

Leer a Pamuk, es introducirse en un territorio lleno de cercanía, seducción, atracción hacia una frontera difusa y mágica de Oriente y Occidente. Estambul de los años setenta, de los ochenta es una sociedad que admira la modernidad occidental, subyugada por su libertad, los personajes de la novela discurren por unas relaciones donde romper con los moldes sociales del momento se convierte en un desafío deseado.
El Museo de la Inocencia produce un inevitable deseo de continuar, de no abandonar en ningún instante una lectura que nos describe la obsesión por poseer los instantes, los objetos que han sido impregnados por el recuerdo y el deseo de entregar toda una vida a una persona amada. Kemal, el protagonista de la última historia de Pamuk, vive obsesionado por Füsun, una muy joven y extraordinariamente bella pariente lejana. La relación sexual de cuarenta y cuatro días con ella, son capaces de hacer dinamitar todo el futuro que se proyecta en Kemal como adinerado heredero de una familia de Estambul, familia que rehusa todo tipo de relación con la humilde familia de Füsun. Romper su relación con su prometida Sibel, abandonar todas sus amistades, son producto de la obsesión que se genera en Kemal con la súbita desaparación en escena de su joven amante Füsun. La novela es un un fluir concéntrico alrededor de la obsesión de Kemal de recuperar a Füsun. Kemal consigue encontrar a Füsun tras una búsqueda incesante para encontrarla casada con Farudin.
Durante ocho años Kemal visita diariamente las casa de la familia de Füsun para integrarse como un perpetuo pretendiente, allí Kemal se apropiará diariamente de objetos: ceniceros, colillas, pasadores, infinitud de objetos que va almacenando en el edificio Compasión (donde tuvo las relaciones con Füsun). Los objetos llaman al recuerdo de una manera sutil y brutal, Kemal llega a reunir más de 4200 colillas de cigarros, dotándolas a cada una de un instante distinto atendiendo al estado de ánimo de Füsun.
La novela es una relación de deseo, de ímpetu, de paciencia, de obsesión, de amor sin duda. Donde todo llega a convertirse en un desencuentro entre la realidad y el deseo, donde los objetos conforman un Museo del recuerdo, un Museo de la trascendencia, de una vida, un Museo de la Inocencia.
Como soy un adicto a Pamuk, ni que decir tiene que os la recomiendo.
Feliz año 2010.


Leer a Pamuk, es introducirse en un territorio lleno de cercanía, seducción, atracción hacia una frontera difusa y mágica de Oriente y Occidente. Estambul de los años setenta, de los ochenta es una sociedad que admira la modernidad occidental, subyugada por su libertad, los personajes de la novela discurren por unas relaciones donde romper con los moldes sociales del momento se convierte en un desafío deseado.
El Museo de la Inocencia produce un inevitable deseo de continuar, de no abandonar en ningún instante una lectura que nos describe la obsesión por poseer los instantes, los objetos que han sido impregnados por el recuerdo y el deseo de entregar toda una vida a una persona amada. Kemal, el protagonista de la última historia de Pamuk, vive obsesionado por Füsun, una muy joven y extraordinariamente bella pariente lejana. La relación sexual de cuarenta y cuatro días con ella, son capaces de hacer dinamitar todo el futuro que se proyecta en Kemal como adinerado heredero de una familia de Estambul, familia que rehusa todo tipo de relación con la humilde familia de Füsun. Romper su relación con su prometida Sibel, abandonar todas sus amistades, son producto de la obsesión que se genera en Kemal con la súbita desaparación en escena de su joven amante Füsun. La novela es un un fluir concéntrico alrededor de la obsesión de Kemal de recuperar a Füsun. Kemal consigue encontrar a Füsun tras una búsqueda incesante para encontrarla casada con Farudin.
Durante ocho años Kemal visita diariamente las casa de la familia de Füsun para integrarse como un perpetuo pretendiente, allí Kemal se apropiará diariamente de objetos: ceniceros, colillas, pasadores, infinitud de objetos que va almacenando en el edificio Compasión (donde tuvo las relaciones con Füsun). Los objetos llaman al recuerdo de una manera sutil y brutal, Kemal llega a reunir más de 4200 colillas de cigarros, dotándolas a cada una de un instante distinto atendiendo al estado de ánimo de Füsun.
La novela es una relación de deseo, de ímpetu, de paciencia, de obsesión, de amor sin duda. Donde todo llega a convertirse en un desencuentro entre la realidad y el deseo, donde los objetos conforman un Museo del recuerdo, un Museo de la trascendencia, de una vida, un Museo de la Inocencia.
Como soy un adicto a Pamuk, ni que decir tiene que os la recomiendo.
Feliz año 2010.