
Las siguientes palabras están escritas en un mes de abril de 2006 en un precioso viaje al norte y centro del "pais de la otra orilla", un país tan cercano y a veces tan lejano a nuestra tierra. Lo más sorprendente fue cuando viajando por el norte, por Tetuán,el paisaje se dibujaba en mis pupilas con suavidad y frescura, verde y coloreado.
"Tierra llena de espejos de luz,
de un mar que refleja la luna como ninguna,
con una piel verde y tersa
pero tan antigua como el tiempo,
con la subyugante inclinación
de una mágica meditación,
como enaltecida por pintores impresionistas,
donde más allá de la realidad
se dibujan amapolas y margaritas
como estelas al viento de unas pinceladas de Renoir,
donde la gente aun mira de frente,
allí todo se siente
más cercano, más caliente,
y los ojos se depositan
en el alma de la luz
donde los sentidos alcanzan su plenitud".

Las siguientes palabras están escritas en un mes de abril de 2006 en un precioso viaje al norte y centro del "pais de la otra orilla", un país tan cercano y a veces tan lejano a nuestra tierra. Lo más sorprendente fue cuando viajando por el norte, por Tetuán,el paisaje se dibujaba en mis pupilas con suavidad y frescura, verde y coloreado.
"Tierra llena de espejos de luz,
de un mar que refleja la luna como ninguna,
con una piel verde y tersa
pero tan antigua como el tiempo,
con la subyugante inclinación
de una mágica meditación,
como enaltecida por pintores impresionistas,
donde más allá de la realidad
se dibujan amapolas y margaritas
como estelas al viento de unas pinceladas de Renoir,
donde la gente aun mira de frente,
allí todo se siente
más cercano, más caliente,
y los ojos se depositan
en el alma de la luz
donde los sentidos alcanzan su plenitud".