Danza Invisible dan la talla de éste navegante de la música que no zozobra facilmente.
Acompañado de músicos de talla, Javier Ojeda se paseó por temas poéticos de Concha Méndez, José Mª Hinojosa ó Antonio de la Rosa, poesía y literatura con las que ya jugó y triunfó en "Memento" representado en el Teatro Cervantes. Literatura y música iberoamericana, música de Café Tacuba o de Bob Dylan. La noche no quedó exenta de los clásicos "sabor de amor""el ángel caído""agus sin sueño" o "las reglas del juego".
Los compañeros de Danza Invisible asistieron como espectadores al Teatro Echegaray y en varias ocasiones Ojeda se dirigió a ellos afectuosamente.
La gala terminó con la sorpresa de un caleidoscopio de música hindú, brasileira, mestiza, con figurantes disfrazados de animales bailando y cantando al son marcado por Javier, el exclente saxofonista Cantero y toda la banda, entre los espectadores satisfacción y buen ambiente.
;O))
A la búsqueda de un nuevo disco en directo, Javier Ojeda actuó ayer en el Teatro Echegaray entregándose a un público, que como él mismo dijo en varias ocasiones, son un puñao enorme de amigos. Casi treinta años en escena, casi todos con Danza Invisible dan la talla de éste navegante de la música que no zozobra facilmente.
Acompañado de músicos de talla, Javier Ojeda se paseó por temas poéticos de Concha Méndez, José Mª Hinojosa ó Antonio de la Rosa, poesía y literatura con las que ya jugó y triunfó en "Memento" representado en el Teatro Cervantes. Literatura y música iberoamericana, música de Café Tacuba o de Bob Dylan. La noche no quedó exenta de los clásicos "sabor de amor""el ángel caído""agus sin sueño" o "las reglas del juego".
Los compañeros de Danza Invisible asistieron como espectadores al Teatro Echegaray y en varias ocasiones Ojeda se dirigió a ellos afectuosamente.
La gala terminó con la sorpresa de un caleidoscopio de música hindú, brasileira, mestiza, con figurantes disfrazados de animales bailando y cantando al son marcado por Javier, el exclente saxofonista Cantero y toda la banda, entre los espectadores satisfacción y buen ambiente.
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