El clip perdido

El clip perdido


Volviendo a dibujar la vida recreo en la memoria escenas ya pasadas y almacenadas en un rincón cercano. Son momentos que busco y encuentro sin dificultad, pequeños reflejos de un tiempo que parecía ya perdido.

Es así como pensaba Marcelo , cuando ensimismado ante un clip abandonado en el suelo de la cocina, reflexionaba sobre los aconteceres de la existencia. El clip podía contar su historia cercana, y así lo hizo. Se había desprendido de unos papeles que sujetaba y había ido a parar junto al cubo de la basura ante el cual reposaba a la espera de ser definitivamente depositado como un residuo más. Era su inevitable destino, su muerte cierta.

-Verás, dijo el clip, esos papeles no sirvieron para nada y para nada serví yo; su voz era una ligera voz metálica, sonaba triste y monótona.

Marcelo quedó sorprendido al oir al clip como le contaba el hecho de su abandono.

.- ¡No te preocupes, te reciclaré!

Cogió al clip con la determinación de rescatarlo y a la vez utilizarlo.

Junto a su mesa esperaban los papeles de la reunión que al dia siguiente le esperaba en su trabajo, era una reunión muy importante para él. De ello dependía su ascenso y no quería dejar nada al arbitrio del destino. Marcelo tomó con la seguridad del que sabe que todo está correcto y preparado el montoncito de folios (apenas diez) y a ellos le abrazó el clip.

- ¡Gracias! Dijo el clip alegremente, al fin otra vez me siento útil.

Aquella noche Marcelo cenó junto a Gloria confiado, de vez en cuando, miraba a Gloria de forma distinta, como solo la había mirado tiempo atrás. Deseaba acariciarla y tenerla en sus brazos. Por la noche se estrecharon y amaron.

Por la mañana, mientras entraba en la sala de reuniones, pensaba como plantear todo el trabajo realizado para intentar convencer a su jefe y a sus compañeros. Sentado en la silla, abrió la carpeta y cogió el montoncito de papeles. El clip había desaparecido.

Por la mañana, Gloria después de desayunar y antes de empezar a trabajar encontró un clip en el salón, lo cogió y lo echó al cenicero, luego el cenicero lo vació en el cubo de la basura.

Marcelo recordó como había dejado el clip encima de la mesa minutos antes de salir por la mañana de la casa para ir a la reunión. Iba tan relajado tras la noche de reencuentro con Gloria, que no se apercibió como el clip se deslizó por la mesa accidentalmente cuando cogió el trabajo dispuesto a marchar a la reunión. El clip perdido


Volviendo a dibujar la vida recreo en la memoria escenas ya pasadas y almacenadas en un rincón cercano. Son momentos que busco y encuentro sin dificultad, pequeños reflejos de un tiempo que parecía ya perdido.

Es así como pensaba Marcelo , cuando ensimismado ante un clip abandonado en el suelo de la cocina, reflexionaba sobre los aconteceres de la existencia. El clip podía contar su historia cercana, y así lo hizo. Se había desprendido de unos papeles que sujetaba y había ido a parar junto al cubo de la basura ante el cual reposaba a la espera de ser definitivamente depositado como un residuo más. Era su inevitable destino, su muerte cierta.

-Verás, dijo el clip, esos papeles no sirvieron para nada y para nada serví yo; su voz era una ligera voz metálica, sonaba triste y monótona.

Marcelo quedó sorprendido al oir al clip como le contaba el hecho de su abandono.

.- ¡No te preocupes, te reciclaré!

Cogió al clip con la determinación de rescatarlo y a la vez utilizarlo.

Junto a su mesa esperaban los papeles de la reunión que al dia siguiente le esperaba en su trabajo, era una reunión muy importante para él. De ello dependía su ascenso y no quería dejar nada al arbitrio del destino. Marcelo tomó con la seguridad del que sabe que todo está correcto y preparado el montoncito de folios (apenas diez) y a ellos le abrazó el clip.

- ¡Gracias! Dijo el clip alegremente, al fin otra vez me siento útil.

Aquella noche Marcelo cenó junto a Gloria confiado, de vez en cuando, miraba a Gloria de forma distinta, como solo la había mirado tiempo atrás. Deseaba acariciarla y tenerla en sus brazos. Por la noche se estrecharon y amaron.

Por la mañana, mientras entraba en la sala de reuniones, pensaba como plantear todo el trabajo realizado para intentar convencer a su jefe y a sus compañeros. Sentado en la silla, abrió la carpeta y cogió el montoncito de papeles. El clip había desaparecido.

Por la mañana, Gloria después de desayunar y antes de empezar a trabajar encontró un clip en el salón, lo cogió y lo echó al cenicero, luego el cenicero lo vació en el cubo de la basura.

Marcelo recordó como había dejado el clip encima de la mesa minutos antes de salir por la mañana de la casa para ir a la reunión. Iba tan relajado tras la noche de reencuentro con Gloria, que no se apercibió como el clip se deslizó por la mesa accidentalmente cuando cogió el trabajo dispuesto a marchar a la reunión.