Te despedimos cuando el sol se escondía, con tu sombrero, tu guitarra y tu traje blanco. Quedó en el aire tu jardin d'hiver, quedó en nuestros corazones tu olor a sal, tu suave bamboleo y tu sensualidad.
Hasta siempre Henry.
Te despedimos cuando el sol se escondía, con tu sombrero, tu guitarra y tu traje blanco. Quedó en el aire tu jardin d'hiver, quedó en nuestros corazones tu olor a sal, tu suave bamboleo y tu sensualidad.
Hasta siempre Henry.