Centro Pompidou y Dalí







Gracias a Elvira y Tarik por sus fotos de París publicadas en Facebook. Me trae recuerdos muy agradables de mi primer viaje en 1987 a la capital francesa. El Centro Pompidou, Centro Nacional de Arte y Cultura de la república francesa, inaugurado en 1977 en tiempos de Giscard D'Estaing (ya que Pompidou presidió el período 1969-74) es una obra impresionante que se acogió al llamado estilo High-Tech, un estilo donde los espacios interiores eran inmensos y se dotaba de una enorme movilidad y practicidad a todo el edificio. Los tubos exteriores (azules para el recorrido del aire, verdes para fluidos, amarillos para revestimientos eléctricos y rojos para comunicaciones y seguridad) llaman la atención a nuestra vista; los ascensores son impresionantes, fue una de las cosas que más me llamó la atención. Verte transportado por el exterior del edificio con las vistas a Sacre-Coeur es una experiencia única.

En el París de mi viaje, los parisinos lo llamaban el Centro Beaubourg (que fue su nombre inicial) y se resistían al nombre oficial de su inauguración. El entorno de Les Halles (aunque el mercado nuevo es de 1960) de una antigüedad importante produce que el contraste de éste edificio tan especial con los edificios anejos (algunos de época medieval)no pase desapercibido y genere (ya generaba cuando mi visita en 1987) un encendido debate de aceptación y rechazo.

Algo parecido se hizo en Madrid con Centro de Arte Reina Sofía (incluidos ascensores exteriores)en pleno corazón del Madrid de los Austrias.

Respecto del cuadro "Alucinación parcial, seis imágenes de Lenin en un piano" que se encuentra en el Centro Pompidou, pertenece a una época de gran influencia surrealista en el pintor de Figueras.

Francia siempre adoró a nuestro extravagante pintor. Este cuadro no lo conocía, por lo que agradezco a Elvira y Tarik el habérmelo enseñado. Indudablemente la influencia del grupo de Breton (todos influenciados por Freud) es clara, en la fecha que está pintado (1931) Dalí aún no había, dentro de sus permanentes posturas radicales, roto con el surreallismo (aún no había aparecido Gala) y éste fantástico cuadro de características hipnogógicas (nadie como Dalí sabía trasladar a un lienzo las imágenes oníricas)parece fruto de una pesadilla que tuvo Dali de niño cuando su padre lo encerró en un cuarto oscuro donde vió las imágenes reflejadas en el piano con las aureolas propias de la luz reflejada e imprecisa que incide en unas pupilas tan especiales como las del maestro.

Dalí, obsesionado con la soledad, el sueño, la angustia y la muerte queda, con las hormigas que según él representan la soledad y la muerte, en éste cuadro perfectamente definido en su época surrealista. Las cerezas,parece ser son símbolos masones, que Dalí dibuja con la intención de reflejar la inocencia (de hecho es una fruta de una enorme sensualidad) sexual. Aunque deberíamos estudiar un poco más para comprender (o no comprender ya que se sentía divino) la simbología del pintor.

Recuerdo como en Montmarte entre en una exposición monográfica del pintor en la que su voz retumbaba en todas las salas claroscuras produciendo incluso cierto temor (tal vez propio de lo seres dvinos cuando quieren ser traviesos)

;o)





Gracias a Elvira y Tarik por sus fotos de París publicadas en Facebook. Me trae recuerdos muy agradables de mi primer viaje en 1987 a la capital francesa. El Centro Pompidou, Centro Nacional de Arte y Cultura de la república francesa, inaugurado en 1977 en tiempos de Giscard D'Estaing (ya que Pompidou presidió el período 1969-74) es una obra impresionante que se acogió al llamado estilo High-Tech, un estilo donde los espacios interiores eran inmensos y se dotaba de una enorme movilidad y practicidad a todo el edificio. Los tubos exteriores (azules para el recorrido del aire, verdes para fluidos, amarillos para revestimientos eléctricos y rojos para comunicaciones y seguridad) llaman la atención a nuestra vista; los ascensores son impresionantes, fue una de las cosas que más me llamó la atención. Verte transportado por el exterior del edificio con las vistas a Sacre-Coeur es una experiencia única.

En el París de mi viaje, los parisinos lo llamaban el Centro Beaubourg (que fue su nombre inicial) y se resistían al nombre oficial de su inauguración. El entorno de Les Halles (aunque el mercado nuevo es de 1960) de una antigüedad importante produce que el contraste de éste edificio tan especial con los edificios anejos (algunos de época medieval)no pase desapercibido y genere (ya generaba cuando mi visita en 1987) un encendido debate de aceptación y rechazo.

Algo parecido se hizo en Madrid con Centro de Arte Reina Sofía (incluidos ascensores exteriores)en pleno corazón del Madrid de los Austrias.

Respecto del cuadro "Alucinación parcial, seis imágenes de Lenin en un piano" que se encuentra en el Centro Pompidou, pertenece a una época de gran influencia surrealista en el pintor de Figueras.

Francia siempre adoró a nuestro extravagante pintor. Este cuadro no lo conocía, por lo que agradezco a Elvira y Tarik el habérmelo enseñado. Indudablemente la influencia del grupo de Breton (todos influenciados por Freud) es clara, en la fecha que está pintado (1931) Dalí aún no había, dentro de sus permanentes posturas radicales, roto con el surreallismo (aún no había aparecido Gala) y éste fantástico cuadro de características hipnogógicas (nadie como Dalí sabía trasladar a un lienzo las imágenes oníricas)parece fruto de una pesadilla que tuvo Dali de niño cuando su padre lo encerró en un cuarto oscuro donde vió las imágenes reflejadas en el piano con las aureolas propias de la luz reflejada e imprecisa que incide en unas pupilas tan especiales como las del maestro.

Dalí, obsesionado con la soledad, el sueño, la angustia y la muerte queda, con las hormigas que según él representan la soledad y la muerte, en éste cuadro perfectamente definido en su época surrealista. Las cerezas,parece ser son símbolos masones, que Dalí dibuja con la intención de reflejar la inocencia (de hecho es una fruta de una enorme sensualidad) sexual. Aunque deberíamos estudiar un poco más para comprender (o no comprender ya que se sentía divino) la simbología del pintor.

Recuerdo como en Montmarte entre en una exposición monográfica del pintor en la que su voz retumbaba en todas las salas claroscuras produciendo incluso cierto temor (tal vez propio de lo seres dvinos cuando quieren ser traviesos)

;o)