
Uno de los grabados de éste pintor renacentista alemán nacido en Nuremberg en 1471 y fallecido en la misma ciudad en 1528 es el célebre y tan interpretado por su simbología Melencolia I.
El cuadro de Durero (pintor influido por el ambiente de la Reforma religiosa de Lutero) desvela sus conocimientos de la alquimia y la astronomía, y tiene varias interpretaciones, toda vez que cargado de símbolos (incluso diría que recargado) se ha prestado al estudio de poetas, filósofos, matemáticos, astrónomos y artistas en general. No obstante, me gusta la interpretación alquímica, que es la que desarrollo:
El grabado es el primero de una serie dedicada a los cuatro humores del cuerpo humano: melancólico, flemático, colérico y sanguíneo. La melancolía, oscilante entre la tristeza mórbida, la depresión y el sueño, es un estado tipicamente alquímico. Este estado corresponde al color negro de la putrefacción. La palabra melancolía deriva etimológicamente del griego melas(negra) y chole(bilis), y corresponde a la fase de nigredo en la cual la materia de la obra toma el color de la muerte.
Analicemos los símbolos del grabado. En primer lugar el reloj de arena y la balanza son atributos de Saturno y le sirven para medir y pesar la vida. Saturno es la encarnación del tiempo y la energía saturnal es una energía melancólica y consciente del paso del tiempo, y Saturno corresponde al plomo y el color negro.
La rueda de molino que encontramos en un segundo término del cuadro es también un símbolo hermético, simboliza también la putrefacción que desintegra la semilla y los metales que se encuentra en la tierra. Todo relacionado con la mutación, la resurreción que está en el interior de toda muerte y en los ciclos agrarios sería el prepara la tierra, sembrar, hacer crecer, madurar, recoger el fruto y fabricar la harina con la cual se hace el pan.
El principio de inmanencia del cuál surgirá el mundo mágico de los filósofos herméticos, de ahí Isaac el Holandés dice:
"De Saturno nace y se hace la piedra filosofal, no hay más secreto que éste: El secreto está en Saturno, porque en el Sol no hallamos la perfección que hay en Saturno"
La piedra de Saturno puede ser asimilada al poliedro que se encuentra en el grabado de Durero. Este poliedro y la esfera (lo que tiene menor número de ángulos es lo que está más cerca de la belleza y la simplicidad) que se encuentran en los pies de la figura humana (un ángel?) nos recuerdan que la alquimia tiene la geometría (ge, tierra, metrein, medir)en la base de su enseñanza. Hallamos detrás del poliedro un vaso que contiene fuego sobre el que aparece un pequeño recipiente con forma de corazón. Vemos sobre el mar un arco iris que simboliza el total de los colores de la gran obra y la unión del cielo y la tierra.
Tierra, agua y fuego estan indicados en el grabado: el poliedro(tierra), el mar de fondo(agua) y el pequeño artefacto entre el poliedro y el mar(fuego)
La iniciación progresiva que guía a la iluminación está simbolizada por la escalera de siete peldaños, es decir, las dificultades que hace falta superar antes de obtener la piedra filosofal.
El perro que aparece detrás de la esfera, enroscado y melancólico, es otro símbolo alquímico: Es un símbolo mercurial, pero también es el animal del melancólico o hipocondríaco, esto es, de personas tristes cuyo humor depende del estado de su bajo vientre. Los alquimistas lo consideran el símbolo del azufre.
Finalmente tenemos sobre la cabeza de la figura humana un cuadrado mágico que suma en horizontal, vertical y diagonal 34 (uno de los números de Fibonacci, que además sumadas sus cifras 3+4=7, coincidente con el número de peldaños de la escalera)en dicho cuadrado aparece en su última fila dos número centrales, 15 y 14 que es el año en que muere la madre de Durero.
El niño que aparece junto a la figura (que sostiene un compás y un libro, y que se rodea de herramientas como unos clavos, una sierra, una regla, etc) pudiera parecer la oposición a la vejez de Saturno, expresando de ese modo la esperanza en la nueva era que está en el interior del mito de éste dios primordial.
La alusión del nigredo está también contenida en el rostro oscurecido del ángel, que sería un hermafrodita alado.
Finalmente es de notar la interpretación desde un plano psicológico del cuador dada por H.Knackfuss:
"Aquí está sentada una figura que encarna el poder del intelecto humano, coronada por el laurel de la fama, rodeada por símbolos del conocimiento humano y su poder, utensilios y figuras geométricas. Esta potente figura cae finalmente cansada, consciente de sus imperfecciones. Se asemeja al niño que está sentado sobre la rueda haciendo sumas y ejercicios en una tablilla. La figura envidia al perro, el cual no tiene apetito por el conocimiento. Los números, símbolos de la limitación del espíritu humano. La escalera, burla de la pequeña altura a la cual puede alzarse el hombre. El reloj de arena, la campana, la balanza, el cuadro con los números, todos ellos nos hablan de la ingenuidad sin finalidad alguna de la mente humana; espacio y tiempo limitan el intelecto humano. Consciente de su limitación en relación con el universo, el genio mira sin esperanza, su mano reposa sobre el libro en el cual el misterio no es revelado, y sobre compases con los cuales no puede medir el misterio. Todo ello nos dice y sugiere un pensamiento: podemos saber muy poco o nada. Durero mismo escribía ésta confesión: El error está en la percepción, la oscuridad es tan grande en nuestro interior que sólo nuestro probar ya es un fracaso"

Uno de los grabados de éste pintor renacentista alemán nacido en Nuremberg en 1471 y fallecido en la misma ciudad en 1528 es el célebre y tan interpretado por su simbología Melencolia I.
