Lope, Byron, Kavafis y la necesidad de decir




Leyendo al Fenix de los ingenios, al dulce Byron y al divino Kavafis, se me ocurríeron éstas palabras:

Y puesto que éste placer e leer
la poesía contenida en el tiempo,
dice ser la herencia
de la necesidad de decir,
y siendo, según el poeta,
las palabras dulces andrajos
de un linaje de príncipes,
me aventuro a derrochar ternura
y también dolor,
con mis propias palabras esculpido,
es solo el tiempo el que nos hace prisioneros,
es el cuerpo en su decrepitud
el que nos recuerda quien es nuestro dueño,
pero aún pareciendo inabarcable, intocable y eterno,
el tiempo no puede evitar al aire
que recubre nuestra alma
de aciertos ciertos,
de verdades escondidas,
de heridas supuradas,
de amistades invencibles,
de momentos inolvidables,
de vida que ebulle
a veces a borbotones
y a veces escandalosamente triste y solitaria,
como la propia muerte,
desconocida y temida.


;O)


Leyendo al Fenix de los ingenios, al dulce Byron y al divino Kavafis, se me ocurríeron éstas palabras:

Y puesto que éste placer e leer
la poesía contenida en el tiempo,
dice ser la herencia
de la necesidad de decir,
y siendo, según el poeta,
las palabras dulces andrajos
de un linaje de príncipes,
me aventuro a derrochar ternura
y también dolor,
con mis propias palabras esculpido,
es solo el tiempo el que nos hace prisioneros,
es el cuerpo en su decrepitud
el que nos recuerda quien es nuestro dueño,
pero aún pareciendo inabarcable, intocable y eterno,
el tiempo no puede evitar al aire
que recubre nuestra alma
de aciertos ciertos,
de verdades escondidas,
de heridas supuradas,
de amistades invencibles,
de momentos inolvidables,
de vida que ebulle
a veces a borbotones
y a veces escandalosamente triste y solitaria,
como la propia muerte,
desconocida y temida.


;O)