Rafael Alvarez, El Brujo

"Las palabras son dulces andrajos de un linaje de príncipes"

Es realmente determinante en la experiencia de la vida poder conectar con la palabra que éste "brujo" de la escena nos entrega con la maravillosa humildad y grandeza de los cómicos.

El espéctaculo del Lazarillo, del cual Rafael Alvarez lleva ya más de 18 años representando, es una recreación de nuestro Siglo de Oro (XVI) un momento donde España brilló con la mayor grandeza conocida tanto económica como culturalmente y que simultaneamente produjo el "hambre" que suele rodear a las clases desfavorecidas. Era un "hambre" de una fiereza desconocida pues se juntaban la grandeza y la miseria en su máximo esplendor; fue la aparición de la denominada picaresca española, las necesarias actitudes de Lazarillo, llenas del ingenio que la necesidad encumbra. Es el tremendo sufrimiento del hambre recompensado con los mayores gozos cuando el alivio humano sacia las situaciones de ahogo.

Rafael Alvarez "El Brujo" es un príncipe gitano del teatro, su voz viene de lo más profundo de la tierra y ha alcanzado todos sus confines. Es la voz ancestral que surge de los límites del tiempo para decirnos que la palabra es ley, es gozo, es necesaria y única, también nos avisa del poder del silencio, de la negra espesura de la soledad cuando es un silencio opaco a los demás, a la vida. Como el día y la noche, la palabra y el silencio alternan la vida humana. La palabra brilla dando luz, el silencio ilumina la oscuridad plateando las sombras.

Gracias Rafael, gracias por darnos la palabra y el silencio. Gracias por tus intermedios, tus medios, gracias por traernos tus técnicas, tus técnicos y tus deliciosas "brujerías" .

"Las palabras son dulces andrajos de un linaje de príncipes"

Es realmente determinante en la experiencia de la vida poder conectar con la palabra que éste "brujo" de la escena nos entrega con la maravillosa humildad y grandeza de los cómicos.

El espéctaculo del Lazarillo, del cual Rafael Alvarez lleva ya más de 18 años representando, es una recreación de nuestro Siglo de Oro (XVI) un momento donde España brilló con la mayor grandeza conocida tanto económica como culturalmente y que simultaneamente produjo el "hambre" que suele rodear a las clases desfavorecidas. Era un "hambre" de una fiereza desconocida pues se juntaban la grandeza y la miseria en su máximo esplendor; fue la aparición de la denominada picaresca española, las necesarias actitudes de Lazarillo, llenas del ingenio que la necesidad encumbra. Es el tremendo sufrimiento del hambre recompensado con los mayores gozos cuando el alivio humano sacia las situaciones de ahogo.

Rafael Alvarez "El Brujo" es un príncipe gitano del teatro, su voz viene de lo más profundo de la tierra y ha alcanzado todos sus confines. Es la voz ancestral que surge de los límites del tiempo para decirnos que la palabra es ley, es gozo, es necesaria y única, también nos avisa del poder del silencio, de la negra espesura de la soledad cuando es un silencio opaco a los demás, a la vida. Como el día y la noche, la palabra y el silencio alternan la vida humana. La palabra brilla dando luz, el silencio ilumina la oscuridad plateando las sombras.

Gracias Rafael, gracias por darnos la palabra y el silencio. Gracias por tus intermedios, tus medios, gracias por traernos tus técnicas, tus técnicos y tus deliciosas "brujerías" .