El cuadro de Durero (pintor influido por el ambiente de la Reforma religiosa de Lutero) desvela sus conocimientos de la alquimia y la astronomía, y tiene varias interpretaciones, toda vez que cargado de símbolos (incluso diría que recargado) se ha prestado al estudio de poetas, filósofos, matemáticos, astrónomos y artistas en general. No obstante, me gusta la interpretación alquímica, que es la que desarrollo:
El grabado es el primero de una serie dedicada a los cuatro humores del cuerpo humano: melancólico, flemático, colérico y sanguíneo. La melancolía, oscilante entre la tristeza mórbida, la depresión y el sueño, es un estado tipicamente alquímico. Este estado corresponde al color negro de la putrefacción. La palabra melancolía deriva etimológicamente del griego melas(negra) y chole(bilis), y corresponde a la fase de nigredo en la cual la materia de la obra toma el color de la muerte.
Analicemos los símbolos del grabado. En primer lugar el reloj de arena y la balanza son atributos de Saturno y le sirven para medir y pesar la vida. Saturno es la encarnación del tiempo y la energía saturnal es una energía melancólica y consciente del paso del tiempo, y Saturno corresponde al plomo y el color negro.
La rueda de molino que encontramos en un segundo término del cuadro es también un símbolo hermético, simboliza también la putrefacción que desintegra la semilla y los metales que se encuentra en la tierra. Todo relacionado con la mutación, la resurreción que está en el interior de toda muerte y en los ciclos agrarios sería el prepara la tierra, sembrar, hacer crecer, madurar, recoger el fruto y fabricar la harina con la cual se hace el pan.
El principio de inmanencia del cuál surgirá el mundo mágico de los filósofos herméticos, de ahí Isaac el Holandés dice:
"De Saturno nace y se hace la piedra filosofal, no hay más secreto que éste: El secreto está en Saturno, porque en el Sol no hallamos la perfección que hay en Saturno"
La piedra de Saturno puede ser asimilada al poliedro que se encuentra en el grabado de Durero. Este poliedro y la esfera (lo que tiene menor número de ángulos es lo que está más cerca de la belleza y la simplicidad) que se encuentran en los pies de la figura humana (un ángel?) nos recuerdan que la alquimia tiene la geometría (ge, tierra, metrein, medir)en la base de su enseñanza. Hallamos detrás del poliedro un vaso que contiene fuego sobre el que aparece un pequeño recipiente con forma de corazón. Vemos sobre el mar un arco iris que simboliza el total de los colores de la gran obra y la unión del cielo y la tierra.
Tierra, agua y fuego estan indicados en el grabado: el poliedro(tierra), el mar de fondo(agua) y el pequeño artefacto entre el poliedro y el mar(fuego)
La iniciación progresiva que guía a la iluminación está simbolizada por la escalera de siete peldaños, es decir, las dificultades que hace falta superar antes de obtener la piedra filosofal.
El perro que aparece detrás de la esfera, enroscado y melancólico, es otro símbolo alquímico: Es un símbolo mercurial, pero también es el animal del melancólico o hipocondríaco, esto es, de personas tristes cuyo humor depende del estado de su bajo vientre. Los alquimistas lo consideran el símbolo del azufre.
Finalmente tenemos sobre la cabeza de la figura humana un cuadrado mágico que suma en horizontal, vertical y diagonal 34 (uno de los números de Fibonacci, que además sumadas sus cifras 3+4=7, coincidente con el número de peldaños de la escalera)en dicho cuadrado aparece en su última fila dos número centrales, 15 y 14 que es el año en que muere la madre de Durero.
El niño que aparece junto a la figura (que sostiene un compás y un libro, y que se rodea de herramientas como unos clavos, una sierra, una regla, etc) pudiera parecer la oposición a la vejez de Saturno, expresando de ese modo la esperanza en la nueva era que está en el interior del mito de éste dios primordial.
La alusión del nigredo está también contenida en el rostro oscurecido del ángel, que sería un hermafrodita alado.
Finalmente es de notar la interpretación desde un plano psicológico del cuador dada por H.Knackfuss:
"Aquí está sentada una figura que encarna el poder del intelecto humano, coronada por el laurel de la fama, rodeada por símbolos del conocimiento humano y su poder, utensilios y figuras geométricas. Esta potente figura cae finalmente cansada, consciente de sus imperfecciones. Se asemeja al niño que está sentado sobre la rueda haciendo sumas y ejercicios en una tablilla. La figura envidia al perro, el cual no tiene apetito por el conocimiento. Los números, símbolos de la limitación del espíritu humano. La escalera, burla de la pequeña altura a la cual puede alzarse el hombre. El reloj de arena, la campana, la balanza, el cuadro con los números, todos ellos nos hablan de la ingenuidad sin finalidad alguna de la mente humana; espacio y tiempo limitan el intelecto humano. Consciente de su limitación en relación con el universo, el genio mira sin esperanza, su mano reposa sobre el libro en el cual el misterio no es revelado, y sobre compases con los cuales no puede medir el misterio. Todo ello nos dice y sugiere un pensamiento: podemos saber muy poco o nada. Durero mismo escribía ésta confesión: El error está en la percepción, la oscuridad es tan grande en nuestro interior que sólo nuestro probar ya es un fracaso"