Las tumbas abiertas a la vida, expuestas en un espacio donde la naturaleza va recobrando su egemonía original.Los muros del recinto han caido hace tiempo.
Quizá ya nadie se acuerde de ellas o quizá prefirieron ese entorno.
Tumbas algunas sin nombre.
Las losas, en libertad, de igual a igual con la vegetación, yacen desprovistas de su ritual característico. Hay una mayor integración entre la vida que dejó de ser y la vida que se ve a su alrededor. La vida flota alrededor en la ausencia de ese espacio cerrado para la memoria, de esos muros que tratan de guardar lo incomprensible. Se respira una mayor aceptación y el olvido se vuelve hermoso.
Las tumbas abiertas a la vida, expuestas en un espacio donde la naturaleza va recobrando su egemonía original.Los muros del recinto han caido hace tiempo.
Quizá ya nadie se acuerde de ellas o quizá prefirieron ese entorno.
Tumbas algunas sin nombre.
Las losas, en libertad, de igual a igual con la vegetación, yacen desprovistas de su ritual característico. Hay una mayor integración entre la vida que dejó de ser y la vida que se ve a su alrededor. La vida flota alrededor en la ausencia de ese espacio cerrado para la memoria, de esos muros que tratan de guardar lo incomprensible. Se respira una mayor aceptación y el olvido se vuelve hermoso.