Guerra en España de Juan Ramón Jiménez




Tras ésta larga ausencia, vuelvo con la lectura de un libro fundamental para conocer a nuestro premio Nobel Juan Ramón Jiménez, nuestro jentil y espléndido escritor que hacia las ges jotas y las equis eses, nuestro brillante autor de "Platero y yo".

Juan Ramón siempre ha sido cuestionado por su posición en el conflicto español de 1936. Su salida en agosto y sus aparentes tibiezas ante las posturas favorables mucho más claras y evidentes de Machado por ejemplo, siempre lo han situado en la picota de los analistas.

Sin embargo tras leer éste Corpus de textos: Conferencias, cartas, alocuciones radiofónicas, escritos etc. que comprende el período de 1936 a 1954 (Estados Unidos, Puerto Rico, Cuba, Estados Unidos y nuevamente Puerto Rico) dan una medida exacta de la grandeza del poeta.

Me ha sorprendido las desavenencias tan enormes con Bergamín, Guillén o el mismo Neruda. Juan Ramón siempre rodeado de un halo de misterio y casi un aire de misticismo. Fue premiado con el premio Nobel en 1956 sin practicamente apoyo español.

Leer a Juan Ramón es adentrarse en la perfección lírica, en la pulcritud en el uso del lenguaje, en la trascendencia poética. Es un lujo tener un poeta como Juan Ramón, un orgullo para Moguer y para los hispanoparlantes.

;O)


Tras ésta larga ausencia, vuelvo con la lectura de un libro fundamental para conocer a nuestro premio Nobel Juan Ramón Jiménez, nuestro jentil y espléndido escritor que hacia las ges jotas y las equis eses, nuestro brillante autor de "Platero y yo".

Juan Ramón siempre ha sido cuestionado por su posición en el conflicto español de 1936. Su salida en agosto y sus aparentes tibiezas ante las posturas favorables mucho más claras y evidentes de Machado por ejemplo, siempre lo han situado en la picota de los analistas.

Sin embargo tras leer éste Corpus de textos: Conferencias, cartas, alocuciones radiofónicas, escritos etc. que comprende el período de 1936 a 1954 (Estados Unidos, Puerto Rico, Cuba, Estados Unidos y nuevamente Puerto Rico) dan una medida exacta de la grandeza del poeta.

Me ha sorprendido las desavenencias tan enormes con Bergamín, Guillén o el mismo Neruda. Juan Ramón siempre rodeado de un halo de misterio y casi un aire de misticismo. Fue premiado con el premio Nobel en 1956 sin practicamente apoyo español.

Leer a Juan Ramón es adentrarse en la perfección lírica, en la pulcritud en el uso del lenguaje, en la trascendencia poética. Es un lujo tener un poeta como Juan Ramón, un orgullo para Moguer y para los hispanoparlantes.

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