ROTHKO CHAPEL-Carlos Marzal





Encuentro en la revista ARTE, en sus últimas páginas un buen artículo del poeta valenciano Carlos Marzal llamado ROTHKO CHAPEL, la capilla que el artista construyó en 1961, una capilla de planta octogonal donde los colores del pintor ya son los oscuros y grises que tanto utilizó hasta su muerte en 1970.

La Capilla Rothko es visitada por más de cien mil personas todos los años, construída en Houston (Texas) es un espacio diseñado para meditar, pensar, reflexionar y en ella se celebran rituales de todas la religiones.

Os brindo también la oportunidad de conocer la poesía de Marzal con éste poema denominado Meditación abstrusa:


Es extraño. Si trato
de recordar el fuego de las noches sagradas,
un verano violento -como cualquier verano-,
con su luna de sangre y crepitar de brasas,
recuerdo esa violencia y la felicidad,
recuerdo el fuego, pero aquí no está el fuego,
aunque yo sé que ardía en esas noches.

Resulta sorprendente. Si vuelvo atrás la vista,
hacia nuestras reuniones, sé lo que confesamos,
rememoro el ingenio de los viejos amigos,
puedo escuchar la risa,
y esa desesperanza
de la que se alimenta cualquier joven,
porque se sabe fuerte, invulnerable.
Y, sin embargo, aquí, en la presente noche,
nadie se ríe ya, y la desesperanza
no es siempre un alimento adolescente.

Es curioso. Si miro
las páginas de un libro, o esos rostros
que hablan en la pantalla y nos conmueven,
yo sé que nunca fueron, como sí sé que fueron
mi fuego y mis amigos,
son palabras que nadie ha pronunciado
al margen de esos libros, son los rostros
de quien prestó su rostro a quien no existe,
y sin embargo están en esta misma noche,
y son y me acompañan y me ayudan.

Lo que parece eterno en la memoria
ha dejado de serlo, y lo que nunca
vivió en nosotros mismos es nuestra eternidad.
Es extraño, es curioso, es sorprendente:
no estoy del todo en mí, y cuando acudo
a lo que debí ser, todo ha cambiado.
Estoy donde no estoy, y en lo que no soy yo,
y hasta en no importa dónde,
y hasta en no importa cuándo.

De “Los países nocturnos” 1996


Ahora, sin más dilación, el atículo de Marzal aparecido en la revosta Arte en la sección "Delirios bajo control"

ROTHKO CHAPEL

Siéntate. O no te sientes. Permanece de pie, o cae de rodillas. Duerme o mantente despierto, hasta el alba, hasta que regrese la noche. Para el caso es lo mismo. Para el rezo es lo mismo. Y aquí, de lo que se trata es de rezar. Es decir, de pensar, de hablar con uno mismo como si uno mismo hablase con la divinidad, con las divinidades. Contodas y con ninguna. Con la que cada cual inventa para su uso privado, y con todas y cada una de los que el hombre ha inventado para su uso público. En tu sustancia, ya lo sabes, está la sustancia de los dioses.
Piensa, reza. O si lo prefieres, no reces ni pienses. Eso también constituye una oración. Una forma pura del pensamiento. Murmura tu mantra. Susurra tu canción. Grita tu salve. Enumera tu fórmula logarítmica. Tod está permitido. Todo es igual de sagrado, porque todo es sagrado, incluso todo aquello que pretende vulnerar lo sacro, sin conseguirlo. Todo lo que aquí haga el hombre pertenece al misterio, porque todo lo que realiza el hombre es misterioso. Todo lo que aquí cometa el hombre no puede empañar la gloria del hombre, porque su raíz, a pesar de sus pecados, es gloriosa.
Puede que todo se encamine hacia su fin. Puede que todo estalle en un banquete de energía. Puede que todo se descomponga en polvo estelar y que viaje a la velocidad de la luz, desde la nada hacia la nada, pero ahora estás aquí, en el centro del mundo, en el centro de la capilla, en el centro de tu plegaria, y se diría que eres invulnerable. Puede que parezca demasiado orgulloso. Puede que parezca soberbia esa idea, pero es así: esta conciencia de nuestra adamantina fragilidad nos embriaga. como nos embriagan todas las oraciones, todas las salmodias.
Déjate envolver por el silencio. Déjate acunar por la inmovilidad. Déjate ir, para centrarte. Para dar contigo. Déjate envolver por el gris. Déjate gris. Déjate llevar por el gris casi negro. Por el gris casi verde. Por el gris azul. Por el gris monolito. Por el gris rascacielos. Por el gris menhir. Por el gris cordillera. Por el gris. Déjate color tú, déjate.
Ahora todo está claro. Ahora todo es sencillo, y uno puede descentrarse sin miedo. Uno puede perderse sin miedo, con la certeza de que nadie se extravía, de que nada se pierde. Lo que está a la derecha también está a la izquierda de algún lugar. Lo que está arriba está debajo de algún punto. Todo es parecido, porque todo es humano. Todo es similar, porque todo forma parte de la canción. Todo forma parte de la oración. Y la oración y la canción aspiran a expresarlo todo.
Quédate. O vete. Fuera también hay gris, también hay silencio y algarabía interior. Fuera te envuelve el todo, como aquí dentro te envuelve nada. Que estás en los cielos. Que estás en la tierra. Padre nuestro. Que no estás. Y estamos jubilosos."


