

La cuestión es apasionante y ha derrochado rios de tinta, no hay más que recordar el deseo de inmortalidad en "el retrato de Dorian Gray" o el "Fausto" de Goethe. Los científicos creen que el deterioro físico no es un mandato de la evolución y es tratable, de hecho, el envejecimiento se ve ya como una enfermedad.
Aunque habrá que tener paciencia. Hasta ahora, ninguna de las sustancias en prueba ha demostrado su efectividad, según se explica en una reciente artículo de Nature. Pero se sabe, por ejemplo, que en levaduras, en la mosca de la fruta y en el gusano Caenorabditis elegans un compuesto llamado resveratrol presente en la piel de las uvas, en el vino tinto y en las nueces afecta a la actividad de un gen implicado en la longevidad. También se sospecha que un antibiótico antifúngico y un fármaco empleado en la diabetes podrían interferir con la acción de genes similares.
Tras éste nuevo filón farmaceútico hay un cambio de paradigma científico; que el envejecimiento biológico no es una consecuencia inevitable del paso del tiempo. Estas y otras muchas evidencias han guiado a los investigadores hasta una idea clave:
no es obligatorio envejecer desde un punto de vista evolutivo. El envejecimiento no es como un cambio de dentición, que claramente otorga ventajas o la pubertad que prepara al organismo para reproducirse. A la evolución le da lo mismo que nos salgan canas y arrugas. De lo que se deriva que el envejecimiento no es inmutable.
María Blasco, española de referencia mundial en la oncología y el envejecimiento (en la foto la más joven) afirma:
"El envejecimiento no es un programa genético seleccionado y conservado por la evolución; más bien sería un colapso del organismo"
Según Jay Olshansky biogerontólogo de la Universidad de Chicago. los cambios biológicos que nos predisponen a enfermedades fatales e incapacitantes están causadas por el proceso de envejecimiento. Por eso debemos convertir en prioritarias las intervenciones paea retrasar estos procesos.
María Blasco nos da la clave:
"La clave está en alargar la vida de nuestros órganos y tejidos, y para ello hay que entender los mecanismos moleculares del deterioro"
El problema es que aún no hay respuestas unánimes para determinar cúales son esos mecanismos moleculares. Pero hay hipótesis. Se acepta en general, que el organismo va acumulando daños, por ejemplo en el material genético de las celúlas, a medida que pasa el tiempo. Son daños debidos a procesos como la liberación de los famosos radicales libres, inevitable subproducto de nuestra respiración Y una idea reciente es que, de éstos daños, los más importantes son los que afectan a las células madre.
Y ahora la gran pregunta: ¿qué posibilidades hay de frenar o incluso revertir el envejecimiento?. Los autores del artículo de Naturerecuerdan que hoy se conocen cientos de mutaciones genéticas capaces de prolongar la vida-hasta un 40%-en gusanos, levaduras, moscas de la fruta y ratones. Son genes implicados en el crecimiento, el metabolismo, la nutrición y la reproducción, muchos de ellos, de efectos bioquímicos similares a los producidos en experimentos hace un siglo con ratones al aplicar la llamada restricción calórica (sin caer en la malnutrición).
La actuación de fármacos plantean aún un problema por resolver, y es el problema del cerebro: las neuronas que almacenan los recuerdos, las experiencias vitales, no se regeneran, ¿quién querría tener un cerebro joven pero en blanco?
En el aspecto (no menos importante) social y demográfico hemos también de pensar en las previsiones de Eurostat que indican que en 2060 habrá sólo dos trabajadores por cada jubilado, frente a los cuatro actuales. A pesar de ello, el demógrafo Julio Pérez Díaz resalta el enorme "aumento de la productividad del trabajador" en las últimas décadas.
Necesitamos unas ciudades preparadas y unos ciudadanos dispuestos a asumir los nuevos retos, ¿se consolidará la tendencia iniciada ahora?¿los mayores cuidarán de los niños y los dependientes y los jóvenes producirán?
Espero vuestros comentarios.


