Canto a Yupanqui, a Brel y Beacud, bebió en la fuentes de la divinidad y el eros, sufrió y soñó como nadie. Nos cubrió de melancolía y amor a padres e hijos. Es el único e inigualable Alberto Cortez.
Canto a Yupanqui, a Brel y Beacud, bebió en la fuentes de la divinidad y el eros, sufrió y soñó como nadie. Nos cubrió de melancolía y amor a padres e hijos. Es el único e inigualable Alberto Cortez.