Canta, aun sin conocerlos, corazón , los jardines,
como en cristal cuajados, claros e inalcanzables.
De Ispahán y de Esquira de alabar no termines
la gloria de agua y rosas a nada comparables
Muestra, corazón mío, que estés siempre a su abrigo.
Que al madurar sus higos te evocan oferentes.
Que a través de sus brisas, sus ramas florecientes,
en rostros trascendidos tienen trato contigo.
Que pueda haber carencias no pienses nunca errado
por esa decisión que quiere sólo:¡Ser!
Eres, hilo de seda, en todo entrelazado.
Poco importa la imagen que en tu interior se asienta
(aunque encarne un momento de oscuro padecer)
siente que es el tapiz, glorioso, lo que cuenta.
Siente como paseas por la ciudad azul mientras la música de Duke Ellington roza suavemente tus mejillas, mientras las palabras de Rainer Maria Rilke te hacen evocar el esplendor antiguo de Ispahan y te hacen elevarte en la mitad de la Tierra.
Muchas gracias a D. Antonio Romero Márquez por haber destilado (evaporando y condensando con armonía) las palabras del meláncolico y grandioso poeta Rilke del alemán al español (Soneto XXI 2ª parte de Sonetos a Orfeo escrito en febrero de 1921).
;O))
Canta, aun sin conocerlos, corazón , los jardines,
como en cristal cuajados, claros e inalcanzables.
De Ispahán y de Esquira de alabar no termines
la gloria de agua y rosas a nada comparables
Muestra, corazón mío, que estés siempre a su abrigo.
Que al madurar sus higos te evocan oferentes.
Que a través de sus brisas, sus ramas florecientes,
en rostros trascendidos tienen trato contigo.
Que pueda haber carencias no pienses nunca errado
por esa decisión que quiere sólo:¡Ser!
Eres, hilo de seda, en todo entrelazado.
Poco importa la imagen que en tu interior se asienta
(aunque encarne un momento de oscuro padecer)
siente que es el tapiz, glorioso, lo que cuenta.
Siente como paseas por la ciudad azul mientras la música de Duke Ellington roza suavemente tus mejillas, mientras las palabras de Rainer Maria Rilke te hacen evocar el esplendor antiguo de Ispahan y te hacen elevarte en la mitad de la Tierra.
Muchas gracias a D. Antonio Romero Márquez por haber destilado (evaporando y condensando con armonía) las palabras del meláncolico y grandioso poeta Rilke del alemán al español (Soneto XXI 2ª parte de Sonetos a Orfeo escrito en febrero de 1921).
;O))