




Asistir a la colección de obras de Kupka que se exponen en el Museo Picasso de Málaga, la cual hace unos meses anduvo por la Fundación Miró de Barcelona y que proviene del Centro Beaubourg de París es asistir a un reto a la imaginación, a la inteligencia y a la explotación de los sentidos de cada observador.
Kupka viaja desde el dibujo y las pinturas de Pigalle y los espectáculos de Folies-Bergieres del París de principios del XX (el pintalabios y sus garçones), de los clásicos grecolatinos (la imagen del bañista es un ejemplo del canon griego), hasta el futurismo de por ejemplo el cuadro "música".
Kupka juega con la mente, con la dualidad de los sentidos, masculino y femenino, pasado y futuro, entrada y salida. Realmente todo es posible en los cuadros de Kupka, por ejemplo en el cuadro "gama amarilla" podemos pensar que el lector que con tanta precisión sostiene un libro señalando una página concreta, puede estar despierto o dormido, relajado o enfermo, todo es cambiable, como la propia vida "il tempo tutto toglie, e tutto da, ogni cosa si muta, nulla se aniquila" como decía Giordano Bruno: "el tiempo, todo lo quita, todo lo da, todo cambia, todo muta, nada se aniquila".
Las influencias de Kupka (Bohemia 1871-París 1957) son tan diversas como extraordinarias: Alphons Mucha, Gustav Klimt y Sigmund Freud en su etapa vienesa, los hermanos Duchamp-Villon y el grupo de Puteaux, Sir Isaac Newton etc. y le hacen pasar por el simbolismo, fauvismo, abstracto para alcanzar un estilo propio y alejado de todos (lo que lo hace evidentemente de minorías) es el que se llamó "cubismo órfico". El orfismo, la fusión de la ciencia matemática, la música y la pintura es la mejor forma de encuadrar el estilo final de Kupka que con sus "discos de Newton" y "la indecisión" alcanza sus extremos mejor definidos, porque en Kupka lo más nitido y clarificador son sus extremos, sus bordes cónicos y concéntricos, su tendencia cósmica, su capacidad de transmitirnos.
Si un cono al atravesar un plano es cortado creando las cónicas: circunferencias, elipses, parábolas e hipérbolas (si son dos conos unidos por su vértice) y crearnos una sensación del paso de dos dimensiones a tres dimensiones, en un pequeño salto de nuestra imaginación podemos viendo claros sus extremos, los bordes, los umbrales de sus pinturas, intentar pasar de las tres dimensiones a las cuatro dimensiones.
En la exposición de Kupka (hasta el 25 de abril en el Picasso de Málaga) el tiempo se detiene, los sentidos se enaltecen, la imaginación se dispara, las dimensiones se amplian. Muy recomendable visita.





Asistir a la colección de obras de Kupka que se exponen en el Museo Picasso de Málaga, la cual hace unos meses anduvo por la Fundación Miró de Barcelona y que proviene del Centro Beaubourg de París es asistir a un reto a la imaginación, a la inteligencia y a la explotación de los sentidos de cada observador.
Kupka viaja desde el dibujo y las pinturas de Pigalle y los espectáculos de Folies-Bergieres del París de principios del XX (el pintalabios y sus garçones), de los clásicos grecolatinos (la imagen del bañista es un ejemplo del canon griego), hasta el futurismo de por ejemplo el cuadro "música".
Kupka juega con la mente, con la dualidad de los sentidos, masculino y femenino, pasado y futuro, entrada y salida. Realmente todo es posible en los cuadros de Kupka, por ejemplo en el cuadro "gama amarilla" podemos pensar que el lector que con tanta precisión sostiene un libro señalando una página concreta, puede estar despierto o dormido, relajado o enfermo, todo es cambiable, como la propia vida "il tempo tutto toglie, e tutto da, ogni cosa si muta, nulla se aniquila" como decía Giordano Bruno: "el tiempo, todo lo quita, todo lo da, todo cambia, todo muta, nada se aniquila".
Las influencias de Kupka (Bohemia 1871-París 1957) son tan diversas como extraordinarias: Alphons Mucha, Gustav Klimt y Sigmund Freud en su etapa vienesa, los hermanos Duchamp-Villon y el grupo de Puteaux, Sir Isaac Newton etc. y le hacen pasar por el simbolismo, fauvismo, abstracto para alcanzar un estilo propio y alejado de todos (lo que lo hace evidentemente de minorías) es el que se llamó "cubismo órfico". El orfismo, la fusión de la ciencia matemática, la música y la pintura es la mejor forma de encuadrar el estilo final de Kupka que con sus "discos de Newton" y "la indecisión" alcanza sus extremos mejor definidos, porque en Kupka lo más nitido y clarificador son sus extremos, sus bordes cónicos y concéntricos, su tendencia cósmica, su capacidad de transmitirnos.
Si un cono al atravesar un plano es cortado creando las cónicas: circunferencias, elipses, parábolas e hipérbolas (si son dos conos unidos por su vértice) y crearnos una sensación del paso de dos dimensiones a tres dimensiones, en un pequeño salto de nuestra imaginación podemos viendo claros sus extremos, los bordes, los umbrales de sus pinturas, intentar pasar de las tres dimensiones a las cuatro dimensiones.
En la exposición de Kupka (hasta el 25 de abril en el Picasso de Málaga) el tiempo se detiene, los sentidos se enaltecen, la imaginación se dispara, las dimensiones se amplian. Muy recomendable visita.