Los laberintos del viento

Los laberintos del viento




Los requiebros del tiempo, el tiempo por venir, el porvenir ya vivido, enaltece los momentos desconocidos. Los amores correspondidos nos enseñan a saber lo que somos, a sentir el impulso brillante del deseo por conocer, los amores imposibles nos enseñan a saber lo que no somos, incuestionable verdad, necesaria verdad sin la cual el conocimiento, cualquier tipo de conocimiento encuentra la orfandad y el desasosiego. Conocernos en los laberintos del tiempo es reconocernos en los márgenes del viento, allá donde el camino marca nuestro estilo. Es allí, en cada esquina del laberinto, en cada brizna de recuerdo donde se entreteje la vida, es un solo tapiz, múltiple, mágico, eterno e indestructible, son los laberintos del viento, son los momentos en que nos encontramos cara a cara con los tiempos ya vividos y que creíamos olvidados para siempre. Lo que más mata es olvidar los recuerdos, lo que nos revive es recordar los momentos que creíamos inexistentes.

(Víctor Pérez) Los laberintos del viento




Los requiebros del tiempo, el tiempo por venir, el porvenir ya vivido, enaltece los momentos desconocidos. Los amores correspondidos nos enseñan a saber lo que somos, a sentir el impulso brillante del deseo por conocer, los amores imposibles nos enseñan a saber lo que no somos, incuestionable verdad, necesaria verdad sin la cual el conocimiento, cualquier tipo de conocimiento encuentra la orfandad y el desasosiego. Conocernos en los laberintos del tiempo es reconocernos en los márgenes del viento, allá donde el camino marca nuestro estilo. Es allí, en cada esquina del laberinto, en cada brizna de recuerdo donde se entreteje la vida, es un solo tapiz, múltiple, mágico, eterno e indestructible, son los laberintos del viento, son los momentos en que nos encontramos cara a cara con los tiempos ya vividos y que creíamos olvidados para siempre. Lo que más mata es olvidar los recuerdos, lo que nos revive es recordar los momentos que creíamos inexistentes.

(Víctor Pérez)