Releer a los clásicos




Releer un libro clásico es como leerlo por vez primera. Un libro clásico nunca se agota pues contiene la simiente del descubrimiento continuo.

En un libro clásico se almacena la historia de las culturas que son reinterpretadas una y otra vez por los hombres, nunca termina de decir lo que quiere decir porque siempre está diciendo.

Un libro clásico se nos acerca con la huella de las lecturas de los lectores que nos precedieron, impregnado en la historia de las culturas que han sido influenciadas por su lectura.

Leer a los clásicos es leer la secuencia histórica de nuestra cultura, es descubrir la estructura genómica de las vidas que atravesaron su lectura y mutaron tras su lectura para adaptarse y comprender en cada momento la sociedad en la que se desenvolvían.

Dejar de leer a los clásicos es olvidarnos de nuestro pasado y emprender una carrera peligrosa y de final imprevisible hacia nuestro laberinto de la ignorancia y su oscuridad.

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Releer un libro clásico es como leerlo por vez primera. Un libro clásico nunca se agota pues contiene la simiente del descubrimiento continuo.

En un libro clásico se almacena la historia de las culturas que son reinterpretadas una y otra vez por los hombres, nunca termina de decir lo que quiere decir porque siempre está diciendo.

Un libro clásico se nos acerca con la huella de las lecturas de los lectores que nos precedieron, impregnado en la historia de las culturas que han sido influenciadas por su lectura.

Leer a los clásicos es leer la secuencia histórica de nuestra cultura, es descubrir la estructura genómica de las vidas que atravesaron su lectura y mutaron tras su lectura para adaptarse y comprender en cada momento la sociedad en la que se desenvolvían.

Dejar de leer a los clásicos es olvidarnos de nuestro pasado y emprender una carrera peligrosa y de final imprevisible hacia nuestro laberinto de la ignorancia y su oscuridad.

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