
Rescato un librito del psiquiatra Castilla del Pino de hace cuarenta años, se llama La incomunicación. La necesidad de comunicación es trascendental en el ser humano. Castilla del Pino traza la comunicación interesada que se produce en una sociedad que denomina anómica. Os invito a la lectura de algunos de sus párrafos por su interés:
"En una sociedad anómica, en la que el principio rector es la competencia por la adquisición de objetos, es decir, de poder, la única comunicación posible es aquella que se verifica al servicio de la posesión. No hay comunicación sino en tanto a través de ella puedo competir. La comunicación efectiva, la posible, es cualquiera cosa menos real comunicación. Es, por decirlo así, comunicación aparente, que me es útil en la medida en que con ella muestro mi respeto a la norma y se me acepta en el grupo; más, también, en tanto solo a través de ella puedo saber del otro de manera tal que la competencia con él sea para mi más favorable. la comunicación está, pues, al servicio exclusivo de la rivalidad y la recíproca destrucción del otro, que la posesión de un objeto por ambos disputado entraña inevitablemente.
Pero la sociedad competitiva, que crea una comunicación condicionada hacia la competencia, y que ha hecho de la actitud competitiva un reflejo condicionado, básico como dinamismo de nuestra conducta, no ha suprimido aún la necesidad de comunicación. La comunicación real parece ser una necesidad cada vez más sentida en nuestra sociedad. Se vive las más de las veces como angustia, en forma de temor a la comunicación que se desea, o como sentimiento de soledad. Una estructura anómica crea una dialéctica falsa, a saber, frente a la necesidad de comunicación, crea no la posibilidad, sino el temor a satisfacerla. Con todos sus riesgos y a costa de ésta pérdida de espontaneidad, se origina una comunicación titubeante y cautelosa"
Aún recuerdo cuando conocí la palabra competitividad y me enseñaron de su importancia.

Rescato un librito del psiquiatra Castilla del Pino de hace cuarenta años, se llama La incomunicación. La necesidad de comunicación es trascendental en el ser humano. Castilla del Pino traza la comunicación interesada que se produce en una sociedad que denomina anómica. Os invito a la lectura de algunos de sus párrafos por su interés:
"En una sociedad anómica, en la que el principio rector es la competencia por la adquisición de objetos, es decir, de poder, la única comunicación posible es aquella que se verifica al servicio de la posesión. No hay comunicación sino en tanto a través de ella puedo competir. La comunicación efectiva, la posible, es cualquiera cosa menos real comunicación. Es, por decirlo así, comunicación aparente, que me es útil en la medida en que con ella muestro mi respeto a la norma y se me acepta en el grupo; más, también, en tanto solo a través de ella puedo saber del otro de manera tal que la competencia con él sea para mi más favorable. la comunicación está, pues, al servicio exclusivo de la rivalidad y la recíproca destrucción del otro, que la posesión de un objeto por ambos disputado entraña inevitablemente.
Pero la sociedad competitiva, que crea una comunicación condicionada hacia la competencia, y que ha hecho de la actitud competitiva un reflejo condicionado, básico como dinamismo de nuestra conducta, no ha suprimido aún la necesidad de comunicación. La comunicación real parece ser una necesidad cada vez más sentida en nuestra sociedad. Se vive las más de las veces como angustia, en forma de temor a la comunicación que se desea, o como sentimiento de soledad. Una estructura anómica crea una dialéctica falsa, a saber, frente a la necesidad de comunicación, crea no la posibilidad, sino el temor a satisfacerla. Con todos sus riesgos y a costa de ésta pérdida de espontaneidad, se origina una comunicación titubeante y cautelosa"
Aún recuerdo cuando conocí la palabra competitividad y me enseñaron de su importancia.