

Lucas Cranach el viejo ha sido llamado el pintor de la Reforma.
El cuadro que contemplamos junto al retrato del pintor realizado por su hijo Lucas Cranach el joven, es la fuente de la juventud y no es todo lo que vemos producto solo de la imaginación del pintor. Las piscinas de éste tipo existían y eran accesibles al público en general.
Es probable que los manantiales curativos se frecuentaran durante toda la Edad Media. Al tratar de desentrañar lo que tiene de fantasioso el cuadro de Cranach (que por cierto aún no está claro que fuese pintado por el padre o el hijo) es necesario constar la fe que se tenía en los milagros; las personas esperaban en cualquier momento la intervención directa de las fuerzas sobrenaturales en los acontecimientos terrenales, ya fuera a través de Dios o del diablo.La división entre ciencias naturales y religión tal como se concibe en la actualidad, todavía no se había consumado. La ciencia empezaba a dar sus primeros pasos, como se advierte sobre todo en la medicina. Apenas se realizaban exámenes anatómicos con cadáveres y todavía estaba en vigor la antigua doctrina de los cuatro humores como fundamento de todos los métodos de curación. Cuando alguien caía enfermo, era porque sus humores no se hallaban en proporción armónica y, por tanto, había que sangrarlo.
Los balnearios de aguas minerales se beneficiaron del atraso de la medicina.No podemos evitar referirnos al jardín de las delicias de El Bosco, un cuadro al que no podemos dejar de referirnos cuando pensamos en las fuentes de la juventud.
Seguiremos descubriendo los secretos de las obras de arte;O)


Lucas Cranach el viejo ha sido llamado el pintor de la Reforma.
El cuadro que contemplamos junto al retrato del pintor realizado por su hijo Lucas Cranach el joven, es la fuente de la juventud y no es todo lo que vemos producto solo de la imaginación del pintor. Las piscinas de éste tipo existían y eran accesibles al público en general.
Es probable que los manantiales curativos se frecuentaran durante toda la Edad Media. Al tratar de desentrañar lo que tiene de fantasioso el cuadro de Cranach (que por cierto aún no está claro que fuese pintado por el padre o el hijo) es necesario constar la fe que se tenía en los milagros; las personas esperaban en cualquier momento la intervención directa de las fuerzas sobrenaturales en los acontecimientos terrenales, ya fuera a través de Dios o del diablo.La división entre ciencias naturales y religión tal como se concibe en la actualidad, todavía no se había consumado. La ciencia empezaba a dar sus primeros pasos, como se advierte sobre todo en la medicina. Apenas se realizaban exámenes anatómicos con cadáveres y todavía estaba en vigor la antigua doctrina de los cuatro humores como fundamento de todos los métodos de curación. Cuando alguien caía enfermo, era porque sus humores no se hallaban en proporción armónica y, por tanto, había que sangrarlo.
Los balnearios de aguas minerales se beneficiaron del atraso de la medicina.No podemos evitar referirnos al jardín de las delicias de El Bosco, un cuadro al que no podemos dejar de referirnos cuando pensamos en las fuentes de la juventud.
Seguiremos descubriendo los secretos de las obras de arte;O)