
Por fin consigo saldar mi deuda con Auster. Son tantas las personas que han quedado enganchadas con sus historias, con los destinos entrelazados, con la aparición de los puntos coincidentes en esa red aparentemente deslabazada que es el espacio y el tiempo y que luego resulta conformar una perfecta pieza a la que Auster sabe sacar el mejor provecho.
El palacio de la luna o Moon Palace es escrita en 1989, o sea tres años antes de Leviatán. Representa una historia física de la América de los 60 y 70, una historia personal de un marginado, una historia sociológica de una América que vivía de la llegada del hombre a la Luna, del fracaso del Vietnam.
La historia de Marco Stanley Fogg (aunque juega con el azar, Auster no lo deja todo a la suerte, tres nombres de tres grandes viajeros) desde la muerte de su madre de niño, la convivencia con su excéntrico tío Víctor, músico de profesión, el encuentro con la soledad, la indigencia, la angustia, la penuria, el hambre, la aparición de Kitty Wu como salvamento en la tormenta, la relación de dependencia con el egocéntrico anciano Effing (para mi una relación relatada con una maestría excepcional), y por fin el descubrimiento de quien es su padre, de quien es el padre de su padre, y un final frente a la omnipresente Luna, dibujan un verdadero viaje psíquico.
La forma de escribir de Auster (que parece muy influenciada por Kafka) denota el virtuosismo en prosa de un poeta (él mismo afirma la gran influencia de los contemporáneos franceses, como Mallarmé). Auster desarrolla también lo que han deno minado la metaliteratura (que no sé exactamente lo que es)lo que es indudable es la calidad de éste escritor que me trae recuerdos de tantos otros como Dostoievski, Hamsun e incluso, como no, Cervantes y el Quijote.
En definitiva una obra que me descubre lo que viene... más obras de un grandísimo escritor.

Por fin consigo saldar mi deuda con Auster. Son tantas las personas que han quedado enganchadas con sus historias, con los destinos entrelazados, con la aparición de los puntos coincidentes en esa red aparentemente deslabazada que es el espacio y el tiempo y que luego resulta conformar una perfecta pieza a la que Auster sabe sacar el mejor provecho.
El palacio de la luna o Moon Palace es escrita en 1989, o sea tres años antes de Leviatán. Representa una historia física de la América de los 60 y 70, una historia personal de un marginado, una historia sociológica de una América que vivía de la llegada del hombre a la Luna, del fracaso del Vietnam.
La historia de Marco Stanley Fogg (aunque juega con el azar, Auster no lo deja todo a la suerte, tres nombres de tres grandes viajeros) desde la muerte de su madre de niño, la convivencia con su excéntrico tío Víctor, músico de profesión, el encuentro con la soledad, la indigencia, la angustia, la penuria, el hambre, la aparición de Kitty Wu como salvamento en la tormenta, la relación de dependencia con el egocéntrico anciano Effing (para mi una relación relatada con una maestría excepcional), y por fin el descubrimiento de quien es su padre, de quien es el padre de su padre, y un final frente a la omnipresente Luna, dibujan un verdadero viaje psíquico.
La forma de escribir de Auster (que parece muy influenciada por Kafka) denota el virtuosismo en prosa de un poeta (él mismo afirma la gran influencia de los contemporáneos franceses, como Mallarmé). Auster desarrolla también lo que han deno minado la metaliteratura (que no sé exactamente lo que es)lo que es indudable es la calidad de éste escritor que me trae recuerdos de tantos otros como Dostoievski, Hamsun e incluso, como no, Cervantes y el Quijote.
En definitiva una obra que me descubre lo que viene... más obras de un grandísimo escritor.