Nada se mueve, todo permanece intacto y sin cambio, el pensamiento anclado en lo más hondo de las simas profundas del océano, donde el color es azul oscuro casi negro, permanece oculto a la espera de mejores tiempos. Nada cambia, todo es aniquilado por el sentido inequívoco que conduce a la oscuridad. Ogni cosa si muta, nulla se aniquila dicen los sabios. Todo cambia, todo muta, nada se aniquila. La energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma dicen los científicos; más la verdad se encuentra dentro, en lo más profundo, en lo más oscuro, allá donde la luz no es concebible, allá donde solo hay vida bioluminiscente que no se encuentra facilmente, y que encontrada nos produce un terror a lo desconocido. Nada es cierto, todo es construído por nuestros propios abismos, nuestros propios miedos, tan necesarios como la luz que a veces no encontramos.
Nada se mueve, todo permanece intacto y sin cambio, el pensamiento anclado en lo más hondo de las simas profundas del océano, donde el color es azul oscuro casi negro, permanece oculto a la espera de mejores tiempos. Nada cambia, todo es aniquilado por el sentido inequívoco que conduce a la oscuridad. Ogni cosa si muta, nulla se aniquila dicen los sabios. Todo cambia, todo muta, nada se aniquila. La energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma dicen los científicos; más la verdad se encuentra dentro, en lo más profundo, en lo más oscuro, allá donde la luz no es concebible, allá donde solo hay vida bioluminiscente que no se encuentra facilmente, y que encontrada nos produce un terror a lo desconocido. Nada es cierto, todo es construído por nuestros propios abismos, nuestros propios miedos, tan necesarios como la luz que a veces no encontramos.