La cuestión es apasionante y ha derrochado rios de tinta, no hay más que recordar el deseo de inmortalidad en "el retrato de Dorian Gray" o el "Fausto" de Goethe. Los científicos creen que el deterioro físico no es un mandato de la evolución y es tratable, de hecho, el envejecimiento se ve ya como una enfermedad.
Aunque habrá que tener paciencia. Hasta ahora, ninguna de las sustancias en prueba ha demostrado su efectividad, según se explica en una reciente artículo de Nature. Pero se sabe, por ejemplo, que en levaduras, en la mosca de la fruta y en el gusano Caenorabditis elegans un compuesto llamado resveratrol presente en la piel de las uvas, en el vino tinto y en las nueces afecta a la actividad de un gen implicado en la longevidad. También se sospecha que un antibiótico antifúngico y un fármaco empleado en la diabetes podrían interferir con la acción de genes similares.
Tras éste nuevo filón farmaceútico hay un cambio de paradigma científico; que el envejecimiento biológico no es una consecuencia inevitable del paso del tiempo. Estas y otras muchas evidencias han guiado a los investigadores hasta una idea clave:
no es obligatorio envejecer desde un punto de vista evolutivo. El envejecimiento no es como un cambio de dentición, que claramente otorga ventajas o la pubertad que prepara al organismo para reproducirse. A la evolución le da lo mismo que nos salgan canas y arrugas. De lo que se deriva que el envejecimiento no es inmutable.
María Blasco, española de referencia mundial en la oncología y el envejecimiento (en la foto la más joven) afirma:
"El envejecimiento no es un programa genético seleccionado y conservado por la evolución; más bien sería un colapso del organismo"
Según Jay Olshansky biogerontólogo de la Universidad de Chicago. los cambios biológicos que nos predisponen a enfermedades fatales e incapacitantes están causadas por el proceso de envejecimiento. Por eso debemos convertir en prioritarias las intervenciones paea retrasar estos procesos.
María Blasco nos da la clave:
"La clave está en alargar la vida de nuestros órganos y tejidos, y para ello hay que entender los mecanismos moleculares del deterioro"
El problema es que aún no hay respuestas unánimes para determinar cúales son esos mecanismos moleculares. Pero hay hipótesis. Se acepta en general, que el organismo va acumulando daños, por ejemplo en el material genético de las celúlas, a medida que pasa el tiempo. Son daños debidos a procesos como la liberación de los famosos radicales libres, inevitable subproducto de nuestra respiración Y una idea reciente es que, de éstos daños, los más importantes son los que afectan a las células madre.
Y ahora la gran pregunta: ¿qué posibilidades hay de frenar o incluso revertir el envejecimiento?. Los autores del artículo de Naturerecuerdan que hoy se conocen cientos de mutaciones genéticas capaces de prolongar la vida-hasta un 40%-en gusanos, levaduras, moscas de la fruta y ratones. Son genes implicados en el crecimiento, el metabolismo, la nutrición y la reproducción, muchos de ellos, de efectos bioquímicos similares a los producidos en experimentos hace un siglo con ratones al aplicar la llamada restricción calórica (sin caer en la malnutrición).
La actuación de fármacos plantean aún un problema por resolver, y es el problema del cerebro: las neuronas que almacenan los recuerdos, las experiencias vitales, no se regeneran, ¿quién querría tener un cerebro joven pero en blanco?
En el aspecto (no menos importante) social y demográfico hemos también de pensar en las previsiones de Eurostat que indican que en 2060 habrá sólo dos trabajadores por cada jubilado, frente a los cuatro actuales. A pesar de ello, el demógrafo Julio Pérez Díaz resalta el enorme "aumento de la productividad del trabajador" en las últimas décadas.
Necesitamos unas ciudades preparadas y unos ciudadanos dispuestos a asumir los nuevos retos, ¿se consolidará la tendencia iniciada ahora?¿los mayores cuidarán de los niños y los dependientes y los jóvenes producirán?
Espero vuestros comentarios.