
La verdad es que mi amigo Pedro Ruiz Arrabal nos sigue sorprendiendo, en éste caso es una pirueta suave y misteriosa sobre un lector transparente y dispuesto a unir las piezas del rompecabezas, gracias Pedro por éste microrelato que nos mantiene en la certeza de que escondes tesoros en tu escritura:
Un libro abierto descuidadamente sobre la mesa derramaba sus palabras resultando un rompecabezas imposible de recomponer.
Él yacía sentado, inerte, con los ojos aún abiertos, transparente: transparente como un libro abierto descuidadamente con sus letras derramadas sobre la mesa.

La verdad es que mi amigo Pedro Ruiz Arrabal nos sigue sorprendiendo, en éste caso es una pirueta suave y misteriosa sobre un lector transparente y dispuesto a unir las piezas del rompecabezas, gracias Pedro por éste microrelato que nos mantiene en la certeza de que escondes tesoros en tu escritura:
Un libro abierto descuidadamente sobre la mesa derramaba sus palabras resultando un rompecabezas imposible de recomponer.
Él yacía sentado, inerte, con los ojos aún abiertos, transparente: transparente como un libro abierto descuidadamente con sus letras derramadas sobre la mesa.