William Faulkner




Mañana día 6 de julio se celebra el 46 aniversario de la muerte de William Faulkner. Faulkner representa para todo amante de la lectura un reto y un misterio. Para un amante de la escritura es la referencia, sin duda del estilo perfecto.

Perteneciente a una acaudalada familia sureña de Missisipi, es un escritor de importancia capital en la literatura norteamericana. Dotado de un humor cosustancial a la tierra que le vió nacer y crecer, le llevaba a aseveraciones tan desdeñosas como cuando le preguntaron si había leído a Freud a lo que respondió: "Nunca lo he leído. Tampoco Shakespeare lo leyó. Dudo que lo leyera Melville, y estoy seguro que Moby Dick tampoco lo hizo". A cambio, el Quijote es un libro que releía cada año.

Arrogante y siempre jugando con el vértigo del alcoholismo, afirmaba que su novela más vendida "Santuario", la escribió por dinero para comprarse un buen caballo. Fue capaz de alzar todo un condado que recibió el nombre de Yoknapatawpha, que sería el un modelo para el posterior Macondo de García Márquez; en su novela ¿Absalón,Absalón!(1936) es situado mediante un mapa. Un territorio casi real y coherente.

El ruido y la furia (1929), tal vez represente la más genuina novela de Faulkner; pólifónica y con el uso por vez primera de la técnica del monólogo interior, es una novela difícil de leer.

La dificultad de leer a Faulkner (que en contraposición al lenguaje de las frases cortas de Hemingway utiliza frases largas y de exquisita léxico)radica en que el escritor norteamericano tiene un gusto especial en desembarcar en cualquiera de los puntos de la narración sin haber dado apenas noticias de los antecedentes que han desencadenado aquella situación que va contando con minuciosidad, a la que aporta múltiples digresiones, que va cercando desde múltiples puntos de vista, usando la lupa para destripar el más nimio detalle o, por el contrario, distanciándose hasta alturas que dan vértigo para ofrecer la panorámica completa de un acontecimiento...lateral. Está también su afición (como Joyce o Proust) por perderse por paisajes y tramas secundarias, todo ello movido por la autoridad de un estilo grandioso que, eso si, conserva en todo momento la virtud de tener temblando al lector cuando lo arrastra por las lóbregas estancias del corazón humano.

Leer a Faulkner (Nobel en 1949 y Pulizar en 1955) es todo un reto apasionante.


Mañana día 6 de julio se celebra el 46 aniversario de la muerte de William Faulkner. Faulkner representa para todo amante de la lectura un reto y un misterio. Para un amante de la escritura es la referencia, sin duda del estilo perfecto.

Perteneciente a una acaudalada familia sureña de Missisipi, es un escritor de importancia capital en la literatura norteamericana. Dotado de un humor cosustancial a la tierra que le vió nacer y crecer, le llevaba a aseveraciones tan desdeñosas como cuando le preguntaron si había leído a Freud a lo que respondió: "Nunca lo he leído. Tampoco Shakespeare lo leyó. Dudo que lo leyera Melville, y estoy seguro que Moby Dick tampoco lo hizo". A cambio, el Quijote es un libro que releía cada año.

Arrogante y siempre jugando con el vértigo del alcoholismo, afirmaba que su novela más vendida "Santuario", la escribió por dinero para comprarse un buen caballo. Fue capaz de alzar todo un condado que recibió el nombre de Yoknapatawpha, que sería el un modelo para el posterior Macondo de García Márquez; en su novela ¿Absalón,Absalón!(1936) es situado mediante un mapa. Un territorio casi real y coherente.

El ruido y la furia (1929), tal vez represente la más genuina novela de Faulkner; pólifónica y con el uso por vez primera de la técnica del monólogo interior, es una novela difícil de leer.

La dificultad de leer a Faulkner (que en contraposición al lenguaje de las frases cortas de Hemingway utiliza frases largas y de exquisita léxico)radica en que el escritor norteamericano tiene un gusto especial en desembarcar en cualquiera de los puntos de la narración sin haber dado apenas noticias de los antecedentes que han desencadenado aquella situación que va contando con minuciosidad, a la que aporta múltiples digresiones, que va cercando desde múltiples puntos de vista, usando la lupa para destripar el más nimio detalle o, por el contrario, distanciándose hasta alturas que dan vértigo para ofrecer la panorámica completa de un acontecimiento...lateral. Está también su afición (como Joyce o Proust) por perderse por paisajes y tramas secundarias, todo ello movido por la autoridad de un estilo grandioso que, eso si, conserva en todo momento la virtud de tener temblando al lector cuando lo arrastra por las lóbregas estancias del corazón humano.

Leer a Faulkner (Nobel en 1949 y Pulizar en 1955) es todo un reto apasionante.