Un artículo digno de leer.



Encuentro en la revista ARTE, en sus últimas páginas un buen artículo del poeta valenciano Carlos Marzal llamado ROTHKO CHAPEL, la capilla que el artista construyó en 1961, una capilla de planta octogonal donde los colores del pintor ya son los oscuros y grises que tanto utilizó hasta su muerte en 1970.

La Capilla Rothko es visitada por más de cien mil personas todos los años, construída en Houston (Texas) es un espacio diseñado para meditar, pensar, reflexionar y en ella se celebran rituales de todas la religiones.

Os brindo también la oportunidad de conocer la poesía de Marzal con éste poema denominado Meditación abstrusa:


Es extraño. Si trato
de recordar el fuego de las noches sagradas,
un verano violento -como cualquier verano-,
con su luna de sangre y crepitar de brasas,
recuerdo esa violencia y la felicidad,
recuerdo el fuego, pero aquí no está el fuego,
aunque yo sé que ardía en esas noches.

Resulta sorprendente. Si vuelvo atrás la vista,
hacia nuestras reuniones, sé lo que confesamos,
rememoro el ingenio de los viejos amigos,
puedo escuchar la risa,
y esa desesperanza
de la que se alimenta cualquier joven,
porque se sabe fuerte, invulnerable.
Y, sin embargo, aquí, en la presente noche,
nadie se ríe ya, y la desesperanza
no es siempre un alimento adolescente.

Es curioso. Si miro
las páginas de un libro, o esos rostros
que hablan en la pantalla y nos conmueven,
yo sé que nunca fueron, como sí sé que fueron
mi fuego y mis amigos,
son palabras que nadie ha pronunciado
al margen de esos libros, son los rostros
de quien prestó su rostro a quien no existe,
y sin embargo están en esta misma noche,
y son y me acompañan y me ayudan.

Lo que parece eterno en la memoria
ha dejado de serlo, y lo que nunca
vivió en nosotros mismos es nuestra eternidad.
Es extraño, es curioso, es sorprendente:
no estoy del todo en mí, y cuando acudo
a lo que debí ser, todo ha cambiado.
Estoy donde no estoy, y en lo que no soy yo,
y hasta en no importa dónde,
y hasta en no importa cuándo.

De “Los países nocturnos” 1996


Ahora, sin más dilación, el atículo de Marzal aparecido en la revosta Arte en la sección "Delirios bajo control"

ROTHKO CHAPEL

Siéntate. O no te sientes. Permanece de pie, o cae de rodillas. Duerme o mantente despierto, hasta el alba, hasta que regrese la noche. Para el caso es lo mismo. Para el rezo es lo mismo. Y aquí, de lo que se trata es de rezar. Es decir, de pensar, de hablar con uno mismo como si uno mismo hablase con la divinidad, con las divinidades. Contodas y con ninguna. Con la que cada cual inventa para su uso privado, y con todas y cada una de los que el hombre ha inventado para su uso público. En tu sustancia, ya lo sabes, está la sustancia de los dioses.
Piensa, reza. O si lo prefieres, no reces ni pienses. Eso también constituye una oración. Una forma pura del pensamiento. Murmura tu mantra. Susurra tu canción. Grita tu salve. Enumera tu fórmula logarítmica. Tod está permitido. Todo es igual de sagrado, porque todo es sagrado, incluso todo aquello que pretende vulnerar lo sacro, sin conseguirlo. Todo lo que aquí haga el hombre pertenece al misterio, porque todo lo que realiza el hombre es misterioso. Todo lo que aquí cometa el hombre no puede empañar la gloria del hombre, porque su raíz, a pesar de sus pecados, es gloriosa.
Puede que todo se encamine hacia su fin. Puede que todo estalle en un banquete de energía. Puede que todo se descomponga en polvo estelar y que viaje a la velocidad de la luz, desde la nada hacia la nada, pero ahora estás aquí, en el centro del mundo, en el centro de la capilla, en el centro de tu plegaria, y se diría que eres invulnerable. Puede que parezca demasiado orgulloso. Puede que parezca soberbia esa idea, pero es así: esta conciencia de nuestra adamantina fragilidad nos embriaga. como nos embriagan todas las oraciones, todas las salmodias.
Déjate envolver por el silencio. Déjate acunar por la inmovilidad. Déjate ir, para centrarte. Para dar contigo. Déjate envolver por el gris. Déjate gris. Déjate llevar por el gris casi negro. Por el gris casi verde. Por el gris azul. Por el gris monolito. Por el gris rascacielos. Por el gris menhir. Por el gris cordillera. Por el gris. Déjate color tú, déjate.
Ahora todo está claro. Ahora todo es sencillo, y uno puede descentrarse sin miedo. Uno puede perderse sin miedo, con la certeza de que nadie se extravía, de que nada se pierde. Lo que está a la derecha también está a la izquierda de algún lugar. Lo que está arriba está debajo de algún punto. Todo es parecido, porque todo es humano. Todo es similar, porque todo forma parte de la canción. Todo forma parte de la oración. Y la oración y la canción aspiran a expresarlo todo.
Quédate. O vete. Fuera también hay gris, también hay silencio y algarabía interior. Fuera te envuelve el todo, como aquí dentro te envuelve nada. Que estás en los cielos. Que estás en la tierra. Padre nuestro. Que no estás. Y estamos jubilosos."


Un artículo digno de leer.